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domingo, agosto 13, 2017

Boring Bed & Breakfast

La señora Lirriper

Llegado un momento Dickens se transformó en editor y publicó sus propias revistas: Household Words y All the year round. En estas revistas, además de algunas de sus propias obras, publicó obras de amigos y de escritores que le llamaban la atención. Esta "Señora Lirriper" sería un poco una colección de relatos de sus amigos a los que el dio un contexto; en concreto tenemos una anciana bonachona que tiene una pensión y que vive en la compañía de un militar retirado que es su más antiguo huesped, Dickens nos cuenta con su maestría habitual la vida de esta extraña pareja y del nieto adoptivo que ambos tienen... un nieto repelente para el que recopilarán las historias del resto de los huespedes de la posada. Son estas historias las que componen el grueso de la novela, y son estas las historias que cuentan los compañeros de Dickens.

De las cuatrocientas páginas de esta novela no llegan a un centenar las escritas por el mítico autor británico, el resto pertenecen a otros autores: Elizabeth Gaskell, Andrew Halliday, Edmund Yates, Amelia Edwards, Charles Collins, Rosa Mulholland, Henry Spice y Hesba Stretton (ninguno muy conocido con la excepción de Elizabeth Gaskell). Es un libro extraño en ese sentido, pues la multitud de narradores se traduce en muchos estilos tanto de historias como de escritura. Hay algunos relatos muy buenos, como por ejemplo era de esperar del de Elizabeth Gaskell... pero luego hay otros también bastante raros y de una calidad muy discutible (aunque las tramas suelen ser principalmente románticas, hay alguna que otra historia de terror, con fantasmas o elementos muy oscuros que desorienta bastante, y así mismo hay alguna que versa sobre el honor o que pretende ser mayoritariamente cómica que ha envejecido muy mal por lo simplemente anacrónicos que nos parecen muchos de los conceptos de aquella sociedad).

En líneas generales es un compendio de relatos algo irregular, con dos o tres relatos buenos o muy buenos, pero con muchos otros que parecen relatos meramente alimenticios o experimentales por sus contenidos. El "boring" del título es excesivo y esta puesto para hacer la broma con con los clásicos "B & B" ingleses, pero no la considero una obra especialmente recomendable y me parece un exponente menor de la producción literaria de Dickens.

lunes, mayo 02, 2016

Pocas veces me quejo de la traducción...

Nuestro común amigo

No he terminado de conectar con esta novela. Me encanta Dickens, y me duele decirlo. Esta es su última novela, y veo en ella todas las virtudes de su prosa, e incluso su ironía es tan aguda que incluso puede ser considerada como un retorno a su comedia inicial en algunos pasajes. Sin embargo, la novela no ha terminado de engancharme. Es densa como pocas, con decenas de personajes que se entremezclan entre ellos y cuyas historias se conectan como una especie de alegoría contra las clases sociales y la importancia del dinero.
Sin embargo, si bien al leer cada frase del autor inglés uno siente que es poco menos que perfecta... al leer una página uno acaba perdido. Demasiados personajes y demasiados nombres distintos para cada uno de ellos. La lectura se me hizo confusa. Culpa mia en parte, claro, quizás no leí este libro el mejor momento, y quizás debí dejarlo aparcado cuando se me comenzaba a hacer cuesta arriba la lectura. Quizás sea culpa de Dickens, que en sus años finales había refinado su estilo a algo muy lírico para conseguir la crítica que quería... como he dicho cada frase parece genial, pero cuando pasas de página a página y te reaparece un personaje de hace un par de capítulos y además con otro nombre... todo ello sencillamente puede sacar muy fácilmente al lector de la historia. Y culpa, y pocas veces reparo en esta importante persona, del traductor. La traducción que he leído, de una tal C.Miró, me parece sencillamente horrible... quizás sea muy fiel a Dickens -como he dicho no se exactamente donde está mi problema con este libro- pero que una novela no traduzca los "Miss" o "Mister" siempre me ha parecido ridículo, y creo que el baile de nombres de esta novela se debe en parte a la traducción, que no haya adaptado bien la idea que entiendo era original de Dickens.
La historia esta bien, está muy bien de hecho, y siendo un relato de pobres convertidos en ricos se sale del clásico de Dickens del niño adoptado. Los buenos caen bien y los villanos son muy malos, y Dickens afila sus dardos contra ellos con líneas cargadas de mala idea. No es el Dickens más transgresor y quizás la fuerza de su mensaje político sea algo más débil ya que la novela tiene un tono marcadamente optimista y redendor de un autor que supongo que estaba ya muy cansado de reflejar las miserias de su sociedad, pero retrata como nunca varias capas de la sociedad británica del XIX. No obstante, no deja de ser curioso que una de sus obras con más personajes y tramas sea relativamente corta (unas 600-700 páginas), lo que la hace más dinámica pero también ocasiona esa densidad superlativa que hace que en ocasionas te pierdas.
Mi religión me impide no recomendar a Dickens, y el libro es bueno, condenadamente bueno... pero es también denso como el sólo, y desde luego si que no lo recomiendo para iniciarse con él.

