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miércoles, diciembre 15, 2021

OPDM - 087B - Animes clásicos 3.33 (Chihayafuru y Hunter X Hunter)

Lo prometido es deuda, y la espectacular temporada de Otoño de 2011 estaba coronada por dos series tan grandes que había que sacarlas del programa normal para que hablar con ellas con tranquilidad.

https://www.ivoox.com/opdm-087b-animes-clasicos-3-33-chihayafuru-audios-mp3_rf_79689883_1.html

Los tiempos del programa son los siguientes

0:01 - Hunter X Hunter
1:13 - Chihayafuru

Como siempre, gracias por escucharnos. Esperamos vuestros comentarios sobre este programa o sobre el podcast en general, así mismo también agradecemos likes, retuits (@eter_nigromante, @STZtwi y @chusetto) o subscripciones. 

martes, septiembre 08, 2020

Dejad cualquier otro lectura...

Chihayafuru 229

Tenemos cosas "normales" como Harada analizando los enfrentamientos y los posicionamientos de cartas, o los pequeños aportes cómicos de la conversación entre Taichi y Chitose mientras se profundiza en la relación de las hermanas... pero al mismo tiempo, solo en este capitulo, mientras vemos escenas de toda la serie porque nos encontramos ante la culminación de toda la historia:

- El momento de la carta en el pie
- Suou viendo a Chihaya como "una de ellos"
- Ensalzamiento de Chihaya como una genio
- Taichi rendido ante Arata
- Arata sintiendo ante él la verdadera presencia del Meijin
- Las cartas calladas ante Shinobu
- Chitose siendo "adulta" y despertando a Taichi
- ¿Y si no acaba en tres partidos?
- No es una genio
- Todo lo que ha buscado de todos
- Todo lo que le han dado todos
- Tare

Sencillamente, perfecto.

Hay como 10 escenas que serían un final perfecto de capítulo y Suetsugu las aglutina todas y consigue una carga dramática que apela a toda la historia del manga componiendo una escena de conclusión -y aún quedan 2 enfrentamientos más- increíblemente perfecta.

Me he contenido mucho a la hora de escribir esta entrada. No es una reseña, nada que escribiera haría justicia al trabajo de Tsuetsugu, y me parece incluso ridículo entrar en el apartado técnico o artístico ante semejante maravilla. Esto no es un capítulo de manga, es un regalo, un estado de ánimo.

viernes, junio 12, 2020

EL MEJOR ANIME DE LA DÉCADA

Chihayafuru 3

En todos estos años de blog he hablado bastante de Chihayafuru (ver tag), así que en esta entrada voy a ser bastante sencillo y me voy a dejar arrastrar por mi vena más fanática.
Quitando únicamente un episodio -el 8, creo-, el resto de la serie es una absoluta maravilla que se mantiene constantemente en la perfección más absoluta ya sea por la simple elegancia de su trama al avanzar, lo bien que funciona su comedia, el afecto que demuestra por sus personajes o la increíble cantidad de puntos álgidos que alcanza a lo largo de sus 25 episodios. Es, sencillamente, increíble. Los primeros 6-7 episodios son una auténtica demostración de fanservice épico con un festival de retorno de personajes, presentación de otros y desarrollo del resto... y luego la serie se mete en una gran trama principal que durará a lo largo de toda la temporada y donde, a pesar de que el final esta claro desde el principio, la emoción nunca desaparece.
Lo dicho, hay un episodio en el que la autora claramente forzó que lo que tiene que llegar al final del tercer año de preparatoria de Chihaya no fuera un arco importante del segundo año. Fue quizás demasiado expeditiva y a lo mejor habría podido ser más elegante con esa trampa... pero es un crimen menor. Y al margen de eso, no hay nada que no sea perfecto. ¿Salen poco los miembros del equipo de Mizusawa? Cierto, esta es una temporada de las competiciones individuales y los equipos no brillan, pero aún así tienen sus pequeños momentos en los que se desarrollan como personajes. Si el corazón de la segunda temporada no está es solo porque está en fase de diástole ventricular ante la sístole* que será la cuarta temporada en ese sentido, y el otro lado del corazón acude a su rescate con los personajes independientes como Harada -brillando al fin tanto como su carisma requería- o unos Shinobu y Suo que van ganando poco a poco peso en la serie... y además hasta tenemos algún refuerzo inesperado como la grandísima Inokuma.
Esta temporada consigue ser más redonda que las anteriores, sin apenas bajones de ritmo, y con unos enfrentamientos monstruosamente épicos que siempre resultan tensos y entretenidos que ver, y sin que todavía se hagan repetitivas situaciones o estrategias al ser las partidas enfrentamientos entre personajes y mostrar sus movimientos y tácticas las personalidades de cada uno de estos locos del juego. Las personalidades de los protagonistas son más profundas que nunca, sin miedo en ahondar en los aspectos más oscuros de cada uno de ellos y sin juzgarlos por ello, sólo desnudando sus almas a través de sus acciones y haciéndolos crecer como seres a través de las partidas y de su interacción con otras personas por medio del tatami de juego. El tratamiento psicólogico de los personajes es magnífico... y eso incluye el elefante en la habitación, la trama romántica largo tiempo postergada explota por fin haciendo que la serie avance por fin también en esa dirección, que en ningún momento se nota forzada o antinatural, es sencillamente otra arista de la historia.
Y para colmo el trabajo de Madhouse es espectacular. Los diseños preciosistas se mantienen y la serie es una gozada visual con una animación que tiene un gran nivel y se recrea en la belleza de sus personajes, en la gracia de sus movimientos, en la calidez de sus colores, la ternura de sus tramas o la diversión de sus divagaciones cómicas. Y ahí ordenador, un ordenador usado sobre todo para las cartas y su movimiento en las partidas, pero no se nota mucho, o al menos no se nota lo suficiente como para resultar molesto. Los seiyus están a gran altura, incluyendo a los de la Emperatriz y Harada que sustituyen a sus tristemente finados predecesores.
Una auténtica maravilla, no ya recomendable si no verdaderamente imprescindible que no solo me parece el mejor anime del año pasado -y de parte de este-, si no que con sus predecesoras compone de lejos el mejor anime de la década.  


*si el símil cardíaco me ha quedado épicamente pedante o erróneo, por favor, no os privéis de comentarlo 

miércoles, abril 22, 2020

Las cartas aún no sobre la mesa

Eden no hana

Mi afición por Chihayafuru me llevó a esta obra previa de su autora tras el hecho de que Zadkiel me comentará sobre ella. Mi valoración es un poco extraña. No está mal, pero tampoco esta especialmente bien. Tiene muchos de los defectos que se suelen aplicar a los shojos más clásicos, pero -por encima de todo- es una obra que desconcierta por tener elementos muy, muy oscuros.
El punto de partida nos presenta a Midori, una chica que se cansan de repetirnos los terriblemente hermosa que es, que vive un infierno de vida en secundaria por la familia adoptiva que la ha acogido y que practicamente la está arrojando al suicidio. En esos momentos aparecerá de la nada Tokio, su hermano perdido largo tiempo ha, cuando sus padres murieron y cada uno fue adoptado por ramas distintas de la familia. Midori comenzará su vida con su nuevo "onii-chan" al tiempo que comienza a salir con un compañero de instituto y se dibuja entre ellos un extraño y por momentos perturbador triángulo amoroso.
Vaya por delante que no soy nada fan de las tramas incestuosas, y esta obra va por ahí. Es una importante pega ya que, obviamente, es la trama principal. Dejando eso a un lado, la obra presenta tramas muy turbias con varios aspectos altamente delictivos que le dan un toque muy oscuro y que son bastante interesantes, pero que en cierta manera acaban decepcionando algo por ser resueltas con cierto optimismo que podría ser considerado casi ingenuidad en algunos momentos. Además, algunas cosas como la excesiva bondad de Hashiba o lo bipolaridad de Yukari funcionan demasiado a conveniencia de la historia.
Narrativamente presenta algunos detalles interesantes y plantea desde el principio los principales focos de la historia, aunque me parece que en ocasiones se ralentiza demasiado y que los capítulos de transición no terminan de ser todo lo entretenidos que debieran.
Formalmente se descubrió que Yuki Suetsugu había plagiado revistas de moda y páginas de Takehiko Inoue y eso le valió la cancelación de su obra posterior y un ostracismo del que no saldría en varios años. Son viñetas puntuales bastante raras, pero tampoco nada sangrante, y en general la composición de la obra es bastante normal con la maquetación habitual de los shojos. Conforme avanza el manga van aumentando en número los primeros planos o las viñetas que tan grande muestran a los personajes de Chihayafuru, pero aquí -en general- tanto la disposición de planos como de enfoques es muy convencional, y así mismo el detalle de los personajes -y sobre todo de los fondos- es también muy poco destacable. Hay atisbos de lo que sería después el arte de Chihayafuru, pero se notaba que era una artista aún en la veintena, con un estilo que aún tenía mucho margen para crecer y una tecnología que aún no se había asentado lo suficiente en la industria como para hacer desaparecer una imagen claramente artesanal.
En general no es un gran manga, pero tampoco una obra especialmente recomendable. Supongo que es bastante injusto haberla comparado con Chihayafuru tanto a lo largo de la reseña, pero también creo que es evidente que la mayoría de las lecturas que reciba esta obra en estos años vendrán dadas por su hermana mayor, y desde luego este es un manga muy inferior.

