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domingo, julio 31, 2022

El aprendiz de Holmes

Detective Conan

A grandes rasgos, todos los episodios de Conan son iguales. Conan -en compañía unos días de Ran y Kogoro, o de los niños de la Liga Infantil de Detectives- llega a un sitio, y casualidades de la vida alguién muere. Pronto veremos que hay 3 sospechosos (si hay más es porque aún falta alguien por morir) y Conan analizará cada detalle del escenario y cada frase para descubrir al culpable en un puzle muy entretenido de ver y de intentar resolver por uno mismo. La mayoría de las veces hay cianuro de por medio, y en los primeros cientos de episodios de la serie también era muy frecuente el hilo de pesca, y la mayoría de las veces la causa del asesinato será un asesinato previo de hace varios años o un suicidio inducido por la víctima para que al final haya algo de drama fácil con el culpable arrepintiéndose de su crimen... aunque a veces las víctimas eran auténticos despojos humanos, y también de vez en cuando vemos una variante muy agradecida en la que solo hay un sospechoso -que es obviamente el asesino- pero tiene una coartada perfecta que Conan ha de desmontar.
Eso es Conan, básicamente. Más de 1000 capítulos ya en manga a razón de un asesinato por cada 3 o 4, y una métrica parecida en el anime con unos 400 episodios de relleno que no se notan demasiado porque hay una trama principal con los Hombres de Negro, sí, pero avanza a una velocidad lentísima porque cuando Conan está investigándolos siempre se muere alguien a su alrededor y hay que pausarlo todo. 
Aoyama lleva más de un cuarto de siglo haciendo una serie que comenzó sin smartphones, sin móviles, sin internet incluso, y con recursos narrativos tan noventeros como el dardo con el que duerme a Kogoro para que la gente crea que él resuelve los casos, o ese cinturón que escupe balones que golpea con una precisión absurda y una fuerza inhumana gracias a unas zapatillas cuasi mágicas. Todo lo relacionado con los inventos de Agasa es ridículo, completamente inverosimil, y hay una extraña dicotomía narrativa entre unos crímenes muy serios y horribles y una serie de niños resolviéndolos con gadgets dignos de la animación infantil más clásica. Es extraño, pero funciona bien.
Funciona bien porque los casos son interesantes. No todos, claro. Algunos son normalitos, y algunos directamente son imposibles de entender para un occidental al incluir juegos de palabras y códigos en alguno de los diversos modos de escritura japonesa. Pero, en general, sus casos funcionan.
Y luego sencillamente sus personajes son absurdamente carismáticos, y la narración de Aoyama es tan desquiciante en el sentido de que alterna tanto a sus secundarios que puedes conocer a algunos desde hace más de 20 años y descubrir que nunca han interactuado entre ellos, y en el siguiente caso siempre habrá una mezcla rara en la que veamos que un caso normal con Heiji de repente cambia porque aparecen tanto la madre de Ran como la del propio Heiji, y ya tienes algo que hace especial a ese caso.
El carisma de sus personajes hace que todos te caigan bien -yo solo tengo problemas con Kaito Kid-, porque Heiji es un rival pero ante todo un amigo y en todo momento la serie deja claro que es igual de listo que Shinichi, porque los niños pueden parecer cargantes al principio pero evolucionan a unos personajes mucho más listos de lo que a Conan le gustaría hacia el final, porque Sera no tiene malicia pero siempre ves que está intentando jugar varias partidas al mismo tiempo, porque Sonoko sería insoportable en la vida real pero en la ficción quieres que se junte con Yumi-chan y puteen a todo el mundo, porque la trama de los Hombres de Negro era un poco sosa al principio pero Vermouth llega al rescate con el carisma brutal de una villana que tiene su propia agenda, porque los policías no resuelven un caso pero tampoco son idiotas y en todo momento la serie los dignifica, porque Ran o Kogoro podrían ser cargantes pero caen bien y en concreto la serie te rompe el corazón con lo que esta pasando Ran de vez en cuando... y ya de la decantación de carisma puro comprimido en un metro de retaca cabezona que es Haibara mejor no hablar. El aprecio de la serie por sus personajes es brutal hasta el punto de que llegado un momento comienzan a aparecer parejitas por todas partes, y no tiene mucho sentido, pero da igual, porque Shiratori es mucho mejor como pareja de la señorita Kobayashi que como obstáculo en la pareja Sato-Takagi.
Hay 20.000 cosas sin sentido en la serie. Literalmente ya no caben en un año todos los muertos que Conan ha ido encontrado a su paso (y la mayoría de ellos además gastan sus últimos alientos en dejar mensajes absurdamente enrevesados), y el calendario en si de la serie no tiene sentido tampoco (creo que Aoyama cuida de no repetir fechas muy marcadas como Halloween o San Valentin, pero ha habido varios inviernos y veranos en la serie con distintos personajes). Hay secundarios que han caído un poco en desuso como la señorita Jodie, o que directamente han desaparecido como Araide o Hondou. La trama principal si te pones a pensarlo no se sostiene, y los Hombres de Negro son malísimos pero la mitad de ellos son infiltrados y la otra mitad no han confirmado una muerte. Y luego las vueltas que la serie sobre algunos reescribiendo algunos personajes es épica porque la madre de Elena y Mary no sabía lo que iban a dar de si las familias de sus hijas.
Defectos la serie tiene muchos, pero es absolutamente recomendable ponerse con ella incluso hoy con la carga episodios o capítulos que ello supone, porque incluso el anime es bueno, con una animación más que solvente y una banda sonora destacable (además de pasar esa cosa extraña de que el autor "canoniza" relleno del anime con son por ejemplo muchos de los oficiales de policía).
No contemplaba ver esta serie por su absurda extensión, pero poco a poco me fue entrando el gusanillo y casi comencé a verla por mera curiosidad cuando la pusieron en Amazon -con doblaje en castellano incluso-, y un año después puedo afirmar sin miedo a equivocarme que fue una decisión tan loca pero afortunada como la de ponerme a ver en su día Star Trek o Doctor Who, quizás incluso mejor habida cuenta de la irregularidad de estas dos franquicias.
Absolutamente recomendable.

domingo, diciembre 26, 2021

El gran dragón acorralado

Kingdom (temporada 3)

Reseñe hace poco más de un año las dos primeras temporadas (ver reseña), cuando aproveché el anuncio de esta tercera temporada para ponerme al fin al día con esta mítica serie... el problema es que llegó la pandemia y tras la emisión de cuatro episodios la temporada en si se retrasó un año. Y esa agónica espera de un año es lo único malo de esta temporada, eso y que quizás 26 episodios saben a poco. 
La temporada cubre el arco de la Guerra de la Coalición. Durante las temporadas anteriores Qin tuvo un rol principalmente ofensivo bajo el empuje de Sei, esta temporada es la consecuencia lógica de las anteriores y bajo el mando de Ri Boku el resto de potencias de la China primigenia se unen contra la nación de los protagonistas, siendo toda la temporada una gigantesca campaña bélica de defensa. Esto tiene dos consecuencias:
a) Hay relativamente poca política, más allá de lo que vemos en la corte de Sei, y de la política que se intuye entre los diversos líderes militares, no hay tantas intrigas palaciegas como en otras ocasiones... o al menos estas suceden mucho en segundo plano (si obviamos el obvio movimiento político que en cierta forma supone la batalla de Sai).
b) El ritmo de la serie es demencial. Normalmente las temporadas anteriores tenían algunos momentos valles al cubrir arcos de transición de la serie. Aquí eso no se produce, todo es una gigantesca batalla de tremenda intensidad. La batalla tiene su propio ritmo con momentos de mayor intensidad, pero en todo momento la sensación de peligro es máxima. El único momento en el que la serie se aleja de la batalla es en los dos últimos capítulos, que casi a modo de epílogo cubren el arco de Kyou Kai, que no deja de ser también muy potente a nivel dramático.
La guerra en si es espectacular, Ri Boku es el mayor peligro, pero se nos presenta a numerosos enemigos más y Chu al fin aparece como la gran superpotencia del Sur. Cada nación tiene sus generales y sus grandes soldados, y todos son presentados y desarrollados de una forma más que digna, al mismo tiempo que vemos lucirse a los grandes generales de Qin también (la serie sigue un equilibrio lógico en los shonnen, con lo que si un general destacó mucho en la temporada anterior en esta suele tener un rol más defensivo o pasivo para permitir que otros más se luzcan). Y en las batallas hay algún que otro momento de gritos y poder por fuerza de voluntad, pero la estrategia y las tácticas siguen estando muy presentes y la guerra se siente relativamente realista más allá de la exageración de los generales, y además en esta temporada las armas de asedio cobran una importancia que hasta entonces no habían tenido. 
Hay algún que otro momento cómico, pero es una temporada eminentemente épica y dramática, con momentos agónicos y grandes giros de guión para bien y para mal. La animación está a la altura, el ordenador ya no se nota tanto como en las dos temporadas anteriores y -si obviamos que el dibujo del manga es una salvajada superior y que además no tiene censura- la serie es un espectáculo visual verdaderamente impresionante.
Con una cuarta temporada -que será mucho más política- anunciada, y el manga publicado en España, poco más se puede decir. Una franquicia absolutamente recomendable que tiene en esta tercera temporada uno de sus puntos álgidos. 