jueves, diciembre 24, 2015

La visita -o no- de la musa de obras maestras anteriores...

Cuento de Navidad

Hace unos años descubrí a Dickens y me fascinó, y desde entonces más o menos he intentado leerle con frecuencia. No obstante resultaba ridículo que, tras varios libros de más de un millar de páginas, no hubiera leído el que quizás sea su relato más famoso, o si no al menos el que la cultura popular más ha versionado.
La historia es de sobra conocida. Ebenezer Scrooge es un ávaro sin remedio que parece odiar a todo el mundo, una navidad recibe la visita del fantasma de un amigo condenado que le anuncia la visita de tres fantasmas: uno le enseñará el pasado, otro el presente, y un último el futuro. La visita de los fantasmas hará que el protagonista se de cuenta de lo mezquino de su vida y de lo bonito de la vida.
Hemos visto esta historia en tropocientas series y películas de Disney, y de muchas otras empresas... incluso hay referencias suyas en Star Trek. La historia se adapta mucho a la hipócrita moral de la sociedad consumista para las fiestas de Navidad (siempre me ha fascinado como la cultura anglosajona se ha adueñado de esa noche con el árbol, Papa Noel y toda la parafernalia y practicamente ha eliminado cualquier referencia a la natividad en esa noche). El mundo es bonito, tenemos que tener una actitud positiva, y además comprar regalos. El mensaje me parece una tonteria comercial banalizada hasta el extremo.
El cuento... me ha parecido muy flojito, lo más flojito que he leído de Dickens. El escritor inglés está claramente en modo "encargo", y si bien muchos de sus relatos tenían cierto toque optimista, aquí todo está tan edulcorado que claramente el autor se encuentra fuera de su ambiente... tanto que en algunos momentos llegue a pensar si no sería todo una muestra de ironía inmensa. Hay algunos puntos, sobre todo al principio, donde la pluma de Dickens se encuentra más inspirada y afilada, y aquí encontramos la brillantez habitual de sus diálogos y su prosa... pero estos momentos son bastante escasos y luego todo se difumina demasiado ante un personaje que ni siquiera evoluciona -porque quiere cambiar desde el principio- y donde todo se postra de una forma demasiado obvia ante un mensaje fácil y carente de garra.

