martes, mayo 26, 2020

Audio reseñas de la semana - 9

One Piece 980 - Música de combate

Modern Family

Nueva tanda de audio reseñas, en esta ocasión del último capítulo de One Piece, así como de la sitcom "Modern family"






sábado, mayo 23, 2020

Cuyoh Jolyne y la redención del Acuario

Jojo´s Bizarre Adventure: Stone Ocean

Vaya por delante que Araki no tenía nada de lo que redimirse en verdad; "Vento Aureo" me parece inferior a "Diamond is Unbreakable", sí, pero el título de esta entrada se debe basicamente a que se ubica principalmente en una prisión y "Cadena Perpetua" es una de mis películas favoritas de siempre.
Aclarado esto, vamos con la reseña. "Stone Ocean" es la sexta parte de Jojo, que tiene por protagonista a Jolyne, la hija de Jotaro, y por escenario una prisión donde esta -más injusta que justamente- ha sido encerrada. En esa prisión pronto descubrirá que está en el centro de una conspiración contra Jotaro, que premeditadamente se había alejado de ella para protegerla, pero que afortunadamente consigue darle un regalo para defenderse en forma de stand. Como sabemos stands atraen a stands, así pues, mientras Jolyne aprende a manejar un stand que la convierte en algo así como una madeja de hilos, se irá encontrando con otros usuarios, y si bien la mayoría seran enemigos, unos pocos se convertirán en sus aliados para intentar acabar con el malo malísimo de la entrega. El desarrollo es el habitual en la franquicia y en ese sentido no hay sorpresas, son unos 17 tomos estructurados en sagas de varios capítulos centradas en el enfrentamiento contra algún enemigo y sin apenas transiciones o capítulos que se salgan de este concepto. El entorno, sin embargo, nos devuelve un poco al escenario cerrado de Morioh contra el habitual "tour" que suele protagonizar las entregas de esta franquicia; en este caso tenemos una prisión de Florida en lugar un pueblo y eso sirve a Araki para contener la acción y darle a esta parte un tono muy comedido que le sienta muy bien. El escenario puede parecer pequeño y carente de opciones, pero Araki recurre a todos los escenarios clásicos del cine penitenciario y vemos una variedad de situaciones sorprendente que van desde "hoyos" a motines, pasando por permisos al exterior e intentos de fuga... todo ello por supuesto pasando por el filtro Jojo que convierte todo en experiencias verdaderamente extrañas en ocasiones.
Lo primero a mencionar aquí sería que el poder de Jolyne es... una mierda. Con ello no quiero decir que sea débil, si no que no es fuerte, no es un poder brutal como el de Jotaro o el de Giorno, es un poder en apariencia no muy útil de cara a las batallas, y lo mismo pasa con Hermes y su extraña habilidad Kiss basada en pegatinas; quizás Weather Report sea muy poderoso, pero Anasui no lo es tanto como pareciera, y Foo Fighters tiene un poder que calificaría como normal dentro de la escala de Jojo. Y esto me gusta, porque las batallas de esta Jojo son raras como siempre lo son en esta franquicia, pero sobre todo se notan muy pensadas. No son batallas de fuerza bruta, si no de ingenio. La batalla contra Limp Bizkit puede ser de lo más surreal y genial que hemos visto en la franquicia, con una situación absolutamente extrema manejada con una frialdad y agudeza maravillosas por parte del autor. Dicho esto, también hay que decir en su último tercio es una Jojo muy Jojo y monta unos líos muy raros, porque Bohemian Rhapsody es absolutamente demencial, y luego incluso es superada por lo que llamaré el momento Uzumaki o el final en si de la serie. Con el final tendría uno de mis mayores argumentos en contra de la serie y es que, si bien el grupo protagonista -en especial el trío Jolyne, Hermes, FF- es muy potente, el villano principal de la serie me parece bastante falto de carisma, siendo un personaje bastante extraño con una motivación y un objetivo que no terminan de gustarme.
Y luego por supuesto tenemos el arte del mangaka, que es una absoluta locura. Los diseños son tan poco naturales como siempre, con personajes extremos en su diseño y -sobre todo- en su vestuario; con un sobresaturamiento de contraste de colores vivos. He leído la versión coloreada, pero la original de la Jump al publicarse en blanco y negro acusaba de un entintado demencial que hacía que que algunas escenas fueran algo confusas al no haber prácticamente una viñeta donde los personajes no se muestren en una pose que no parezca forzada, donde además la cámara siempre busca un ángulo rebuscado y extraño. Pero este aspecto tan poco natural de sus viñetas no deja de ser lo que le da gran parte de su personalidad y fuerza visual a la franquicia, y al no dejar de ser una elección puramente artística del autor esta más cerca de ser una virtud que un defecto.
Creo que en su recta final la historia se desmadra demasiado, pero en general el desarrollo me parece bastante satisfactorio y esta entrega tiene tanto buenos personajes como situaciones tan demenciales como memorables que la convierten en una buena entrega de la franquicia y un manga bastante recomendable de leer (aunque al ser Jojo 6 creo que cualquier lector sabrá donde se mete, y doy por sentado que nadie va a empezar a leer la franquicia por esta parte ya que, aunque la continuidad y las referencias no sean muy rígidas si que es necesario al menos conocer al clan Joestar o a Dio).

