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domingo, julio 31, 2022

El aprendiz de Holmes

Detective Conan

A grandes rasgos, todos los episodios de Conan son iguales. Conan -en compañía unos días de Ran y Kogoro, o de los niños de la Liga Infantil de Detectives- llega a un sitio, y casualidades de la vida alguién muere. Pronto veremos que hay 3 sospechosos (si hay más es porque aún falta alguien por morir) y Conan analizará cada detalle del escenario y cada frase para descubrir al culpable en un puzle muy entretenido de ver y de intentar resolver por uno mismo. La mayoría de las veces hay cianuro de por medio, y en los primeros cientos de episodios de la serie también era muy frecuente el hilo de pesca, y la mayoría de las veces la causa del asesinato será un asesinato previo de hace varios años o un suicidio inducido por la víctima para que al final haya algo de drama fácil con el culpable arrepintiéndose de su crimen... aunque a veces las víctimas eran auténticos despojos humanos, y también de vez en cuando vemos una variante muy agradecida en la que solo hay un sospechoso -que es obviamente el asesino- pero tiene una coartada perfecta que Conan ha de desmontar.
Eso es Conan, básicamente. Más de 1000 capítulos ya en manga a razón de un asesinato por cada 3 o 4, y una métrica parecida en el anime con unos 400 episodios de relleno que no se notan demasiado porque hay una trama principal con los Hombres de Negro, sí, pero avanza a una velocidad lentísima porque cuando Conan está investigándolos siempre se muere alguien a su alrededor y hay que pausarlo todo. 
Aoyama lleva más de un cuarto de siglo haciendo una serie que comenzó sin smartphones, sin móviles, sin internet incluso, y con recursos narrativos tan noventeros como el dardo con el que duerme a Kogoro para que la gente crea que él resuelve los casos, o ese cinturón que escupe balones que golpea con una precisión absurda y una fuerza inhumana gracias a unas zapatillas cuasi mágicas. Todo lo relacionado con los inventos de Agasa es ridículo, completamente inverosimil, y hay una extraña dicotomía narrativa entre unos crímenes muy serios y horribles y una serie de niños resolviéndolos con gadgets dignos de la animación infantil más clásica. Es extraño, pero funciona bien.
Funciona bien porque los casos son interesantes. No todos, claro. Algunos son normalitos, y algunos directamente son imposibles de entender para un occidental al incluir juegos de palabras y códigos en alguno de los diversos modos de escritura japonesa. Pero, en general, sus casos funcionan.
Y luego sencillamente sus personajes son absurdamente carismáticos, y la narración de Aoyama es tan desquiciante en el sentido de que alterna tanto a sus secundarios que puedes conocer a algunos desde hace más de 20 años y descubrir que nunca han interactuado entre ellos, y en el siguiente caso siempre habrá una mezcla rara en la que veamos que un caso normal con Heiji de repente cambia porque aparecen tanto la madre de Ran como la del propio Heiji, y ya tienes algo que hace especial a ese caso.
El carisma de sus personajes hace que todos te caigan bien -yo solo tengo problemas con Kaito Kid-, porque Heiji es un rival pero ante todo un amigo y en todo momento la serie deja claro que es igual de listo que Shinichi, porque los niños pueden parecer cargantes al principio pero evolucionan a unos personajes mucho más listos de lo que a Conan le gustaría hacia el final, porque Sera no tiene malicia pero siempre ves que está intentando jugar varias partidas al mismo tiempo, porque Sonoko sería insoportable en la vida real pero en la ficción quieres que se junte con Yumi-chan y puteen a todo el mundo, porque la trama de los Hombres de Negro era un poco sosa al principio pero Vermouth llega al rescate con el carisma brutal de una villana que tiene su propia agenda, porque los policías no resuelven un caso pero tampoco son idiotas y en todo momento la serie los dignifica, porque Ran o Kogoro podrían ser cargantes pero caen bien y en concreto la serie te rompe el corazón con lo que esta pasando Ran de vez en cuando... y ya de la decantación de carisma puro comprimido en un metro de retaca cabezona que es Haibara mejor no hablar. El aprecio de la serie por sus personajes es brutal hasta el punto de que llegado un momento comienzan a aparecer parejitas por todas partes, y no tiene mucho sentido, pero da igual, porque Shiratori es mucho mejor como pareja de la señorita Kobayashi que como obstáculo en la pareja Sato-Takagi.
Hay 20.000 cosas sin sentido en la serie. Literalmente ya no caben en un año todos los muertos que Conan ha ido encontrado a su paso (y la mayoría de ellos además gastan sus últimos alientos en dejar mensajes absurdamente enrevesados), y el calendario en si de la serie no tiene sentido tampoco (creo que Aoyama cuida de no repetir fechas muy marcadas como Halloween o San Valentin, pero ha habido varios inviernos y veranos en la serie con distintos personajes). Hay secundarios que han caído un poco en desuso como la señorita Jodie, o que directamente han desaparecido como Araide o Hondou. La trama principal si te pones a pensarlo no se sostiene, y los Hombres de Negro son malísimos pero la mitad de ellos son infiltrados y la otra mitad no han confirmado una muerte. Y luego las vueltas que la serie sobre algunos reescribiendo algunos personajes es épica porque la madre de Elena y Mary no sabía lo que iban a dar de si las familias de sus hijas.
Defectos la serie tiene muchos, pero es absolutamente recomendable ponerse con ella incluso hoy con la carga episodios o capítulos que ello supone, porque incluso el anime es bueno, con una animación más que solvente y una banda sonora destacable (además de pasar esa cosa extraña de que el autor "canoniza" relleno del anime con son por ejemplo muchos de los oficiales de policía).
No contemplaba ver esta serie por su absurda extensión, pero poco a poco me fue entrando el gusanillo y casi comencé a verla por mera curiosidad cuando la pusieron en Amazon -con doblaje en castellano incluso-, y un año después puedo afirmar sin miedo a equivocarme que fue una decisión tan loca pero afortunada como la de ponerme a ver en su día Star Trek o Doctor Who, quizás incluso mejor habida cuenta de la irregularidad de estas dos franquicias.
Absolutamente recomendable.