miércoles, septiembre 15, 2021

Taxi Driver

Odd taxi

No sé si este será el mejor anime del año, pero es desde luego uno de los más firmes candidatos a serlo. La historia es sencilla, en una ciudad habitada por animales antropomórficos Odokawa es un taxista con problemas de insomnio que recorre sus calles. Acabará relacionado con la desaparición de una joven, e inmerso en una extraña sucesión de conflictos que le afectarán tanto a él como a algunos de sus amigos. La serie nos presenta más de una decena de personajes cuyas tramas se van entremezclando las unas con las otras en una pequeña sucesión de casualidades. Odokawa actúa como eje narrativo, a pesar de su aparente apatismo y de que no le gusta hablar, su taxi se convertirá casi en un confesionario donde los personajes hablaran tanto de temas casuales como de otros completamente cruciales para la trama bajo la atenta mirada de un taxista obligado a convertirse casi en un detective para sobrevivir. Todos los personajes tienen sus motivaciones y se sienten sólidos y coherentes, ninguno es completamente bueno o malo, tienen sus problemas, tienen sus pasados, tienen sus miserias y tienen fortalezas y debilidades. Alguna trama en particular como la de "la goma" o la de los "cómicos" me parecen un poco más forzadas que otras, pero en ningún caso son especialmente sangrantes y al final todas se mezclan bien y acaban conformando un maravilloso e intrincado tapiz en el centro del cual esta la versión morsa de Philip Marlowe.
Son 13 episodios con un ritmo maravilloso. Los primeros episodios pueden tener un ritmo más flojo, pero pronto la serie engancha y te mantiene en tensión en todo momento en base simplemente a su cuidado guión, donde en todo momento está suministrando información, donde los giros de guión se suceden y donde tienes que estar completamente atento porque cada detalle en apariencia irrelevante demuestra ser capital unos pocos episodios después. A pesar del protagonismo central del taxista, la serie salta de un personaje a otro, e incluso ocasionalmente viaja hacia atrás en el tiempo sin advertirnos, es una serie que exige mucha atención, pero que recompensa con creces ese esfuerzo del espectador cuando comienza todas las piezas que componen el puzle comienzan a encajar.
Técnicamente es muy llamativa al tener animales antropomorfos, la animación se basa mucho en ordenador y es siempre consistente en cuando personajes, pero también muy suave y natural en cada momento. La serie presenta una colección de colores tremendamente amplia, con grandes contrastes y una viveza muy potente que hace que entre muy fácilmente por los ojos. La animación es sólida, pero la dirección se centra también en muchos planos cerrados y sin apenas movimiento cuando los personajes se encuentran dentro del taxi, siendo esta una elección muy acertada que funciona muy bien para transmitir una tensión constante que siempre está presente en la serie.
Adulta en sus temas a la par que entretenida y divertida, con personajes que son más de lo que parecen siempre, con giros de guión tan constantes como lógicos, y con una factura técnica tan llamativa como sólida, esta "Odd taxi" es sin duda una de las series del año.

miércoles, septiembre 01, 2021

Ecos de anime del año

Mashiro no Oto

Setsu Sawamura es un joven con un don para tocar el shamisen, sin embargo tras la muerte de su abuelo -el más mayor maestro de ese instrumento del mundo- acaba perdido, sin saber muy bien que hacer o como tocar. Inmerso en una crisis personal bastante grande, abandonará su casa y se mudará a Tokyo buscando en el viaje algo que le sirva de revulsivo. Allí encontrará amigos y poco a poco irá empezando a encontrar las notas que conformen su sonido.
El punto de partida de este manga no es el más original del mundo, es de hecho el más habitual en las series artísticas... donde el protagonista suele ser indudablemente muy bueno -o el mejor directamente-, pero donde sus dudas y problemas personales le lastran, haciendo que la resolución de estas sea paralela e indispensable para que su arte muestre todo su esplendor en lo que no deja de ser una variante relativamente intelectual de los habitualmente físicos mangas deportivos. Lo bueno es que a nada que se capture bien ese arte acaban siendo productos muy elegantes y espectaculares, con todas las ventajas de los spokon pero pocas de sus desventajas. Y Mashiro no Oto está dentro de esa categoría.
Esta es una de esas series que yo llamo "totales", donde por lo inusual de su argumento es imposible no fijarse en ellas, donde precisamente por lo extraño de su escenario los clichés no se notan tanto y los autores parecen tener más margen para desarrollar personajes. El referente más obvio seria, claro está, Kono oto tomare! (ver reseña); aquí nuevamente tenemos un club deportivo de instituto basado en un arte tradicional japonés también musical como eran los kotos, donde había competiciones pero donde había también hueco para el desarrollo de personajes, para algo de drama, para un humor muy amable y agradecido y para algo incluso de romance. "Mashiro no oto" sería algo distinta, cuando en los kotos teníamos a un grupo protagonista relativamente numeroso -aunque había tres por encima de todos-, aquí Setsu es el protagonista absoluto y todo gira en torno a él, su música y sus conflictos. En algún que otro momento puede hacerse un poco enervante, pero en líneas generales está bastante bien desarrollado y le vemos siempre intentando avanzar o encontrar su lugar en el mundo. Todos los personajes y todas las tramas están ahí para su desarrollo, pero al margen de ello los personajes no se sienten unidimensionales y vemos que tienen sus propios objetivos y pensamientos aunque la serie principalmente los muestre en relación con Setsu. El final de la serie es relativamente abierto porque el manga continua, pero en general tras sus 12 episodios uno tiene la sensación de que ha visto progresar al personaje y de que puede dar la serie por finalizada. 12 episodios que se ven en un suspiro porque la serie tiene un buen ritmo y no se estanca nunca más allá de algún episodio puntual que puede ser un poco más lento.
Esta es una grandísima serie, pero es en lo técnico donde realmente se encuentra su mayor virtud. Sus diseños son normales, incluso podríamos decir que genéricos, aunque no por ello son malos. Su animación esta relativamente cuidada y no tiene grandes altibajos, permitiéndose muchas licencias plásticas interesantes y bonitas durante las piezas musicales. Y es durante las piezas musicales donde más brilla la serie, son sencillamente espectaculares, muy potentes sonoramente y muy bien integradas para desarrollar los personajes y los conflictos. Y lo mejor de estas piezas musicales es que son... muchas. En las series con componente musical es casi normal que los conciertos se omitan, o que los veamos cada 4 o 5 episodios como un gran evento, suelen ser de lo mejor pero suelen ser muy escasas. Aquí son extraordinarias, pero además son muy frecuentes, hasta el punto de que creo que únicamente un episodio no hay ninguna gran pieza, aunque para compensarlo en algunos otros podemos encontrar dos o tres, e incluso alguien completamente profano en la materia disfrutará con ellas (el ejemplo más claro sería una que suena al principio del segundo episodio, extraña... pero cautivadora por la fuerza de la actriz de voz que participa en ella).
Este año se va vender caro el título de mejor anime del año, pero en cuanto a lo sonoro creo que ninguno estará a la altura de esta pequeña maravilla.

miércoles, junio 16, 2021

Rara vez las secuelas no decepcionan

Yuru CampΔ  (temporada 2)

Cuanto más se espera algo, rara es la ocasión en la que esto no te decepciona. Puede pasar con una adaptación que esperas, un producto que no conoces pero en el que albergas grades esperanzas. Pero puede pasar también con una continuación, una secuela. Y si encima es algo que descubriste casi de casualidad, es muy fácil que hayas mitificado en tu memoria el producto original y que al ver la continuación no te decepcione.

Por suerte, esta es una de esas raras veces.