viernes, diciembre 05, 2014

Hay dos tipos de personas: los que creen en magos y los que creen en Dickens

David Copperfield

Doy por finalizado el ciclo de lecturas de Dickens que me había propuesto para este año con la que parece que era su novela favorita. La novela comparte muchos puntos con "Grandes esperanzas" (ver reseña) y también algunos con "Casa lúgubre" (ver reseña); todas estas novelas tienen mucho de componente autobiográfico y en ese sentido he de decir que no he planificado bien mis lecturas, pues ahí elementos que se repiten y creo que esta combinación en concreto de Dickens habría de leerse de una forma algo más espaciada.
Ahora bien, por repetitiva que me parezca la historia de un niño de triste infancia adoptado por un familiar rico y excéntrico y ver después una carrera con fuerte presencia de abogados... ¿hace eso la novela mala o menos recomendable? No. Dickens es Dickens, y eso significa que es siempre disfrutable, su humor y su denuncia social están magistralmente unidos, y en ocasiones sencillamente algunos de sus pasajes son tan perfectos que uno ha de detenerse, levantar la vista de las páginas y sencillamente disfrutar en silencio de lo alto que puede llegar la mejor literatura.
La novela es larga. 1200 páginas se me hacen a todas luces excesivas para cualquier libro, porque por muy bueno que sea habrá semanas que uno no tenga demasiadas ganas de leer y, tras los primeros cientos de páginas de presentación siempre llegan pasajes algo más pesados. Es una lectura larga, pero bastante gratificante, y no tengo la sensación de que sobren muchos pasajes o personajes. Al contrario que en otras novelas del autor, aquí hay relativamente pocos personajes, siendo todos ellos muy identificables. Las cuatro o cinco tramas principales avanzan con bastante naturalidad y no la sensación de que ninguna desaparezca demasiado tiempo. Me parece una de las novelas más accesibles que he leído del autor. He de decir, no obstante, que quizás con los villanos y algún otro personaje Dickens es demasiado maniqueo en esta novela (Dora se me hizo muy pesada con su infantilismo, y Uriah Heep no puede ser otra cosa que un villano aunque sólo sea por como le tratan todos).
Del estilo, nada que decir, la prosa de un Dickens maduro es algo a lo que muy pocos autores pueden aspirar. Es un libro largo, eso es innegable. Pero es una gran novela donde pueden verse todas las grandes virtudes del autor. No es mi novela suya favorita, pero innegablemente es un libro muy recomendable.

miércoles, junio 04, 2014

Las grandes novelas no prescriben

Casa lúgubre

Continuo con mi particular ciclo de Dickens, reseñando en esta ocasión la tercera novela del autor de este año. Grandísimo libro que, no obstante, no me parece tan accesible como otros del autor.
La historia nos coloca en la piel de Esther Summerson, una huérfana que desconoce la identidad de sus padres y que es "adoptada" por un rico hombre de negocios -Jarndyce- en compañía a dos jóvenes más. Todos ellos están vinculados a un terrible juicio "Jarndyce contra Jarndyce", un pleito eterno que arrastra a la locura a todos aquellos que se involucran en él.
Drama social con tintes de comedia muy negra, la novela se mueve en los argumentos previsibles para Dickens. Hay mucha crítica a las diferentes clases sociales, a los poderes de gobierno y -sobre todo en esta novela- a los procedimientos judiciales. En unos tiempos en los que Inglaterra era la primera potencia mundial, Dickens no vacilaba en sacar a la luz todas las miserias de esa sociedad amparándose en los estrictos e hipócritas códigos morales de la época.
La narrativa tiene, por descontado, descripciones que sencillamente quitan el aliento. El como narra Dickens algunas cosas, la complejidad y el barroquismo de algunas de sus descripciones sólo se pueden comparar a la naturalidad y sencillez con las que narra otras. Y, para lucirse, Dickens se permite en esta ocasión utilizar dos narradores; uno la citada Esther Summerson, y otro un narrador omnisciente. La mezcla de estos dos narradores choca un poco de primeras, pero funciona muy bien cuando uno se acostumbra y permite al autor aportar carga dramática y emotiva con la protagonista y hechos y objetividad con el narrador global de la historia. Es un recurso, este, sencillamente magnífico, y con cada novela que leo de este autor, sencillamente, me convenzo más y más de que es el mejor autor que he tenido el placer de leer. Más allá de la historia, más allá de los personajes, más allá de las ideas que el inglés quisiera plasmar en sus palabras, hay ocasiones en las que sencillamente uno se sorprende disfrutando de la increíble prosa de este hombre.
Defectos tiene. Me parece esta la menos ágil de todas las obras que he leído del autor. ¿Genial y maravillosa? Sí, pero con matices. Es una novela a la que creo que le cuesta arrancar (de hecho creo que tardé más en leerme sus primeras 300 páginas que las más de 700 restantes que elevan la novela por encima del millar de páginas). Hay muchos personajes y muchos secundarios que entran y salen de escena cuando uno menos lo espera.. La novela es, en resumen, dura en un principio, pero después lo recompensa cuando uno se hace con los personajes y las diversas tramas comienzan a sucederse y entremezclarse.

