viernes, diciembre 05, 2014

Hay dos tipos de personas: los que creen en magos y los que creen en Dickens

David Copperfield

Doy por finalizado el ciclo de lecturas de Dickens que me había propuesto para este año con la que parece que era su novela favorita. La novela comparte muchos puntos con "Grandes esperanzas" (ver reseña) y también algunos con "Casa lúgubre" (ver reseña); todas estas novelas tienen mucho de componente autobiográfico y en ese sentido he de decir que no he planificado bien mis lecturas, pues ahí elementos que se repiten y creo que esta combinación en concreto de Dickens habría de leerse de una forma algo más espaciada.
Ahora bien, por repetitiva que me parezca la historia de un niño de triste infancia adoptado por un familiar rico y excéntrico y ver después una carrera con fuerte presencia de abogados... ¿hace eso la novela mala o menos recomendable? No. Dickens es Dickens, y eso significa que es siempre disfrutable, su humor y su denuncia social están magistralmente unidos, y en ocasiones sencillamente algunos de sus pasajes son tan perfectos que uno ha de detenerse, levantar la vista de las páginas y sencillamente disfrutar en silencio de lo alto que puede llegar la mejor literatura.
La novela es larga. 1200 páginas se me hacen a todas luces excesivas para cualquier libro, porque por muy bueno que sea habrá semanas que uno no tenga demasiadas ganas de leer y, tras los primeros cientos de páginas de presentación siempre llegan pasajes algo más pesados. Es una lectura larga, pero bastante gratificante, y no tengo la sensación de que sobren muchos pasajes o personajes. Al contrario que en otras novelas del autor, aquí hay relativamente pocos personajes, siendo todos ellos muy identificables. Las cuatro o cinco tramas principales avanzan con bastante naturalidad y no la sensación de que ninguna desaparezca demasiado tiempo. Me parece una de las novelas más accesibles que he leído del autor. He de decir, no obstante, que quizás con los villanos y algún otro personaje Dickens es demasiado maniqueo en esta novela (Dora se me hizo muy pesada con su infantilismo, y Uriah Heep no puede ser otra cosa que un villano aunque sólo sea por como le tratan todos).
Del estilo, nada que decir, la prosa de un Dickens maduro es algo a lo que muy pocos autores pueden aspirar. Es un libro largo, eso es innegable. Pero es una gran novela donde pueden verse todas las grandes virtudes del autor. No es mi novela suya favorita, pero innegablemente es un libro muy recomendable.

2 comentarios:

Magrat Ajostiernos dijo...

¿Y qué me dices de la tía? Que gran personaje, lo que me pude reír! XDD
Yo no soy objetiva con esta novela, fue el primer Dickens que leí y me marcó.
Cierto es que es una novela larga pero a mi nunca se me hizo pesada, de hecho me enganchó de mala manera, y a pesar de los típicos personajes "buenísimos" y "malísimos" de Dickens, creo que en general están más desarrollados y mejor que en otras de sus novelas…

Justo ahora me he puesto con Oliver Twist, que ya estaba tardando, ¡A ver que tal!

eter dijo...

La tía es inmensa, ese momento en el manda a la mierda a los padres adoptivos es muy grande... y ya de los burros no digo nada XDDDD.

Yo con los personajes malos tengo el problema de Uriah Heep al final es muy malo, pero al principio... es repelente ya esta, y no me extraña que se haga malo cuando todos lo desprecian. Por supuesto hay que mirar la novela en su contexto histórico, pero creo que un hijo de la calle como Uriah poco podría hacer para prosperar que no fuera lo que hacía este.