Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado
Dragon Quest llegó a Europa con el VIII, y consiguió toda la popularidad a la que una serie de tanta calidad -pero de nicho- podía aspirar. Luego nos llegaron los remakes de DS, que tuvieron moderado éxito y allanaron el camino al IX. Del X y su juego online creo que podemos olvidarnos, pero a la espera del XI estamos recibiendo ya musous, builders y theatrhythms. La saga goza de buena popularidad en Occidente, pero faltaba algo, uno de los Dragon Quest más celebrados y el más ignorado en estas tierras. Pero ahora, por fin, podemos jugar revivir la búsqueda del dragón de la Playstation original.

¿Y como es este Dragon Quest? Pues básicamente como todos. Dragon Quest es una saga que basa su encanto y su éxito en su inmovilismo, en su clasismo. La saga va ofreciendo pequeños cambios con cada entrega, va poco a poco refinando su jugabilidad y ampliando unas posibilidades que ya son incalculables... pero la base es siempre la misma. Rol por turnos como el que se veía hace un cuarto de siglo. Tenemos a nuestro grupo de cuatro héroes, elegimos la acción de cada uno de ellos, y en base al parámetro de agilidad estas se alternaran con las del turno de nuestro enemigo. Tenemos nuestros ataques físicos y nuestros ataques mágicos, tenemos nuestros estados alterados y nuestras habilidades especiales, tenemos nuestros puntos de vida y nuestros puntos de magía, y tenemos nuestro equipo y objetos y nuestra experiencia. Y bajo la sempiterna batuta de Yuji Horii tenemos nuestra clásica historia ligera épica sobre el bien y el mal con unos diseños de Akira Toriyama -en esta ocasión sorprendentemente originales- y Koichi Sugiyama firmando la banda sonora.
Dragon Quest no necesita mas, y sin embargo lo tenemos, el sistema de trabajos que ya apareción en la sexta entrega está aquí potenciado al permitir adquirir vocaciones de monstruos (algo que en cierta forma permite adiestrar criaturas como ya hacíamos en la quinta entrega). Como ya he dicho varias veces, tengo que decir que no soy un gran de los trabajos, pues al final uno acaba llevando cuatro héroes en su grupo y particularmente me gusta más que el juego te obligue a llevar un grupo con clases más rígidas que permita a los desarrolladores plantear puzles o situaciones jugablemente más sugerentes (curiosamente este es uno de esos juegos en los que la historia no te deja elegir a los miembros de tu grupo). También tenemos un juego online que supongo que se ha heredado del IX y que nos permite intercambiar mazmorras con otros jugadores (supongo que la generación de estas mazmorras aleatorias ya estaría en la entrega original). El aspecto gráfico también ha sufrido una bonita mejora, pues si bien los escenarios siguen siendo parecidos a los del juego original, los sprites de los personajes han sido sustituidos por unos buenos modelados 3D y el juego muestra un aspecto similar al de la novena entrega. De las últimas entregas de la franquicia también tenemos la eliminación de los combates aleatorios ya que ahora vemos a los enemigos y podemos esquivarlos. La jugabilidad del juego está, a grandes rasgos, muy pulida. La inteligencia artificial de los enemigos esta bien ajustada y también la de los miembros de nuestro grupo cuando les damos comandos. Se echa en falta un botón de combate automático, y quizás el buscar una habilidad en concreto puede ser algo pesado cuando se han acumulado muchas, pero en líneas generales es un juego muy ágil a la hora de jugar. En modo batalla.

Mis problemas con este juego vendrían con su narrativa. La saga siempre ha intentado cosas curiosas en su narrativa, pero siempre había supeditado estos experimentos a la jugabilidad (en la cuarta entrega, por ejemplo, teníamos unos maravillosos prólogos que se tenían jugar de forma completamente distinta). En este juego creo que hay un empacho de narrativa. Los desarrolladores estaban demasiado fascinados con su propia historia y la narrativa ideada, que nos hace viajar constantemente por el tiempo para salvar un mundo a lo largo de diversas épocas. Los viajes en el tiempo y los videojuegos siempre se han llevado bien, el que la forma de resolver un puzle sea comenzar a construir algo en el pasado para que en el futuro este hecho es algo que siempre queda bien... hay auténticas obras maestras como Ocarina of time (
ver reseña) o Chrono Trigger (
ver reseña), y el juego tiene momentos muy potentes en ese sentido al mostrar una veintena de líneas temporales y no presentar estas de una forma lineal a pesar de que interactuan entre ellas. El problema es que hay demasiados experimentos narrativos.
Cada isla tiene una historia particular, historias sencillas y narradas con la comicidad y ligereza propias de la serie a pesar de en ocasiones son muy dramáticas. Algunas de estas historias funcionan muy bien y, como he dicho, dan lugar a momentos muy buenos. Pero otras no, y hay demasiadas ocasiones en las que el juego se limita a ir hablando con cada personaje para que en ocasiones esto desbloquee otra conversación que haga avanzar la historia. Este desarrollo es inherente a la saga, pero en esta ocasión me parece excesivo. Había escuchado que este juego era muy costoso de traducir porque tenía demasiados textos, y pensaba que era la excusa clásica de las compañías para no localizar el juego a pesar de que muchos jugadores confirmaban que el volumen de texto del juego era el mayor de la saga... y ahora tengo que darles la razón; el tamaño de las historias de este juego es brutal, y hay que agradecer a Nintendo la titánica labor de traducción al castellano (volvemos a tener el juego de acentos y supongo que a mucha gente no le gustará, pero a mi particularmente me parece que quedan muy simpáticos y son acertados en un juego con este estilo). Pero hay demasiados personajes y demasiadas historias, y en demasiadas ocasiones uno pasa más tiempo del que le gustaría hablando con personajes y sin luchar, e incluso en ocasiones las pistas son muy vagas y el juego puede resultar desquiciante en este sentido (aunque en esta versión se han añadido algunas facilidades en este sentido con respecto al juego original). Un ejemplo muy claro es el hecho de que pasas la primera hora sin ver un solo monstruo o poder luchar. La idea de los desarrolladores no me parece mala, todo lo contrario, pero sencillamente creo que en un juego como Dragon Quest no se puede dar tanto peso a la narrativa.

El juego no me ha parecido especialmente complicado, pero si bien no es el Dragon Quest más complicado no deja de ser un Dragon Quest, con lo que no es ni mucho menos fácil. Y además es el Dragon Quest más largo, con una historia que nunca parece acabarse y que alcanza fácilmente las 70-80 horas (aunque, como ya es tradición, si tiramos del modo online o intentamos coleccionar todo lo coleccionable la duración se dispara hasta cifras absurdas).
No es mi Dragon Quest favorito, pero indudablemente es todo un juegazo, y si bien no es el más recomendable para entrar en la franquicia o el género, es todo un imprescindible para cualquier seguidor del género.
Así pues, mi rango actual de la franquicia sería:
4) Fragmentos de un mundo olvidado