viernes, marzo 21, 2014

Grandes expectativas literarias confirmadas

Grandes esperanzas

Pip es un joven que vive con su despótica hermana y el amable esposo de esta en un pequeño pueblo a las afueras del Londres de principios del XIX. La novela nos narra una veintena de años de la vida de Pip desde sus humildes comienzos hasta un final desencantando en el que las grandes expectativas sobre las que había construido su vida se han visto hechas pedazos. Novela social victoriana, no es el tipo de lectura que suela ocupar el primer puesto de mis preferencias literarias habituales... pero es Dickens.
Sencillamente, es Dickens. Y este hombre escribía de una forma que es insultante querer describir. Me pareció una maravilla su retrato del drama de la revolución francesa (ver reseña) y me divertí con su vertiente más cómica (ver reseña). La temática no es mi favorita, pero las descripciones de personajes y escenarios de este hombre no diré que son poesía porque no me gusta la poesía, pero creo que tienen ese algo que tiene la poesía para la gente a la que le gusta la poesía. Las gotitas de humor amable que mete y que se alternan con otras de humor terriblemente negro hacen terriblemente disfrutable la lectura. Personajes como Joe, Biddy, Herbert, Jaggers, la señora Havisham, Estella o Wemmick son terriblemente sólidos e independientes del protagonista, cuya historia no deja de ser un más de todas las que suceden en el mundo.
La novela apenas tiene bajones de ritmo y los capítulos se suceden consiguiendo enganchar al lector con los pequeños detalles de la trama y alguna que otra gran sorpresa que complementan el simple y llano placer que es leer a Dickens.
El único defecto que le veo a la novela es que en su recta final parece forzar algunos puntos para el desenlace, cuando en cierta forma lo que pediría la novela sería que no hubiera desenlace como tal y que todo se sucediera con naturalidad sin catalizador alguno, pero claro, entonces la novela podría tener miles de páginas.
¿Recomendable? Por mi experiencia todo lo salido de la pluma de este hombre parece serlo.