martes, abril 07, 2020

A hombros de gigantes

Chihayafuru 224

La mitad de este episodio... no le importa a nadie. Suetsugu se saca de la manga a la tutora particular de Nikuman -con un diseño que me parece extrañamente perturbador- y usa a esta dupla para reflexionar sobre la capacidad de memorización de Wakamiya. No está ni mucho menos mal, una de las grandes virtudes de esta serie es como cuida a sus secundarios y en cierta manera Yusei tiene poco peso en la historia y en la forja de Chihaya apesar de ser el más ortodoxo de todo el equipo de Mizusawa en cuanto a juego y enfoque de aprendizaje.
El problema es mientras uno lee estas páginas quiere pasarlas rápido, porque lo que esta ocurriendo pararelalemente es demasiado grande. Chihaya lo había intentando antes, había descentrado a Shinobu con alguna jugada poco elegante y había ganado algunas manos por su excepcional oído, pero seguía yendo a remolque. Ya no. Todas las lecciones que había aprendido de todos sus amigos y maestros han servido, como Harada vio en el capítulo anterior, para que Chihaya encuentre sus propias armas. Y aquí su estilo de ataque obsesivo de la sociedad Shiranami se refuerza por el poder al fin adivinar en que consiste la fuerza de Shinobu gracias a la amistad de Kana-chan para poder atacarla merced a una trampa digna de Suo. 
Ya no son manos ganadas por suerte o por fuerza bruta. Son manos ganadas por estrategia, porque Chihaya ha pasado -para el asombro de todos- a controlar la partida.
Y en frente una Shinobu, indignada y encolerizada, frágil mentalmente por no haber sido nunca puesta a prueba por su desmesurada fuerza, que de repente encuentra que no esta jugando sola, que esta jugando frente a una rival que ha descubierto que tiene puntos débiles que ella no podía concebir como tales y que le está atacando en base a ellos haciéndole cometer el pecado capital de una falta para con sus amadas cartas. 
Ese momento tan anticipado en la historia en que alguién llegase junto a la pobre niña que jugaba sola a las cartas ha llegado.

martes, diciembre 03, 2019

El mejor fanservice del mundo

Chihayafuru 221

¿Nos damos cuenta de que Chihayafuru se está acabando? Creo que no, porque la cabrona de la autora es tan buena que uno no se percata de ello. Pero acabamos de empezar el segundo enfrentamiento de un máximo de cinco, y después no quedaría nada importante con la salvedad de la resolución del triángulo amoroso. Y aún con todo, la tensión es normal. Lógica. Estamos en el climax de la historia, pero el hacer que las derrotas sean normales en esta serie hace que sea normal perder la primera de las partidas y que esta no se haya tenido que alargar ad eternum con emoción artificial. No todos los capítulos, ni siquiera los de la batalla final, tienen que ser decisivos. Lo importante es que los últimos lo sean, lo importante es que el ritmo sea ascendente. Y lo está siendo.

Chihaya ya ha perdido una vez, pero la suya ha sido una derrota digna, y ahora llega el momento de su contraataque, y será un buen contraataque. Yamashiro Kyoko de lectora es el power-up por definición de la serie para los lectores, y tras un primer round en el que Arata se lució ahora le llega el momento de experimentar el terror del Meijin, y es también escenario para que Chihaya pueda tener una primera victoria sin que esta parezca milagrosa y en la que Shinobu podrá agarrarse a ese handicap como excusa y también como algo casi ofensivo (recordemos además su frustración al estar convencida de ser mejor que Suo pero ser incapaz de derrotarle con los lectores más descriptivos) que sumar a unas cartas aparentemente desordenadas que una jugadora ya con muchos recursos como es Chihaya esta usando ante una onanista del karuta como ella.

Y mientras todo esto pasa, mientras la final avanza, Suetsugu cuenta cosas, cierra arcos y en general rellena páginas con viñetas que no esperábamos ver pero que resultan maravillosas. Y en este capítulo tenemos esas páginas sobre el padre de Arata que nadie había pedido salvo la propia conciencia de la autora, y tenemos una bonita escena de Tamaru con Sakurazawa, y unas palabras desde el respeto entre Suo y Harada que no solo siguen desarrollando el desenlace del desarrollo del Meijin si no que ensalzan la deportividad del deporte. 

Y luego tenemos a Kana-chan. El ángel de la serie. Es obvio que no íbamos a tener fanservice referente a sus pechos, Chihayafuru no es un echii y no ha recurrido a ese par de atributos más allá de un par de veces como gag cómico –porque es imposible no ver ese par de elefantes en esa pequeña habitación- y para ensalzar las cualidades de los ropajes tradicionales nipones. Uno pensaría que tendríamos ese bonito fanservice que es esa pareja amada por todos que es Kana-Desktomu. Pero no. Tenemos un fanservice mejor, el mejor posible, el que no es fanservice… el que es sencillamente mostrar al personaje siendo el personaje. Y en medio de la final, con su amiga jugando el campeonato, con los nervios a flor de piel… Kana-chan ordena zapatos, porque es Kana-chan y al igual que los poemas tienen que escucharse hasta el final en el karuta, un japonés sencillamente ha de descalzarse correctamente. Kana-chan puede ser la mejor amiga de la prota, pero por encima de todo ello es un personaje propio, tiene su propio arco de karuta como lectora y de heroína con su romance, pero incluso tras sus desarrollos están sus bases y las suyas son la misma cultura japonesa en sí. Y este personaje que sabe que tiene que estudiar económicas aunque su sueño sea otro, no va a renunciar a que los japoneses dejen de ser japoneses incluso en sus costumbres. Grande Kana-chan e inmensa Yuki Suetsugu. 

sábado, octubre 05, 2019

El mejor manga deportivo de la jodida historia

Chihayafuru 219

Vaya por delante.... SPOILERS A SACO de un capítulo que se adaptaría en una hipotética quinta temporada.