miércoles, mayo 20, 2020

Del Galibier a Briançon

Runway de Waratte

Cuando uno ve el perfil de una buena etapa de montaña de ciclismo le gusta ver colosos, montañas inmensas que se alzan por encima de los 2000 metros y a las cuales los ciclistas han de ascender tras 15 kilómetros de ascensión, para después precipitarse a una velocidad increíble en el descenso para encarar una montaña aún mayor. 
Luego al final la etapa puede ser una basura donde nadie haga nada. Al final todo depende de los ciclistas y del ritmo de la carrera, y una carrera rompepiernas repleta de "tachuelas" puede ser demencial si el pelotón va a toda velocidad. Pero a priori las etapas sobre las que se tienen expectativas son las grandes etapas de montaña, porque son las que dan lugar a grandes gestas, escapadas para el recuerdo con persecuciones interminables y desfallecimientos en un marco visual inmejorable. La épica más grande del ciclismo vive en estas etapas.
Y mas o menos el drama se rige por las mismas reglas. No hablo ya de la tradición occidental regida por el teatro de Shakespeare, creo que podemos remontarnos al teatro más clásico romano o griego, y a sus equivalentes orientales. Lo de cimas y valles no es algo que se haya inventando algún teórico del guión recientemente, es básicamente sentido común. El espectador o lector necesita descanso porque una obra no puede ser eternamente intensa, una obra tiene que tener partes tranquilas que inteligentemente se usaran para cimentar que el siguiente clímax sea más emotivo, y por supuesto altos y bajos no dejarán de seguir un tono constantemente ascendente que culminará en el fin de la obra. 
Ahora bien, si en una etapa de ciclismo una etapa rompepiernas puede ser entrentenida, no pasa lo mismo en la ficción. Y eso es lo que pasa en Runway de waratte. No dudo de la calidad del manga original, más bien todo lo contrario, lo peor de esta adaptación es que se puede ver que hay un gran material de fondo. Pero su ritmo lo destroza todo. Una buena serie prepara sus arcos dramáticos, serían los valles, para que emocionen al espectador cuando explotan. Eso requiere tiempo. Si quieres emocionar al espectador, ponle un Galibier, un Tourmalet, un Stelvio... no le pongas un puerto de cuarta, porque la pendiente puede ser muy elevada, pero si solo dura 2 kilómetros no va a ser tan espectacular, sobre todo cuando tras un descenso de otros dos kilómetros vuelves a meter otro puedo igual. No tienes una gran etapa de montaña, tienes una etapa rompepiernas de repechos, y eso como he dicho puede funcionar en el ciclismo, pero no en el drama.
Porque no puedes presentar un drama y desarrollarlo en ese mismo episodio, el arco de cada personaje no puede ser tan corto, le quita toda la intensidad y todo el dramatismo que podrían tener hasta que al final la serie se convierte en una parodia, en un ridículo procedimental de drama en el que en cada episodio toca arreglar los problemas de un personaje, problemas que son inmensos pero de los que hasta entonces apenas habíamos oído hablar... y de los que después tampoco volveremos a oír a hablar. No puedes hacer que un personaje no encuentre trabajo, lo haga de milagro, se emocione, lo echen, se deprima, se reanime y se redima en un único capítulo. Es demasiado. 
Y esta serie tiene unos diseños bonitos, y su animación -sin ser puntera- cumple, pero es una adaptación terrible mala que aglutina demasiados capítulos del manga en cada uno del anime. 
Luego además tendría otro problema, y es que es una serie artística... algo bastante problemático. Lo trata de una forma seria, pero el arte tiene un problema -en el que normalmente muchas series se refugian para proteger a sus personajes- y es que es subjetivo, es difícil de cuantificar. Y aquí hablamos de moda. Esta serie tiene el problema de Shokugeki no Souma y -en menor medida- Yuri on Ice, cuando un personaje muestra su colección de ropa todo el mundo se queda asombrado, todos son superbuenos y ninguno comete fallos... y al final gana el que el guión necesite, pero verdaderamente el espectador no tiene forma de saberlo antes de el resultado se anuncie, lo que siempre hace estas series muy poco gratificantes.
En fin, una serie bastante triste, porque sus mimbres se notan excepcionalmente buenos pero están urdidos con tanta prisa que el resultado es nefasto.