domingo, febrero 13, 2022

Preguntas, que necesitan respuesta

Kimetsu no Yaiba


Primero, por casualidades de la vida, hoy ha acabado la segunda temporada, pero yo he terminado de ver la primera temporada, así que mis preguntas no incluyen ni el arco del tren ni el del barrio rojo.

¿Por qué se ubica en la era Taisho? ¿Nadie dice nada cuando ve a gente con katanas por la calle? ¿No pueden usar armas de fuego contra los demonios? ¿No hay telégrafos para la gente este al tanto de esas amenazas? ¿Y en ese Japón no feudal no hay una división de cazademonios en esa ciudad ligeramente poblada que tenía que ser Tokyo?

¿El maestro del prota se tiró un par de años susurrándole al oído a la Nezuko durmiente "no vas a matar humanos, solo demonios"? ¿Y qué tan mal lo hizo que lo primero que hacen es encontrarse a la demonio buena y el piloto automático no se activa? ¿Y de donde sale esa demonio? ¿De que la conocían?* ¿Y por qué llaman maestro a alguien que dice "no tengo nada más que enseñarte" a pesar de que sus últimos 14-15 alumnos habían muerto? ¿No podía revisar su método pedagógico ese hombre?

¿Cómo demonios se crean los demonios? ¿En serio solo los crea el malo principal y no puede hacerlo ningún otro**? ¿Cómo hay tantos? ¿El malo va por ahí arañando a gente random por la calle para crear demonios porque si?

¿Por qué el demonio de las sombras no corta a la gente por la mitad o los deja encerrados en su vacío? ¿Por qué el tambolirero se limita a jugar al Taiko en lugar de atacar con algo de inteligencia? ¿Los demonios no saben usar sus poderes?

¿Por qué los buenos son aún peores formando gente que el malo creando esbirros? ¿Por qué una prueba tan dura? ¿No podrían formar poco a poco a la gente? ¿Solo hay pilares o kimonos rojos en esta serie? ¿Por qué se quejan de que no haya apenas cazademonios cuando ellos son los primeros que no hacen nada para formarlos? ¿Y una vez que entran no podían al menos enseñarles a leer o a ser medianamente civilizados? ¿Los Pilares hacen algo más además de esperar mientras mandan a los recién llegados a las misiones? 

¿Por que al principio se sorprenden cuando piensan en alguien que puede haber matado a 50 personas? ¿No deberían las Lunas haber matado a miles? ¿Qué objetivo tienen las Lunas? ¿Por qué el malo se cabrea con las menores por no hacer nada cuando él mismo recruta a un niño que lo único que quiere es marcarse un Wandavision***? ¿Y si las Lunas son una mierda por qué entonces tiene a dos que ni llegan a Cuarto Creciente como medio subordinados?

¿Nezuko no está tonta por la cantidad de golpes que tiene que haberse dado dentro de la caja?

¿Por qué no han llenado Japón de glicinas desde Okinawa a Hokkaido?

¿Por qué no matan al rubio cobarde cargante?

¿Por qué cada condenado demonio al final tiene un olor triste y se tiene que redimir? ¿Qué tan exagerado es esa capacidad olfativa? ¿La serie no sabe ensalzar a su protagonista de otra forma? ¿Cuantos episodios tarda en morir el demonio araña?

¿Para que sirve el presentar al décimo movimiento como el definitivo si te lo vas a saltar para pasar a un power-up superior?

¿Por que la serie no acaba con el arco de la araña? ¿A nadie le parece raro acabar con 6 episodios valle? ¿No podían poner al final un par de secuencias molonas para presentar a todos los Pilares y Lunas?