Ha comenzado la final. Y ya ha acabado el primer enfrentamiento. Y ha perdido Chihaya, y no hay dramas. Esto es lo que distingue a Chihayafuru de cualquier otro spokon que haya leído. Uno lee un "Slam dunk" normal y sabe que es una obra maestra, pero cada partido parece más largo que el anterior por esa extraña regla no escrita del género que parece decir que extensión es igual a emoción, y por supuesto siempre se pide que una historia vaya a más... lo que al final se traduce en que cualquier combate actual de Ippo prácticamente tiene asegurada como mínimo una duración como la de su combate contra Sendo por el título siendo combates mucho menores. Eso es un error. No ya solo por lo artificial del desarrollo, si no porque además imposibilita las derrotas por el drama que estas supondrían. Uno sabe que sus protagonistas no van a perder, y eso resta emoción, y eso con enfrentamientos más largos es lo que mata cualquier manga.
En Chihayafuru pierden y eso le da la vida al manga. Sí, uno sabe que más o menos hay enfrentamientos que se ganaran, porque era obvio que en este tercer año veríamos el enfrentamiento de Chihaya contra Shinobu por el título de Reina; pero incluso aquí el hecho de que jueguen varios enfrentamientos da margen para alguna pequeña derrota que ayude a dar credibilidad. Y es lo que ha pasado ahora. Chihaya ha perdido. Y no sólo no pasa nada, si no que Suetsugu lo ha hecho muy bien.
Una derrota en capítulo y medio. El capítulo anterior vimos a una Chihaya un poco sorprendida por la presión y dominada por ese monstruo que es Shinobu, y en este ha reaccionado un poco mostrando no tener miedo y si estrategias para luchar, y ha sorprendido a todos con alguna que otra buena mano y perdiendo por 7 cartas. Una derrota notable pero no humillante. Bien. Y paralelamente a esto, como no, la mangaka mete desarrollo de tramas secundarios con todos los personajes viajando hacia el Omi Jingu.
Porque esta partida era una de varias, y ella de por si no era importante. Es la parte de un todo que será el final de la serie. Un final en el que seguramente el interludio antes del siguiente enfrentamiento sea más importante; con una Chihaya a la que todo le ha ido mal en un primer momento y que, tras una derrota digna de repente se encontrará rodeada por todos sus amigos con incluso esa hermana a la que siempre ha idolatrado. Vamos a ver un claro crecimiento del personaje entre ambas partidas que seguramente se traduzca en una victoria en el siguiente enfrentamiento... porque paralelamente a todo esto vemos el enfrentamiento equilibrado entre Arata y el Meijin, y es factible una victoria del aspirante para así en el segundo acto tener el oído como dinamitador de los enfrentamientos con una Chihaya motivadísima y un Suo afectado también por su encuentro con sus familiares.
Todo es tan perfecto en esta serie que incluso parece fácil y lógico.

sábado, diciembre 08, 2018

Esto ya no es el final del principio...

Chihayafuru 205

Chihayafuru está acabando. Duele. Jode. Pero es lo correcto. La serie no se siente alargada, no parece que la autora esté alargando nada artificiosamente. Hemos tenido un "tercer año" que no se ha limitado a ser una copia del segundo, Chihaya ha seguido creciendo con los nuevos compañeros y las derrotas, y junto a ella han estado un Taichi y un Arata que también han evolucionado como personajes.
Ahora han acabado las finales para conseguir el título de aspirante. Y han sido buenas finales. Chihaya ha brillado, y la autora ha dado algo de emoción a su partida y ha tratado de dignificar a su rival, pero tampoco hemos visto un ensalzamiento artificial de esta y -en general- no se nos ha intentado engañar haciéndonos creer que Chihaya podía perder un enfrentamiento que sabíamos que iba a ganar. Ha sido una batalla de madurez, donde lo importante era el reconocimiento ya obvio que la protagonista ha recibido de toda la comunidad y de una Shinobu que comienza a reconocer su valía, y -sobre todo- lo importante era lo que pasaba en la partida contigua. Porque si la partida de Chihaya tenía poca emoción, la de Arata y Taichi tenía la tenía toda en el plano emocional y ninguna en el resultado. 
Era obvio que Arata iba a ganar, era obvio por el desarrollo de la serie y por el propio diseño de la historia principal, pero Suetsugu tenía que cuadrar esos dos elementos y eso era muy complicado. Y el resultado final, si no redondo, si me parece satisfactorio. La partida, verdaderamente, no tenía emoción. Arata es muy superior a Taichi, y si no fuera así su personaje en si no tendría sentido. Pero Taichi se ha esforzado, se ha esforzado tanto hasta el punto de que ha permitido a la autora meterlo en la final e incluso darle una victoria en una partida y que ello parezca relativamente plausible. Quizás la derrota final haya sido demasiado abultada, pero entiendo que hay algo de simbolismo ahí; Arata ha crecido al ver como Taichi le ha alcanzado -como el propio Taichi ha crecido a lo largo de la serie al aceptar finalmente que ama ese deporte-, ese karuta que en cierta parte siempre le había marginado también le había acercado a Chihaya y ahora ve como también a Taichi. Aquella habitación que veíamos en los primeros capítulos de la historia, aquel pequeño suelo sobre el que tres niños jugaban ha aumentado hasta convertirse en una gran sala como también han crecido los niños. Este es el clímax emotivo de la serie, verdaderamente poco importa el enfrentamiento de Chihaya con Shinobu, y menos aún el de Arata con Suou. Los tres amigos finalmente se han reencontrado en una misma sala unidos por el deporte y Arata y Taichi se han reconocido como rivales y como amigos. Entiendo algunas críticas a esta saga, porque no deja de ser el final de la serie y es difícil contentar a todos, y más con el punto más complicado de la serie como era en cierta forma la relación entre los dos vértices masculinos del triángulo amoroso de la serie, pero particularmente me parece que la autora ha estado a la altura. Las partidas de cartas no dejan de ser algo casi anecdótico, y en torno a los tres protagonistas hemos visto a todo su mundo, el pasado de Arata se sentía más presente que nunca y la madre de Taichi ha conocido por fin la importancia de esta parte de la vida de su hijo tanto como él mismo. Harada era el perfecto narrador como el mejor conocedor de la relación del trío y estaba perfectamente complementado por los miembros del club de Mizusawa y otros rivales antiguos de los protagonistas que reconocían la importancia de una escena tan potente que incluso ha hecho volverse hacia ella a los dos distanciados reyes del karuta.
Parafraseando a Churchill, ya no estamos al final del principio... y por desgracia que tampoco estamos ya al principio del final. Un historia que acaba cuando debe acabar es un tesoro, pero uno no puede evitar sentirse triste ante la perspectiva de que este manga va a acabar muy pronto.

lunes, marzo 05, 2018

El reino de los plebeyos

Chihayafuru 194

Este no es el final real de Chihayafuru, pero si es su final emotivo. Restará el enfrentamiento de Chihaya con Shinobu y el de Arata con Suou (eso lo doy por descontado), y habrá algún desenlace para el triángulo amoroso... pero el duelo entre Taichi y Arata es el que veremos ahora.
El mundo de Chihayafuru es pequeño, es muy cruel con los personajes que algo que les apasiona tanto sea tan poco conocido o tenga tan poca relevancia, pero narrativamente es una bendición para el manga. Shinobu y Suou están por encima de todos, viven en la soledad de la cima... pero en la base de esas montañas todos se conocen, todos los que aspiran a luchar contra ellos forman un mundo tan pequeño como competitivo. Y todos los personajes del manga están en este capítulo, y aunque evidentemente a Momo-san y a muchos más el conflicto del trío principal ni les va ni les viene, Suetsugu si que logra transmitir que muchos de los presentes se dan cuenta de que están ante algo más que un combate de este contra oeste. Todos los secundarios de la serie están ahí, sea por Chihaya, sea por Arata, sea por Taichi o sea -en muchos casos- por los tres, y todos se dan cuenta de lo importante que es este momento para los tres.
La autora de este manga ha creado a la perfección este momento. Los fans del abuelo de Arata podían esperarlo el año anterior, pero Harada era mucho Harada... ahora el rival es otro joven. Es el momento del cambio de generación, de que llegue el rival destinado que el karuta más tradicional ha preparado para librarse de ese indigno Meijin que ocupa el trono. Y entre las féminas Chihaya puede no tener nombre, pero es un rostro conocido para muchos y como discípula de Harada es respetada, y por supuesto Inokuma y Sakurazawa la conocen muy bien y saben el monstruo que alberga en su interior. Taichi podría ser el punto flojo de este triángulo, pero ha conseguido victorias aplastantes y es el discípulo del Meijin... y el mundo del karuta es tan pequeño que uno se cree que puedan aparecer estos "underdogs" que salen de la nada y con dos victorias se plantan en una final cuando grandes campeones por una razón o por otra quizás tengan mucha peor suerte (hace unos pocos capítulos lo vimos con Tamaru). El mundo del karuta es un pañuelo, un pañuelo tremendamente competitivo, pero un pañuelo al fin y al cabo.
Y Suetsugu está narrando a la perfección esta atmósfera. A las miradas expectantes de todos los secundarios, con la presencia incluida del Meijin, se suma el recordatorio obvio pero no por ello menos emotivo de la habitación y los tres niños, con Chihaya recordando además los momentos en los que sus dos amigos renunciaban al karuta. Arata y Taichi nunca se han llevado especialmente bien, y además obviamente hay un conflicto por un interés romántico... sin embargo incluso en este capítulo esa aparente enemistad ha desaparecido y antes del enfrentamiento ambos se han retrotraido con Chihaya a esa habitación, a ese momento de su infancia en el que fueron genuinamente felices y que deseaban rememorar más que nada en el mundo. Taichi después ha demostrado a Arata que esta no va a ser la victoria fácil que este podía imaginar, que todos han crecido y que tendrá que luchar. No importa, por unos instantes para ninguno de ellos tres han existido Suou ni Shinobu, e incluso han desaparecido 10 años de su vida y un triángulo amoroso. Por unos instantes han vuelto a ser niños. 
Este no es el final de Chihayafuru, pero creo que sin duda va a ser el momento más feliz que compartan los tres personajes y en cierta manera el final de su viaje, el regreso a esa habitación en la que los tres jugaron una vez a las cartas. Todo lo que venga después, será ya otro viaje. Parrafraseando a Churchill, no estamos viendo el principio del final, si no el final del principio.

