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miércoles, febrero 23, 2022

OPDM - 090 - Final Fantasy XIV y Leyendas Pokemon Arceus

Nueva edición del programa, en esta ocasión centrada en videojuegos. Setzer nos cuenta como ha disfrutado del juego de rol online más importante del momento, y Chusetto viaja a los orígenes de la región de Sinnoh para encontrar legendarios pokemon.

https://www.ivoox.com/opdm-090-final-fantasy-xiv-y-audios-mp3_rf_82493415_1.html


Los tiempos del programa son los siguientes

00:01 - Final Fantasy XIV
01:23 - Pokemon Leyendas Arceus

Demo de FF: https://freetrial.finalfantasyxiv.com/

Como siempre, gracias por escucharnos. Esperamos vuestros comentarios sobre este programa o sobre el podcast en general, así mismo también agradecemos likes, retuits (@eter_nigromante, @STZtwi y @chusetto) o subscripciones.
 

martes, julio 02, 2019

El final de una fantasía

Final Fantasy XII: The zodiac age

Lo primero y lo más importante de este Final Fantasy, aquello que lo diferencia de todos los demás, es su sistema de combate. Son combates en tiempo real en los que luchamos contra los enemigos conforme los encontramos en los escenarios, y quizás la navegación de menús sea un poco mejorable pero el juego en si apenas está pensado para usarla más allá de momentos puntuales, pues para eso están los "Gambits". 
La inteligencia artificial en este tipo de juegos siempre ha sido un problema, lo ha sido en los enemigos pero sobre todo lo ha sido en los aliados. Final Fantasy XII soluciona este problema haciendo que nosotros como jugadores definamos esa inteligencia, no les damos órdenes a nuestros compañeros: los programamos. Tenemos unas 12 ranuras que hemos de rellenar con otras tantas ordenes lógicas que nuestros personajes ejecutaran siempre de acuerdo a la prioridad que definamos; las órdenes pueden ser "usar panacea si aliado esta convertido en piedra", "atacar con fuego al enemigo que no absorbe fuego", "atacar al enemigo que está atacando al líder"... puede parecer simple a priori, pero tenemos centenares de opciones posibles y hemos de medirlas muy bien. Los enemigos más complicados supondrán un desafío y habremos de estudiarlos para aprender sus pautas y definir una lógica apropiada para ellos, pero para la mayoría bastará una programación de nuestro grupo relativamente robusta. Es una forma muy curiosa de jugar y funciona extraordinariamente bien, haciendo que los combates no caigan en la monotonía al no tener que jugarlos a efectos prácticos. 
Se podría entrar a valorar aquí la dificultad del juego, en su juego "base" no es complicada, la broma de que los Final Fantasy se pueden superar a base de "pulsar A, pulsar A, pulsar A..." adquiere aquí una dimensión más grande que nunca, con un personaje programado para sanar y otro par par atacar en nuestro grupo de 3 verdaderamente se puede acabar el juego sin muchas complicaciones y sin tener que pensar mucho en estados o magias (y a una velocidad de vértigo debido a que esta versión añade una opción para que todo pase al doble o el cuádruple de velocidad original para ganar agilidad en viajes o combates rutinarios). Eso sería una pega, hay desafíos, por supuesto, el juego es monstruosamente grande y esta plagado de misiones secundarias y secretas, pero me parece que muchas veces estás no están muy claras y la simple extensión del mapeado hace que no sea muy entretenido recorrer sus grandes ciudades para hablar con algunos NPC (teniendo en cuenta además que son las clásicas misiones que muchas veces están asociadas al progreso de la historia y que no aparecerán hasta determinado momento).
Estas misiones algo ocultas ejemplifican el mayor problema del juego: su exposición. Si en su jugabilidad esta entrega de la franquicia tiene algunos problemas, en su narrativa es directamente un desastre. Han creado un mundo tremendamente trabajado, con varias razas que tienen sus propias identidades políticas y religiosas con milenios de años de antiguedad. Pero el juego apenas explica todo su trabajado universo. Los personajes van de un lado para otro, sin que de verdad parezcan influir en nada, mientras en secuencias de vídeo vemos como se suceden hechos importantes para la trama sin que nosotros influyamos en ellos. Es extraño, por supuesto hay relación entre la aventura de Ashe y las acciones de Vayne, pero verdaderamente no da esa sensación durante el juego. Uno podría pensar que en un momento en el juego podíamos infiltrarnos en la capital de Arcadia y ser testigos de hechos que allí sucedan, pero las acciones de los protagonistas y los antagonistas siempre tienen lugar en planos distintos hasta que al final se encuentran sin que uno sepa muy bien porque. Al juego parecen faltarle actos, como si jugásemos capítulos introductorios y tras la presentación de mundo y personajes de repente pasásemos al acto final (de hecho el juego tiene una estructura de capítulos y en sus primeras horas vemos como se suceden varios... pero en su segunda mitad parece olvidarse de esta estructura y del narrador puntual). Es muy extraño. Gabranth, por ejemplo, parece un personaje muy importante... es la condenada imagen del título, uno pensaría que sería el gran enemigo, el Kefka o el Sephirot de esta entrega, y su presencia en el juego es mínima... y lo peor de todo es que se nota que tiene una historia y un trasfondo muy trabajados, pero el juego no se aprovecha ni de él ni de ninguno de los jueces. Y luego por supuesto está el tema de Vann y Penelo; el juego tuvo problemas durante su desarrollo y su director fue sustituido en la recta final, quizás tenía pensado ciertas tramas para esta pareja que parecen esbozarse en los inicios del juego, pero son meras pinceladas que no llevan a ninguna parte y tenemos una pareja protagonista increiblemente poco protagonista que se limitan a ser meros comparsas inútiles ante personajes tan potentes como Balthier, Ashe, Basch o Frann. 
Gráficamente es un juego bonito, con un muy trabajado diseño de personajes y escenarios (teniendo en cuenta por supuesto que se trata de un juego originalmente de PS2); la única pega que le pondría es que su mundo abierto esta dividido en secciones no muy grandes y los tiempos de carga entre una y otra -aunque pequeños- son numerosos. En su apartado sonoro hay grandes temas, y un buen doblaje (en esta versión se añade además el doblaje japonés) que da una fuerza brutal a unas cinemáticas sorprendemente bien dirigidas en cuando a la "actuación" de los personajes sin la sobreactuación típica de los japoneses o la recreación en los gestos faciales de las escenas de vídeo generadas por ordenador.
Es un juego muy particular por su sistema de Gambits y se aleja de cualquier otro juego de la franquicia por ello y por tener una trama muy densa a nivel político. No es un juego que pueda recomendar abiertamente -y de hecho no puedo evitar sentirme algo decepcionado ante él-, pero es un juego curioso que si recomendaría al menos probar.