domingo, mayo 17, 2020

OPDM - 062 - Animes clásicos 2

Nueva edición del podcast, en la abordamos la segunda entrega de animes que nos marcaron anteriores al 2006.

Los tiempos del programa son los siguientes
00:02 - Rurouni Kenshin
00:42 - Doraemon
01:12 - Shaman King
01:36 - Ashita no Joe
01:56 - Haibane Renmei
02:18 - Golden Boy
02:38 - Ninja Scroll
02:55 - Tokyo Godfathers
03:06 - Porco Rosso

Como siempre, muchas gracias a aquellos que nos seguís, le dais al like o nos retuiteais.



jueves, mayo 14, 2020

Doctor en Teología

La guía para la Biblia de Asimov

Isaac Asimov, además de uno los de grandes del género de la ciencia-ficción, tenia una faceta como divulgador espectacular tanto a nivel histórico como científico. En este humilde blog ya he comentado algunos de sus libros de historia, didácticos a la par que francamente entretenidos y accesibles (ver reseña), así que tenía bastantes ganas de leer su guía de la Biblia.
Aunque depende de la edición, podríamos decir que son un par de volúmenes de 400 páginas más o menos dedicados a cada uno de los Testamentos. En sus páginas Asimov repasa los diversos libros que componen el Libro. Asimov era un ateo más que confeso, pero era sobre todo un erudito. Asimov no intenta convencer a nadie de que no sea religioso, tampoco intenta lo contrario (todavía menos, claro); su enfoque de esta lectura desecha los pasajes claramente fantasiosos y trata de leer la obra como un pasaje histórico o como un compendio de crónicas. Intenta extraer las verdades que hay en las metáforas de la Biblia y encajarlas en la cronología universal conocida de la que este libro -con todo su partidismo- no deja de ser un importante testigo. Así pues vemos la historia de Mesopotamia contada por parte de sus testigos, o de los descendientes de estos. Es una lectura curiosa, pues Asimov no sólo habla de los hechos de la Biblia, si no que intenta también ubicar el momento en el que se escribieron y la finalidad de cada libro para intentar desgranar así un poco de su historia (por ejemplo el que el de Rut sea un libro tan amable en un periodo tan duro como el de los Jueces se debía a un intento siglos después de darle un matiz de universalidad a los reyes judios... así como el Evangelio de Mateo retuerce de una forma ridícula la vida de Jesus para encajarlo en la mitología judía mientras que el de Juan tiene un tono prácticamente opuesto por su carácter gentil).
Al final es un libro en el que Asimov coge escritos de hace más de dos milenios e intenta ver cuanta verdad podemos extraer de ellos, justificando y explicando al lector que cree o que no cree en base a sus amplios conocimientos históricos. Y como tal es un libro sumamente interesante, difícil de recomendar, pero muy gratificamente para comprender no solo una parte de la historia si no también el como se fueron forjando algunas de las religiones más importantes de nuestros días y algunas de sus particularidades.
Como siempre, una lectura -o relectura- de Asimov al año es más que recomendable.