Luego Suetsugu ya directamente se regodea en su magnificencia y se permite detallitos como mostrar las formaciones de las cartas para mostrarnos que estamos ante algo muy serio y grande, e incluso en el siguiente capítulo (195) vemos algo tan natural como inusual en el manga como es el hecho de que la protagonista pase a un segundo plano y sencillamente sea tan buena que intimide al rival... acostumbrados a otros mangas deportivos donde cada enfrentamiento del protagonista siempre parezca que tenga que ser más emotivo y más intenso -y más largo en páginas- que otros anteriores, esto es algo que se agradece. Porque le costará, porque su rival será fuerte, pero Chihaya ganará; eso es algo algo que todos sabemos, y por eso no tiene sentido darle falsa emoción a este enfrentamiento, más cuando al lado tendremos uno de los clímax emotivos de la serie.

Queda poco para que este maravilloso manga acabe, disfrutemos.

miércoles, abril 05, 2017

La soledad de una niña

Chihayafuru 178

La serie se aproxima hacia su final, estamos ya en el Septiembre previo a un Enero en el que Meijin y Queen serán puestos a prueba. En un spokon los enfrentamientos son la culminación de todo, el fin del viaje de los personajes, la metáfora de su crecimiento, el resultado de todas sus acciones. El enfrentamiento, el partido, la batalla... es todo un símbolo, una montaña que los personajes han de escalar. Sin embargo hay series en las que esa última batalla no es necesaria. Creo firmemente que el plano final de Hajime no Ippo han de ser Ippo y Miyata lanzándose el uno contra el otro tras la campana que de inicio a su esperado tercer combate, verdaderamente llegado ese momento los siguientes 60 capítulos de combate son irrelevantes. Creo que Chihayafuru debería tener un final parecido, no importa si Chihaya gana o pierde ante Shinobu, y no veo forma humana de que la autora justifique la emoción o la igualdad a lo largo de cinco enfrentamientos. Una vez suene la primera sílaba del enfrentamiento entre Chihaya y Shinobu, la serie habrá acabado. El monte a superar de los personajes que en este mismo capítulo vemos no es un adversario, es algo más grande y etéreo.
Lo grande de esta serie es que, cuando uno ve ante si la posibilidad de un enfrentamiento entre Shinobu y Suou piensa que no puede ver nada más grande o épico. Un Suou motivado por Chihaya y una Shinobu que quiere recuperar su objetivo inicial. Un enfrentamiento tan poco propiciado por la trama como deseado por los lectores. Fanservice en estado puro...
Y Suetsugu nos demuestra que el simple argumento es mucho mejor. Una escena que parece que no puede ser más épica... y de la nada aparece una niña que echa del plano al mejor jugador del mundo porque quiere jugar, y la autora nos enseña que hay algo mucho mejor que un gran enfrentamiento, y ese algo es ese pequeño milagro de la narrativa conocido como desarrollo de personajes.
Porque los enfrentamientos son importantes, son divertidos, son emocionantes y son todo lo que uno quiera, pero al final lo importante son los personajes. Y de eso Chihayafuru anda más que sobrada, y mientras descansa el triángulo Arata-Taichi-Chihaya, mientras el desarrollo de estos tres personajes como jugadores avanza, la autora no duda en dar protagonismo a Suou y Shinobu para convertidos en verdaderos personajes con los que nos podamos identificar en las finales. Si con Suou lo hemos visto, con esa Chihaya y ese Taichi que en cierta manera le están transmitiendo humanidad al tiempo que le explican el verdadero significado del poema de la hojas otoñales; con Shinobu -la eterna cuarta protagonista de la serie, la gran antagonista de Chihaya- la autora nos ha regalado un perfecto dibujo de su personalidad y de la historia que la ha marcado, viaje que ha ido en estos capítulos desde la sima de las cartas mudas en su falso objetivo de ser la mejor, a su redentor encuentro con su infancia misma.
Porque queremos ver a Chihaya robarle cartas a la reina y queremos ver la resolución del triángulo amoroso, pero sobre todo queremos ver a Shinobu aceptar a Chihaya como rival y a Suou amar el juego. Al final, queremos ver a un grupo de jugadores que, en las finales, en los partidos más importantes, se respeten y se admiren entre ellos, y -sobre y ante todo- disfruten jugando. Y eso es lo que Suetsugu está consiguiendo, poco a poco, forjando un gran grupo de amigos entre los cuales la competitividad vendrá dada por la más sana competencia.

viernes, septiembre 09, 2016

La culminación de una serie

Chihayafuru 170

Chihayafuru se encuentra en un momento dulce; sus últimos capítulos son, sencillamente, redondos. Naturalmente falta por narrar lo más importante, el enfrentamiento de Chihaya con Shinobu y la resolución de la trama romántica. Pero en estos capítulos la autora está cerrando a la perfección todas las tramas que ha ido abriendo a lo largo de estos años con cada personaje secundario, cada personaje ha tenido su punto de partida y su evolución, y todo eso esta culminando en estas finales del torneo de instituto. El capítulo incluso se permite el lujo de dar unas viñetas a la profesora con flashback de toda la serie para confirmarnos que este es el desenlace de ese club que Chihaya formó y por el que lo ha dado todo, ese club que ejemplifica su amor más puro por el karuta y que en cierta manera simboliza su futuro también. En los capítulos anteriores vimos como Nikuman y Tamaru tenían su momento, en este capítulo la batuta pasa a la eterna pareja de Kana y Tsutomu, y sobre todo a una Hanano contagiada del espíritu de sus compañeros. Todo esto es irrelevante para la trama principal, e incluso redundante para muchas secundarias, pero la ejecución lo convierte todo en una simple gozada.


Y luego naturalmente está la trama principal, avanzando lentamente con un simbolismo precioso. Con esa "pasión estable" que se asocia siempre a la carta de Chihaya y que además es también una característica del juego de Arata, y algo que esta perdiendo, viendo como la habitación en la que siempre ha jugado se queda pequeña. Ese vacío, esa sensación de tristeza porque no tendrá más remedio que abandonar su refugio interior y afrontar el exterior, esa metáfora tan grande del paso a la edad adulta es un ejemplo muy claro del crecimiento que todos los personajes han experimentado a lo largo de la serie. Un viaje que todos los personajes emprendieron en mayor o menor medida y que ya esta finalizando para los secundarios y afrontando su última etapa para los protagonistas. Chihaya está lista para afrontar ese final, Taichi y Arata se están preparando para él, y Shinobu continúa aferrándose a sus miedos para negarlo.
En verdad poco se puede decir de este capítulo. Suetsugu está en estado de gracia y la comedia y el drama le funcionan, así como las viñetas simbólicas le quedan espectaculares y las tramas secundarias en ningún momento se siente que refrenen las principales si no que incluso llegan a eclipsarlas. Lo único que se puede hacer con Chihayafuru es sentarse en un sillón y disfrutar tranquilamente de lo increíblemente bien que su autora lo está haciendo todo. 

domingo, junio 26, 2016

Dios salve a la Reina

Iba a escribir sobre Big Mom, que es una villana cuyo enfoque me gusta bastante y en este capítulo hay hormigas y una ruleta que parece sacada de Mad Max... y ha habido un nuevo capítulo de Berserk, y eso siempre es digno de mención, y Shokugeki lleva un tiempo reclamando una entrada... pero, como sucedió la semana pasada, lo primero es lo primero y un nuevo capítulo de Chihayafuru lo eclipsa todo...