Así pues, ahora mismo mi ranking de la saga sería...

1 - Final Fantasy IV* (ver reseña)
2 - Final Fantasy VI (ver reseña)
3 - Final Fantasy IX (ver reseña)
4 - Final Fantasy VII
5 - Final Fantasy XII
6 - Final Fantasy VIII

* Verdaderamente entre el IV y el VI me cuesta elegir, depende casi del día...

miércoles, enero 28, 2015

Regreso al teatro de la ópera

Final Fantasy Theatrhythm Curtain Call

Me gustan los juegos musicales, no todos por supuesto, y no todos igual. Pero en general es un género que me gusta si la música está dentro de mis gustos (soy bastante abierto musicalmente, salvo para el pop más comercial... aunque ¡harasho! (ver reseña de una de las ocasionales excepciones)).
La primera parte de este juego me llamó bastante la atención a raíz de algunas reseñas que leí de él, tenía ganas de un juego musical y este tenía buena pinta, amén de que la música de esta franquicia siempre ha estado bastante bien. Cuando estaba a punto de comprarlo anunciaron esta nueva entrega, que ya directamente traía todos los temas descargables originales. Un total de 221 canciones (a los que recientemente se han añadido más -de pago- de otros juegos como Chrono Trigger).
La historia es una soberana chorrada en la que un malo hace algo muy malo y todos los buenos se tienen que unir para derrotarlo completando canciones. Sí, el malo tiene nombre y hay un poco más de trama... pero vamos, da bastante igual para lo que es el juego.
Básicamente tenemos tres modos de juego. Uno en el que podemos jugar libremente a cualquier canción. Otro modo versus en el que podemos jugar contra cualquier otro jugador online o contra la máquina. Y uno último en el que vamos atravesando un mapa como si fuera un juego de rol, donde cada pantalla y jefe es una canción. Para afrontar las canciones disponemos de una party de 4 personajes, elegibles entre unos 60. Estos personajes tienen niveles, así como la posibilidad de equipar también diversas habilidades desbloqueables. Además también podemos equipar a nuestro grupo con un objeto, que modificará nuestras estadísticas, recuperara salud, nos permitirá obtener alguna habilidad o nos dará alguna ventaja de algún otro tipo. Destacar también en el modo "aventura", la barra de vida se mantiene de una canción a otra, y aquí podemos utilizar también los objetos entre pantallas para facilitarnos la aventura.
Dentro de las canciones las hay de tres tipos. Tenemos unas pantallas "de viaje" en las que nuestros personajes recorren un escenario, otras en las que nos enfrentamos a unos enemigos y un último tipo en el que sobre un vídeo hemos de pulsar los botones adecuados. Señalar también que el último tipo es el más escaso y el segundo es el que es usado durante los modos de juego de batallas.
Sobre estos tres modos de batalla, hay tres tipos principales de pulsaciones a realizar. Pulsación simple de un botón, pulsación mantenida e inclinación del stick en una dirección en concreta. Este tipo de pulsaciones se alternan y combinan entre ellas, y obviamente la velocidad y variedad con la que aparecen aumenta con cada uno de los tres niveles de dificultad disponibles.
En batalla, además de este tipo de acciones, hemos de enfrentarnos a los efectos que provocan los ataques que nuestro rival nos haga. Tenemos una pequeña barra de ataque que se va llenando conforme pulsamos acertadamente los botones durante las canciones y que, al llenarse, ocasiona algún tipo de efecto random sobre el contrario (aceleración, velocidad aleatoria, ocultación de los tipos de pulsaciones a realizar, etc).
En cuanto al control, podemos usar el stylus, el stylus y los botones, los botones sólo (e incluso dentro de estos varias opciones). Diría que el control por podría ser mejorable, pues no termina de funcionar bien en el nivel de dificultad superior... aunque aquí entra algo llamado dificultad propia del juego y lo normal en estos niveles es que el stylus funcione mejor (aunque tengo que decir que no es un modo de control que me guste porque este parece uno de esos juegos que te puede costar la pantalla táctil de la consola).
Tecnicamente, dejando de lado el control, hay poco que decir. Diseños simpáticos y sencillos superdeformed para los personajes y los enemigos, animados muy sencillamente. Los altavoces de la 3DS dan para lo que dan, pero en general la música suena muy bien (obviamente suenan mejor los temas modernos, mucho más grandilocuentes y orquestales, mientras que los de los juegos anteriores a Final Fantasy VII tienen un entrañable sonido retro).
En cuanto a duración... sencillamente estamos ante uno de esos juegos que se pueden calificar como interminables. Tenemos más de 200 canciones, con una dificultad bastante alta en sus niveles medio y alto. Intentar acabarlas todas "perfectas" puede llevar varios cientos de horas (digo "cientos" y digo "varios"). Al margen de este reto, incluido dentro de los 96 trofeos del juego y del modo online, tenemos otros objetivos más razonables del tipo de conseguir a todos los personajes o cartas con las que se nos recompensa y que rememoran toda la historia de la franquicia.
¿Recomendable? Como juego músical es bastante bueno, variado dentro de su estilo y repleto de opciones y posibilidades hasta lo indecible. No obstante, sobra decir que a uno han de gustarle los juegos musicales y, naturalmente, ha de ser un fan de la franquicia Final Fantasy pues el juego no deja de ser un gigantesco homenaje a la música y al universo en sí de esta franquicia.

martes, febrero 19, 2013

La última fantasía

Final Fantasy IX

La novena entrega de la saga siempre ha sido calificada como un regalo, un regalo porque la saga se había desviado ya definitivamente hacia el steampunk que despuntaba en la sexta entrega y que ya se convirtió en una mezcla de fantasía futurista a partir de la célebre aventura de Cloud y el puto Sephirot. Yitan y cía fueron un canto de cisne del espíritu de rol medieval de la serie, una mirada al pasado en todos los sentidos posibles. La última colaboración de todos los padres clásicos de la serie.

Y es una gozada. 

No soy un gran experto en fantasías finales, sólo he jugado 5 entregas numeradas... pero esta la coloco sin duda en mi podio particular, un podio en el que simbólicamente ahora Vivi se pelea con Celes y Rydia por un primer puesto nada claro.

Final Fantasy IX nos transporta a Alexandria, la capital de un reino donde un extraño personaje bajito con ojos amarillos despierta. Una obra de teatro se va a celebrar ante la reina y la princesa, y Vivi consigue asistir al gran evento al tiempo que la princesa Garnet ruega al simpático ladronzuelo Yitan que la secuestre para la fustración de su fiel caballero Steiner. Comenzará así una fuga repleta de peligros durante la cual los personajes comienzan a averiguar las extrañas intrigas que se suceden bajo la reina y sus sombríos aliados.