La primera temporada de esta serie fue una maravilla que nos pilló a todos por sorpresa (ver reseña), era imposible no hacerse ilusiones ante la continuación de las andanzas de Rin-chan y Nadeshiko, y era también imposible no pensar que la serie no iba a estar a la altura al encuadrarse en el difícil género del slice-of-life. Yuru Camp era una serie en la que no pasaba nada, donde la mayor parte del tiempo veíamos a las protagonistas hacer poco más que dormir, y donde el resto del tiempo las veíamos literalmente durmiendo. Y aún así, era hipnótica, era preciosa, y era reconfortante de una forma difícil de explicar. 
Y esta secuela es lo mismo, pero mejor. El grupo está ya muy establecido y ya no es solo la dupla protagonista, la integración de Chiaki como caos es perfecta ya, Inuyama funciona también que puede enchufar a "mini-Inu" dentro de la trama, y Ena ya no es una amiga ajena al grupo si no que forma parte de este. La familia de Rin, la hermana de Nadeshiko y la profesora, todos funcionan ahora como unos secundarios perfectos de una serie que ya no presenta personajes si no que los desarrolla. Esta no es solo una serie de niñas monas haciendo cosas de niñas monas, las niñas crecen con sus pequeños campings, superando adversidades (literalmente hay un momento en el que están en riesgo de morir por congelación) y descubriendo nuevas facetas de si mismas ya sea en compañía o en solitario. La serie es tan rematadamente buena que solo diría que su final es relativamente flojo, porque el descarado viaje promocional por toda la región de Izu sin estar mal no llega a ser tan bueno como el camping de la segunda unidad o los campings solitarios de Rin y Nadeshiko.
Y en lo técnico, es tan ridículamente bonita y agradable de ver como su predecesora, con unos tonos algo pálidos pero una gran variedad de colores que le confieren al mismo tiempo un halo de realismo a sus escenarios mientras que sus personajes se notan claramente ficticios. La música se integra a la perfección, suave y tranquila, con unos openings y endings que a veces enmarcan acciones propias del episodio. Del ritmo ya poco que decir, porque este es uno de esos slice-of-life que es medicina para el alma.
Y por si todo esto no fuera suficiente para calificar este como un anime imprescindible y como uno de los más firmes candidatos a "anime del año", siempre hay que recordar que esta serie tiene los mejores perros de la historia del anime y que no hay producto que haya puesto mejor voz a las piñas.

martes, marzo 23, 2021

Crimen perfecto

Great Pretender

Edamura Makoto es un timador que sobrevive en Japón con pequeñas estafas. Un día intentará timar a un extranjero que responde al nombre de Laurent pero acabará siendo timado él mismo; Laurent es un timador internacional de gran envergadura que le arrastrará a una serie de timos por valor de millones de dólares en compañía de su particular banda.
"Great pretender" sigue la estela clásica de golpes y timos elegantes y simpáticos que toma a "El golpe" (ver reseña) como su máximo referente. Es decir, tenemos a timadores buenos que roban a malhechores que han hecho su fortuna con asuntos muy sucios, de tal forma que podemos simpatizar con unos protagonistas que por muy egoístas que digan que son sabemos que en el fondo son casi unos adalides de los pobres. Los timos nunca se realizan por fuerza bruta, si no por inteligentes engaños bajo la premisa de que la mejor forma de timar es que el timado nunca se de cuenta de que ha sido timado, con lo cual tenemos montajes muy rimbombantes y teatrales en combinación con unos giros de guion constantes que uno nunca sabe si son contratiempos genuinos o trampas de la narración que los protagonistas ya habían previsto y con los que incluso contaban. Esta combinación de factores hace a la serie muy espectacular y al mismo tiempo adictiva, pues el final de cada episodio suele ser bastante potente y casi parece obligado ver de un tirón cada uno de los 4 actos en los que se estructuran los 24 episodios de la serie.
Y cada uno de estos cuatro actos es una pequeña maravilla. Argumentalmente están bien, los timos funcionan y son divertidos de ver, con unas trampas de guion que no suelen ser especialmente sangrantes. Y cada uno de estos arcos es distinto, está centrado en alguno de los miembros del cuarteto protagonista para profundizar en su pasado y completar su historia, y la naturaleza misma de esas historias marca el tono de cada arco (el melancólico tercer arco es una joya increiblemente hermosa y el cuarto arco sencillamente es un festival que comienza como algo sencillo para acabar abarcando casi todas las tramas de la serie de cara a su conclusión). Argumentalmente la serie esta bien, tiene acción y tiene comedia, y la historia no deja de ser "anime" a pesar de lo occidental de su enfoque. No veo en esta serie la lacra que veo en muchas producciones de Netflix, si no una herencia del estilo narrativo y formal de clásicos como Cowboy Beebop.
Porque visualmente la serie es otro pequeño regalo. La animación esta muy cuidada en todo momento, con secuencias de acción de todo tipo que incluyen tiroteos, persecuciones aéreas y escenas con agua. La galería de colores y los diseños cambian de un arco a otro, siendo por ejemplo muy saturados en el segundo para transmitir calor y muy apagados en el tercero para estar acordes a la historia más pausada y romántica. Cada arco tiene una composición visual distinta, y cada una de ellas encaja a la perfección con la historia y al mismo tiempo muestra un cuidado y un mimo brutal. Si el contenido de la serie es bueno, el continente es sencillamente espectacular.
Con buenos personajes, buenos giros de guión, un ritmo elevado y adictivo, y unos personajes carismáticos, es sin duda un anime tremendamente recomendable.

miércoles, febrero 03, 2021

Un tesoro más allá del hielo

Golden Kamuy III

Asirpa y Sugimoto están separados, uno pensaría que sin la pareja principal y su increíble química la serie perdería gran parte de su fuerza... pero nada más lejos de lo contrario.
El tener a Asirpa cautiva da más margen para desarrollarla, viviendo su propia odisea intentando averiguar todo sobre su padre -casi el verdadero protagonista de esta parte- mientras al mismo tiempo mantiene la consciencia sobre su situación.
El tener a Sugimoto también sólo es más interesante, al hacerle interactuar con un grupo de personajes que eran cuasi enemigos antes y en los que también se profundiza al formar parte ahora del grupo principal.
Los personajes son, como siempre, la esencia en esta serie, descubriendo todos ellos una maravillosa gama de trasfondos y matices. Incluso los personajes ajenos a esta gran cacería consiguen brillar, ya que el autor no se olvida de ellos y ocasionalmente oxigena la trama principal con episodios sobre Hijikata o Tsurumi que consiguen profundizar más en el contexto de estos personajes.
Como siempre, hay grandes incorporaciones al casting absurdamente carismáticas como Sophia o Gansoku Maiharu.

Y naturalmente, esto es Golden Kamuy

Un episodio puede comenzar como una especie de club de la lucha clandestino ruso para pasar a cazar glotones bajo una nevada con los protagonistas desnudos -con los signos de la URSS como armas- tras protagonizar una secuencia relativamente homoerótica en una sauna.
Podemos tener un duelo de francotiradores digno de Stalingrado.
La serie puede transformarse porque si en un duelo de habilidades cirquenses
Naturalmente, el Hinna-Hinna siempre estará presente, porque en verdad Golden Kamuy no deja de ser otra cosa que un crossover de "El ultimo superviviente" con "Masterchef".
El autor en un capítulo aleatorio puede inventarse un final para Kenshin mejor que el que se marcó su autor original.
Y si hemos visto glotones, lobos y osos -ya no digitales- ¿Por qué no tigres de repente a cuento de nada? Efectivamente ¿Por qué no? ¿Quién no lo compraría?
 
Dentro de la gloriosa locura que es Golden Kamuy todo es posible, la acción, el drama y la comedia más absurda se intercalan sin ningún complejo, pudiendo pasar la escena más emotiva de la serie a una de las más soeces sin que en ningún momento la trama o el ritmo se resienta, porque esto es Golden Kamuy y el humor escatológico es extrañamente inocuo y natural en ella. Tenemos psicópatas de todo tipo, tenemos acción completamente disparatada, tenemos clases de historia sobre la cultura ainu y los conflictos ruso-japoneses de principios de siglo y tenemos por descontado una guía de como matar, despedazar y comer a cualquier animal imaginable. Y todo ello funciona de una forma tan absurdamente genial que es difícil de entender. Es una serie extrema, que salta de una locura a otra sin complejo alguno, y sin red de seguridad, porque sencillamente si un personaje se cae cuando esta saltando de un puente a un tren no importa, seguramente en el abismo al que caiga habrá una locura aún mayor. La sencilla confianza del autor en su obra, en su capacidad para generar locuras -relativamente improvisadas- y conseguir integrarlas todas es maravillosa. 
 

viernes, enero 15, 2021

La panacea para los males del manga actual

Kusuriya No Hitorigoto

Maomao es una joven aprendiz de boticaria criada en el barrio rojo que un día es secuestrada y vendida como sirviente en la corte del Emperador de una especie de antigua China. A pesar de que siempre ha intentado pasar desapercibida (a pesar de ciertas particularidades de su personalidad) la joven Maomao no podrá intentar avisar de un envenenamiento anónimamente, momento en el que sus particulares habilidades serán reconocidas por Jinshi, un eunuco de alto rango que pronto encontrará en ella tanto una fuente de diversión como una herramienta sorprendentemente útil para lidiar con las intrigas del harem. 

Hablemos claro desde el principio, esta es una de esas series "perfectas". Una serie tipo "Space brothers" (ver reseña) o "Chihayafuru" (ver etiqueta), que tiene un poco de todo, y donde todo funciona.

¿Quieres comedia? 
La serie la tiene a montones, Maomao es muy lista... pero muy particular también, tiene una obsesión por los venenos que hace que literalmente le guste tomarlos, así como su pasión por la medicina le hace tender a autolesionarse de vez en cuando voluntariamente. 
¿Quieres romance? 
Pues está ahí también, particularmente es la parte de la historia que menos me gusta, pero entre Maomao y Jinshi hay una química innegable. 
¿Quieres drama? 
También está ahí, con alguna que otra intriga palaciega... aunque es cierto que hay que decir que el tono general de la obra es muy simpático y en general la serie no ahonda ni se recrea especialmente en el nido de víboras que podría ser. 
¿Quieres suspense? 
Pues estás de suerte, porque es el género en si de la historia, hay mucha comedia y las concubinas del emperador son muy carismáticas y amables, por no hablar de Jinshi y su "acoso" a la protagonista, pero este es un manga de misterio por extraño que suene, con Maomao investigando crímenes de toda índole.