Chihayafuru 167

Porque el nuevo enfrentamiento entre Chihaya y Shinobu me parecía algo extraño y fuera de contexto... pero nuevamente tengo que quitarme el sombrero ante la autora. Es un buen capítulo para Chihaya, por fin enfrentándose de tu a tu a la Reina, pero es sobre todo un episodio de desarrollo para esta última. 
Shinobu es, claro esta, uno de los personajes más importantes de la serie, y afortunadamente Suetsugu esta cuidando mucho su desarrollo. Chihaya es la protagonista, y ya había tenido algunas buenas escenas con Shinobu, pero esta no debía dejar de verla como una chica mona con sus mismas aficiones. Pero Shinobu es una solitaria, siempre se ha hecho mucho hincapie en que sus unicas amistades son las cartas y ahora, con la acertada decisión de hacer narrador a su primer maestro, vemos como Chihaya se presenta de verdad ante ella donde importa: en el tatami. Siempre hemos visto a una Shinobu muy confiada, demasiado confiada. Ni siquiera considera a Suou un rival y piensa que debería poder ganarle. Es la confianza de una chica demasiado buena como para encontrar rivales; hemos visto su pasado y la consecuencia de este es que cree que su estilo es el único válido, que cree que ella es la que más ama este juego y que el resto no se merecen siquiera tocar las cartas. 
Ahora esa chica que fugazmente ha pasado frente a ella comienza a tomar forma ante sus ojos. Chihaya, con un estilo muy pulido ya, con la voluntad heredada de un gran maestro, con un cuerpo en plenitud de sus facultades y un oído superior llega a sus cartas antes que ella... y no intenta siquiera ganar las cartas dudosas. Shinobu, de repente, esta viendo que no esta jugando sola. Chihaya no es una chica cualquiera que ha ganado a su único amigo, en esa extraña relación íntima no recíproca que mantiene con Arata. Chihaya es una chica que le ha tendido la mano varias veces y que ahora ve que está tan loca como ella por el juego. La Reina puede estar muy cabreada, puede sentirse traicionada o ultrajada por la derrota de Arata... pero al mismo tiempo esta comenzando a ver más tipos de jugadores, está haciéndose preguntas, y sin darse cuenta esta cambiando su estilo de juego. Probablemente ganará, porque si no el manga se acabaría ya, pero esta descubriendo una rival. Esas cinco partidas para revalidad el título, las esperara la próxima vez con una pequeña sonrisa en el rostro.
Encima, para completar la jugada, además del detallito del lector, tenemos a esa secundaria de lujo que es Rion haciendo honor a su propio desarrollo de personaje y escalando hacia la cima tras la estela de Chihaya.




pd: Oda, los piratas del sol merecían que te currases algún diseño más además de Aladine y que el resto no fueran tritones masillas. Con Big Mom, al contrario, estamos viendo aparecer tangencialmente muchos personajes secundarios con diseños muy curiosos... aunque por contra tenemos una de esas frutas tan raras y Deux Ex Machina que son casi de necesidad una trampa en si.

pd2: Oshiete kudasai, Erina-sensei!
Y ya dejando a un lado fetichismos de profesoras/oficinistas, parece que se prepara todo para un gran enfrentamiento entre los protagonistas y CENTRAL. La duda es donde está Hayama, no sabemos si el seminario de Jun fue al final cerrado. 

pd3: Morda joins to Berk@ster! (en serio Miura... ¿vas a tener los santos ****** de meter otra tía en el grupo? Mete otra cosa, aunque sea la jodida cabra... va a ser muy raro el enfrentar a la horda de demonios de Griffith contra un grupillo de niñas).

pd4: ¿A quién demonios le importa un combate para el desarrollo de un rival de Aoki a estas alturas de Hajime no Ippo? ¿De verdad Morikawa tiene margen de tiempo para perder un par de meses con estas tramas? Ya del combate de Kimura y sus extrañas motivaciones prefiero no hablar.

pd5: ¿Cómo narrara Hetalia el "Brexit"?

pd6: Anuncios en Gintama... parece muy pronto para el final, pero no para el principio del final, y menos después de esta saga monstruosamente larga con unas revelaciones tan importantes sobre el final boss... revelaciones que por cierto no me han gustado demasiado... aunque también es cierto que habida cuenta del estilo de la serie es bastante complicado encauzarla hacia un gran final.

pd7: ¿El que sepamos los sueldos de Jaime y Cersei en las próximas temporadas de Juego de Tronos no puede considerarse un spoiler indirecto?

pd8: Nisekoi se resiste a acabar...

pd9: Diría que el cliffhanger final de UQ es muy bestia... si me gustase algo Asuna, pero no es el caso.

pd10: Una nueva chica para el Hyrule Warriors... vaya, no me lo esperaba.

pd11: Segunda temporada de Hero Academy... bien, me mola... aunque no deja de ser algo extraño esperar la segunda temporada de una serie cuyos primeros 10 (de 13) episodios son bastante flojitos.

pd12: Era algo ya obvio en la saga de las Hormigas-Quimera, y más aún en la saga de elección del presidente (aunque aquí Togashi pudo burlarlo argumentalmente al ser una saga corta)... y es que ahora mismo Hunter x Hunter funciona mucho mejor con Killua o Kurapika de protagonistas que con Gon en ese rol, y siendo Gon el protagonista de la serie es un serio problema.

pd13: Si todo acaba como parece que va a acabar... ¿cómo demonios van a afrontar los guionistas la sexta temporada de Veep?

sábado, junio 18, 2016

Hemos visto el clásico capítulo de One Piece para presentar/ensalzar a un personaje y su habilidad, y en este caso estamos hablando ni más ni menos que de toda una Yonkou..... 

La gran Miyuki Sawashiro está rezando para que no adapten más Hunter x Hunter, porque no hay salario que pague la saliva que gastaría con el último capítulo.

Los autores de Shokugeki han cuadrado el círculo y, tras más de tres años, han conseguido hacer pasar a Erina de villana a heroína de la serie con un temple ejemplar.

En UQ Holder hemos visto algo parecido a argumento y todo.

Al parecer Kubo Tite se ha superado con el último bankai de Bleach al repetir varias veces la misma página.

En Gintama estamos viendo el arco más espectacular y largo -quizás demasiado largo- de la historia de la serie.

Nisekoi no se decide a acabarse de una vez.

En el manga de los titanes tengo que tragarme mis palabras sobre la cobardía de su autor a tenor de los últimos acontecimientos.

Pero todo eso, incluyendo aquí un E3 en el que hemos visto la presentación de un Zelda que casi compensa el ostracismo al que Nintendo está sometiendo a sus fans, palidece por supuesto ante la guerra abierta que vemos en...

Chihayafuru 166

Tenemos unos simpáticos momentos para Kana-chan con sus kimonos, sabemos que Tsukuba es ya un clase B y, en general vemos una buena interacción entre los miembros del club. Incluso hemos tenido unas buenas escenas para Arata y Chihaya... pero naturalmente todo palidece ante la declaración de Guerra de una Reina desquiciada.