La historia no tiene mucho más. Clásico malo muy malo y héroes muy heroicos. En la simplicidad está la elegancia y la trama se mantiene muy bien hasta que a los japoneses les invaden sus manías y comienzan con cosas extrañas del pasado de Yitán que joden la historia (aunque desde luego no llegan a la altura de las paranoias surreales de Cloud y los pretenciosos líos ya directamente inclasificables de Squall). La historia es algo irregular; Yitán es un protagonista carismático y magnífico durante los dos primeros cds, perdiéndose después en su propio protagonismo, como sucede con la propia historia principal que al final acaba cayendo en una sucesión demasiado grande de tópicos. Es una pena porque la historia de los primeros cds es simplemente preciosa, y personajes como Garnet, Steiner o Freija son magníficos... de Vivi sencillamente no diré nada más que es un personaje mágico.
Vivi es DIOS, todo lo sabemos. Garnet es adorable. Yitan un puntazo.... pero  ¿quién demonios diseño a Quina? 
Sin embargo la historia sólo es un plus en un juego, un hilo conductor que no tiene más obligación que conducirnos de una situación a otra y que mientras no sea insultante me satisfará de sobra. Y como juego, Final Fantasy IX es muy bueno. Es una vuelta a las clases, a las características definitorias de mi adorado Final Fantasy IV. Un mago negro es débil físicamente  una maga blanca cura, un invocador invoca, un guerrero es un tanque, un ninja tira cosas y un caballero-dragón salta. Si exceptuamos lo dopado que está el ladrón por el factor "soy el protagonista" y que el rol de mago blanco e invocador se ha fusionado, las clases son extraordinariamente cerradas. Únicamente Vivi es capaz de lanzar un Piro, y únicamente Garnet y Eiko son capaces de usar Cura o invocar un espíritu (y los espíritus que cada una puede invocar son distintos). Disponemos de una gran cantidad de habilidades y ataques que vamos consiguiendo por medio los objetos que nos equipamos; en cierta manera podemos configurar mucho a los personajes, pero suelen ser habilidades pasivas o de defensa y no podemos hacer que las clases se solapen entre ellas. El juego, no obstante, no consigue escapar a esa pequeña maldición de muchos de estos juegos en la que pasada la mitad del juego la party protagonista se ha hecho tan poderosa que la mayoría de los enemigos no suponen un gran desafío para el jugador. 

Desafíos extra al margen, Final Fantasy IX no es un juego excepcionalmente largo; dura unas 40 horas no demasiado complicadas. El desarrollo es muy lineal durante su primera mitad, donde ni siquiera llegamos a tener al mismo tiempo más de los cuatro personajes que podemos manejar en batalla. El juego controla mucho al jugador durante esos momentos (y no le ha permitido adquirir muchas habilidades) y consigue una dificultad bastante decente, después las opciones se multiplican y la libertad conlleva consigo una disminución drástica de la dificultad y un aumento del tedio de los combates. Las batallas se basan en   semi-turnos mediante la clásica barrita que se va llenando; cada personaje puede realizar un ataque normal o usar objetos, así como dispone de un par de menús para actividades propias de cada clase que se van consiguiendo de acuerdo a los objetos que vayamos equipando (magias, invocaciones, saltos, lanzamientos, robos, etc). En las batallas existen alineación de elementos y estados de todo tipo, aunque desgraciadamente se cumple muchas veces esa regla de que te puedes pasar un Final Fantasy pulsando un botón. Uno de los factores diferenciales de esta entrega es el "Trance" una especie de barra de "se me han hinchado las pelotas" que se va cargando conforme te van dando hostias y que convierte al prota en un apocalipsis andante cuando se llena... pero sobre la que no tenemos ningún control y que suele servir para apalicemos de una forma inmerecidamente cruel a algún enemigo cutre. Dejando a un lado el problema del trance y el hecho de que si el usuario tiende a levear es posible que el juego se haga demasiado fácil, el férreo sistema de clases obliga al jugador a usar la estrategia y hace los combates bastante entretenidos (sobre todo al principio). También hay que decir que el juego, dentro de su estilo, presenta algunas variaciones interesantes sobre las batallas colocándonos en ocasiones en escenarios muy concretos y bien diseñados.

Las mazmorras son cortas y los puzles no son nada del otro mundo, pero al menos están ahí y no han sido sustituidos por horas y horas de video... cinemáticas haberlas haylas pero suelen ser muy cortas y no interrumpen el ritmo de la partida.


Recomendable hasta decir basta, el juego es una pequeña maravilla. Un precioso juego con toda la potencia y los recursos de una Playstation llevada al límite, pero con el corazón de un juego de un juego de 16 bits.