* Esto quiero pensar que es tema de Amazon y la reproducción automática, que me saltó de un episodio al siguiente y no vi alguna escena de después de los créditos
**Si, sé que está la otra tía... pero dice que le costó 200 años crearlo, y ello plantea la duda de de donde salió ella (aunque supongo que esto se explicará  más adelante en la serie)
*** Si, sé que esto es anterior a Wandavision

domingo, diciembre 26, 2021

El gran dragón acorralado

Kingdom (temporada 3)

Reseñe hace poco más de un año las dos primeras temporadas (ver reseña), cuando aproveché el anuncio de esta tercera temporada para ponerme al fin al día con esta mítica serie... el problema es que llegó la pandemia y tras la emisión de cuatro episodios la temporada en si se retrasó un año. Y esa agónica espera de un año es lo único malo de esta temporada, eso y que quizás 26 episodios saben a poco. 
La temporada cubre el arco de la Guerra de la Coalición. Durante las temporadas anteriores Qin tuvo un rol principalmente ofensivo bajo el empuje de Sei, esta temporada es la consecuencia lógica de las anteriores y bajo el mando de Ri Boku el resto de potencias de la China primigenia se unen contra la nación de los protagonistas, siendo toda la temporada una gigantesca campaña bélica de defensa. Esto tiene dos consecuencias:
a) Hay relativamente poca política, más allá de lo que vemos en la corte de Sei, y de la política que se intuye entre los diversos líderes militares, no hay tantas intrigas palaciegas como en otras ocasiones... o al menos estas suceden mucho en segundo plano (si obviamos el obvio movimiento político que en cierta forma supone la batalla de Sai).
b) El ritmo de la serie es demencial. Normalmente las temporadas anteriores tenían algunos momentos valles al cubrir arcos de transición de la serie. Aquí eso no se produce, todo es una gigantesca batalla de tremenda intensidad. La batalla tiene su propio ritmo con momentos de mayor intensidad, pero en todo momento la sensación de peligro es máxima. El único momento en el que la serie se aleja de la batalla es en los dos últimos capítulos, que casi a modo de epílogo cubren el arco de Kyou Kai, que no deja de ser también muy potente a nivel dramático.
La guerra en si es espectacular, Ri Boku es el mayor peligro, pero se nos presenta a numerosos enemigos más y Chu al fin aparece como la gran superpotencia del Sur. Cada nación tiene sus generales y sus grandes soldados, y todos son presentados y desarrollados de una forma más que digna, al mismo tiempo que vemos lucirse a los grandes generales de Qin también (la serie sigue un equilibrio lógico en los shonnen, con lo que si un general destacó mucho en la temporada anterior en esta suele tener un rol más defensivo o pasivo para permitir que otros más se luzcan). Y en las batallas hay algún que otro momento de gritos y poder por fuerza de voluntad, pero la estrategia y las tácticas siguen estando muy presentes y la guerra se siente relativamente realista más allá de la exageración de los generales, y además en esta temporada las armas de asedio cobran una importancia que hasta entonces no habían tenido. 
Hay algún que otro momento cómico, pero es una temporada eminentemente épica y dramática, con momentos agónicos y grandes giros de guión para bien y para mal. La animación está a la altura, el ordenador ya no se nota tanto como en las dos temporadas anteriores y -si obviamos que el dibujo del manga es una salvajada superior y que además no tiene censura- la serie es un espectáculo visual verdaderamente impresionante.
Con una cuarta temporada -que será mucho más política- anunciada, y el manga publicado en España, poco más se puede decir. Una franquicia absolutamente recomendable que tiene en esta tercera temporada uno de sus puntos álgidos. 

miércoles, diciembre 22, 2021

Lo efímero del poder

Heike monogatari

Entrada doble, tanto del libro como del anime que recientemente lo ha adaptado. Esta obra puede considerarse un equivalente a cantares europeos como el de Mío Cid. Escrito a principios del siglo XIII narra el periodo de máximo apogeo de los Taira o Heike, así como su caída en desgracia a manos de los Genji o Minamoto. La novela se extiende a lo largo de varias decenas de años donde vamos a ver a varias generaciones del clan gobernando el Imperio de Japón de la época, actuando bien en ocasiones, pero también despóticamente en muchas otras y acumulando poco a poco el rencor de los emperadores y otros clanes poderosos para que finalmente todo se vuelva contra ellos.
No es una novela fácil, hay infinidad de batallas y rebeliones (principalmente contra diversos clanes Genji y contra unos monjes que tenían la costumbre de ir a la guerra con una frecuencia absurda y con palanquines a cuestas). Son unas 800 páginas divididas en 12 capítulos, donde todas estas guerras se ven intercaladas con historias puntuales de personajes secundarios, fábulas con tinte fantástico y leyendas de tiempos pretéritos (en un capítulo pueden ponerse a hablar del Emperador Qin Shi Huang y un episodio con tortugas gigantes)... y tampoco es inusual ver poesías intercaladas en la narración porque los personajes suelen ser aficionados a este arte. Todas estas historias, y todas estas guerras, tienen sus personajes, y a estos les gusta mucho presentarse y dar a conocer su linaje, esto hace que la cantidad de personajes de la obra sea sencillamente disparatada, y además lo es de forma inconsistente porque un personaje puede desaparecer durante 100 páginas porque ha sido enviado al exilio y luego volver a aparecer y ser de capital importancia, y en esto no ayuda que todos los nombres sean sumamente parecidos (pueden entender que los que acaban en "mori" son del clan principal Heike, pero es fácil perderse en su importancia con la cantidad de primos, hermanos, sobrinos, hijos y demás que hay). La narración, sobra decirlo, no es ni mucho menos moderna. Es una historia para ser cantada, con personajes que son muy populares en la cultura japonesa, pero para un occidental es muy fácil perderse en ese maremágnum de personajes y acontecimientos... y además hay que estar familiarizado con la geografía japonesa de principios del milenio pasado, y con algunos conceptos budistas (el tema principal de la novela es que todo lo que se alza ha de caer, es un concepto muy budista y kármico que impregna de un tono pesimista y catastrofista toda la historia).
Es una lectura curiosa, pero agotadora. Bastante recomendable dentro de lo que son las obras extremadamente clásicas, ya que creo que ha envejecido bien y al tener tantísima acción y personajes es entretenida (al menos en la traducción de Gredos que yo he leído).