lunes, mayo 11, 2020

Audio reseñas de la semana - 8

One Piece 979 - Problemas familiares

Super Mario RPG - La leyenda de las siete estrellas

Nueva colección de reseñas en formato audio; en esta ocasión del último capítulo de One Piece y de un videojuego clásico de Super Nintendo.




viernes, mayo 08, 2020

En mi mente funcionaba

Eizouken ni wa Te wo Dasuna

Creo que todos hemos tenido muchas veces esa sensación de, al finalizar algo, que el resultado final nos decepcione de sobremanera; la frustrante certeza de que nuestra habilidad no ha sido capaz de convertir nuestros pensamientos en obras. Creo que, de una forma rara, es lo que pasa con este anime (y supongo que por extensión con su manga original). Me imagino al autor, recorriendo algún paraje medio raro de Japón, viendo algún edificio extraño víctima de las guerras, crisis y cambios que ha vivido el país nipón en el último siglo, y me imagino a ese autor fascinándose ante esa visión, superponiendo varias capas de pensamiento abstracto sobre ella para conformar una visión completamente imposible, y me imagino al mismo autor pensando sobre esa visión lo mucho que le habría gustado a su yo infantil y como habría espoleado ese escenario su creatividad. Y me lo imagino haciendo un manga sobre ello, una metaserie sobre el propio medio en la que los personajes luchasen por intentar plasmar en un formato físico lo que imaginaban en sus mentes. Y me imagino igualmente a un autor tan absurdamente plástico como Masaaki descubrir una orden y querer abordar el proyecto de su adaptación al anime como una declaración de amor al medio y a la propia creatividad.
Me lo imagino. Y lo que me resulta más curioso es que, precisamente lo que creo que es el corazón de la serie, lo que creo que era el principal aliciente que seguramente vieron sus editores, lo que creo que fascina a todos los miembros involucrados en su producción.... es también lo que menos funciona de la serie. Y curiosamente todo lo demás.... sencillamente es increíble. 
La serie nos traslada a un instituto con una arquitectura imposible ubicado en una ciudad con una planificación urbanística absurda. Allí conoceremos a Asakusa una chica voluntariosa que quiere hacer anime pero con un enfoque de la vida demasiado romántico y bohemio que contrasta con el pragmatismo absoluto de su mejor amiga Kanamori. Las futuras directora y productora de animación conocerán a Mizusaki, una idol adolescente con pasión por animar y conformaran un trío que comenzara a realizar pequeños cortes de animación.
Cuando Asakusa y Mizusaki dejan volar su imaginación y sus fantasías moldean el entorno que las rodea es cuando la serie me parece peor, cuando se me hace más pesada. Cuando no es así, cuando la serie se transforma casi en un pseudocumental sobre animación que entra en la música y el uso del ordenador pero -sobre todo- en los procesos de animación tradicional sobre papel y en como se componen planos y se engaña al espectador con todo tipo de recursos para economizar medios, entonces la serie es una absoluta gozada bajo la dirección de una despótica Kanamori que se encarga en todo momento de dirigir la creatividad de sus creativas para que no se vuelva su propia creación.
Cuando la serie se centra en el anime, y cuando sus tramas son de perfil más bajo, es cuando mejor funciona, porque es cuando más sorprende y más efectivas son sus herramientas. No obstante, cuando intenta explotar sus facetas más creativas o cuando más anticipa desarrollos dramáticos, es cuando peor funciona. 
Es una serie que no llega a ser tan buena en su conjunto como lo es sus momentos más brillantes, pero aún así -sin ningún tipo de duda- es todo un imprescindible del año, una pequeña joya muy recomendable y disfrutable para un profano en el anime, pero una visión obligada para cualquier fan del medio.