domingo, enero 02, 2011

Rompiendo las cadenas de su nombre

Final Fantasy - Crystal Chronicles - The crystal bearers

Bajo este largó título se encuentra un entretenido título que nada tiene que ver con lo que consideramos un "final fantasy" tradicional (a pesar de que se mantiene la presencia de clásicos de la serie como chocobos, moguris, cactilios, tomberis... habiendo incluso una secuencia de tren, un enfrentamiento contra Bahamut y un personaje llamado Cid), siendo un juego que bebe mucho más de otro tipo de aventuras como Zelda u Okami (e incluso esta comparación sería excesiva a tenor de los pocos elementos roleros que tiene este juego). Basicamente la dinámica del juego es la de controlar a un chico con poderes gravitacionales. Tenemos una aventura con una trama muy marcada y definida, y nuestro protagonista tiene que ir superando escenarios y enemigos valiéndose para ello de sus habilidades, que normalmente se reducen -con alguna excepción- a la posibilidad de agarrarse o volar hasta salientes y lanzar objetos.
El mecanismo es muy simple y es exactamente igual al principio y al final, las habilidades del protagonista no cambián (aunque se pueden potenciar distintos aspectos mediante talismanes y objetos). Tal y como se lucha al principio, se lucha al final, sólo que contra otro tipo de enemigos y con otros objetos. Hay distintas estrategias, contra algunos enemigos sólo sirve una rutina, podemos volver los ataques de unos contra otros y podemos hacer pequeñas trampas con algunos. Pero en líneas generales la forma de luchar es lanzar objetos contra nuestros enemigos o lanzarlos a ellos mismos contra los objetos u otros enemigos. El mecanismo de batalla es muy simple, aunque el juego tiene la idea de proponerte que hagas "gamberradas" con enemigos y objetos y a a mi particularmente me ha gustado.
En las batallas encontramos medallas que nos premian por alguna que otra acción. Estas medallas se encuentran también en la aventura normal y en los muchos minijuegos que poblan esta. Son más de 300 y alargan la vida del juego y le dan una variedad y profundidad que en la primera partida parece no tener. Tenemos un muro similar al de Smash Bross y desbloquearlas todas es una tarea larga y complicada (yo me he quedado por el 65%) , pero son con estos curiosos y complicados retos cuando más se disfruta el juego y cuando más sorprenden los detalles del mundo implementado. La dificultad del juego no es demasiado alta cuando se comprende su particular mecánica, pero si hay algunas medallas que requieren bastante esfuerzo para ser conseguias.
La aventura tiene una duración que está en torno a las 10-15 horas, dependiendo de la velocidad a la que se avance y de lo que uno se entretenga en los minijuegos o en acabar con enemigos. Si uno va a saco la partida puede durar menos de 10 horas (aquí es un grave error que en la segunda partida no permitan saltar los videos, son muchos y lastran mucho el ritmo de un juego tan "jugable" cuando ya se conoce la historia). Si va "despacio", centrándose en todas las medallas y correntes de miasmas... el juego duplica esa duración facilmente, y luego además hay una colección de minijuegos muy variados y muy bien integrados en el juego (ya sean un complemento del que se puede pasar como los partidos de futbol, a partes vitales de la trama como las persecuciones y un grandioso "bailes de salon hero").
La historia sin ser un prodigio de originalidad me ha gustado bastante, los personajes son divertidos y carismáticos, y todos bastante coherentes. El diseño es juvenil y desenfadado, pero no parece un juego protagonizado por eternos adolescentes como ya casi es costumbre en el género. Layle es un tipo algo arrogante y chulesco... pero cae bien y es un protagonista que considero que está muy por encima de la media.
Tecnicamente es una gozada. Tiene un buen motor gráfico y algunos escenarios son muy buenos (otros no tanto, todo sea dicho). Los diseños son variados y cubren todo tipo de enclaves. A nivel de personajes también cumple más que de sobra, teniendo los personajes "con nombre" unos diseños y unas animaciones bastante buenos (las cinemáticas me han parecido muy buenas). A nivel sónoro presenta unas melodías muy buenas y variadas. Es un juego en el que se nota que se han puesto recursos.
¿Recomendable? Para mi sí. Es un juego al que le tenía ganas y que me ha parecido divertido y variado, y sorprendentemente original. Es un juego "particular", no es un juego de rol pero tampoco un "sandbox", es una aventura que casi diría que es heredera de los juegos de la época de 8-16 bits.