En cuanto al anime, es un producto extraño. Son sólo 11 episodios, con lo que la historia que vamos a ver se cuenta de una forma extremadamente reducida. Faltan muchos personajes y faltan muchos acontecimientos -que en ocasiones se cuentan mediante un par de líneas de diálogo con una escena de fondo, como parte de conversaciones de otros personajes-, y aún así todo se nota extremadamente apresurado (podemos pasar de una escena en la que dos personajes se separan para a continuación ver una en la que dicen reencontrarse tras un año) y sobran personajes (aquí no ayuda el diseño de personajes ni el hecho de que todos los personajes lleven ropas parecidas). Habiendo leído el libro, y teniendo fresca su historia, se puede seguir, pero si no es el caso es bastante complicado de seguir todo porque más allá de Kiyomori -el que sería el villano principal-, Shigemori -el que sería "el bueno"-, Biwa -la protagonista inventada para hacer de narradora- y Tokuto -la heroína trágica-, no es que el desarrollo del resto de los personajes sea inexistente si no que es complicado incluso recordar quien es quien (es fácil confundirse entre los Taira, y la confusión ya es más grande aún cuando nos salimos de ellos). Además, es complicado entender lo que realmente pasa, porque incluso se suele poner a los Taira como "buenos" cuando en el libro hacen muchas más tropelías y se entiende más el odio que suscitan entre sus enemigos. Todas las reflexiones de los personajes y el mensaje filosófico queda muy diluido y eso hace la historia inconsistente.
A nivel artístico es una serie del estudio de Yuasa, y vemos los particulares diseños y la clásica animación de este autor. En cuanto a diseños, no son demasiado locos, y eso quizás es un problema precisamente por lo fácil que es confundirse entre algunos personajes. La animación en algunos momentos muestra la característica velocidad y plasticidad de este autor, pero suele mostrarse muy comedida y recurre más al simbolismo valiéndose del hecho de que la narradora es música (las grandes batallas apenas son mostradas, lo habitual son casi frames estáticos narrados por un poema al ritmo de un biwa). Entiendo que era la única opción lógica, ya que un enfoque más tradicional llevaría a la serie a una batallas gigantescas de ejércitos contra ejércitos que dispararían el coste y que tampoco serían especialmente interesantes de ver... aunque mentiría si dijera que no esperaba ver un poquito más de este tipo de acción.
Es un anime curioso, pero que únicamente recomendaría como un complemento al libro.

miércoles, diciembre 08, 2021

Una vez más, con sentimiento

Love Live Superstar

Cuarta saga de la ya clásica franquicia Love Live. No conecté en su día con Nijigasaki, que en mi opinión fracasaba al intentar enfocar la serie desde una perspectiva más individualista. Esta Superstar es mucho más tradicional, de nuevo tenemos un grupo de chicas con protagonismo coral, de nuevo tenemos un dueto rival, y de nuevo incluso tenemos el argumento de ganar Love Live para salvar el colegio porque nadie se apunta a él. Es una Love Live absolutamente clásica, con una chica alegre como protagonista, su amiga de siempre, una presidenta del consejo que inicialmente es una enemiga pero “en su corazón quiere ser una idol”, una loca excéntrica, algún animal que hace las veces de mascota y todos los arquetipos de la franquicia. 
La novedad en esta ocasión llega por el el número, sólo hay 5 chicas protagonistas contra las 9 clásicas. Y me parece un acierto, la serie consigue desarrollarlas más o menos a todas. Te caigan mejor o peor -no terminé de simpatizar con “Galaxy”- son más sólidas de lo habitual, te crees sus relaciones y sus personalidades más que en las series clásicas donde siempre había alguna Hanayo o Kanan que quedaba relegada a un rol relativamente secundario. Además, el contar con cinco personajes hace que no sea tan flagrante el dar el habitual capítulo a cada chica y esos capítulos no se sienten tan de relleno o formulaicos. La historia, sobra decirlo, es más o menos la misma de siempre. Tenemos una prota que quiere cantar y entre ella y una amiga montan el clásico club de Love Live que tiene que enfrentarse primero a algunas chicas de la propia escuela -que finalmente acabaran entrando- para luego pasar a competir en Love Live. La serie es absolutamente predecible, pero la plantilla esta ya tan hecha que si bien la serie no sorprende en todo momento es solvente en lo que prente. Si te gustan las Love Live esta es más de lo mismo y lo normal es que te guste (aunque si has llegado al momento en el que han comenzado a saturarte y aburrirte, esta no va a ser la serie que rompa la inercia).
Técnicamente, muy bien, colores y diseños muy vivos y alegres con una animación por ordenador en los bailes que -como en NIjigasaki- ya esta bien integrada y no canta tanto. Visualmente, aunque resultona, es muy continuista con los productos anteriores en cuanto a diseño. Más aún que argumentalmente, a nivel de producción las Love live están ya muy automatizadas. Lo importante aquí sería el aspecto sonoro, donde particularmente no me ha gustado demasiado, es el j-pop ligero y genérico habitual de la franquicia, ocasionalmente hay alguna que otra variación sobre el tono normal de las canciones pero en general me han parecido todas bastante anodinas (también lo habitual en mi caso en esta franquicia).
En general, un producto solido y eficaz, simpática y entretenida para ver ocasionalmente, pero tremendamente continuista con lo que es la franquicia y no especialmente destacable (también es cierto que hay anunciada ya una segunda temporada, y es en estas cuando las Love Live suelen mostrar algo interesante a nivel dramático).