Y si nos salimos de la historia... 

¿Quieres dibujo? 
Pues tiene un arte sencillamente maravilloso, muy manga en el sentido de tener unos diseños que se valen de las virtudes del medio para resultar muy expresivo y que no duda en recurrir a las versiones deformadas y simplificadas en la numerosa comedia que llena sus viñetas... y cuando no es un dibujo simplificado es terriblemente elaborado, con unos diseños de ropas y escenarios sencillamente espectaculares. Estamos hablando de un nivel tipo Kaoru Mori. 
¿Quieres realismo?
Maomao es muy lista, y en algún que otro momento puede pasarse con sus momentos Holmes para ya ser directamente CSI, pero la corte -dejando a un lado su buenrollismo- es creíble. Los personajes son inteligentes, piensan y razonan... pero en sus razonamientos están siempre muy presentes unas líneas rojas regidas por la ambientación. Maomao no es una detective del siglo XX trasladada al siglo ¿XII? (no sé exactamente en que siglo estaría ambientada esta historia), el Emperador es divino y hay una jerarquía social muy clara que la protagonista tiene presente en todo momento.
¿Queremos ritmo?
Capítulos mensuales de una treintena de páginas, normalmente autoconclusivos con pequeños misterios y ocasionalmente algunos un poco más largos y más centrados en una trama principal que no deja de avanzar y que poco a poco va enriqueciéndose con más y más secundarios.

Una obra de arte absolutamente maravillosa y recomendable.

martes, noviembre 24, 2020

Afortunadamente, no todas las comedias románticas de instituto son como esperamos

Yahari Ore no Seishun Love Comedy wa Machigatteiru. Kan

No creo que a nadie que siga este blog le sorprenda saber lo mucho que esperaba esta serie, en 2015 no encumbré a ningún anime con el título de "MEJOR ANIME DEL", pero si esta serie no lo ganó fue porque acabó a mediados de año (ver reseña) y me parecía prematuro asignar tan pronto tal galardón. "Yahari" es una de mis franquicias favoritas de la última década y aquí, cuando en verdad nadie lo esperaba, llega una tercera temporada con la que se adapta el final de las novelas originales.

Tres cosas por delante. Uno. A nivel visual mantiene los diseños y el estilo de la temporada anterior, es bonita y agradable de ver, y no hay mucho que decir más allá de que Totsuka sale poco y con ello hay pocas tramas, y la actriz de voz de Yui sencillamente da un recital. Dos. El final es obvio, hay leyes no escritas en este tipo de series y creo que todos sabíamos con quien iba a acabar Hachiman tras las primeras secuencias del primer episodio de la primera temporada; la serie no sorprende ahí, pero tampoco importa. Tres. La trama principal es una chorrada monumental que gira en torno a una especie de baile de graduación rollo película americana de los 80, es mejor ignorar el disparatado y absurdo drama que se monta en torno a este y pensar que es solo una herramienta para contar la historia de los tres personajes. 

Una vez aclarados esos tres puntos, la serie es una pequeña gozada. No sorprende en ningún momento, pero tampoco esa es su intención. Sencillamente el trío protagonista ya no puede ignorar el elefante en la habitación y tiene que afrontar como solucionar el conflicto del triángulo amoroso ante un status quo imposible de mantener, y tienen que solucionar ese problema bajo el hecho de que todos son terriblemente egoístas y quieren tener "eso" sin perder "esto" como si de aquel episodio de Seinfeld tan épicamente reseteado se tratase. La temporada, tras un inicio relajado que trae de vuelta la comedia más sencilla y sarcástica de la franquicia, pasa pronto a ser un lento avance hacia lo inevitable, hacía una amistad que no puede mantenerse porque los secretos están comenzando a destruirla, pero donde la verdad inevitablemente destruiría al vértice más vulnerable e inocente del grupo. Con una Yukino relativamente en segundo plano para que Hachiman aclare sus sentimientos o se decida a como revelarlos, la serie se convierte en un vehículo de lucimiento para una triste Yui a la que concede varias escenas tan potentes como sobrecogedoras. La comedia, siempre bastante potente en esta serie, cede mucho en esta ocasión ante el lado dramático de la serie. Hachiman tiene sus momentos, y hay alguna escena francamente chocante como el "momento rap"... pero hay poca Komachi, poco Totsuka e incluso poca Iroha (siempre hay poca Iroha, todo sea dicho porque si en comedia gana a todos cuando se pone en modo dramático también se roba todos los episodios). 

La falta de comedia, y el hecho de que la mayoría de los secundarios prácticamente no aparecen serían los mayores problemas de esta serie... pero son problemas menores, fácilmente asumibles si en contraposición la serie ofrece un drama sólido y cierra bien el arco de unos personajes a los que se les había tomado ya mucho cariño, y eso la serie lo hace impecablemente. Un cierre muy sólido a la franquicia y un anime completamente imprescindible.

jueves, agosto 20, 2020

EL MEJOR ANIME DEL 2020

Kakushigoto

Por alguna extraña razón abandoné en su día Zetsubou-sensei y nunca la retomé. Asignatura pendiente, sin duda, pero lo curioso es que estuvo a punto de pasarme lo mismo con esta serie... pero afortunadamente no lo hice y pude disfrutar de una de las series del año.
Kakushigoto nos presenta a un mangaka autor de echiis de éxito mediano cuyo principal objetivo en la vida es que su hija no descubra su deleznable profesión. Así pues, todos los esfuerzos del protagonista se centran en aparentar ser un oficinista normal y corriente y que su hija de 10 años jamás pueda imaginar que forma parte del estrato más bajo de la sociedad japonesa. Para ello jamás dibuja frente a ella, no recibe a su editor o ayudantes en casa, y siempre que va hacia su estudio lo hace trajeado. Pero el mundo parece conspirar contra él para que su encantadora e inocente hija descubra su terrible secreto.
Naturalmente el argumento es el de una comedia, el de una comedia alocada con infinidad de metareferencias al medio, de hecho. Y como tal funciona de maravilla. El estilo histriónico y exagerado de Kouji Kumeta, caracterizado por una locuacidad frenética y unas frases tan abruptas como carentes de complejos funciona a las mil maravillas para recrear las miserias de un mangaka de medio pelo y sus conversaciones con sus ayudantes y editores, metiendo referencias a otras series y dando dibujando también pinceladas de la cruda realidad de un trabajo muy sufrido. Kakushigoto es una comedia, pero es una terriblemente fácil de creer. Y dejando a un lado el relativo realismo de su escenario laboral, al salir a la calle Goto -nuestro protagonista- se transforma también en un protagonista de comedia de enredo con todas sus medidas extremas para disimular su trabajo y un extraño harem que se monta a su alrededor sin que el en ningún momento se de cuenta de ello ya que todo, absolutamente todo, en su vida está enfocado en criar a la pequeña Hime.
La comedia loca y el enredo con crítica social se mezclan no obstante con cierto drama. La serie tiene como eje una relación paterno-filial, y estas siempre han funcionado muy bien. Goto es viudo y tiene la tarea de cuidar bien a su pequeña hija a la que no puede ver la mayor parte del tiempo; el ver como un personaje adulto se enfrenta a este problema, y el contraste que siempre lleva inherente la figura del niño es algo que funciona muy bien a nivel dramático tradicionalmente generando historias de gran ternura. No obstante, a pesar de que estaríamos más cerca de una primera mitad de "Usagi Drop" que de una recta final de "Kramer contra Kramer", el drama no siempre es puro e inocente, y en cada episodio hay indicios de un final triste -la historia se narra como un gigantesco flashback de la hija al descubrir el secreto de su padre- que nos hace pensar que la historia finalizará de una forma triste. Estos indicios de oscuridad sirven para realzar la comedia y para, en su recta final, permitir a la serie conseguir un final terriblemente emotivo.
En la producción, todo funciona. La animación es francamente buena, no es preciosista porque los diseños de Kumeta son sencillos -que no simples- y el número de trazos o sombras es reducido, pero todo se mueve a una gran velocidad con multitud de deformaciones y recursos cómicos de todo tipo que en todo momento mantienen una calidad muy alta de detalle y le dan a la serie un aspecto visual muy potente. El reparto de voces también tiene que ser mencionado, con un inevitable Kamiya Hiroshi encarnando como sólo el podría hacer al desquiciado y frenético protagonista estándar de Kumeta, aunque el resto de voces no dejan de ser igualmente muy remarcables. A nivel de ritmo la serie se muestra sobresaliente también, sin apenas bajones de este y consiguiendo insertar bien los momentos de ternura y drama para que la trama vaya avanzando lentamente mientras somos testigos de un frenesí de gags y locura que, no obstante, no llegan a hacerse cargantes en ningún momento.
Sencillamente, una pequeña maravilla que dudo sea superada por ningún otro anime este año.