lunes, enero 25, 2010

Apuntando a la perfección

Final Fantasy IV

Paseaba hace unas semanas por la FNAC de Murcia buscando algún que otro libro o capricho que pudiera parecerme interesante cuando encontré este cartucho a 10€, decidí "arriesgarme" y page esa elevada suma por un juego del que no sabía demasiado a ciencia cierta. El resultado han sido unas 40 gloriosas horas y el descubrimiento de un grandísimo juego.
Esta cuarta entrega de la franquicia de Square una pequeña joya a todos los niveles posibles, y me atrevo a compararla a la superlativa y maravillosa sexta entrega, a la que supera en algunos aspectos jugables.
"Final Fantasy IV" nos cuenta la historia de redención de Cecil, un general que tras cometer una serie de atrocidades bajo las órdenes de un rey que fue su padre adoptivo pero al que no reconoce, acaba desertando y buscando una forma de redimir sus pecados. Pronto se descubrirá que el rey está bajo el influjo de un sombría figura que responde al nombre de Golbez y que esta buscando los cristales elementales para acabar con el mundo. Cecil, en compañía de varios compañeros que también han sufrido el azote de la guerra, se opondrá a ellos. En líneas generales la historia es bastante simple y predecible, pero funciona de maravilla. Los personajes son carismáticos y todos ellos estan bien presentados y desarrollados, y la historia nos presenta algunos momentos que son sencillamente memorables. No llega esta entrega al nivel de Celes, Terra, Locke, Cyan y esa docena de protagonistas simultáneos que manejabamos en "Final Fantasy IV", pues todo esta centrado en torno a Cecil e historias como la de Tellah y Edward o la de Rydia no tienen tanta profundidad. Pero es un RPG donde la historia pone la guinda a la jugabilidad, donde es un factor que supone un marco coherente y cohesionado para el resto del juego. Square presentó aquí una historia simple pero maravillosamente funcional, y siempre es mejor eso que cuando la propia historia se sobrepone al juego (algo que me parece que pasa en las otras dos entregas de la franquicia que he jugado: VII y VIII). La historia de este juego lo encuadraría más dentro de la franquicía Dragon Quest de Enix que de la propia fantasia final de Square.
Pero si este juego me recuerda a la magnífica y también cuarta búsqueda del dragón no es sólo por su historia simple y carente de excesivas pretensiones, es por su perfecta jugabilidad clásica. El único defecto verdaderamente notable que le ví a FF VI era el hecho de que al final, por los espers, todos eran capaces de todo. Es algo que no me gusta. En este tipo de juegos me gusta que el mago sea poderoso en magia pero que no pueda hacer nada más, que el protagonista sea poderoso pero tenga sus limitaciones, que el fuerte sea lento, etc, etc. Es algo difícil de ver en los juegos actuales, pero me gusta que las clases de cada personaje estén muy marcadas y que cuando nos enfrentemos a los enemigos finales no todos hayan aprendido de todo. En este Final Fantasy se cumple, nuestro paladín tiene algo de magia blanca, pero esta no se puede comparar a la de Rosa, nuestra verdadera maga blanca. Nuestra invocadora tiene un gran surtido de magias negras y dispone de sus invocaciones -me encanta que sólo haya una invocadora, y me encanta aún más que las invocaciones aunque sean espectaculares sean breves e incluso se puedan saltar-, pero físicamente es débil. Los magos que dominan magia tanto blanca como negra son inútiles cuando se quedan sin puntos de magia. Nuestro ninja es rápido, pero débil. Nuestro caballero dragón tiene "salto" pero no sobresale en ningún atribujo más. El bardo lanza hechizos múltiples, pero es débil y estos son poco frecuentes. Nuestro luchador es sencillamente fuerte pero es incapaz de lanzar un conjuro. Todo es muy clásico y me encanta; cada personaje puede hacer X cosas, pero si necesitamos Y eso le tocará a otro personaje y tendremos que pensar como lo hacemos. Se hecha en falta un poco de libertad en algunos aspectos de atributos y complementos, pues no podemos personalizar demasiado las habilidades de nuestros personajes. Pero podemos heredar habilidades, y eso en cierta manera ya nos permite diversificar un poco el grupo. En este aspecto el juego se queda corto, pero es muy fácil pasarse (como demuestra la magnífica sexta entrega, donde puedes crear auténticos monstruos con la combinación de preseas).