Pd: además, en esta Love Live, increíble que suene, hay hombres (hablar no hablan, pero es una avance en este universo XD) 

miércoles, diciembre 01, 2021

Ahora si, un malvado limo

Tensei shitara Slime Datta Ken 2nd Season

Hace unos años llegó la primera temporada de este isekai y triunfó, el género estaba ya más que saturado, pero el subgénero de “construye tu reino” aún era fresco por entonces, y la serie era divertida (ver reseña). Teníamos a un protagonista simpático, que era ridículamente poderoso y tenía su harem como cualquier buen protagonista de isekai, pero este en concreto era un poco vago y no parecía querer otra cosa que vivir tranquilamente, y si su poder crecía era por algo tan sencillo como que cada vez conseguía más amigos y necesitaba más poder y espacio para ellos. 
El protagonista era un monstruo simpático que construía una nación de monstruos en un mundo que despreciaba a estos, y de ahí venían conflictos por el contacto con otras potencias de ese mundo. La serie cosechó un gran éxito, era simpática, graciosa y carismática, y cuando pasaba a la acción sencillamente molaba mucho porque le daba al espectador una épica ligera sin muchos dramas que resultaba muy entretenida. Aquella serie tuvo un problema en su segunda mitad, donde el ritmo era muy extraño. Todo estaba bastante bien medido en los primeros 13-14 episodios, con un ritmo coherente y una progresión lógica en cuanto a los aliados que conseguía Rimuru y el ritmo al que crecía su reino. En la segunda mitad, entre un enemigo muy poco carismático al principio, y luego una trama que parecía algo atropellada con unos niños, la serie perdió bastante. 
Esta segunda temporada se afronta de otra forma. La trama es mucho más continua y cada mitad de ella se nota como un arco que empieza y acaba de forma bastante clara. Ahora bien, no esta exenta de problemas, sobre todo en su segunda parte, donde el ritmo en la primera mitad se nota demasiado refrenado. En ambas temporadas básicamente tenemos una media docena de episodios donde se plantea un escenario que cristaliza en un gran clímax de acción en la media docena restante. Sin embargo, la primera mitad de la temporada es mejor. Es una temporada más derrotista donde el reino de Rimuru es atacado, el drama se alterna muy bien con la acción y esta incluso funciona de una forma muy gratificante en unos últimos episodios que se ven con una sonrisa culpable de justa venganza. La segunda parte de la temporada es también muy disfrutable, y su segunda mitad es un festival de fanservice brutal, pero no hay apenas tensión porque es sencillamente Rimuru y su grupo molando como nunca han molado, y en sus primeros episodios sencillamente la serie es demasiado expositiva con mucha carga política que no se siente especialmente útil. Ambas temporadas funcionan muy bien y se complementan a la perfección, pues la caída y el auge de Rimuru no dejan de ser un único y gigantesco arco argumental… pero me parece que la primera temporada tiene un ritmo mejor. 
Técnicamente la serie es bastante sólida, los diseños siguen siendo coloridos y alegres, muy simpáticos con sus deformaciones cómicas, y en los momentos de acción la serie sorprende con una animación sorprendentemente puntera y plástica que además no se nota especialmente computerizada.
Quizás, por la carga de política, drama y acción se podría decir que se echa en falta algo de comedia en esta temporada. En la primera temporada vemos algo al principio, cuando la trama no ha explotado, y en la segunda temporada los protagonistas van tan sobrados que en su clímax vemos bastante momentos cómicos, sin embargo en general no hay mucho de ese slice of life simpático en el que en ocasiones se transformaba la serie original.

