domingo, diciembre 18, 2016

Los defectos y las virtudes de la escritura de Robin Hobb

Saga Vatídico - Trilogía del asesino

A principios de este milenio, cuando las dragonadas ya palidecían en las librerías y Geralt y los Siete Reinos imperaban en los foros de fantástica, el nombre de Robin Hobb comenzaba a ser conocido. Era esa nueva literatura fantástica, muy de corte clásico, que podíamos encontrar junto a las obras más populares. Quizás porque en España la trilogía del asesino se partió en el doble de libros y no sabía por cual empezar, quizás porque no leía mucho entonces o escogía otras obras, lo cierto es que tenía esta saga en mi cabeza desde hace una década. Curiosamente, hace algunos años, decidí darle una oportunidad a la autora con otra de sus sagas: "Las naves de magia" (ver reseña del volumen 1, del volumen 2 y del volumen 3), y la cosa no estaba mal... pero tampoco me maravilló. Hobb, si bien tiene unas virtudes innegables en sus obras, también tiene otros rasgos que estaría más cerca de calificar como defectos que como virtudes. No obstante, tras muchos años, emprender por fin la lectura de la saga del asesino Vatídico.

Lo primero que hay que comentar en esta reseña es que, si bien el primer libro es una lectura individual, el segundo ya tiene un final abierto de cara a conformar una estructura de trilogía mucho más convencional. Y, así mismo, toda la trilogía, aunque puede considerarse cerrada, es el punto de partida de una saga mucho más grande que abarca varias trilogías más y que cuenta toda la vida de Traspie. Dentro de esta saga también puede considerarse integrada la previamente mencionada saga de "Las naves de la magia", no obstante esta transcurre años después en otra localidad, y hay algunas referencias pero ambas obras pueden leerse de una forma individual sin problemas (como fue mi mismo caso). Esta primera trilogía sólo narra los primeros años de la vida de Traspie, su formación como asesino y los problemas sucesorios de los Seis Ducados durante la Guerra de las Velas Rojas, y como tal es una historia -y un personaje- con principio, desarrollo y desenlace. Señalar también aquí que esas novelas a las que hago referencia y que continúan la saga no han sido publicadas en España.

Ahora bien, después de esta introducción que ha resultado más larga de lo que me habría gustado, llega la gran pregunta ¿es recomendable esta saga? Diría que para un lector versado en fantástica si, no es lo mejor del mundo pero desde luego hay cosas peores. Para un lector de un tipo de literatura más convencional, diría que no. La literatura de Hobb tiene las virtudes y los defectos de la fantástica y de la literatura histórica de ficción, una mezcla extraña en la que no siempre las virtudes de un género enmiendan los defectos del otro.  

El primer libro es una aventura sencilla, en la que los personajes se nos van presentando mientras se desarrolla la historia. El estilo de Hobb no es especialmente notable, no vemos ningún gran recurso narrativo, pero funciona. La escritura de la autora norteamericana es bastante amena y no cae, en un primer momento, en alargar la historia con tramas innecesarias o redundantes; ese es un defecto muy habitual de esta escritora y en él cae en el segundo y tercer libro, pero en el primer libro, ya sea porque no tenía la confianza del editor o porque tenía que presentar todos los elementos, Hobb va bastante al grano. No hay muchos personajes, y la trama no es especialmente compleja, pero uno siempre tiene la sensación de que la historia y los personajes progresan de una forma lógica y coherente. No hay tampoco ninguna trampa de guión, se dejan algunos flecos pendientes, algunas tramas a expandir en secuelas, pero estas omisiones no son especialmente sangrantes y le confieren a la novela un ritmo ágil y una variedad en su desarrollo. Siendo una historia de fantasía bastante normalita, resulta también suficientemente sólida como para no ser insultante.

Con el segundo libro, sin embargo, me parece que aparecen todos los defectos de Hobb. La autora tiene que convertir los cabos sueltos de una novela relativamente cerrada en una trilogía, y para ello se vale de la trama político-palaciega -que parecía medianamente cerrada- en lugar de la bélica -que se usará únicamente como motor de algunos acontecimientos y se cerrará muy chapuceramente en las últimas páginas de la trilogía-. El problema de Hobb es que creo que confunde desarrollo con páginas, y así en este libro -que se irá por encima de las 600 páginas- comienza a meternos párrafos y párrafos que no llegan a ninguna parte. Hasta el último tercio del libro no se anima la cosa, y ahí el estilo de Hobb se muestra tan ágil como siempre en lo referente a la acción... pero antes tenemos capítulos y capítulos en el que los personajes se dedican a esperar, a esperar lentamente que el malo desarrolle su plan evidente mientras defienden su inoperatividad como pueden. Hobb fuerza mucho la historia, no tenemos un malo genial -es un malo tópico y bastante penoso, de hecho-, tenemos unos héroes idiotas que se dedican a no hacer nada hasta que no pueden hacer nada. La autora intenta usar todas estas páginas para meter un romance, pero este es un romance soso y muy previsible que sencillamente no creo que pueda interesar a nadie. Y para rematarlo tenemos algunos guionazos bastante "sutiles" donde la autora tiene que reescribir algunos rasgos de los personajes con respecto a la primera novela porque los necesita en esta segunda. 

