No diré que se ha suspendido el concierto o que ha habido un problema con el escenario. No, esta vez nada de tonterías de idols... porque el capítulo de Berserk ha sido de los que me ha cabreado. ¿Y por qué lo ha hecho? No es un mal capítulo especialmente, y la trama avanza, y visualmente es espectacular. Pero es el primer capítulo en muchos meses. Demasiados. No sabía cuando fue la última vez que hubo un capítulo, y repasando la etiqueta del blog veo que fue en Abril... eso no es hace demasiado, pero para el anterior ya nos vamos a Agosto del 2019.
En defensa de Berserk diré que Skip Beat sigue siendo mensual pero que eso no le ha impedido que su lectura sea ya completamente irrelevante y anodina.
Este capítulo, con este ritmo de publicación es de mal gusto, porque ni siquiera es un capítulo, es una condenada transición de escenas, y una torpe. Porque Miura quería acabar con el enésimo plano de la cabeza de lobo emergiendo para así tener también el trabajo hecho en el siguiente capítulo y que este se limitase a revelar el mundo onírico -o lo que sea- donde ha entrado Gatsu. Eso es miedo y cobardía. Eso es un autor que tiene dudas y que nos está dando largas, porque el siguiente capítulo gastará la mitad de sus páginas en gigantescas y sorprendentes panorámicas donde no nos cuente nada, como ha hecho en este capítulo.
Porque no pasa nada por hacer un capítulo así ocasionalmente, incluso diría que es sano y necesario... en una obra con una periodicidad normal. En un manga con capítulos de 18 páginas que se publica cada 15 días no pasa nada. En un manga como Berserk es un insulto. Uno no imagina a Arakawa desperdiciando 30 páginas mensuales para contar nada, no en Full Metal Alchemist en cada episodio podían pasar varias cosas... esa es la ventaje de los mangas mensuales con respecto a los semanales: ofrecen una narrativa más sólida. Pero si un manga de 18 páginas tiene la periodicidad de Berserk, no puede recurrir a esos capítulos de transición. No puede porque si lo hace su publicación se eterniza. En el caso de este manga esa batalla está ya perdida, pero capítulos como este son reírse del espectador porque no tienen sentido alguno dentro de la estructura narrativa de la serie.
Podía ser peor, podía malgastar páginas de una forma tan rara como Akamatsu
Porque Kentaro Miura es un grandísimo narrador que este capítulo no ha contado nada. Para empezar tenemos la conversación del Caballero de la Calavera con Gatsu donde se mete el viejecito de la isla a cuento de nada y comienza a hablar de "majestad" al caballero. Vale, creo que no es un error de traducción y que es el "hijo de Vid" y que no nos estamos encontrando de repente con el hijo de "Void" (lo que sería muy interesante); pero dejando eso a un lado es ridículo seguir con los misterios del pasado y se debería confirmar ya si Skull Knight es Gaiseric o, en general, contar lo que pasó hace 1000 años. Recuerdo que en una entrevista Miura decía que tuvo que evitar contar demasiados spoilers durante el flashback de Griffith porque era demasiado pronto para revelar cierta información. Bien, ya no es pronto, ya -de hecho- es tarde. Ocultar cosas con frases entrecortadas es un recurso muy pobre, pero a estos niveles de la historia es sencillamente ridículo.
Y luego, como Miura no quiere contarnos nada verdaderamente ahí, y como quiere Hefesto mole y que tampoco nos cuente nada de primeras -quiero creer que todo lo veremos en relativamente poco tiempo- tenemos el show de Morda. Morda molaría, si no fuera porque Miura se ha empeñado en que mole de una forma obscena. Porque desde el principio ha molado, todas las brujitas eran pequeñas, retacas, monas, y esta no, esta era la James Dean de las brujas, la bruja rebelde y guay, la única que mide más de metro cincuenta y que puede usar -aunque no lo haga- sujetador. Y aquí la vemos volar con su escoba, porque a Miura le gustan los tópicos y no se conformó con el pirata con pata de palo, garfio y parche y quería sacar brujas con escoba y con verrugas. Así que tenemos a Morda molando, volando y contando su historia con una mentora que parece una villana Disney. Pero Morda no hace nada, solo se dedica a lucir palmito y a molar como la inmensa Poochie que es mientras que el equipo Gaga rellena el capítulo con gigantescas páginas dobles tan detalladas y evocadoras como, por desgracia, vacías.
El talento de Miura da para mucho más que para esto.
Culmino la entrada diciendo que no me gusta nada como parace que va a acabar el Sendo-Gonzalez























