Cuarta entrega de la saga de abogados de Capcom y primera desarrollada exclusivamente para la Nintendo DS. Esta entrega, no obstante, a pesar de mantener firmemente el estilo de la serie, rompe con sus predecesoras al cambiar al protagonista y al elenco de secundarios. Phoenix protagonizó las tres primeras entregas y ahora se ve relegado al papel de mentor de una nueva generación encabezada por Apollo Justice. El cambio de protagonista es el cambio más obvio de esta saga y, si bien tanto Phoenix como Trucy, Klavier y Ema son bastante carismáticos, no llegan al nivel de Phoenix, Edgeworth, las Fey, los Von Karma y el resto de secundarios de la saga anterior. Los nuevos protagonistas son sorprendente carismáticos si tenemos en cuenta la inevitable predisposición que contra ellos tiene el jugador por la ausencia de los personajes que ya conocía y quería, son personajes carismáticos que caen bien y te arrancan siempre alguna que otra sonrisa. Pero no son Phoenix y cía, eso no se puede discutir.
Dejando a parte los personajes, el siguiente gran cambio que vemos es el uso de las propiedades de la pantalla táctil de la DS para convertir el juego en un "simulador de CSI". Las pruebas cobran ahora más importancia y hemos de manipularlas, buscarlas y examinarlas. Realizamos exploración de campo y la interacción con los elementos y escenarios se ha multiplicado. No obstante, todo esto ya se vio en la versión para DS del primer juego, que incluía un caso extra que hacía las veces de prólogo de esta cuarta entrega y nos presentaba ya al personaje de Ema y a toda la investigación "física" que realizaríamos sobre las pruebas. Aquel caso era brillante tanto en argumento como en desarrollo, pero además ya incluía todas estas nuevas características que deberían ser el gran aliciente de esta cuarta entrega y que ahora ya no resultan tan sorprendentes (de hecho, en aquel caso había más opciones y estaban mejor mostradas).
La mecánica del juego se mantiene casi intacta, pero este juego es más heredero del primer juego que del segundo y el tercero. Así pues, seguimos la habitual estructura de días de juicios y días de exploración, mostrando pruebas en los primeros para desmontar los falsos testimonios de los testigos y dialogando y explorando durante los segundos para hallar la verdad.
Sin embargo, la mecánica ha dejado atrás casi los "magatama" de Phoenix y los psicocandados que animaban y complicaban las búsquedas rutinarias, y así mismo también se ha eliminado la opción de mostrar fotos. Se añadido una habilidad especial para Apollo que consiste en la observación minuciosa de los testigos con el fin de descubrir ciertos tics que indican que mienten. Por desgracia, he de decir que me gustaba lo que han quitado y no me gusta casi nada lo que ha metido. Los psicocandados añadían tensión y peligro a las exploraciones, el uso del brazalete de Apollo se me hace pesado al tener que repetir muchas veces testimonios en busca de pequeñas señales. En el resto de aspecto la serie es fiel a su estilo para bien y para mal; para bien porque es divertido y adictivo, para mal porque continúa siendo una aventura gráfica y hemos de acertar no sólo que prueba presentar, si no en que momento (esto siempre ha sido así y siempre lo he odiado, y en esta nueve entrega me parece que este defecto se nota incluso más).
Es en la historia donde hallamos una de las más gratas sorpresas de esta serie. A falta de jugar al tercero, el primer juego me parece el mejor y el segundo tiene un cuarto caso sencillamente memorable. En este juego destaca especialmente el último caso (como es tradición), con un interesante planteamiento de juicio doble y una historia que se desdobla en varias y nos presenta varios escenarios de exploración. Si bien este cuarto caso no llega al nivel de los grandes casos de las entregas anteriores, esta muy cerca de conseguirlo, y además marca una dirección muy interesante y positiva en la cual pueden desarrollarse las siguientes entregas. No obstante, los casos anteriores son muy buenos, mucho más de lo normal en una saga donde se notan mucho los contrastes entre los casos principales y los que apenas parecen existir para separar estos. Todos los casos son largos y disponen de una tramas elaboradas y repletas de giros argumentales. Además, esta entrega sorprende por enlazar practicamente todos los casos y dibujar una trama principal mucho más notable y marcada.