La clasificación tan rigurosa de los personajes y sus habilidades fortalece el componente estratégico del juego, pues además su elevada dificultad hace que esa entrañable estrategia de "atacar, atacar, atacar, esperar a que llene la barra y repetir" no funcione. Es un juego difícil, bastante dificil. Los enemigos normales pueden darnos bastantes problemas, y los finales sencillamente pueden ser imbatibles si no pensamos bien -y rápido- nuestros movimientos. Al marcado caracter de clases se suman enemigos que no dudan en lanzar una y otra vez hechizos múltiples, los clásicos muertos que hemos de matar con pociones, los vampiros que drenan, los que se basen varias partes que se regeneran las unas a las otras y en las que las debilidades de unas fortalecen al resto, aquellos que son una frenética cuenta atrás, algunos en aparencia invulnerables... el juego ofrece una variedad mostruosa de enfrentamientos y nos obliga a dominar los hechizos de defensa y de modificación de conductas. Además, la historia misma modifica nuestro grupo de héroes, nunca tendremos más de cinco y estos vienen determinados por la trama. No tenemos un "banquillo" de personajes, solo tenemos cinco -un numero alto, pero que en el juego se maneja a la perfección-, los cinco que podamos en ese momento, y con ellos hemos de afrontar lo que sea por mucho que nos gustase poder contar con el monje en lugar del ninja. El componente estratégico del juego esta muy logrado en todos los aspectos posibles, aunque esto, como por otra parte es nomal, se traduce en un nivel de dificultad bastante elevado. No obstante, mentiría si no dijera que esa dificultad no me parece si no otra grandísima virtud de este juego.
Tecnicamente nos encontramos con un espectacular pero peculiar remake del juego original. Escenarios y personajes han sido rehechos en 3D, y los resultados de unos y otros son bastante distintos. Los personajes son magníficos, grandes y detallados, pero siguen siendo cabezones y simpáticos, mantienen el alma de los juegos de Super Nintendo y no se han perdido en las divagaciones "emo"isticas que tanto gustan en la franquicia actualmente. La recreación de estos personajes también nos proporciona unas cinemáticas destacables, cortas, lo cual siempre es un acierto, pero magníficas. En los videos los personajes muestras una naturalidad y unas animaciones dignas de mención, y las grandes acciones que remarcan y narran estan culminadas por un grandioso trabajo de los dobladores americanos. Los personajes de este juego tienen un gran carisma y diseño, animaciones, videos y voces no hacen si no engrandecerlos. Por desgracia los escenarios no son tan buenos. El desarrollo es 2D sobre fondos 3D y no podemos girar la cámara como ocurre en los remake de Dragon Quest. Los escenarios presentan algunos pasajes detallados y hermosos, pero ciudades y mazmorras se me hacen muy simples en su mayoría y, sobre todo, no nos podemos mover por todas aquellas zonas que el mapa indica. La tridimensionalidad es ficticia y no podemos llegar detrás de una columna, es un defecto extraño que me ha mosqueado bastante pues igual que hay zonas que inexplicablemente quedan fuera de nuestro alcance, en ocasiones nuestro personaje se pierde en la pantalla.
¿Recomendaría este juego? SI, con mayúsculas (y más aún al precio al que se encuentra). Me parece un grandísimo juego de rol y me ha divertido durante unas cuarenta horas. Es más largo de lo que esperaba y también más dificil, no creo que sea el mejor juego para iniciarse en este género pero me parece una pequeña maravilla.