viernes, julio 31, 2020

Siguiendo los pasos de Vito Corleone

Kaguya-sama wa Kokurasetai?: Tensai-tachi no Renai Zunousen

Normalmente siempre se dice que no hay segundas partes buenas en el mundo del cine, con la excepción del Padrino; es una falacia, claro, y además siempre suele decirse para hablar de alguna secuela que es comparable a su predecesora. No obstante, si es cierto que muchas secuelas son más flojas que las películas originales, o al menos no resultan tan impactantes como estas debido a que ya no parecen tan originales por motivos obvios. 
En el mundo del anime pasa algo parecido. Tiene todavía menos sentido, ya que muchos animes no dejan de ser adaptaciones de otros medios y en sus segundas temporadas sencillamente adaptan el material que les toca, pero si que es cierto que en el caso de las comedias románticas suele pasar esto. Tenemos una primera temporada en la que el mangaka original está intentando consolidarse y cuenta con la ventaja de poder presentar personajes sin tener que desarrollarlos... pero pasados esos primeros episodios la chispa se agota y -como sería muy precipitado cerrar la trama y acabar con su fuente de ingresos- las comedias románticas suelen llenarse de capítulos de relleno. No diré que es un hecho, pero si que es algo muy frecuente.
Kaguya-sama se ha convertido en una de las excepciones a esa regla no escrita. Lo ha hecho porque, en primer lugar, su primera temporada tampoco era espectacularmente buena (ver reseña) ya que no gastaba todas balas. Si algo nos ha enseñado la cultura otaku es que los consejos estudiantiles japoneses tienen 5 miembros, con lo que era extraño solo ver 4, pero Iino aparece al fin en esta temporada y completa un grupo fantástico. Y lo mucho que ha tardado este personaje en aparecer ejemplifica a la perfección las virtudes de esta temporada, que se resumen principalmente en una contención que inicial que ahora ha explotado en toda su gloria. 
Creo que el autor estaba demasiado enamorado de su idea de cortejo estratégico, creo que la veía más graciosa de lo que en verdad era o que quizás sencillamente no era capaz de idear batallas a la altura de su guerra en la primera temporada (me refiero a las temporadas, pero obviamente estoy hablando de las etapas del manga cuando hablo del autor). En aquella primera temporada faltaba variedad, Fujiwara era un motor del caos, Hayasaka e Ishigami no tenían presencia y las tramas en general se notaban rudimentarias o carentes de ambición. Era un producto ingenioso escrito sin ingenio.
Pero triunfó, o al menos tuvo suficiente popularidad como para que el autor consiguiera confianza para crecer en su narrativa, y los defectos de esa primera temporada se han convertido en virtudes. Porque Hayasaka y Fujiwara son personajes ya presentados, y al moderarse su uso funcionan mejor al mismo tiempo que dan la sensación de tener más trasfondo, trasfondo que por ejemplo ha explotado en personaje de Ishigami haciéndolo mucho más interesante y que incluso está relacionado con la historia de Iino (incorporada de una forma mucho más tradicional pero que, precisamente al ser la única introducida según los clichés narrativos del género no se resiente por ellos). El usar moderadamente a algunos secundarios hace que estos no se hagan agotadores ni que parezcan cebos de fanservice; mientras que el protagonismo que se les da a otros secundarios permite a su vez relegar incluso a un segundo plano a los protagonistas, pareja que funciona mejor en este plano al opacarse la trama romántica con simples necesidades de compañerismo o amistad para ayudar a esos otros secundarios y que logra conformar una verdadera sensación de grupo entre los personajes de la serie.
No deja de ser curioso como los defectos de la primera temporada se han convertido en los cimientos de una segunda temporada excepcionalmente potente para lo habitual en el género.
A nivel técnico, poco que decir, un trabajo muy sólido en animación, donde hay bastantes recursos visuales de comedia (predominando las deformaciones o los cambios a planos monocromáticos) y donde además incluso ayuda que los diseños de personajes tienen cierta originalidad e identidad. Narrativamente la serie tiene un gran ritmo, algún episodio o segmento puede ser un poco más flojo pero en general la serie construye muy bien un par de arcos dramáticos que culminan en los episodios 6 y 11 y sabe desarrollarlos en segundo plano en los segmentos de comedia. Además, incluso narrativamente me maravilla un momento en el que la serie prescinde del narrador -uno de sus elementos más característicos- para suplantar su voz por la de todo el colegio en una escena que convierte un "resultado" no en una información para el lector si no en la celebración de todos los personajes con respecto a otro.
Poco más que decir, una segunda temporada memorable que entra dentro del reducido grupo de comedias románticas que logran sobreponerse a su temporada de presentación y que se convierte por mérito propio en toda una imprescindible.

viernes, junio 12, 2020

EL MEJOR ANIME DE LA DÉCADA

Chihayafuru 3

En todos estos años de blog he hablado bastante de Chihayafuru (ver tag), así que en esta entrada voy a ser bastante sencillo y me voy a dejar arrastrar por mi vena más fanática.
Quitando únicamente un episodio -el 8, creo-, el resto de la serie es una absoluta maravilla que se mantiene constantemente en la perfección más absoluta ya sea por la simple elegancia de su trama al avanzar, lo bien que funciona su comedia, el afecto que demuestra por sus personajes o la increíble cantidad de puntos álgidos que alcanza a lo largo de sus 25 episodios. Es, sencillamente, increíble. Los primeros 6-7 episodios son una auténtica demostración de fanservice épico con un festival de retorno de personajes, presentación de otros y desarrollo del resto... y luego la serie se mete en una gran trama principal que durará a lo largo de toda la temporada y donde, a pesar de que el final esta claro desde el principio, la emoción nunca desaparece.
Lo dicho, hay un episodio en el que la autora claramente forzó que lo que tiene que llegar al final del tercer año de preparatoria de Chihaya no fuera un arco importante del segundo año. Fue quizás demasiado expeditiva y a lo mejor habría podido ser más elegante con esa trampa... pero es un crimen menor. Y al margen de eso, no hay nada que no sea perfecto. ¿Salen poco los miembros del equipo de Mizusawa? Cierto, esta es una temporada de las competiciones individuales y los equipos no brillan, pero aún así tienen sus pequeños momentos en los que se desarrollan como personajes. Si el corazón de la segunda temporada no está es solo porque está en fase de diástole ventricular ante la sístole* que será la cuarta temporada en ese sentido, y el otro lado del corazón acude a su rescate con los personajes independientes como Harada -brillando al fin tanto como su carisma requería- o unos Shinobu y Suo que van ganando poco a poco peso en la serie... y además hasta tenemos algún refuerzo inesperado como la grandísima Inokuma.
Esta temporada consigue ser más redonda que las anteriores, sin apenas bajones de ritmo, y con unos enfrentamientos monstruosamente épicos que siempre resultan tensos y entretenidos que ver, y sin que todavía se hagan repetitivas situaciones o estrategias al ser las partidas enfrentamientos entre personajes y mostrar sus movimientos y tácticas las personalidades de cada uno de estos locos del juego. Las personalidades de los protagonistas son más profundas que nunca, sin miedo en ahondar en los aspectos más oscuros de cada uno de ellos y sin juzgarlos por ello, sólo desnudando sus almas a través de sus acciones y haciéndolos crecer como seres a través de las partidas y de su interacción con otras personas por medio del tatami de juego. El tratamiento psicólogico de los personajes es magnífico... y eso incluye el elefante en la habitación, la trama romántica largo tiempo postergada explota por fin haciendo que la serie avance por fin también en esa dirección, que en ningún momento se nota forzada o antinatural, es sencillamente otra arista de la historia.
Y para colmo el trabajo de Madhouse es espectacular. Los diseños preciosistas se mantienen y la serie es una gozada visual con una animación que tiene un gran nivel y se recrea en la belleza de sus personajes, en la gracia de sus movimientos, en la calidez de sus colores, la ternura de sus tramas o la diversión de sus divagaciones cómicas. Y ahí ordenador, un ordenador usado sobre todo para las cartas y su movimiento en las partidas, pero no se nota mucho, o al menos no se nota lo suficiente como para resultar molesto. Los seiyus están a gran altura, incluyendo a los de la Emperatriz y Harada que sustituyen a sus tristemente finados predecesores.
Una auténtica maravilla, no ya recomendable si no verdaderamente imprescindible que no solo me parece el mejor anime del año pasado -y de parte de este-, si no que con sus predecesoras compone de lejos el mejor anime de la década.  