Claro que para eso esta:

Tensura Nikki: Tensei shitara Slime Datta Ken

Entre las dos partes de esta temporada se emitió una serie spin-off que básicamente se centraba en el día a día de la nación de Rimuru y que no era otra cosa que eso, un gigantesco slice of life que recorría un año en la vida de esa nación para colocar a todos los personajes en las diversas estaciones y en las festividades más populares para montar pequeños segmentos de gags muy sencillos y tópicos con cada uno de ellos. 
No terminó de engancharme al principio, pero cuando te acostumbras y aceptas que va a ser eso -un calendario de comedia y fanservice- acaba siendo bastante simpática. Algunos personajes salen demasiado poco, y otros salen más de lo que me gustaría (creo que nunca le encontraré la gracia a Gabiru), algunos gags funcionan mejor y otros peor, pero en general son una docena de episodios bastante simpáticos y divertidos (aunque desde luego no son para ver en formato marathon). El humor esta basado en los tópicos de la serie y del mundillo del manganime en general -hay un especial de Navidad, un festival con yukatas, episodios de playa, episodios de siembra de cosechas y de recogidas-, y es un humor sencillo y bonachón, ni siquiera se abusa del fanservice a pesar de que Shion tiene un gran protagonismo en ella (pues la serie se divierte más vistiendo a Rimuru que desvistiendo a su secretaria).
Tecnicamente la serie cumple, con los agradables diseños de la serie y una animación más que solvente para los requisitos de una comedia normal.
"Slime diaries" no llega a ser tan buena como -por ejemplo- lo fue Fumoffu en su día, pero en general funciona muy bien como anime ligero para amenizar las tardes de verano. No se si me habría gustado que hubieran extendido la segunda temporada en a 36 episodios en general añadiendo más comedia y cambiando un poco el ritmo de la serie, pero la valoración general de estas dos series no deja de ser muy buena. Han sido 9 buenos meses en compañía del limo y sus amigos.

miércoles, noviembre 10, 2021

La carrera universitaria de la marmota

Bokutachi no remake

En verdad el mundo del anime, el manga, las vn o el ocio japonés en general es bastante triste hoy en día. El entretenimiento es evasivo en su mayor parte, pero en una sociedad tan reprimida como la nipona está alcanzando cotas surreales y tras muchos productos que intentaban evocar una adolescencia de fantasía ahora llegamos al nuevo nivel... "esos adolescentes a los que les sacábamos los cuartos son ya treintañeros con más dinero, y están frustrados porque su vida de adolescentes era una mierda pero ahora han visto que su vida de adultos con un mal trabajo y una mala familia -en el mejor de los casos- son peores todavía, así que es el momento de vender nostalgia".
Básicamente esa es la esencia de los isekai, un placebo que como un trasunto de mala religión te promete que cuando mueras atropellado por un camión renacerás en un mundo donde serás el mejor en todo y todas las tías te perseguirán (cambiando una o dos cosas, encajarían la mayoría de los isekais bajo esa descripción). Hay otra variante, y es la de "te enviamos al pasado, para que -a toro pasado- tomes las decisiones correctas que te conviertan en un triunfador... y naturalmente todas las tías te persigan". Y ambas fórmulas pueden dar lugar a buenas series, en los isekais hemos visto infinidad de variantes y algunas son francamente entretenidas y hasta tienen sustancia, y entre las series herederas del día de la marmota también hay cositas interesantes (por ejemplo, ReLIFE). Desgraciadamente, esta "Bokutachi"... es de las malas.
La serie entra bien por los ojos, unos diseños de personajes coloridos y muy vivos -con evidente cuidado en sus féminas porque su público es su público-, y la idea de que un hombre que se ha esforzado mucho pero que sencillamente no ha tenido suerte tenga una segunda oportunidad es algo con lo que todos queremos identificarnos, y el ámbito artístico mola. El problema es que el drama es bastante flojo, los personajes se enfrentan a algún que otro problema pero lo superan con facilidad -y aquí además esta el problema de que la serie puede jugar la carta de lo artístico y justificar que nuestros protagonista avancen aunque hayan entregado una suerte de señor Patata en un concurso de escultura porque aunque lo hayan tenido que improvisar la tarde antes tiene más "alma" que el David de sus rivales-, pero el problema es que aún superándolo salen unos dramas extraños porque los personajes ven cohibido su arte porque se sienten intimidados por lo exageradamente bueno que es el protagonista (el elemento de fantasía de poder). El arte se puede forjar con sangre, la intenta jugar con la idea de que el prota ayudando a otros está quitándoles las experiencias traumáticas que les harían crecer... pero lo hace tan rematadamente mal que te da la sensación de que sus amigos son poco menos que unos inútiles. El protagonista ni siquiera llega a ser un director casi, es más un productor o un editor que orienta a un grupo de artistas para que estos den lo mejor de si en determinadas circunstancias... pero los guía tan bien que estos sienten que son idiotas y que todo lo bueno que hacen no deja de ser obra de este. La idea de la serie no deja de ser interesante, pero en todo momento la maneja con una torpeza brutal.
Una serie que podía haber dado algo más de si pero que, desgraciadamente, no pasa de ser una naderia agradable en lo visual pero completamente insustancial.

miércoles, octubre 27, 2021

Un guijarro en la eternidad

Fumetsu no Anata e

Un ser aparentemente omnipotente crea un extraño ente, una criatura inmortal que inicialmente se convierte en una piedra hasta que tiempo después un lobo muere junto a ella, en ese momento la piedra se transformará en el lobo, y así conocerá un humano, y comenzará un viaje en el que ha de ir ganando experiencias y aprendiendo el sentido de la vida y de las criaturas que pueblan el mundo.

