viernes, septiembre 30, 2016

Las brillantes cenizas del shonnen

Ashita no Joe

No es una serie fácil de ver, me ha costado un par de años hacerlo, con parones muy prolongados en ocasiones, pero al fin he conseguido ver "Ashita no Joe". El manga original es uno de los shonnen de culto en Japón, un spokon mítico, una de esas obras que cambió el medio y moldeo el género deportivo en sus inicios, una serie tan popular en su día que incluso hizo que cambiaran algunas algunas pautas de publicación (antes los mangakas colocaban su dirección en los capítulos para recibir las impresiones de los lectores, tras cierto evento de la historia el autor recibió tantísimas cartas y tantísimas quejas que su dirección dejó de aparecer). Pero "Ashita no Joe", además de una historia terriblemente ágil y emotiva es, sobre todo, una descarnada radiografía de la sociedad japonesa de los 60.
"Ashita no Joe" nos cuenta la historia de Joe, un adolescente que vaga por el Japón de las cloacas del Japón del milagro económico. Joe no sabe hacer otra cosa que pelear y enfrentarse a todos para defender una libertad que es lo único que tiene. El azar le lleva a conocer a Danpei, un antiguo boxeador que malvive para pagarse su próxima botella de sake, y Danpei verá en la naturaleza violenta de Joe la esperanza de convertilo en un gran boxeador. 


Pero el primer error sería pensar que esta es una serie de boxeo. No lo es, o al menos no lo es como pudiera serlo "Hajime no Ippo" (ver etiqueta). Esto no es una serie deportiva, esto es un señor drama sobre la busqueda de la identidad, la superación, la juventud y la soledad. Pasan unos veinte capítulos hasta el primer gran enfrentamiento de boxeo, y durante todo ese tiempo el personaje rehuye del ring y se dedica a meterse en todos los problemas que puede. Incluso una vez cuando Joe se acepta a si mismo como boxeador, la serie no se centra en los combates, que salvo muy contadas excepciones se resuelven normalmente en unos pocos minutos. Esta serie es un drama en el que vemos como un niño salvaje, irreflexivo y violento porque siempre ha tenido el mundo en contra, poco a poco va integrándose en la sociedad, conociendo y valorando a personas semejantes y distintas a él, mientras hace lo único que sabe hacer o al menos aquello con lo que se siente libre.
También hay que decir que, el hecho de que el deporte sea una metáfora, una herramienta narrativa, hace la serie más creíble. Joe es un pésimo boxeador la mayor parte del tiempo y tarda mucho en adaptarse a las reglas del ring, pero esto, además de ser un paralelismo dramático, aporta realismo al aspecto deportivo. Joe hace trampas y Joe pierde. Joe es fuerte y es un auténtico salvaje, pero la serie no duda en humillarse o apalearle. No obstante, también hay que decir que la serie abusa del dramatismo, siendo auténtica demencial en algunos momentos, con una cantidad de lesiones mentales y psicológicas de todo tipo que culminan incluso con muertes. 
Joe es un personaje dramático, simple en sus inicios, pero que poco a poco va ganando matices. Algo similar sucede con Danpei, Nishi, Rikkishi o Yoko, en general la historia presenta unos buenos personajes y los desarrolla satisfactoriamente. Y el mejor personaje de todos sería la propia ciudad, el propio Japón. Joe se convierte en algo así como una esperanza para un barrio miserable, este barrio, ese "puente de las lágrimas" bajo el que se encuentra la chabola-vivienda-gimnasio de los protagonistas es otro personaje más. La absoluta miseria de los protagonistas y sus vecinos, lo poco a lo que aspiran, los reformatorios para niños, la corrupción de todos aquellos con dinero o su simple incapacidad para comprender la realidad de los pobres... la serie ofrece una fotografía cruel y realista de una sociedad que salía de la miseria de la postguerra a base de renunciar a cualquier atisbo de libertad o individualismo.


Naturalmente, hay que advertir que no es una serie fácil de recomendar o siquiera ver. Quien quiera verla seguramente sepa muy bien donde se mete, pero no esta mal recordarlo y, obviamente -a pesar de colocarle la etiqueta de "imprescindible" por su importancia histórica- esta no es una serie que se pueda recomendar a la ligera.
La adaptación al manga se compone de una serie de 79 episodios y una segunda de 47 (no obstante, habría que señalar que en verdad los últimos 25 capítulos de la primera parte tienen mucho relleno e invención y que los 12 primeros de la segunda cuentan esa misma historia). La primera serie es del 70, la segunda del 80... eso es duro de ver.
La animación japonesa (ver ejemplo) envejece mucho mejor que la occidental (ver ejemplo), pero aún así hablamos de un productor muy antiguo y muy duro para los ojos hoy en día. La animación de la serie original es muy ortopédica y se rige por mínimos, brusca, con trazos gruesos y movimientos muy ortopédicos, con efectos muy cutres para los movimientos. Los diseños son antiguos, obviamente, y tampoco especialmente buenos. La serie, como ya he comentado, es bastante dura, así que tampoco creo que tuviera un presupuesto demasiado holgado a pesar del éxito del manga. Los actores de doblaje están bastante bien, mostrando la industria ya bastante seriedad en este sentido. La música es practicamente inexistente, y casi se agradece pues apenas tiene un par de temas (el silbido de Ippo y el tema de Rikkishi) y abusa demasiado de ellos.
En la serie de los 80 se mejora algo la animación, pero el minimalismo de los 70 da paso a los patrones de animación clásicos de esa época, y en mi opinión estos han envejecido bastante poco. A unos encuadres y una animación muy manidos se les une además un extraño intento de occidentalizar la serie, con una banda sonora menos japonesa y un fingido dinamismo con recursos tan cutres como una absurda obsesión por repetir por triplicado cualquier escena (algo que choca con el tono más íntimo de la serie y con el hecho de que esta segunda parte en si tiene poco material para adaptar).