sábado, julio 18, 2009

100/100 - 10/10 - 40/40

Final Fantasy VI

En mi reseña de "Another code R" mencioné que me alegraba de no poner notas a los juegos. La razón era doble. Por una parte, un juego como aquel era muy difícil de puntuar por lo inusual y peculiar de su desarrollo. Por otra parte, por aquel entonces ya llevaba unas pocas horas de juego de esta grandiosa obra maestra de Squaresoft publicada en el 94 y ya veía entonces lo que, una vez finalizado el juego, he podido confirmar. Resulta inutil calificar un juego con un 10 o un 9 cuando estos pocos megas podían encerrar tanta magia. Porque han pasado 3 lustros desde que este juego fue lanzado al mercado y, tanto la tecnología como la propia narrativa han avanzado mucho en el mundo de los videojuegos, pero ese avance no supone calidad. Y un buen juego, como una buena película o un buen libro, será siempre bueno. "Final Fantasy VI" es, sencillamente, uno de los mejores juegos que he jugado nunca, y pocos, muy pocos, juegos estan a nivel parecido al suyo. Uno de esos juegos atemporales que verdaderamente podemos considerar casí como perfecto. Advierto que, a lo largo del análisis, apareceran -aunque serán pequeños e intrascendentes- algunos SPOILERS.
Comencemos hablando por lo más importante en un juego de estas caracteristicas, y ese no es otro apartado que su jugabilidad. Este juego tiene una historia magnífica, y muestra unos gráficos portentosos -para su formato original-, pero lo mejor de todo es que es sencillamente divertido. Las batallas se nos presentan como es habitual en los juegos de rol japoneses, uno o varios enemigos, un trio-cuarteto de protagonistas y unos combates por turnos con más o menos matices donde vamos seleccionando la opción que queremos realizar. Este es un juego antiguo, no hay tantas complicaciones como en algunos actuales donde el nivel de acciones -e inutilidad de algunas de estas- roza el ridículo. Basicamente podemos atacar, realizar un hechizo, usar un objeto o valernos de un comando distinto para cada personaje y que es su habilidad especial (uno puede robar, otro hacer una tecnica, otro un ataque especial, otro hacer de pararayos de magia...). Dentro de las magias podemos realizar de tipo ofensivas o de curación, así como otras para modificar los atributos de nuestro personaje. Es un juego de corte muy clásico, luego aquí no va a sorprender a nadie. Los turnos van llegando conforme se llena una pequeña barra de tiempo, algo que algunos juegos copiaron después.
Las posibilidades que otorga este sistema de batalla son enormes, pero casi lo considero un defecto. Si sumamos a la configuración de armas y armaduras la de los "espers" o las preseas, conseguimos que todos los personajes sean capaces de desarrollar hechizos. Y los magos son mejores, es obvio, pero con subidas de nivel y una buena configuración se puede conseguir que, ejemplo de mi propia partida, un Locke que apenas había usado como hechicero se convirtiera en la pieza clave de la derrota de Kefka gracias a que había aprendido el "Artema" y le había equipado con un par de preseas que le permitían ejecutar dos magias por turno. Así mismo, creo recordar que en la octava entrega de la serie el nivel de los enemigos era proporcional al del jugador, equilibraba los combates y obligaba al jugador a pensar. Aquí no, y es relativamente sencillo conseguir un nivel lo suficientemente grande como para que muchas de las batallas se conviertan en auténticos paseos. Tengo que decir aquí que prefiero el sistema más tradicional y rígido de turnos y batallas de la "Dragon Quest".