*si el símil cardíaco me ha quedado épicamente pedante o erróneo, por favor, no os privéis de comentarlo 

viernes, mayo 08, 2020

En mi mente funcionaba

Eizouken ni wa Te wo Dasuna

Creo que todos hemos tenido muchas veces esa sensación de, al finalizar algo, que el resultado final nos decepcione de sobremanera; la frustrante certeza de que nuestra habilidad no ha sido capaz de convertir nuestros pensamientos en obras. Creo que, de una forma rara, es lo que pasa con este anime (y supongo que por extensión con su manga original). Me imagino al autor, recorriendo algún paraje medio raro de Japón, viendo algún edificio extraño víctima de las guerras, crisis y cambios que ha vivido el país nipón en el último siglo, y me imagino a ese autor fascinándose ante esa visión, superponiendo varias capas de pensamiento abstracto sobre ella para conformar una visión completamente imposible, y me imagino al mismo autor pensando sobre esa visión lo mucho que le habría gustado a su yo infantil y como habría espoleado ese escenario su creatividad. Y me lo imagino haciendo un manga sobre ello, una metaserie sobre el propio medio en la que los personajes luchasen por intentar plasmar en un formato físico lo que imaginaban en sus mentes. Y me imagino igualmente a un autor tan absurdamente plástico como Masaaki descubrir una orden y querer abordar el proyecto de su adaptación al anime como una declaración de amor al medio y a la propia creatividad.
Me lo imagino. Y lo que me resulta más curioso es que, precisamente lo que creo que es el corazón de la serie, lo que creo que era el principal aliciente que seguramente vieron sus editores, lo que creo que fascina a todos los miembros involucrados en su producción.... es también lo que menos funciona de la serie. Y curiosamente todo lo demás.... sencillamente es increíble. 
La serie nos traslada a un instituto con una arquitectura imposible ubicado en una ciudad con una planificación urbanística absurda. Allí conoceremos a Asakusa una chica voluntariosa que quiere hacer anime pero con un enfoque de la vida demasiado romántico y bohemio que contrasta con el pragmatismo absoluto de su mejor amiga Kanamori. Las futuras directora y productora de animación conocerán a Mizusaki, una idol adolescente con pasión por animar y conformaran un trío que comenzara a realizar pequeños cortes de animación.
Cuando Asakusa y Mizusaki dejan volar su imaginación y sus fantasías moldean el entorno que las rodea es cuando la serie me parece peor, cuando se me hace más pesada. Cuando no es así, cuando la serie se transforma casi en un pseudocumental sobre animación que entra en la música y el uso del ordenador pero -sobre todo- en los procesos de animación tradicional sobre papel y en como se componen planos y se engaña al espectador con todo tipo de recursos para economizar medios, entonces la serie es una absoluta gozada bajo la dirección de una despótica Kanamori que se encarga en todo momento de dirigir la creatividad de sus creativas para que no se vuelva su propia creación.
Cuando la serie se centra en el anime, y cuando sus tramas son de perfil más bajo, es cuando mejor funciona, porque es cuando más sorprende y más efectivas son sus herramientas. No obstante, cuando intenta explotar sus facetas más creativas o cuando más anticipa desarrollos dramáticos, es cuando peor funciona. 
Es una serie que no llega a ser tan buena en su conjunto como lo es sus momentos más brillantes, pero aún así -sin ningún tipo de duda- es todo un imprescindible del año, una pequeña joya muy recomendable y disfrutable para un profano en el anime, pero una visión obligada para cualquier fan del medio.

miércoles, marzo 25, 2020

El nacimiento del Gran Dragon

Kingdom

Es difícil hablar de Kingdom, porque es tan fácil de resumir como imposible de explicar. Esto, básicamente, es lo que debería ser el anime de ese noble género del videojuego que es el "musou", o quizás sería más apropiado decir un juego de estrategia de los que tienen "héroes". 
La serie nos traslada al siglo III A.C, a la China que aún no esta unida. Allí seremos testigos de la ambición de un joven llamado a pasar a la historia como el primer Emperador de la Dinastía Qin: Qin Shi Huang, el hombre que unificó los reinos combatientes para formar China. Junto a él, y como verdadero protagonista, tenemos a Xin, un joven plebeyo que quiere convertirse en general, y junto a ellos a una interminable colección de personajes absurdamente carismáticos que conformaran un gigantesco tapiz de épica grandilocuente con una alegre sucesión de interminables guerras en la que los muertos se contaran a miles.
La serie comienza con una rebelión, con una trama muy shonnen y con demasiadas batallas donde el protagonista gana porque es el protagonista. En sus primeros episodios, esta adaptación del mastodóntico manga Yasuhisa Hara, no es especialmente original ni enarbola una gran calidad, pero aún así -y a pesar incluso de la horrible animación de la serie- muestra un carisma excepcional que lo hace muy disfrutable. Después pasa a ser un shonnen de peleas a un shonnen de batallas, y la diferencia es mucho más grande lo que parece. Los grandes generales son inmensos, miden más de tres metros y lanzan a decenas de soldados volando con sus golpes, pero no son invulnerables, y en verdad casi todo el tiempo suelen estar en sus campamentos dirigiendo las ofensivas de sus millares de subordinados. Lo que antes era una simple historia de peleas pasa a convertirse en una serie de estrategia con numerosos giros de guión en el transcurso de las largas -la serie no tiene un ritmo lento pero sus arcos son bastante largos- batallas y un relativo gusto por el realismo (al final los clímax dramáticos se resolverán entre los grandes personajes, pero estas batallas no dejaran de ser consecuencia de sus estrategias... y casi en ningún momento la fuerza pura y dura derrotará a una estrategia minimamente pensada). Con todo esto la serie ya estaría muy bien, pero es que además incluye una más que digna trama de intrigas palaciegas sumamente disfrutable (y aquí, aunque la serie se toma algunas licencias dramáticas y convierte en féminas a algunos personajes, hay que advertir que la serie es relativamente realista y seria en cuanto a plasmar algunos acontecimientos y que como en cualquier manga histórico el leer algo de la historia de este periodo puede suponer destriparse algunos giros de guión de la serie). 

Antes he mencionado la terrible animación de la serie y ese -junto a algún que un considerable desprecio por el pacifismo- sería la mayor pega de la serie. La serie son casi unos 80 episodios producidos entre el 2012 y el 2014, y usa mucho, muchísimo, una animación por ordenador que todavía no estaba para usarse tanto en aquella época. Es comprensible, la serie constantemente nos muestra grandes batallas donde miles de soldados llenan el minutaje, y tiene su lógica que se recurra al ordenador para poder animar así algo que seria imposible a mano. El problema no es ese, a pesar de los movimientos de esos ejércitos resulten horriblemente robóticos y no lo disimulen ni siquiera en el opening; el problema es que a veces esta animación también se traslada a los protagonistas y los polígonos ni siquiera se suavizan con una capa de animación superior. Hoy en día la mayor parte de la animación es por ordenador y se entiende, facilita tema de resoluciones, sirve de apoyo y en general ofrece una gran versatilidad... pero normalmente es fea de ver, transmite una gran frialdad y carece del encanto del dibujo manual. En muchas ocasiones los protagonistas están bien dibujados, pero en algunas ocasiones dan la sensación de ser un mal personaje de un videojuego, y además pasan de un modo a otro con relativa y molesta aleatoriedad.

Las pegas de esta serie son grandes, y constituyen además unos importantes obstáculos a superar para comenzar a verla, pero una vez se han dejado atrás la serie engancha y uno descubre porque tiene una legión tan grande de seguidores. 

viernes, marzo 20, 2020

Una serie a la que dedicar más de un pensamiento

Mob Psycho 100

Kageyama Shigeo es un joven bastante apático cuya vida está marcada por un impresionante poder mágico que en cierta forma le ha aislado del mundo. Vive tranquilamente, ayudando en exorcismos a un estafador de buen corazón que se hace pasar por medium mientras intenta poco a poco forjar algo parecido a una personalidad.
El punto de partida de "Mob Psycho 100" en cierta forma es el reflejo del de la otra obra ultraconocida del autor "One": One Punch Men (ver reseña). En aquella serie teníamos a un protagonista apático terriblemente poderoso a nivel físico, aquí tendríamos a su equivalente psíquico. La absurda fuerza del protagonista y la más que evidente comedia que lo impregna todo serían las dos semejanzas obvias entre ambas series (eso y la espectacular -aunque con estilo mucho más fluido y unos diseños mucho menos estilizados- animación del producto), pero las diferencias se acaban ahí.
Mob Psycho puede ser espectacular por momentos, puede ser muy espectacular con batallas absolutamente épicas y que hacen gala de una gran versatilidad en el uso de poderes por parte de los personajes (aunque en algunos momentos -especialmente en el decepcionante clímax de la segunda temporada- peca de recurrir a las bolas de energía o a lanzarse edificios), pero es mucho más que eso. Mob Psycho explora la personalidad de su protagonista mucho mejor de lo que lo hacía la serie de Saitama, aquí tenemos a un héroe autoaislado del mundo que busca definir su identidad al tiempo que intenta que sus poderes no le superen, y paralelamente a su desarrollo tenemos el personajes como un hermano a su sombra o un jefe que combina un extraño idealismo con una total ausencia de honradez. 
Mob Psycho comienza como una serie de comedia en la que su pésimo primer episodio no incita demasiado a seguir con su visionado debido a la no mucha gracia que hacen sus personajes y al particular -y no muy agradable- diseño de sus personajes y su animación. Sin embargo, en los siguientes episodios la comedia comienza a funcionar mejor, y cuando se alcanza la media docena de episodios uno ve ya matices interesantes en el discurso de la serie así como unas secuencias de batallas que parecen sencillamente portentosas hasta que la serie avanza y salta directamente a la épica con una mezcla impecable de comedia y espectacularidad. En su segunda temporada, si bien el final me parece bastante flojo, todo mejora aún más, con una trama con muchos más grises y unos personajes envueltos en crisis personales que muestran una profundidad y madurez inusuales en el género.
Es una serie en la que es difícil entrar por su temática y aspecto, pero si se superan los reparos iniciales, el espectador se encontrará ante una de las mejores series de los últimos años.

