Cambiaré el formato de las reseñas habituales de series de televisión y, en lugar de hablar de una serie en su totalidad me centraré especialmente en una horrible temporada de una, porque una cosa es una serie destrozada por el implacable desgaste de los largos años de emisión y otra cosa es:
Arrested development: fateful consequences
El regreso de esta serie más de un lustro después de su cancelación no sólo es horrible porque son varios centenares de minutos horribles a todos los niveles posibles, lo es porque pervierte una serie que había sido maravillosa en sus tres temporadas originales traicionando su espíritu con muchas de sus decisiones, decisiones que en ningún momento parecen especialmente comprensibles.

Empecemos por lo más fácil y obvio: el factor Portia de Rossi. Obviamente esta buena mujer no tiene culpa alguna en el horrible libreto que le hicieron interpretar, pero ejemplifica a la perfección un problema claro de la serie. Rodada unos 6-7 años después, la serie comienza justo donde comenzó la anterior. Reescribir el redondo final que le dieron a la serie original es un error (quedó todo tremendamente bien cerrado a pesar de la cancelación), y de hecho sólo con la quinta temporada consiguieron en parte volver a cerrar bien el círculo... pero eso es otra historia, la continuidad directa tiene un problema muy sencillo llamado físico de los actores. Los actores adolescentes han crecido, aunque Michael Cera es Michael Cera y no es un cambio muy brusco; los actores más ancianos han envejecido más y la alta definición no ayuda, y los actores que tenían una edad normal... digamos que no siempre se han mantenido en el mismo peso. El cambio físico en los actores es notable, y eso siempre desconcierta algo... pero Portia -por las razones que fueran- se operó, se operó mucho, y eso se traduce en que su cara, sencillamente, es distinta. Es extraño. Ves a la actriz con su mismo lenguaje corportal, pero su cara es otra, su cara es completamente distinta. Ni siquiera es un caso de substitución de actriz rollo tía Viv del Príncipe de Bel-Air, es otra cosa muy extraña y desconcertante.
Ya que estamos con los actores y con cosas que sacan de escena, hablemos de los cromas más horribles que he visto recientemente. Todos conocemos los trucos de gemelos en el cine via espejos, montaje o dobles. No todo el mundo tiene la suerte de ser James Cameron y tener una Leslie Hamilton a mano, pero la serie había sobrevivido muy bien sus primeras tres temporadas al factor George-Oscar. Uno pensaría que eso continuaría en las secuelas. Uno pensaría que con mejores medios todo iría mejor. Pero no. Los planos de los gemelos son horribles, con unas trampas más que evidentes, pero es que además hay multitud de escenas con unos cromas horribles en los que se ven escenarios más falsos que las carreteras que veíamos pasar dentro de los coches en las películas de los 60. Es... sencillamente muy cutre. A la serie se le presupone un presupuesto medianamente decente si por ejemplo tiene a Ben Stiller de secundario, pero todos sus planos son los clásicos planos medios con un elemento del escenario detrás un doble frente a él que claramente no es el personaje con el que está hablando. Hay problemas de agenda, lo sabemos. Pero hay medios, en la serie cantan mucho los cromas o los personajes insertados después de una forma cutre en montaje y tomas adicionales. La serie, en sus dos últimas temporadas, es extraordinaria y sorprendentemente cutre en ese sentido.
Bueno, hecho el calentamiento, pasemos a hablar de lo importante. La trama. Vaya por delante que la serie original era poco menos que un ejercicio de malabarismos constante. La trama de la familia Bluth, con sus padres absolutamente corruptos y sintetizando lo peor de los USA de la época Reagan, con sus hijos completamente aislados de la realidad del mundo era difícil de manejar. Teníamos a un personaje que era un mago, a otro digamos que "especialito", a una niña de papa casada con un psicólogo que quería ser actor y parecía en todo momento a punto de salir del armario. No era fácil de manejar. Pero la serie extrañamente funcionaba, todos esos personajes disfuncionales acababan funcionando e incluso alguna vez mostraban algo parecido a amor fraternal y se les acababa cogiendo cariño. Cada personaje solía tener sus tramas argumentales y los episodios solían reunir varias de ellas bajo esa regla narrativa no escrita que hacía que las tramas secundarias afectaran tangencialmente a las primarias o constituyeran incluso la solución a estas; la serie lo hacía gracias a un narrador que tenía muchísimo trabajo y que ahorraba muchísimo trabajo narrativo para que los personajes pudieran realizar acciones sin que estas tuvieran que justificarse ante el espectador mediante escenas previas. Todo eso funcionaba. No sé como. La serie era un puñetero milagro y en el 2003, cuando las sitcom seguían rodando en teatros y con los esquemas heredados de ¿los Jefferson? esta seríe ya carecía de risas enlatadas, rodaba en exteriores y tenía un hilo argumental continuado. Sí, tenía cosas que funcionaban peor, e incluso alguna que era bastante deplorable, pero en líneas generales la serie era un pequeño milagro y una muestra de esas nuevas comedias que estaban empezando a surgir con el cambio de siglo.