La premisa esta muy bien, es una premisa pura y dura de ciencia-ficción que el autor intenta desarrollar con todo su potencial. Fushi -el nombre con el que es bautizado nuestro protagonista- tarda mucho en aprender a hablar, tarda mucho en aprender a razonar, inicialmente no hace otra cosa que vagar como una extraña criatura inmortal capaz de reponerse a cualquier herida. Poco a poco, en compañía de diversos personajes, comenzara a tomar consciencia de su propia existencia, de su vida, de la vida de estos y de la inmortalidad en si. En su viaje Fushi conocerá a diversas gentes con diversas culturas, conocerá conflictos de poder y conflictos de religión, vera romances y vera familias, y por encima de todo vera vida y vera muerte.

La idea es potente, pero el desarrollo es irregular. La naturaleza de Fushi hace que, tan pronto como comience a hablar, su desarrollo haya de ser poco menos que exponencial. Sin embargo, el autor le busca enemigos, unas extrañas criaturas que parecen perseguirle y que pueden dañarlo y robarle sus recuerdos. Es normal que una serie tenga antagonistas y que estos sean usados para hacer avanzar la trama. Pero esta serie no los necesitaba. Es una serie que quizás habría funcionado más como un "slice of life" puro y duro, más como OVAs ocasionales que como una serie de 20 episodios. Tenemos enemigos que hacen que nuestro protagonista se tenga que mover, que sus compañeros estén en peligro y que -en general- no pasen más de unos pocos años de su interminable viaje. Esto es un problema. Uno de los motores de la serie sería la vida, pero otro sería la muerte, y aquí no encontramos que Fushi llegue a entrar en conflicto con su inmortalidad, con el dejarlos a todos atrás sin poder evitarlo. Todas las muertes -y hay muchas- suelen ser violentas. La serie pasa de ser dramática a ser sobredramática, tanto que uno acaba insensibilizado ante algunos de sus acontecimientos y algunos arcos acaban perdiendo toda su fuerza para acabar siendo pesados y repetitivos (y esto es especialmente grave porque pasa principalmente con el último arco de todos, que no deja de ser el que deja el recuerdo más claro).

A estos problemas argumentales y de ritmo añadámosle una producción irregular. Bastante potente en lo sonoro, y también en lo visual en su inicio, pero que en su recta final hace gala de un notable descenso en la calidad de la animación con escenas de acción bastante pobres tanto por su narración como por su animación. La serie no se desenvuelve bien en las grandes escenas, y por desgracia tiene tendencia a recurrir a estas.

Esta "To your eternity" era una serie muy esperada, sin embargo una vez acabada no puedo evitar haberme sentido decepcionado en parte. Arcos como el de Machi o Gugu están muy bien, pero lo de la cárcel es poco menos que un sinsentido absoluto.

miércoles, octubre 13, 2021

Bakarina es la única protagonista que tropieza dos veces con el mismo flag

Otome Game no Hametsu Flag shika Nai Akuyaku Reijou ni Tensei shiteshimatta... X

La primera temporada de esta serie era muy divertida (ver reseña), pero también era innegable que tenía unos serios problemas de ritmo y que más que en su muy normalita historia se sustentaba en una protagonista que desbordaba carisma por doquier. Bakarina era tan adorable que el argumento pasaba a ser una minucia que poco importaba si podíamos ver a esta loca comer dulces, trepar árboles, arar campos y entender mal los innegables "flags" que aparecían en todo momento a su alrededor.
¿Qué pasa en esta segunda temporada? Que hay todavía menos argumento, y que si bien Bakarina puede levantar mucho una serie, también es cierto que tiene unos límites. Aquí se nos presentan muchos personajes bajo esa regla no escrita de que cuando no puedes avanzar con los que ya tienes -y aquí apenas se puede avanzar porque hay que mantener el status quo del harem-, es muy fácil presentar nuevos personajes para que dinamiten un poco la situación. El problema es que ya había bastantes personajes, que siguen apareciendo, y los nuevos no son gran cosa y solo añaden más y más confusión a una trama que en todo momento se nota improvisada y completamente irrelevante. Se notan mucho los episodios que son claramente de relleno, pero es que aquellos que no lo son... no son mucho mejores. Catalina es muy grande, y algunos momentos con los secundarios siguen siendo muy graciosos, pero el argumento de la franquicia estaba agotado ya y se nota demasiado están rascando de donde no hay.
A nivel técnico, pues se mantiene el nivel de la temporada anterior. Una animación correcta y unos diseños muy bonitos y atractivos con una gran variedad de colores. Unos actores y actrices de voz que se nota que se divierten en su trabajo y una banda sonora básicamente funcional (incluso el opening de Angela es más flojo que el de la temporada anterior).
Bakarina es Bakarina, y siempre es divertido verla... pero el anime es malillo, malillo, creo que eso no se puede negar.