Nuevamente, vemos como Yuki Suetsugu no se guarda absolutamente nada. La serie avanza, avanza mucho más rápido de lo que los fans podríamos esperar, y avanza con grandísimos momentos que, en ningún caso parecen forzados o fanserviceros. Y aquí teníamos a una Shinobu buscando su lugar en el mundo, frustrada por ser únicamente buena en algo que no le importaba a nadie, y cuando intenta centrarse en ello y profesionalizarlo... de repente se encuentra con una sorpresa, Chihaya, a quién consideraba algo así como un proyecto de la amiga que habría podido tener en una vida normal, ha derrotado al que consideraba uno de sus grandes rivales y al único que de verdad respetaba. Que alguien haya podido llegar hasta la solitaria cima en la que ella cree vivir es algo tan maravilloso para ella que ni siquiera es capaz de darse cuenta inicialmente y a lo que sólo puede responder con agresividad.

Lo curioso aquí es que nuevamente vemos como la autora se mete en un enfrentamiento que normalmente cualquier otro autor evitaría. Aparentemente no habría nada que ganar con un Shinobu vs Chihaya, es un enfrentamiento que ya se ha repetido muchas veces, y es un enfrentamiento que además es el final natural del manga... un final al que además ya se nos ha emplazado. Chihaya no debería de poder ganar, porque eso restaría emoción al manga, pero una victoria de Shinobu tampoco suma demasiado a la historia.

Pero esto es lo grande Chihayafuru, cuando acabaron las grandes finales Arata y Taichi se declararon obligando a mover la trama romántica, y cuando esta se desarrolló luego asistimos a una gran saga de secundarios que concluyó con algo tan poco esperado como una derrota de Arata a manos de Chihaya, y ahora tenemos ni más ni menos que a la Reina dinamitando un torneo en el que la Arata y Chihaya buscan la paz interior tras la tempestad de los últimos meses. 

Lo lógico, lo previsible, sería alguna saga menor. Algún torneo de alguna sociedad con algún otro rival. Creo que el enfrentamiento de Chihaya o Taichi con Harada es inevitable, y siempre podríamos tener a Sakurazawa sensei o algún otro gran jugador dando guerra. Pero no. Suetsugu va a lo grande. Y lo bueno es que uno ya confía lo suficiente en la autora para saber que este enfrentamiento será algo que sume a la trama y no un mero reclamo para unos lectores que, por otra parte, ya tiene más que asentados. Chihaya creció con la trama romántica, como Arata creció con toda su trama de equipos y el enfrentamiento con Chihaya con Taichi de espectador. Y ahora, llega el momento de que la reina crezca.

lunes, marzo 07, 2016

GRANDES TIPOS DUROS DE LA HISTORIA

Aquiles. Mirmidón.
Derrotó un río durante la guerra de Troya

James Tiberius Kirk. Capitán de la Flota Estelar.
Derrotó a un Gorn con un bazooka improvisado.

Takamura Mamoru. Boxeador.
Acabó con un oso antes que DiCaprio.

Harry Callahan. Policia.
Sabía contar hasta 6

Ron Swanson. Anarquista.
Definió la pirámide Swanson de la grandeza

Batman. Esperanza de la Warner
Derrotó a Superman

Link. Héroe de la fiera deidad.
The dark side of the moon

Chuck Norris. Meme de internet.
Sobrevivió a Bruce Lee.

Barbablanca. Pirata.
Ignoró el One Piece.

Samuel Vimes. "Polí".
Impuso la ley en Ankh-Morpork

Chewbacca. Wookiee.
Salvó la galaxia sin esperar una medalla a cambio.

Philip Marlowe. Detective.
Se tomó una sopa con tenedor.

Gatsu. Mercenario.
Sobrevivió al mayor mal del mundo.

Samus Aran. Cazarrecompensas.
Fue madre.

Kenshiro. Astrólogo acupultor.
Atatatatatatatata

T800. Canguro.
Aprendió porque los humanos lloran.


...

Son Gokuh

Rocky

McClane

Matoi Ryuko

Ahab

Ellen Ripley

Rorschach

Birdo

Wolverine

James Bond

Fëanor





Todos ellos... minucias.




AYASE CHIHAYA. 
CAPITANA DE MIZUSAWA.


Por encima de todo, capitana.

jueves, febrero 18, 2016

La maldición de los 3 años

Chihayafuru 158-160

Veo Haikyuu! Y me gusta. Me encanta. Es sumamente divertida y tiene unos personajes muy carismáticos y entrañables (y además tiene a Shimizu-san). Pero no tiene emoción ninguna. Se sabe perfectamente como va a acabar a grandes rasgos. A no ser que la serie se marque un final a lo Slam Dunk... el grupillo protagonista ira acabando con equipos hasta llegar al nivel nacional y entonces, quizás, perder la final o algún otro partido sumamente importante pero ya simbólico... porque el viaje ya estará hecho. Es la maldición de los spokon de instituto de la que ni la mismísima Slam Dunk antes citada pudo escapar. Es la maldición que hará que Souma tenga que acabar con todo el Elite Ten en un año. Porque en los mangas deportivos... el instituto dura 1 año. El rol y el carisma de los sempais es demasiado grande y no se pueden sustituir. No importa que el equipo sea un desastre y que pierda los primeros partidos, los mimbres estarán ahí, como ese par de buenos jugadores que habían dejado el equipo el año anterior por falta de interés, enfermedad de un familiar, necesidad de trabajar como ornitólogos o por proxenetismo. Da igual. Al cabo de 6 meses serán un equipo de la hostia sin suplentes y con grandes carencias que sorprenderá a todos por sus ganas y superara a equipos mucho más versados. Eso es, a grandes rasgos, lo que pasa en cualquier spokon.


Y eso es lo que en Chihayafuru no pasa. Tenemos los tres años del instituto, con un equipo muy débil al principio, reclutado a la fuerza por la carismática protagonista; y un gran bloque al final que quiere perpetuarse como un equipo ganador y estar a la altura de las espectativas de su líder. Y, lo que es mejor, tenemos eso en todos los equipos, con sus motivaciones, sus tradiciones y su poderío. Y con cinco enfrentamientos de uno contra uno, en ocasiones unos pueden cubrir a otros, y en ocasiones no. Y los buenos pueden perder, y no pasa nada. Y sorprende cuando en el segundo año consiguen ganar el campeonato. Y sorprende cuando en el tercero pierden en las semifinales. Y no pasa nada porque ganaran "antes de tiempo" porque aquella victoria estuvo bien justificada, así como está bien desarrollada esta derrota, que incluso dignifica aquella victoria anterior... porque ganar es difícil, pero repetir aún más.

Y hemos visto grandes momentos con todos los secundarios, les hemos visto sufrir y mejorar, les hemos visto sacrificarse... y han perdido. Porque sus rivales han hecho esos mismos sacrificios. Pero lo han dado todo, y el lector lo ha visto y no puede echarles nada en cara. Sencillamente, los otros han sido mejores esta vez.

Habrá otras ocasiones, y no las veremos porque el manga habrá acabado... pero sabemos que estarán ahí, porque Yuki Suetsugu ha narrado a la perfección el buen trabajo hecho por Chihaya.

Y ahora, se acabó el tiempo de los secundarios...