"Ashita no Joe" es todo un clásico que se tiene más que merecida su fama. Es una obra dura y con muchos matices, que además sirve como documento gráfico de una época. No obstante, tanto visual como narrativamente es una serie muy alejada de los estándares actuales; es una serie muy recomendable pero sólo para aquellos espectadores que ya tienen decidido verla.

9 comentarios:

OtakuLogan dijo...

A mí me encanta la animación antigua, como Harlock (y no el ordenador, como la peli nueva de Harlock o los monigotes de Pixar). Pero si la recomiendas, eter, mejor ni me acerco, no me gustaría ver más de 100 episodios y descubrir que es otra de las series en la que disentimos ampliamente respecto a la valoración.

Pennywise dijo...

Buf, creo que mejor intentar conseguir el manga que el anime desde luego. Aunque imagino que debe ser más difícil de conseguir todavía.

Kururin dijo...

Uy, uy, la segunda imagen...vale, casi cualquier veterano conoce el final, pero eh....te indulto por los pelos.

Es una de mis muchas aletargadas. No es fácil encontrar scans y para colmo solo la han exportado a Francia. Antena 3 o algún canal de pago emitió la serie hace ya siglos si mi memoria no falla.

Por todo lo leído y recapitulado es la filosofía "nekketsu" aplicada hasta las últimas consecuencias. Que tenga brochazos de drama social y el epicentro sea la redención colma ya del todo mis ganas. Trataré de priorizarla al máximo.

Anonimatus dijo...

Que gran serie. Completamente de acuerdo con lo de que a veces llegaban a límites ridículos con el dramatismo, viendo lo que pasaba a sus adversarios parecía que Joe estaba maldito.

Creo que también habría que destacar el desarrollo de Danpei, que al principio sólo veía a Joe como un medio para salir de su miseria a considerarle un hijo.

Estoy seguro que Morikawa creó a Sendo para mostrar como habría sido Joe de haber tenido familia.

eter dijo...

OtakuLogan, hombre, puedes hacerte una idea bastante fiel de la serie con menos episodios XD.
En todo caso, estas series son difíciles de recomendar. Tienen un ritmo muy lento e irregular, y muchos tics clásicos de la época.

Pennywise, seguramente sea mejor, en el anime canta mucho el relleno con los niños y cosas así, entiendo que eso en el manga es más tolerable.

Kururin, es que es complicado encontrar imágenes que no cante demasiado que sean pantallazos XD.
Es una serie muy sugerente por todo el retrato que hace de la sociedad, pero vamos, es muy dura de ver, sobre todo al principio cuando el protagonista es un completo capullo de los pies a la cabeza... pero conforme madura adquiere un tono triste y melancólico espectacular.

Anonimatus, con los combates vale, era forzado, pero bueno... pero es que luego esta hasta el tipo que se mata en un accidente casi tontamente XD.
Todos los personajes crecen mucho, Danpei es quizás el mas notable, pero Nishi por ejemplo también crece una barbaridad, o Yoko, claro.
Lo de Sendo te lo compro, aunque es un personaje que me parece muy desaprovechado en la serie.

samy darwich dijo...

Yo la vi tambien con parones, aunque no largos, pero a ratos no era facil de verla, pero e de decir que me a encantado, curiosamente los opening me gustaron, a pesar lo antiguos y diferentes que son; como dices la serie en general no es de boxeo, sino de drama, y es muy dura, me a parecido genial, el final es brutal, tiene mas que merecida su fama, una gran serie, que no es facil de recomendar, pues casi que a ningun amigo se la e recomendado por lo antigua.

Saludos.

eter dijo...

Estoy de acuerdo contigo, salvo en lo de los openings, que no me gustaron nada (en especial el de la segunda, que no se si lo cambiaron los americanos o algo así, pero desde luego sonaba muy ochentero).

Joseph dijo...

La verdad es que... Me interesa bastante darle su oportunidad ya sea al anime o al manga por su papel cultural. Creo que habiendo superado la trilogía original de Gundam y el intentar llevar como puedo el ver algo como es la Kamen Rider de 1971 (con sus cutres efectos y sus cámaras de la época) no me será excesivamente complicado intentar disfrutar esta serie incluso si al final mi opto por el anime.

eter dijo...

Viniendo de donde vienes... Joe no es nada XD