lunes, agosto 03, 2015

Gigante menor

Super Mario 3D World

3D World, como su nombre da a presuponer, es la continuación del magnífico "3D Land" de 3DS (ver reseña). La etiqueta de 3D queda un poco ridícula en este juego pues carece del efecto tridimensional de la portátil, pero el nombre en todo caso nos indica un poco ante que "subsaga" de Mario nos encontramos. Escenarios 3D, pero pequeños y con relativamente pocos elementos a explorar. Jugabilidad practicamente 2D y desarrollo rápido. Es un juego de portátil en sobremesa, diseñado en base a unas partidas rápidas y frenéticas que adquieren en sobremesa una nueva dimensión al permitir jugar a cuatro jugadores simultaneamente en lo que es la modalidad estrella de juego (aunque no por ello el modo para un jugador deja de ser muy sólido).
En el argumento esta vez tenemos una gran novedad... pues ¡Peach no ha sido secuestrada! En su lugar Bowser ha capturado por alguna razón a un puñado de hadas ultragenéricas -simpáticas, pero que no importan a nadie-, Mario, en compañía de Luigi, Peach y un Toad genérico partirán a la aventura para rescatarlas. La jugabilidad con cada uno de ellos es distinta, siendo pequeñas modificaciones sobre un patrón genérico que sería Mario y que se traducen en que Luigi salta más pero menos controlable, Toad corre más pero salta menos, Peach consigue planear durante unos segundos... pequeñas modificaciones que no obstante hacen el juego muy distinto en ocasiones debido a la estudiado de su diseño de niveles. Podemos jugar con cualquiera de estos personajes, pero el mayor aliciente, y el punto hacia el que ha sido diseñado el juego en verdad, es el juego cooperativo a 4 manos. Los mundos son pequeños y lineales, y la cámara apenas se puede controlar, con la idea de tener un encuadre fijo que permita jugar a cuatro jugadores (si alguno se aleja demasiado se convierte en una burbuja y vuelve, siempre que el alejamiento no se deba a que se ha caído por barranco o el scroll va a acabar con él).
Entraríamos aquí en el diseño de niveles, donde creo que se pueden encontrar al mismo tiempo las mayores virtudes y pegas del juego. Jugablemente los mundos son una maravilla, especialmente cuando superamos la primera mitad del juego y afrontamos los niveles verdaderamente difíciles. El control del juego es muy simple y se limita a un botón de salto, otro de disparo/correr y otro de agacharse, pero el juego consigue explotarlo en todos los sentidos y poco a pocos damos cuenta de que podemos realizar la mayoría de las acciones clásicas de los Marios tridimensionales, así como de las habilidades que nos otorgan los nuevos trajes, el juego no te dice nada... pero te lo enseña. Eso es diseño. 
Y el problema es que ese diseño, que te plantea en cada pantalla un mundo completamente nuevo (la mayoría de ellos reciclan las ideas populares del universo Mario, pero lo hacen siempre con algun detallito nuevo, y luego directamente hay algunos que añaden nuevas ideas al imaginario colectivo del fontanero), se antoja demasiado corto. Cada mundo es distinto a los anteriores, y eso significa también que el juego se repite muy poco (aunque en las últimas fases trampea algo en ese sentido al reciclar niveles para ofrecer una versión más complicada de estos), y hay ideas muy buenas que no terminan de ser explotadas (en este sentido es de agradecer el juego del Capitán Toad, pues sus fases -así como las de desafíos frenéticos- son una novedad muy refrescante dentro de la serie).
El juego esta enfocado, como he dicho, hacia partidas cortas, eso significa que los niveles se pueden completar en un par de minutos, y ello conlleva que si alguno de ellos tiene una idea que nos gusta mucho apenas volveremos a verla. El juego te deja demasiado con ganas de más, uno tiene la sensación de que sólo te enseña las posibilidades y no llega a desarrollarlas en todo su esplendor. Algo parecido pasa con los trajes, donde casi podemos decir que hay demasiados, y eso se traduce en que las habilidades de estos no terminan de estar bien explotadas. Con excepción del Mario-gato y las cerezas, omnipresentes en la promoción, da un poco la sensación de que algunos trajes están casi de relleno y -salvo los trajes de cañones de luz o de bombas- no aportan demasiado jugablemente al juego (y es una pena porque algunos como el de Goomba podrían ser muy aprovechables).