Inferior al primero pero superior al segundo, este "Phoenix" es -salvando el problema de que los protagonistas son menos carismáticos- un auténtico juegazo que no defraudará a los que ya disfrutaron con las entregas anteriores. Un auténtico imprescindible para la táctil de Nintendo.
Dejando a parte los personajes, el siguiente gran cambio que vemos es el uso de las propiedades de la pantalla táctil de la DS para convertir el juego en un "simulador de CSI". Las pruebas cobran ahora más importancia y hemos de manipularlas, buscarlas y examinarlas. Realizamos exploración de campo y la interacción con los elementos y escenarios se ha multiplicado. No obstante, todo esto ya se vio en la versión para DS del primer juego, que incluía un caso extra que hacía las veces de prólogo de esta cuarta entrega y nos presentaba ya al personaje de Ema y a toda la investigación "física" que realizaríamos sobre las pruebas. Aquel caso era brillante tanto en argumento como en desarrollo, pero además ya incluía todas estas nuevas características que deberían ser el gran aliciente de esta cuarta entrega y que ahora ya no resultan tan sorprendentes (de hecho, en aquel caso había más opciones y estaban mejor mostradas).La mecánica del juego se mantiene casi intacta, pero este juego es más heredero del primer juego que del segundo y el tercero. Así pues, seguimos la habitual estructura de días de juicios y días de exploración, mostrando pruebas en los primeros para desmontar los falsos testimonios de los testigos y dialogando y explorando durante los segundos para hallar la verdad.
Sin embargo, la mecánica ha dejado atrás casi los "magatama" de Phoenix y los psicocandados que animaban y complicaban las búsquedas rutinarias, y así mismo también se ha eliminado la opción de mostrar fotos. Se añadido una habilidad especial para Apollo que consiste en la observación minuciosa de los testigos con el fin de descubrir ciertos tics que indican que mienten. Por desgracia, he de decir que me gustaba lo que han quitado y no me gusta casi nada lo que ha metido. Los psicocandados añadían tensión y peligro a las exploraciones, el uso del brazalete de Apollo se me hace pesado al tener que repetir muchas veces testimonios en busca de pequeñas señales. En el resto de aspecto la serie es fiel a su estilo para bien y para mal; para bien porque es divertido y adictivo, para mal porque continúa siendo una aventura gráfica y hemos de acertar no sólo que prueba presentar, si no en que momento (esto siempre ha sido así y siempre lo he odiado, y en esta nueve entrega me parece que este defecto se nota incluso más).Es en la historia donde hallamos una de las más gratas sorpresas de esta serie. A falta de jugar al tercero, el primer juego me parece el mejor y el segundo tiene un cuarto caso sencillamente memorable. En este juego destaca especialmente el último caso (como es tradición), con un interesante planteamiento de juicio doble y una historia que se desdobla en varias y nos presenta varios escenarios de exploración. Si bien este cuarto caso no llega al nivel de los grandes casos de las entregas anteriores, esta muy cerca de conseguirlo, y además marca una dirección muy interesante y positiva en la cual pueden desarrollarse las siguientes entregas. No obstante, los casos anteriores son muy buenos, mucho más de lo normal en una saga donde se notan mucho los contrastes entre los casos principales y los que apenas parecen existir para separar estos. Todos los casos son largos y disponen de una tramas elaboradas y repletas de giros argumentales. Además, esta entrega sorprende por enlazar practicamente todos los casos y dibujar una trama principal mucho más notable y marcada.
Inferior al primero pero superior al segundo, este "Phoenix" es -salvando el problema de que los protagonistas son menos carismáticos- un auténtico juegazo que no defraudará a los que ya disfrutaron con las entregas anteriores. Un auténtico imprescindible para la táctil de Nintendo.











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