Naturalmente, como era muy rompedora la cancelaron. Cosas que pasan. Y llegó Netflix al rescate. Y dijo "hágase la continuación porque quiero tener series de culto en mi catálogo". Y todo el mundo sonrió y se regocijó. Y a continuación dijo, "y hágase con nuestra televisión moderna", y los cananeos mandaron cartas a los corintios pues grande era su dicha al imaginar una trama continuada sin restricciones de tiempo y con unos valores de producción notables. Y luego llegó la cuarta temporada, y la gente no se dio de baja de Netflix porque querían ver la segunda temporada de Sense8*.
Practicamente todo falla en la cuarta temporada de esta serie, y creo que basicamente todo se reduce a un fallo de concepción mismo de la idea de la temporada. No hay nada malo en el modelo de distribución de Netflix, no hay nada malo en plantear las series como una película de 8 horas en lugar de una veintena de episodios de 20 minutos. No hay nada malo, excepto cuando hay algo malo, y aquí hay muchas cosas malas.
La idea de una trama continuada es bastante definitoria de estas series de distribución digital, el problema es que las series en si no tienen margen, o son muy buenas o son muy malas. Y aquí basicamente tenemos el segundo caso, y particularmente creo que guionistas y productores estaban entusiasmados con la idea y con las posibilidades, con lo revolucionario del formato, con la libertad del medio... y creo sinceramente que estaban convencidos de que estaban haciendo algo bueno porque la temporada no deja de ser como un gigantesco episodio de la serie original cuya estructura se extiende a lo largo de toda la temporada, ¿y si en los episodios originales funcionaba porque no iba hacerlo "más a lo grande"? Porque como es sabido a veces menos es mas, porque la contención es una virtud muy inapreciada, y aquí tenemos tramas aburridas y sosas que en un formato episodico apenas abarcarían un par de minutos pero aquí se extienden facilmente a lo largo de un cuarto de hora con escenas alargadas y carentes de gracia porque el ritmo frenético es para los pobres y la buena comedia es una comedia lenta por no se que modernez absurda. La comedia es ritmo, velocidad, la única justificación para que el espectador no se ría es estar sacrificando ese tiempo en un gag aún mejor. Tenemos aquí el mismo problema que en la sexta temporada de Community (
ver reseñas), secuencias más largas y tempo más lento no hacen mejor la comedia, la tiranía de los 20 minutos ha adiestrado muy bien a los guionistas clásicos de comedia y les obliga a exprimir cada segundo, segundos que siempre deberían ser muy caros en televisión. Naturalmente, algún episodio puede durar media hora y ser muy bueno, pero tiene que estar justificado y hay pocos escritores que puedan justificar que necesitan más de 20 minutos porque vayan a escribir algo mejor que lo que en los 90 conseguían los guionistas de Seinfeld o los Simpsons.
Así pues tenemos secuencias alargadas que se hacen largas. Secuencias que no son especialmente graciosas, y secuencias donde además tenemos problemas extraños pero inevitables como los cambios de los actores. Y el problema de estas secuencias es doble, porque no solo son malas de por sí, si no que además son tan largas que te sacan de la serie, puede pasar facilmente una hora sin que veamos a algunos de los personajes, y cuando veamos a estos desapareceran los que estamos viendo ahora porque hay poca interrelación entre ellos. Esto es desorientador y hace la trama tan confusa que el narrador, antes elegante y divertido, ahora se convierte en una obligación que necesita varias frases e incorporar flashback para que el espectador se ubique en la acción. Un completo desastre. En la quinta temporada, reunen de nuevo a todos los personajes y vuelven a unir tramas y a ser todo mucho más episódico, pero en su cuarta temporada todo es sencillamente tan horrible que incluso no pueden deshacer muchos de los entuertos porque tramas como las de Gob o Tobias son sencillamente incómodas de ver por como desfiguran sus personajes en un intento de meter más carga política porque la serie original era bastante moderna y esta tiene que seguir siendolo a base de redibujar de una forma extraña a sus personajes.
Esta estructura al parecer se debió a problemas de agenda y se tomó la decisión creativa de narrar de esa forma epísodica, donde cada episodio sería daría el enfoque desde el punto de vista de un personaje a un gigantesco todo. La idea no es mala a priori, pero a posteriori desde luego si que lo es. Y el problema aquí, y vuelvo a lo que he comentado previamente, es que no había margen de maniobra. Todo estaba rodado ya. La historia sobre el papel supuestamente debería funcionar, pero en la sala de montaje no había ritmo alguno debido al formato elegido, y no había forma de solucionarlo.
Lo dicho, seguramente el guión estuviera más trabajado que nunca y en la cabeza del creador de la serie todo debía de funcionar porque no dejaba de ser lo mismo de siempre, en lugar de 20 episodios con sus emisiones que permitían tomar la temperatura de la serie, aquí se encontraron con un monstruo de varios centenares de minutos que era imposible presentar de una forma lógica y coherente por su propia naturaleza caleidoscópica**.
Y lo mejor es que yo he visto lo que es un "remontaje" de la temporada, que la versión original al parecer era aún mucho peor.
Y para rematar tenemos el factor Ron Howard. El antes mencionado narrador no es otro que este director, y lo hacía muy bien en las primeras temporadas en las que de vez en cuando rompían sutilmente la cuarta pared... pero en esta temporada caen en la tentación de hacer metaserie y homenajearse a si mismos metiendo una trama cinematográfica sencillamente horrible.
*sí, se que por fechas esto no cuadra, pero como dice el dicho periodístico "no permitas que la realidad te estropee tu historia".
** jamás pensé que usaría esta expresión