Visualmente el juego es una delicia, no hay grandes alardes técnicos, y los mundos son pequeños, pero sencillamente el juego es muy bonito. No hay grandes texturas ni efectos de iluminación, pero el paso a la alta definición es más que resultón y el juego demuestra que lo importante al final siempre es el diseño artístico, y de eso este juego anda más que sobrado, con algunos mundos realmente imaginativos y con la enésima vuelta de tuerca a unos diseños que no dejan de resultar simpáticos en ningún momento.
Y si gráficamente el juego es una delicia, sonoramente es una maravilla. Ese estilo de orquesta de jazz que se ha impuesto en los juegos de la franquicia da una muestra de poderío, con una interpretación maravillosa de todos los temas clásicos y la inclusión de alguno nuevo. La única pega en este sentido vendría porque escuchar al pobre Charles Martinet maullar puede ser algo traumático (Ninty, deja de esclavizar a este viejecito).
Técnicamente la única pega que le pondría al juego es que su control es algo simple. Se desaprovechan demasiados botones y no me gusta que tengamos un botón para correr cuando hay palancas analógicas para ello... pero el juego es compatible con el Wiimote y puede ser jugado con un control prácticamente de NES en un claro deseo de no complicar la accesibilidad, así que en este sentido tampoco me quejaría mucho. La pantalla táctil del mando de WiiU y su micrófono se usan en un par de pantallas, su uso es prácticamente anecdótico y en verdad me sorprende pues estas pantallas requieren el mando principal (extraño, habida cuenta de la libertad de mandos que ofrece el juego)
Estela es el personaje secreto del juego en una muestra más de su popularidad. No me quejo, me gusta, y viendo como crea Nintendo personajes para la franquicia es todo un avance frente a Waluigis.
El juego es fácil en su primera mitad, negarlo sería ridículo. En los últimos mundos sube algo la dificultad, y en los mundos extra (que casi alcanzan en número a los iniciales) alcanza unos niveles de crueldad destacables, encontrando aquí los jugadores veteranos el verdadero reto del juego. No obstante, salvo en algunas fases puntuales, alcanzar la bandera no es complicado y el reto viene dado por hacerlo consiguiendo todos los retos extras y con los cinco personajes seleccionables. Aquí es donde nace la duración del juego, que se puede terminar en unas pocas horas, pero que para completarlo requiere decenas y decenas de horas. Hay también que decir que algunos items facilitan demasiado la aventura, siendo Mario-Gato y Mario-Mapache demasiado poderosos.
Es un muy buen juego, absolutamente recomendable para los poseedores de una WiiU. No obstante, uno puede evitar sentir que se trata de un juego menor. Un juego menor dentro de la franquicia Mario no deja de ser un juego colosal, pero la impresión de que el segundo 3D Land de 3DS cambió de consola y se transformó en este juego está ahí, y uno no puede evitar pensar que Mario puede dar algo más de si tras los monstruosos juegos de Wii.

3 comentarios:

Setzer dijo...

Una locura ese multijugador. A ver si un día reunimos a la tropa y podemos probarlo a 4 personas.

Yer_Wells dijo...

Uno de los juegos a los que más ganas le tendo, a ver si ahora con la vuelta al curro me lo pillo, que ando pelado xD

eter dijo...

Setzer, pasarse las pantallas esas de las plataformas que cambian con los saltos tiene que ser imposible XD.

Yer_Wells, es un poco como el de 3DS, el principio es flojo, una mera toma de contacto, conforme avanzan los niveles es cuando el juego muestra más su potencial.