miércoles, febrero 19, 2014

Maravillosa novela.... prodigiosa... divertidísima.... Cervantes

Los papeles póstumos del Club Pickwick

Hace poco más de un año leí, casi por casualidad, "Historia de dos ciudades" (leer reseña). Me maravilló su lectura, así que me propuse leer más a Dickens, ese autor que hasta ese momento creía ensalzado en demasiado por la cultura angloparlante. Así pues, como en el 2013 me propuse un ciclo de clásicos, en este 2014 me he propuesto un ciclo de Dickens.
La primera obra en caer ha sido su opera prima oficial.
Es una novela... extraña. Dickens no era conocido, y la escribió para complementar las ilustraciones de un boletín de la época. A Dickens le daban unos grabados, y tenía que inventarse una historia para ellas. No son, desde luego, las condiciones soñadas para parir una obra maestra.
Pero Dickens casi lo consigue.
Samuel Pickwick es un acaudalado señor inglés que, en compañía de un trío de jovenes, decide recorrer Inglaterra para aumentar su comprensión del mundo y la condición humana. Pickwick es un buenazo idealista, y tanto él como sus compañeros tienen una facilidad pasmosa para acabar timados o envueltos en surreales malentendidos. Al poco se les unirá Sam Weller, como criado y principal escudero de Pickwick; un personaje que carece de la ilustración de sus congéneres pero que goza de un sentido común mucho más desarrollado y de un gran surtido de dichos, se convertirá en el perfecto Sancho Panza del Quijote que es Pickwick.
La novela bebe mucho de la obra de Cervantes, con una relación de compañerismo clara entre dos opuestos y con una crítica social bastante notable aunque el enfoque de comedia de la obra de Dickens me parece mucho más acentuado. Así mismo el autor inglés adapta la idea narrativa de Cervantes del segundo narrador.
Ahora bien, es una obra algo irregular. Creo que se notan bastante las diferencias tanto de trama como de estilo de los primeros capítulos a los posteriores, donde Dickes seguramente tenía más libertad y podía desarrollar una trama continuada y seria en contraposición a unas primeras páginas que son claramente paródicas. A mi, particularmente, me gustan más los primeros capítulos, de los más divertidos que he leído jamás; después el humor sigue estando presente, pero Dickens suele meterse en asuntos más serios y la comedia se diluye un poco. 
Dickens, no obstante, está ahí. Es una novela larga, 1000 páginas, y como tal hay pasajes más inspirados y otros que no tanto, pero cuando Dickens está inspirado... sus descripciones, sus metáforas, sus líneas de diálogo... sencillamente alcanza unos niveles de inspiración y perfección que no he visto en casi ningún otro autor.
Sorprendentemente divertida, esta novela me parece que ha envejecido muy bien y que, casi dos siglos después de su escritura, sigue siendo muy recomendable.

martes, diciembre 18, 2012

El espíritu de las revoluciones pasadas

Historia de dos ciudades

En la Francia pre-revolucionaria un banquero inglés y una joven acuden a Paris para recoger a un antiguo cliente y padre, preso durante 18 años en la Bastilla. El doctor Manette y su hija se asientan en Londres, hasta que los terribles vientos del destino requieren que tengan que viajar a Paris nuevamente en pleno 1792. La historia no pasa de ser relativamente tópica y previsible, aunque no por ello esta peor o sus personajes son menos memorables. El contexto histórico es tan terrible como morbosamente sugerente. 
Pero todo queda supeditado al estilo.
No había leído nada de Dickens, y sencillamente me ha cautivado. Descripciones largas con toques poéticos se combinan con un humor negro negro que afila una crítica social a todos los estratos posibles. El estilo de Dickens se asemeja al de un cuento irreal, a la confidencia de un amigo que tiene confianza contigo e incluye expresiones y gracias conociendo perfectamente el tempo del relato y el cómo te afectara. El tiempo se dilata deteniéndose en detalles tan insignificantes como la caída de una barrica de vino que en verdad lo son todo y luego narrando en apenas un párrafo años y la caída de todo un rey. Dickens no quiere contar una historia, quiere contar sentimientos. Quiere mostrar que desata la explosión de un pueblo, enfocando tanto la compresión extrema inicial de las libertades como la onda expansiva descontrolada.
Y Dickens lo consigue. Te lleva a Francia. Te presenta la máxima expresión de la locura en la forma de la guillotina y logra que sientas como se eleva sobre tu cabeza, como el odio domina por completo la razón.

El dicho de que la pluma es más poderosa que la espada normalmente me parece exagerado, pero ciertamente si todos leyeramos a Orwell, viajáramos a Borodinó con Tolstoi o comprendieramos lo que en verdad ha de ser la prensa gracias a Pratchett este sería un mundo mucho mejor. Y a mi listado de libros que creo que toda las personas han de leer ahora añado esta historia de dos ciudades, narrada por un Dickens cuya simple genialidad como narrador me siento incapaz de siquiera intentar describir con mis torpes recursos literarios.