sábado, septiembre 19, 2015

El mejor relleno es el que no existe

Chihayafuru 152

Seamos sinceros, hace unos 10 capítulos a nadie le importaba la competición por equipos. Es narrativa de manga de primero, si ya se ha superado un obstáculo, no tiene interés el volver a verlo. El equipo ya había ganado el campeonato, y la mirada del espectador estaba puesta en el triángulo amoroso y en esos duelos por los títulos de Meijin y Queen que ya se ven al final -ahora un poco más lejano- de la serie.
Esta saga parecía un relleno, un relleno para dar tiempo a que se calmara algo la situación con Taichi. Y eso ha sido. Pero ha sido también mucho más. Suetsugu ha aprovechado estos capítulos de sobremanera para desarrollar muchos aspectos secundarios de su obra, demostrándonos que no hay relleno si hay talento porque este capítulo final ejemplifica lo increiblemente llenas de detalles que están las páginas de este manga.
Al lector, como he dicho, la competición por equipos no le importa. ¿A quién le importa? A los personajes. Los personajes de una obra no deben sentirse como protagonistas de una serie, han de sentirse como seres reales, y así para este grupo de chicos no importa el pasado, todo lo que importa es el presente, y todos quieren volver a ganar, y quieren hacerlo siendo protagonistas, siendo parte del equipo y del grupo.
En los capítulos anteriores vimos los grandes momentos de Hokuo, hace dos capítulos tuvimos un homenaje al héroe oscuro de Hiro y el último era un canto a la más sana y feroz competitividad deportiva. En este capítulo Hokuo sigue estando presente muy para bien, ganándose ese lugar de amigos-vecinos-rivales que tan necesario es en el spokon, pero este capítulo lo roban los secundarios de Mizusawa, confirmando el crecimiento que se antojaba en ellos. Madres, entrenadora y suplentes están con el equipo, ejemplificando la pasión por el deporte que la autora quiere transmitir. Pero luego tenemos a Tamaru sintiéndose parte del equipo, a Chihaya queriendo aprender a competir en equipo, y a Nikumi y Komano asumiendo la responsabilidad de sempais. Y sí, el equipo pierde, pero lo hace por suerte, y demostrando antes tablas y sapiencia de juego en equipo, y consiguiendo al final clasificarse por una carámbola que le da a un Komano un momento de gloria. Todos los personajes han aprendido los unos de los otros, así como de sus propios rivales. Y la autora consigue transmitir ese afán de superación con pocas escenas y una terrible emotividad. Esta saga no le importaba a nadie, pero la autora consigue meterte en ella a base de simple y puro saber hacer narrativo.
Y, naturalmente, sirve al proposito final del manga. No es ya sólo el increíble crecimiento del equipo del colegio, es que apuntala aún más a los protagonistas. Sabemos que Arata espera al equipo, pero es que además Taichi sigue estando muy presente en el equipo, permitiéndole estos capítulos a Chihaya recobrar una actitud más normal y haciendo al propio Taichi confirmar que está tan obsesionado con el juego como el resto de los personajes de la serie.
Era una saga que parecía de relleno...  y la autora se sacado de la manga algunos de los mejores momentos del manga con ella.

miércoles, agosto 05, 2015

"Es el héroe que nos merecemos"
"Pero no el que necesitamos ahora"
Chihayafuru 150

viernes, mayo 29, 2015

Sempais

Chihayafuru 146

Esta última subsaga de Chihayafuru podía considerarse medio de relleno, medio decepcionante. Era, claramente, una minisaga que tenía que ser tranquila tras el torrente emocional previo. No obstante, nuevamente, y aún a riesgo de perder la poca objetividad que creo que tengo con esta serie, me tengo que quitar el sombrero ante su autora. Como dije en una reseña anterior, Suetsugu es como Roger Federer, lo hace todo sencillo, tan sencillo que parece fácil. Nada más lejos de la realidad, lo que hace esta mujer es tremendamente complejo. Chihayafuru no se está alargando hasta lo indecible como, mal que me pese, le sucede a Skip Beat. Chihayafuru sigue teniendo su final a la vista, y en cada capítulo avanza hacia él.
Y en estos capítulos hemos visto progresar a Chihaya, Taichi y Arata, pero a su sombra los secundarios les han ido robando el protagonismo hasta culminar ese golpe de estado con el capítulo de esta semana. Un capítulo en el que vemos como todos los personajes han crecido y continúan haciéndolo. Todos los apoyos que Chihaya consiguió para su club ahora son miembros de este de pleno derecho y actúan con completa independencia para conseguir lo mejor para cada uno de ellos y para el club en si. Naturalmente en los grandes momentos todo dependerá de quien tiene que depender, pero no son personajes sometidos a Chihaya.
En los mangas deportivos normalmente el protagonista es un novato de primer año, y estos mangas recurren a sempais muy carismáticos que portan la voluntad de unos antecesores que les influyeron mucho... y normalmente esto acaba siendo un lastre para el manga en cuestión porque ha de resolverlo todo en un año para no perder a estos personajes y eso siempre parece muy surreal. No en Chihayafuru, en este manga hemos visto crecer de la nada al club de karuta, y ahora vemos como los que en un momento fueron novatos sin apenas interés por el juego son ahora sempais que sirven de inspiración a sus kohais y que auguran un club competitivo incluso para cuando ellos y su carismática y atolondrada líder hayan dejado el instituto (protagonista que no tiene casi nada que ver en esta saga y cede su protagonismo al "ente" del propio club).
Y con este planteamiento Suetsugu consigue además otro objetivo: evitar un torneo. El torneo local, ya varias veces disputado, carecía de sentido. Serían partidas sin emoción porque sabríamos como acabaría y como mucho podíamos tener a una Chihaya "emo", que es algo que creo que nunca queda bien. En su lugar tenemos un torneo que practicamente es ignorado y que se supera con algunas frases de unos miembros del club a otros y una potenciación de personajes que requerían su pequeña cuota de protagonismo y que necesitaban crecer para poder escudar a la Chihaya en futuras batallas.
Capítulo y saga... modélicos.

domingo, abril 26, 2015

Ya no es "pronto"

One Piece 784 - Cuarta marcha

En un momento de Marineford Luffy se plantó ante los tres almirantes en un plano que era puro fanservice. En ese momento uno de ellos le dijo que había llegado allí "demasiado pronto". Luffy no tenía nivel para enfrentarse a un Almirante, muy pocos lo tienen, y él no era ya una rana en el fondo de un pozo y lo sabía también, pero el juramento por el que se rige su vida es del de no arrepentirse de nada.
Luffy fue derrotado por Aokiji en la Isla larga y tuvo que evolucionar e inventar las marchas 2 y 3. Después sufrió un centenar de capítulos de derrotas que comenzaron con la perdida de la banda y finalizaron con la de su hermano. El viaje debía continuar y, naturalmente, sólo podía hacerlo hacia adelante. Más y más amenazas aparecerían ante él y los suyos, y había de hacerse más fuerte para no tener que arrepentirse de nada. Habíamos tenido dos sagas de transición, de presentación del Nuevo Mundo, pero con Dressrosa sabíamos que había llegado el momento de ver el verdadero potencial de la banda tras el salto temporal. La isla submarina y Punk Hazard podrían haber sido superadas antes del salto temporal. Creo firmemente que el Luffy de antes del salto temporal podría haber acabado con Vergo con algo de esfuerzo, y desde luego Hody Jones y los suyos no habrían supuesto tampoco entonces una gran amenaza. Pero Doflamingo es otra cosa. Doflamingo, como Hancock y Ojos de Halcón tiene el nivel de un Almirante de la Marina o un lugarteniente de Emperador (posiblemente el espachín algo más). Luffy, después del salto temporal tenía que tener ese nivel. Es el siguiente nivel de One Piece, el nivel de los más grandes. El nivel en el que las batallas destrozan islas. Vimos a Shanks y Barbablanca dividir el cielo. Sabemos que Aokiji y Akainu cambiaron el clima de Punk Hazard. Law y Zoro cortan montañas cual Ojos de Halcón. Luffy había estado a punto de destruir Noah, y ahora vemos que todo su potencial desatado es capaz de destrozar Dressrosa tanto como el de Doflamingo.
La duda era ver como se las ingeniaba Oda para evolucionar los poderes de Luffy... y la respuesta estaba en la voz de su protagonista. 
Me gusta la marcha cuarta, siempre me ha parecido que Oda utilizaba poco las habilidades de compresión de la goma y ya en Mock Town me pareció que mucho de lo que hacía Bellamy debería ser posible para Luffy. Y el haki sigue estando ahí, pero todos le tenemos cariño a la Gomu-Gomu y no queremos que todo se limite a un intercambio de puñetazos dibujado por Tetsuo Hara (ese dibujo ya ha sido reseñado), así que mola ver los nuevos cañones de Luffy o el que su cuerpo vuelva a ser invulnerable (aunque lo de la serpiente aún no se muy bien de donde sale)... y todo ello mientras vemos un absurdo como que Luffy vaya rebotando y no pueda controlarse con un diseño deudor del Luffy de Pesadilla de Thriller Bark (un diseño que, dicho sea de paso, no creo que sea definitivo, la cuarta marcha no es "bonita" en su forma actual así que supongo que conforme avance la serie la veremos más integrada con la segunda, que estéticamente es la más molona de ver y la más fácil de encuadrar en el dibujo). No obstante, su diseño bizarro es 100% One Piece y 100% Luffy, mostrando todo el potencial bélico y absurdo de Luffy. Un Luffy ante el que Doflamingo está repitiendo el ciclo de errores de Cocodrile o de tantos otros villanos de la serie:
1) Diversión. Creía tener a Luffy controlado y se divertía con sus locuras. En favor de Doffy decir que ha sido de los que desde un principio se ha tomado en serio la amenaza y ha tomado precauciones.
2) Sorpresa. Incapacidad de comprender lo que esta pasando y la fuerza a la que se está enfrentando. En el caso de Doffy potenciada por las precauciones tomadas y el ser un "broker" de la información.
3) Rabia. Inmediatamente posterior al estado anterior. En el caso de Doffy potenciada no sólo por su soberbia, si no también por su orgullo de Tenryuubito y plasmada en ese plano en el que Luffy lo echa de la cima de un puñetazo y le obliga a mirarlo desde abajo.
4) Aceptación. Aún por llegar, el momento en el que Doffy se vea obligado a aceptar que quizás Kaidoh no tuviera que ser su mayor preocupación. El momento en el además espero ver un miniflashback con algo de información sobre las D.
5) Inconsciencia. Y espero que sea en un gran salón cerrado, con Luffy rebotando contra las paredes en el Gomu-Gomu no Hyena Canyon.