Entramos en la historia, apartado peliagudo donde los haya. La historia de este juego es magnífica, pero por suerte esta poco presente. Es decir, ocasionalmente vemos alguna que otra pequeña secuencia para enlazar acontecimientos, pero todas estas son cortas y se integran a la perfección en el juego. Además el juego no se recrea demasiado en ninguna de estas historias, lo que siempre podría resultar cansino o hasta ridículo, y las enfoca todas ellas con bastante sentido del humor. Y bajo estas premisas, desde la primera aparición de Wedge y Bigs, el juego muestra un argumento bastante efectista. La historia en líneas generales es simple y esta bastante trillada, pero el juego la logra desarrollar a la perfección. Como he comentado, tiene momentos para los personajes (tengo debilidad por Celes y no puedo evitar mencionar esas dos secuencias mágicas que son la Ópera y el acantilado), pero no se recrea innecesariamente en ninguna de estas historias más de lo necesario (el único atisbo sería el empeño de Terra en cuidar niños o la culpa de Cyan). El reparto del juego es amplio y bueno. Todos los personajes tienen sus motivaciones (aunque aún las busco del mimo o los personajes de las nieves) y todos se complementan entre ellos formando un grupo excelente. Así tenemos a Edgar y sus memorables intentos de lige con cualquier personaje femenino (incluyendo a Celes cuando quiere librarse de ella e incluso a Relm), a Sabin como complemento del anterior, a Terra con su particular carga, a Cyan con su honorabilidad de samurai, a Gau con su salvajismo, a Locke y Celes y su maravillosa historia de amor, a Relm y Strago (personajes que, por su diseño casi "Toriyamesco", y sus personalidades me parecen más propios de un Dragon Quest que de un Final Fantasy), a Setzer y su melancolía y grandilocuencia... y a todos el resto de personajes culminando estos en ese gran par de villanos que son Ultros y el inolvidable Kefka. El arlequín es uno de los grandes aciertos del juego ¿la razón? Que es malo. Es malo, sin más. Esta como una regadera y disfruta matando y haciéndolo mientras cuenta chistes malos y se rie de todos. Personaje exagerado, histriónico y superlativo, no tiene ningún extraño complejo de inferioridad porque su padre abrazaba más a su hermano cuando era pequeño, simplemente es malo.
Tecnicamente es un buen juego. Naturalmente, a un juego de Super Nintendo, aunque se publicara en el 94 no se le puede pedir mucho según los barómetros actuales. El juego presenta unos sprites bien animados que se enfrentan a monstruos con unos pocos efectos y se desplazar por un mapa mundi plano, e incluso flirtea con las 3D en las secuencias de chocobo o durante los viajes en barco volador. Curiosamente aquí tengo que decir que creo que el juego sale ganando debido a esta simplicidad, pues en caso de un hipotético remake estoy seguro de que las invocaciones se alargarían bastante, y eso siempre repercute negativamente en la jugabilidad. El juego no necesita más gráficos de los que tiene y creo que, por ejemplo, la estremecedora escena de cyan encontrando a su esposa en el tren de los muertos perdería bastante si en lugar de un sprite dando unos pasos vieramos una cinemática con un personaje que poco más que acabamos de conocer llorando por la pena). Imposible, no obstante, finalizar este análisis sin mencionar a Uematsu y su impresionante partitura para el juego. Una música perfectamente integrada, con cortes cuasi cómicos para los personajes como Mog o las escenas más divertidas del juego, con otros siniestros como todos aquellos que rodean a Kefka o al emperador y otros sencillamente épicos como los del gran cataclismo o la batalla final. La música además logra integrarse a la perfección en el juego con la memorable secuencia de la Ópera. Sencillamente, sublime Uematsu.
Poco más que comentar. Decir que es un juego recomendable es quedarse muy corto. "Final Fantasy VI" es uno de los mejores juegos que he jugado en mucho tiempo. Una maravilla simple y llana maravilla.