miércoles, marzo 11, 2020

Esclavizando dragones

Slayers

Extraño que suene teniendo en cuenta lo mucho que se emitió en España a finales de los 90, nunca había visto Slayers, así que le tenía bastantes ganas y su incorporación al catálogo de Netflix de la primera serie me dio la excusa perfecta para redimirme. 
Y basicamente es lo esperaba, una serie ligera de aventuras con una gran tendencia a la comedia que roza a veces el absurdo. La estrella absoluta es Lina Inverse, una hechicera tan poderosa como temperamental y carente de escrúpulos a pesar de la visión de inocente doncella que en ocasiones parece tener de si misma; junto a ella tenemos como compañero de aventuras a Gourry, un espadachín bastante tontorrón. Después se les unirán algunos personajes más como una especie de hombre-golem maldito bastante serio y una princesa justiciera bastante ingenua y atolondrada.  
La serie es absolutamente hija de su tiempo para bien y para mal. Para mal porque su estructura narrativa esta completamente desfasada, con unos personajes que van de un lado para otro sin que el tiempo o la distancia sean especialmente relevantes y sin que lo que hagan repercuta en ellos aunque estén salvando el mundo. Para bien precisamente por lo mismo, con unas series que han evolucionado hacia el drama o la seriedad narrativa de una forma tan evidente, una comedia de aventuras episódica con todas las características antes mencionadas me parece refrescante ahora mismo, y de hecho la serie funciona mucho mejor en sus aventuras ligeras y estúpidas que cuando aborda grandes batallas que supongo que serían los actos finales de las novelas en las que se basa y donde la acción y la emoción dejan bastante que desear por las más que obvias trampas del autor. No es especialmente divertido ver a Lina salvando el mundo porque siempre lo hace con los mismos hechizos y la épica no deja de estar muy limitada por la ausencia de muertes dramáticas o de un sentido de responsabilidad, sin embargo es muy divertido ver como finge una boda mientras le persiguen un par de villanos y el prometido en cuestión está enemistado con otra bruja, todo ello con ese humor tan sencillo de la época que se basaba en que todo el mundo se metía con ella, su apetito, su mal caracter y su poco pecho mientras para lucimiento de una Megumi Hayashibara en un absoluto estado de gracia como tsundere chillona y medio loca. Es un humor sencillo y chorra, muy pasado de moda e incluso ofensivo para algunos de los parámetros actuales, pero es tan sencillo e inocente que me parece que funciona excepcionalmente bien. Y para colmo tenemos una animación de hace 20 años que ha envejecido muy bien merced a sus buenos diseños y a un uso y abuso de los recursos cómicos que resisten muy bien el paso del tiempo y dejaban a los animadores tiempo para lucirse incluso en algunas secuencias de acción bastante potentes a nivel narrativo.
Obviamente hay que ser consciente de que hablamos de una serie de hace más de 20 años con, como he dicho, todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. Una comedia de aventuras con todos los tópicos posibles del anime surgida de unos libros escritos en la época en la que las dragonadas reinaban en el género de fantasía.
Teniendo en cuenta todo ello, este clásico me parece tan anacrónico como sumamente recomendable (en sus pasajes ligeros, las sagas más épicas se hacen tremendamente largas y sosas).

domingo, marzo 01, 2020

El vino de los ángeles

Babylon

Babylon es uno de los animes más interesantes del 2019, y no por su discutible calidad si no por su valentía y alegre carencia de miedos. Babylon nos pone en la piel de un abogado de la fiscalia de una ciudad que va a encontrarse frente a una trama de corrupción y falsos suicidios que pronto va a escalar a algo mucho más grande e imposible de prever.
La trama verdaderamente no tiene mucho sentido al tratarse de la yuxtaposición de un elemento claramente fantástico en un entorno que pretende ser serio y realista; llegado un momento ya resulta completamente imposible de creer (no sólo por lo abstracto del personaje de Ai Magase, si no por la escalada global que se ve en su segunda mitad), pero lo interesante de esta serie no es su trama si no su mensaje, ya que todo esta supeditado a un intento de reflexión sobre la vida, el suicidio, el bien, el mal y otras grandes cuestiones. La serie peca, peca mucho, de pretenciosa, y creo que fracasa estrepitosamente en muchos momentos (en su segunda mitad no es que de un salto al vacío sin red de protección, es que lo da sobre la fosa de las Marianas después de haber drenado esta); no obstante, es refrescante ver una serie que se atreve a adentrarse en terrenos tan pantanosos sin complejo alguno. En un primer momento la serie se conforma con plantearnos cuestiones existenciales con mayor o menor sutileza, pero en su segunda mitad obligada por una espiral de desarrollo demencial se atreve incluso a intentar contestarlas; esto siempre me ha parecido un error en la ciencia-ficción ya que creo que el género debe hacer pensar al espectador o lector y no tratar de imponerle respuestas. 
Esta segunda mitad, por muy arriesgada y valiente que pueda ser, no deja de echar por tierra gran parte de los méritos y calidad de la serie al abandonar la zona de confort de la sugerencia y la sutileza para adentrarse en la certeza (haciéndolo además con un ritmo y una narrativa bastante inferiores a los de su primera mitad). Algo parecido pasa con su formato visual. La serie me encanta, me parece que visualmente es bastante rupturista merced a un montaje muy agresivo donde no duda en superponer metáforas explicitas de todo tipo así como componer diálogos que se superponen con flashback o incluso presentar segmentos de debate puro y duro entre sus personajes. En su segunda mitad nuevamente se pasa de frenada con un episodio 11 donde sencillamente el compositor se emborracha en la barra libre de recursos visuales, pero la sutileza y simple perversión del interrogatorio del episodio 2 es sencillamente maravillosa. En el apartado sonoro su música no me parece que destaque especialmente, pero es imposible no celebrar a esa gran veterana que es Satsuki Yukino (Koyomi en Azumanga, Yoruichi en Bleach, Chidori en FMP, Saki en Genshiken o las gemelas Sonozaki en Higurashi) como esa grandiosa maligna tentación que responde al nada sutil nombre de Ai Magase.
El anime no es perfecto (ni muchísimo menos), pero no puedo evitar que me recuerde a "Kado" (ver reseña); ambas series que a pesar de su irregular desarrollo y su discutible final se salen de la tónica general del anime y se atreven con preguntas y cuestiones puramente filosóficas. 

miércoles, febrero 19, 2020

La armonía de un dragón

Kono Oto Tomare!

De vez en cuando aparecen series que yo categorizo como globales, series sencillas que contienen una perfecta mezcla de géneros. Chihayafuru, con la que la comparación de esta serie es inevitable, sería para mi el exponente máximo (ver reseña), pero también encajarían ahí series como "Uchuu kyoudai" (ver reseña) o ahora esta serie de Kotos.
Porque esta serie es total y maravillosamente recomendable y pone sobre la mesa una equilibrada mezcla de drama, comedia e incluso romance bajo el marco de una serie deportiva. Y poco más se puede decir, porque todo lo que se diga no hará justicia a la serie.
El punto de partida puede no parecer el más sugerente del mundo: un club de koto, ese instrumento de música clásico japonés que es básicamente una tabla enorme de madera con cuerdas encima. Tenemos el clásico club a punto de disolverse con un único integrante, pero pronto se unirán tanto un delincuente con problemas familiares como una prodigio del instrumento, así como unos pocos secundarios mas. Es la clásica serie donde, bajo el pretexto del koto, veremos como los personajes aprenden a madurar al tiempo que forjan entre ellos una sana amistad que les ayudará a superar sus problemas personales. Este trío de protagonistas está secundado por otros cuatro integrantes más y algunos secundarios, y la serie los trata a todos ellos muy bien dándoles sus momentos de gloria y unos desarrollos no supeditados a los que a priori parecerían los pilares de la serie. Se desarrollaran mientras se suceden competiciones bastante emocionantes y días de constante entrenamiento con mucho humor e incluso un poco de romance entre algunas parejas. Todo eso la serie lo hace perfectamente, con un desarrollo lógico y coherente, y con elegancia a la hora de plantear sus pequeñas trampas de guión o los momentos donde se fuerza un poco la trama en pos del dramatismo. 
Y si todo esto fuera poco, la serie tiene una factura técnica muy buena. La animación no es espectacular, pero cumple de sobra, y anima unos personajes con unos diseños preciosos y unos colores cálidos muy agradables. Tenemos un uso de tramas propio de shojo, así como unas deformaciones relativamente constantes en los fragmentos de comedia y algún que otro momento de puro simbolismo visual para reforzar los momentos más dramáticos de la serie. Pero donde la serie destaca en su apartado técnico es, por supuesto, en la parte sonora, donde vemos interpretar largas piezas de música con los kotos y donde estos se revelan para el público occidental como unos instrumentos tan versátiles como potentes al ofrecernos algunos minutos verdaderamente fascinantes. La serie es un su desarrollo y su ritmo poco menos que modélica, digna de ser tomada como referente a la hora de escribir cualquier manga, pero su aspecto visual y -sobre todo- su aspecto sonoro constituyen una rúbrica que la hacen verdaderamente apabullante.
Un auténtico imprescindible que facilmente podría optar al título de mejor anime del año pasado.