And now....



ANEXO 1 - LOLkugeki no Souma - capítulo especial.
Entiendo que Sakura no esté porque "acaba de regresar" (y además quizás Hinata fuera mejor acogida), pero me parece muy significativo que ni Rukia ni Orihime hayan sido invitadas a este evento. Creo que dice mucho de la popularidad de Bleach ahora mismo.

ANEXO 2 - Pasión de Sharinganes 1
Un más que curioso y digno regreso de Naruto. Pero temo que será como con Law en One Piece hace unos capítulos. Estaría bien que Kishimoto se atreviera, pero al final todo se quedará en una trampa. Es una pena, veo al autor con muchas ganas de contar tramas más maduras, pero la Jump no es la revista para ello.

ANEXO 3 - UQ Holder 77
No termino de verle el ritmo a esta saga. Pasan cosas. Se presentan personajes y esas cosas. Y la vampiresa mola a pesar de que presupongo que tendrá una forma "tía buena" cual personaje de Bleach. Pero no me parece coherente. Akamatsu esta siendo muy tramposo en las cosas que calla, y me parece que hay demasiadas coincidencias.

ANEXO 4 - Chihayafuru 145
Capítulo de transición para desarrollar a Tamaru-san, el personaje importante de los nuevos y aquel que necesita todavía integrarse en el grupo. La comedia habitual de la serie está coronada por un par de grandes escenas de Chihaya y Kana-chan. Eso si, en el momento de explicar las reglas me he sentido como si volviera a leer Medaka Box.

ANEXO 5 - Saber y Ganar 4238
Las preguntas calientes estuvieron bien, pero en general fue un programa bastante flojillo.

ANEXO 6 - Juego de tronos
HBO... ¿qué estas haciendo con Sansa?

ANEXO 7 - Love Live
Je, está simpática la historia del evento de Hanayo

ANEXO 8 - Berserk
Ja ja ja ja (iluso de mi)

ANEXO 9 - Nisekoi
Cada capítulo que esta serie no está más cerca de su final, es un capítulo perdido.

ANEXO 10 - Hajime no Ippo
Morikawa, amigo, no puedes tratar los combates de dos top 5 mundiales como si fueran masillas. No puedes hacer que Ippo sude sangre con desconocidos y que luego Sendo y Mashiba se den primero una paliza entre ellos, no se tomen sus combates en serio y aún así ganen. No es serio.

ANEXO 11 - Trailer de Mundo Jurásico
Lo único que diferencia esta película de su equivalente de mercadillo de Asylum es el presupuesto.

ANEXO 12 - Fate Stay Night - Unlimited Blade Works
Pensaba que si no usaron el "plano" de Illya para cerrar dramáticamente el tercero sería porque aún pensaban magnificarlo en el cuarto, pero el uso de esta escena tan potente ha sido terriblemente cutre.

ANEXO 13 - Encuesta
No creo que Cooper consiga ningún voto, y no apostaría por muchos más para Nelson, y creo que Allen puede desvirtuarla, pero creo que tenían que estar ahí. Por cierto, aún no he decidido si la próxima encuesta irá sobre Vengadores o enemigos de Star Trek.

ANEXO 14 - Mundodisco
¿Donde está mi jodida serie de la Guardia?

ANEXO 15 - El Joker
¿Qué me parece la versión de Jared Leto? Me interesaba más ver a Margot Robbie como Harley Quinn, pero bueno, diré que no me desagrada y que me gusta la idea de su psicopata histriónico.

ANEXO 16 - Hestia
No terminé de ver el primer episodio de la serie por lo mala que me parecía y no sé a cuento de que ha salido ese meme con el lazo azul... aunque tengo que admitir que me hizo gracia Hinagiku en Hayate.

ANEXO 17 - Aerosmith
Me parece que este mes se va a quedar sin la reseña de cine clásico, pero jugaré la carta de Bond diciendo que Moonraker está dentro de esa categoría. Eso si, la reseña del "Get a grip" de Aerosmith definitivamente se va a Mayo con un buen puñado de reseñas de anime que tengo escritas desde mis últimas vacaciones y que aún no he publicado.

jueves, abril 16, 2015

El primer paso hacia Omi Jingu

Chihayafuru 144

Capítulo de transición de libro, pero como siempre, bien usado por la autora. En los anteriores capítulos, mientras el triángulo amoroso de la serie tomaba el protagonismo, los secundarios crecían lentamente, y ahora ha llegado el momento de la autora de usarlos. Naturalmente, para los grandes torneos la punta de lanza del colegio sería Chihaya, pero me gusta que la autora se la guarde ahora. Todo son ventajas:

a) Partidas más cortas en un saga que no debe alargarse.
b) No hay necesidad de crear adversarios fuertes de la nada.
c) Kana y el resto de los personajes tiene su momento de gloria
d) Chihaya puede observar.

Chihayafuru recupera con este capítulo un tono más ligero y deja atrás los dramas románticos. El conflicto sigue estando ahí y Taichi volverá más pronto que tarde, pero con algo tan sencillo como este capítulo veo hasta posible que no regrese al club y que cada uno de los tres protagonistas vaya ahora por separado. La interacción entre Chihaya y Taichi en el club podría ser algo forzada, y Suetsugu se ha asegurado de mantener competitivo el club con una nueva incorporación y el crecimiento de los primeros miembros. Quizás Taichi fuera demasiado fuerte argumentalmente hablando y la autora quiera centrarse en los equipos en un sentido más puro en este tercer año de colegio (siempre he pensado que, ya que lo ganaron en el segundo año, no tendría sentido que repitiera el esquema en este tercero; creo que el equipo debería forzar a Chihaya a concentrarse en la competición individual).
Chihaya, por suerte, vuelve a ser la bella idiota que conocíamos y es capaz de alternar las acciones más espectaculares y las más patéticas en cuestión de segundos en base a la particular lógica que opera en su cabeza. Creo que Suetsugu se ha valido de esta para, por la comedia, ahorrar un drama previsiblemente sencillo, con el regreso de Chihaya al club. Un poco de humor y en el siguiente capítulo veremos como Chihaya elogia a todos, para luego recibir elogios similares cuando juegue... todo de primero de narrativa, pero no por ello menos eficaz. Y, naturalmente, toda esta observación no es superflua, Chihaya tiene que aprender un poco más de todos y seguir profundizando en su juego, y en este capítulo ya comienza a verse que su forma de jugar va a continuar evolucionando para este último tercio de la serie.
Y todo esto culminado por una reaparición de Harada como maestro-mentor inflexible y algo sádico, y una pincelada más sobre Shinobu. Indudablemente, este es un capítulo de transición, pero afortunadamente eso no es sinónimo de relleno nunca en esta serie.