El tercer libro comparte algunos de los defectos del segundo, pero además hereda las complicaciones que el estilo de Hobb ha generado a lo largo de la trilogía. Para comenzar tenemos unos giros de guión muy forzados para deshacer algunos eventos y colocar al héroe casi en el punto de partida, y luego sencillamente tenemos un viaje muy largo. Alguna escena sobra, pero el problema aquí sería que la autora se ve obligada a profundizar en este libro en algunos tipos de magia... cuando el lugar adecuado para ello seguramente habría sido el segundo libro. Durante toda la trilogía se ignora la magia de "la maña", pero en este libro de repente han de explicarla... y así mismo se profundiza un poco más en "la habilidad", pero ello se hace para anular algunos de los conceptos iniciales que se indicaron en el primer libro y convertir esta magia en un gigantesco Deux Ex Machina que nadie sabe como funciona y que le permite a la autora demasiadas libertades argumentales. El objetivo de Hobb en este libro no es malo, quiere reflejar el crecimiento puro y duro del protagonista, su madurez en muchos aspectos; pero creo que no lo hace bien, además de algún que otro giro de guión, Hobb abusa del lirismo como toda una última mitad del libro demasiado mágica y abstracta, y del maniqueísmo, dibujando como unos malos demasiado mezquinos a los malos y luego lanzando tímidos apuntes en su defensa para que el protagonista parezca obligado a mirarlo todo desde otra óptica.

No es mala literatura fantástica. Hobb sabe ser muy entretenida y amena y manejarse con historias de personajes donde la magia juega un papel bastante pequeño; el problema es que no siempre quiere limitarse a sus puntos fuertes y en ocasiones acaba escribiendo páginas y páginas de desarrollo insustancial. Esta trilogía no esta mal, pero creo que tiene varios cientos de páginas más de las que la historia requeriría, y así mismo también algún que otro guionazo que podía haber sido más elegante.  


Y, como curiosidad, comentarse sobre la edición que, además de que creo que es innecesario partir los libros en dos -a pesar de que ello genere un buen par de tomos-, no se si con el segundo libro cambio el traductor o el estilo de este (o la propia autora), se ven entonces algunas expresiones impropias de un mundo de fantasía medieval, así como el lenguaje pasa a ser algo más soez. Me pareció llamativo cuando encontre que se refererían a la novia del protagonista como "puta" cuando en todo el primer libro habían evitado más que obviamente palabras malsonantes.

4 comentarios:

Pennywise dijo...

A mi es que ya el primero de Naves de la magia me resultó muy pesado, creo que es una autora que no es para mi.

eter dijo...

Yo creo que a esta mujer le hace mucho daño su obsesión -o la de sus editores- por convertirlo todo en trilogías. Sus historias no me parece que den para tanto, y la mujer acaba metiendo páginas y páginas de relleno.

Almudena Nordeste dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo, a mi el primero me gustó bastante pero el segundo se me hizo eterno, muy pesado y para encima la autora daba vueltas y vueltas sobre lo mismo sin que la trama avanzara de verdad. Cuando lo terminé que quedé tan harta que me dije que pasaría del tercero pero últimamente me ha entrado bastante morriña de ese tipo de fantasía, de curiosidad por ver como siguen los personajes, que por otra parte los había bastante majos....
No sé, me da pena porque podría ser una pasada y se queda en otra cosa. A ver si al final me animo con el tercero y revive el cariño que sentía por los personajes porque es eso, el segundo me dejó hartita xD

eter dijo...

El segundo es que canta mucho como la autora lo frena todo y se centra en un romance muy cutre... con todos los malos maquinando pero todos buenos parados sin hacer nada y un rey Artimañas que pasa de ser un intrigante molón a una cosa penosa. Al final esta bien cuando vuelve a pisar el acelerador y la reina de pone en plan guerrera, pero todo lo de antes es demasiado pesado.

El tercer libro... es raro. Ya de primeras te mete un par de giros de guión muy forzados, y luego tienes una especie de misión suicida del prota y luego muy lirismo raro. La autora trampea demasiado con la "Habilidad".