miércoles, enero 29, 2020

(la continuación de) EL MEJOR ANIME DEL SIGLO XXI

Ginga Eiyuu Densetsu: Die Neue These - Seiran

¿Cómo se reseña un anime que pertenece a la franquicia de más calidad del medio? Poco se puede decir. Este anime sigue la excelente senda de su primera temporada (ver reseña) y resiste muy bien la comparación con las míticas OVAs de los años 90 (ver reseña).
El "Reinhard versus Yang" da paso a una temporada donde tanto Alianza como Imperio tienen que afrontar sus propios problemas, con lo que el conflicto de "democracia versus autocracia" se divide en "democracia versus democracia" y "autocracia versus autocracia" con una importante crisis en cada uno de los bandos y una narrativa que se centra ahora en ver como cada una de estas formas de gobierno y de sociedad afrontan estos cambios.
En Japón esta "Seiran" se distribuyó como tres películas, pero internacionalmente se dividió cada una de estas en 4 episodios que conjuntamente han formado una serie de extensión normal. Normalmente cada episodio se centra unicamente en un bando en lo que parece una estructura narrativa tan simple como efectiva, pero al parecer en las películas mismas ya existía esta separación en segmentos y no ha habido ningún tipo de montaje especial, lo que no deja de parecerme curioso de cara a lo nefasto que entonces me parece un montaje cinematográfico que ignora todas las características de ese medio.
No obstante, hablaré de la serie y no las películas, y no puedo sino confirmar lo que ya dije hace un año: es un producto tan sobrio y elegante como espectacular, no desmerece en absoluto a la franquicia y eso es mucho decir. Creo que esta segunda temporada tiene el particular problema de que la trama de Reinhard es más potente que la de Yang y, al distribuirse más o menos equitativamente los minutos, eso hace que una parte de la serie sea más intensa y parezca falta de minutos. No es que la trama de Yang sea mala, ya que no lo es y solo por la secuencia del estadio y sus consecuencias -con ese narrador tomando todo el peso de la serie en la mejor tradición de la serie- ya valdría la pena el visionado sólo de esta trama de una forma individual, es que la trama de Reinhard es todavía mejor y se agradecería algo más de tiempo para que los villanos no parezcan tan caricaturescos en ocasiones (creo que la serie se sigue pasando un poco al mostrar la ineptitud de algunos personajes). La intensidad dramática, en todo caso, es muy grande en ambas tramas, alcanzo la serie cotas altísimas que sacudirán al espectador menos preparado.
A nivel de animación se mantiene un gran nivel (no hay grandes alardes motivados por su estreno cinematografico pues esta condición, como ya he comentado, parece más anecdótica que otra cosa). Aparecen nuevos personajes y sus diseños actualizados resultan bastante buenos. En el sonido se mantiene la música previa con alguna pequeña variación (particularmente tengo que decir que me gusta que las series mantengan los openings y endings aún en distintas temporadas), y los actores de doblaje mantienen el nivel altísimo. En cuanto a ritmo si que tendría esa pequeña pega dada porque en algunos casos los 20 minutos se quedan muy cortos y se agradecería algo más de minutaje para desarrollar algunas tramas y conflictos, pero en general la serie se sigue sin ningún tipo de problema y la trama fluye con la terrible e inevitable lógica de la narración con tintes de documental que siempre ha caracterizado a esta franquicia. La fotografía da paisajes espectaculares en el espacio y majestuosos en tierra, y en esta ocasión casi no hay grandes batallas espaciales pero la serie lo compensa permitiéndose el lujo de saltar al interior de asaltos y mostrarnos batallas individuales con una muy buena puesta al día de los mechas y las hachas.
Poco más se puede decir del que, no por esperado y por la inmensa calidad de la obra original, no deja de ser uno de los mejores animes de los últimos años no sólo por la calidad y la trascendencia de su historia si no incluso por la elegancia casi académica de su puesta en escena y su desarrollo. Un auténtica joya perfecta para continuar adentrándose en una franquicia imprescindible como pocas.

sábado, marzo 30, 2019

La serie cuyo título nunca entenderás*

3-gatsu no lion

Kiriyama es un joven jugador de shogi profesional. Criado en una familia adoptiva viciada por la competitividad por un padre obsesionado por ese deporte, el joven pronto se muda a un apartamento para vivir en solitario y centrarse en el shogi, pues es lo único que verdaderamente tiene en su vida. Pronto conocerá, casi por azar, a tres hermanas que se autoproclamaran sus amigas y se impondrán la tarea de cuidarle y hacer que vea algo más allá del tablero de ajedrez. Este anime narra la vida y las interacciones entre Kiriyama y las tres hermanas Kawamoto, así como algunos compañeros de profesión de Kiriyama que poco a poco se convertirán también en sus amigos.
Dejando a un lado el shogi y las explicaciones sobre él (la serie nos muestra partidas constantemente pero se puede ver perfectamente sin tener ni idea del juego ya que las batallas son más psicológicas que otra cosa), es una serie sobre las obsesiones, sobre como estas destrozan a las personas y lo difícil que es escapar de ellas, así como sobre porque algunas algunas personas se refugian en ellas. La serie tiene unos personajes muy carismáticos y recurre constantemente a un humor -a veces un poco alocado, pero normalmente simpático e inocente-, y sus segmentos de comedia funcionan muy bien por el carisma y la simpatía que destilan sus personajes, pero es sobre todo un drama. Un drama con segmentos muy oscuros y rebuscados, con algunos personajes completamente perdidos en si mismos. El drama funciona muy bien, es potente y efectivo. No se recurre al maniqueismo ni se simplifican los conflictos; los dramas son complejos y no ya de difícil resolución si no directamente de difícil exposición, los personajes están sometidos a tensiones brutales que los llevan al límite y a los que a veces no pueden responder con una sonrisa cuando sencillamente todo parece injusto para ellos. No es una serie cuyos conflictos se resuelvan mágicamente -y muchos de ellos no se resuelven al continuar el manga original en activo-, es una serie amarga en la que los personajes aprenden a lidiar con sus problemas aceptándolos y apoyándose en terceros para ello.
Como es de esperar, la serie se articula en torno a diversos de estos dramas. He de decir que la primera temporada me parece más redonda en cuanto a temas de composición, al presentarse la historia y los personajes las tramas son más cortas y se alternan entre ellas muy bien. En la segunda temporada la trama de Hina se come demasiado tiempo; y aunque es una trama muy bien llevada, también creo que es una trama algo artificial para hacer crecer el personaje y llenar páginas del manga mientras se postergan algo forzosamente tramas como la de Kyouko y todo lo referente al pasado del protagonista. En este sentido las tramas de las hermanas o de algunos personajes me parecen algo más flojas; la serie explota en toda su plenitud cuando se inmerge en las mentes desquiciadas de los jugadores de shogi y nos muestra la particular locura en la practicamente viven todos.  
Para mostrar esta locura, la elección de Shaft como estudio es excelente. Normalmente la serie tiene un aspecto muy parecido al de "Hachimitsu no clover", no en vano Chica Umino es la autora de ambas series. La serie parece dibujada en parte en acuarela, con una gran presencia de tonos pastel y unos escenarios de fondo muy trabajados. Shaft y Shibou Akiyuki se contienen entonces, no hay demasiados giros de cuello, planos monocromáticos o con saturación de algún tipo de elementos... sin embargo cuando entramos en la mente de los personajes los elementos simbólicos si se disparan y aquí vemos una animación mucho más experimental y por momentos extremos. El Shaft de esta serie es un estudio comedido, y eso le sienta muy bien. Tenemos una animación muy sólida y consistente, preciosista y muy digerible en sus segmentos normales o en los relajados momentos de comedia, sin embargo todo se vuelve mucho más enrevesado, agobiante, agresivo y amenazador cuando entramos dentro de la psique de los personajes.
Es uno de los animes más celebrados de los últimos años y no puedo hacer otra cosa que sumarme a las filas de sus incondicionales. Una serie absolutamente recomendable, donde a un buen drama se le suma una efectiva comedia y donde a sus carismáticos personajes se les suman como guinda del pastel numerosos animales con subtítulos.

*en verdad si que hay varias interpretaciones como el nombre de la ciudad en la que viven, la trinidad que componen las hermanas, el paso del tiempo, etc, ect... pero es un título muy raro