lunes, mayo 02, 2016

Pocas veces me quejo de la traducción...

Nuestro común amigo

No he terminado de conectar con esta novela. Me encanta Dickens, y me duele decirlo. Esta es su última novela, y veo en ella todas las virtudes de su prosa, e incluso su ironía es tan aguda que incluso puede ser considerada como un retorno a su comedia inicial en algunos pasajes. Sin embargo, la novela no ha terminado de engancharme. Es densa como pocas, con decenas de personajes que se entremezclan entre ellos y cuyas historias se conectan como una especie de alegoría contra las clases sociales y la importancia del dinero.
Sin embargo, si bien al leer cada frase del autor inglés uno siente que es poco menos que perfecta... al leer una página uno acaba perdido. Demasiados personajes y demasiados nombres distintos para cada uno de ellos. La lectura se me hizo confusa. Culpa mia en parte, claro, quizás no leí este libro el mejor momento, y quizás debí dejarlo aparcado cuando se me comenzaba a hacer cuesta arriba la lectura. Quizás sea culpa de Dickens, que en sus años finales había refinado su estilo a algo muy lírico para conseguir la crítica que quería... como he dicho cada frase parece genial, pero cuando pasas de página a página y te reaparece un personaje de hace un par de capítulos y además con otro nombre... todo ello sencillamente puede sacar muy fácilmente al lector de la historia. Y culpa, y pocas veces reparo en esta importante persona, del traductor. La traducción que he leído, de una tal C.Miró, me parece sencillamente horrible... quizás sea muy fiel a Dickens -como he dicho no se exactamente donde está mi problema con este libro- pero que una novela no traduzca los "Miss" o "Mister" siempre me ha parecido ridículo, y creo que el baile de nombres de esta novela se debe en parte a la traducción, que no haya adaptado bien la idea que entiendo era original de Dickens.
La historia esta bien, está muy bien de hecho, y siendo un relato de pobres convertidos en ricos se sale del clásico de Dickens del niño adoptado. Los buenos caen bien y los villanos son muy malos, y Dickens afila sus dardos contra ellos con líneas cargadas de mala idea. No es el Dickens más transgresor y quizás la fuerza de su mensaje político sea algo más débil ya que la novela tiene un tono marcadamente optimista y redendor de un autor que supongo que estaba ya muy cansado de reflejar las miserias de su sociedad, pero retrata como nunca varias capas de la sociedad británica del XIX. No obstante, no deja de ser curioso que una de sus obras con más personajes y tramas sea relativamente corta (unas 600-700 páginas), lo que la hace más dinámica pero también ocasiona esa densidad superlativa que hace que en ocasionas te pierdas.
Mi religión me impide no recomendar a Dickens, y el libro es bueno, condenadamente bueno... pero es también denso como el sólo, y desde luego si que no lo recomiendo para iniciarse con él.

2 comentarios:

Magrat Ajostiernos dijo...

Iba a ser mi próximo Dickens pero buf, no me animas xDDD
Es probable que busqué otro antes para coger fuerzas, cuando Charlie empieza a mezclar personajes te puede volver loco del todo…
Y sobre la traducción hay que andarse con mil ojos, o sino mira las barbaridades que han hecho con Guerra y paz los de Penguin que se quedaron con el primer borrador y falta la mitad de la novela xDD

eter dijo...

No conocía esa de Penguin... en fin, supongo que habrá temas de licencias y todo eso... pero tela... y más con un libro tan conocido y popular.

Ya sobre Dickens... yo creo que me ha pillado en un mal momento, me he obligado demasiado a leerlo y creo que -sencillamente- no tenía el cuerpo para un libro tan denso. El libro esta bien, es una buena historia del autor, y tiene frases exquisitas y un sentido del humor muy bueno, pero es de esos con los que tienes que ir casi con chuleta... y creo que sencillamente no lo he leído en buen momento. No quiero "no recomendarlo", pero tampoco puedo "recomendarlo" :(