jueves, octubre 07, 2021

Los ogros son como una caja de melocotones*

Peach Boy Riverside

A nivel de historia tenemos una especie de continuación del cuento de Momotaro, con un joven que va masacrando los ogros de un mundo amenazado por ellos... y al mismo tiempo una protagonista marcada por el encuentro con este joven pero que quiere acabar con el conflicto y alcanzar una raza entre humanos, ogros y el resto de razas. Acompañada por un humano, una ogra privada de sus poderes y una semidemonio en forma de colega antropomorfa enfundada en un traje de colegiala, Sally -nuestra neumática protagonista- emprenderá una aventura con claros tintes de shonnen en la que perseguirá la paz aunque sea a base de muerte y destrucción.
Y la serie sorprendentemente funciona. Sally se hace querer, está quizás un poco lastrada por un diseño fanservicero -las escenas con los pulpos en los primeros episodios son ridículas-, pero es una chica alegre, optimista y muy decidida que persigue un ideal muy puro pero que no cae en las depresiones habituales de muchos de los protagonistas de este tipo de historias. La chica quiere la paz, quiere ser amiga de todos, pero si no puede ser... no puede ser, y si alguien no quiere la paz y es un asesino, pues se le da la paz de los muertos y ya esta. Junto a Sally tenemos una coneja de metro y medio enfundada en un traje de colegia que es muy graciosa salvo cuando sale su lado oscuro y pasa a ser poco menos que la muerte andante en una trama que la serie no llega a explotar (supongo que el manga lo explicará más adelante). Tenemos a un humano sorprendentemente confiable y que funciona muy bien a pesar de la diferencia de poder, y también a una bonita ogra que hace las veces de psicópata que poco a poco se va reconvirtiendo a aliada para probar que la idea de Sally es en verdad practicable. Junto a estos personajes tenemos al joven asesino de ogros inicial, así como a una bruja y a un puñado de ogros muy diversos -el único rasgo que parece fijo es la presencia de unos cuernos y la capacidad de disparar unos cañones de energía que parecen sacados de Dragon Ball-.
La serie cuenta los inicios de esta historia y el como se va conformando el grupo. Ahora bien, lo curioso es que lo hace "al estilo Haruhi", es decir con unos episodios emitidos en un orden no cronológico (de hecho ni siquiera el último episodio sería el último de todos, si no que se guardan para ello el momento en el que Sally decide por fin cual será su camino (quizás cronológicamente sea el noveno de los doce que componen la temporada)). Es un formato que creo que han usado bien. Los primeros tres episodios de la serie serían bastante pausados y de presentación, y no son especialmente buenos, pero salteados "duelen menos" que si hubiera sido puestos inicialmente, cuando quizás habrían matado la serie. Luego, el saltar hacia delante y hacia atrás hace que aparezcan y desaparezcan personajes, con lo que se despierta cierto interés en saber que fue de unos o de donde vienen otros. La serie pide un poco de atención, pero tampoco estamos hablando de un esfuerzo gigantesco, y creo que esta narrativa consigue elevar una serie cuya historia no deja de ser bastante normalita.
A nivel técnico no destaca especialmente, unos diseños muy coloridos y alegres, con una gran variedad de contrastes cromáticos. Me gusta la variedad y locura de algunos diseños, aunque no puede evitar caer en algunos tópicos muy clásicos del anime y también abusa un poco del fanservice en el diseño de sus féminas. La animación es aceptable, tiene algún que otro buen momento aunque en general se vale de trucos muy sencillos en las batallas para intentar ser espectacular sin que el presupuesto se dispare mucho, usando aquí también una violencia un pelín exagerada.
En general es una serie que me ha sorprendido muy para bien. No es nada del otro mundo, pero la protagonista y su grupo de amigos caen bien y la historia te mantiene enganchado -en parte por su narrativa-. No pasará a la historia, pero me parece un entretenimiento bastante digno.

*Sí, lo sé, no es el más inspirado de mis títulos

martes, septiembre 21, 2021

El ataque de los asaltacunas

DUELO XXII
El duelo del panda del acoso sexual

Koi to Yobu ni wa Kimochi Warui 
vs 
Hige wo Soru. Soshite Joshikousei wo Hirou

La palabra pedófilo suena demasiado mal, así que me he decantado por asaltacunas, que parece que tiene unas connotaciones más ligeras. El caso es que en Japón, país muy tradicional -y por tradicional quiero decir machista y jerárquico-, el tema de las edades, el tema del incesto, el tema del amor y todo eso... se ve de una forma distinta a como se ve en Occidente. Y en la pasada temporada aparecieron dos series cuyo eje básicamente era el romance entre un hombre adulto y una chica de instituto. La cosa pide análisis conjunto.

Parte 1 - El cazador

En Koikimo claramente el cazador es el adulto, mientras que en Higesoru es la joven. Creo que me gusta más en Koikimo, al principio comienza como un adulto bastante mezquino que parece estar riéndose de una amiga de su hermana, que se siente extrañamente atraído por ella por como esta lo rechaza. Ryo un personaje bastante odiable. Dicho eso, evoluciona, pronto se da cuenta de como la sociedad le ve, de lo frívolo que había sido con otras mujeres, el desprecio de Ichika es un espejo en el que se ve reflejado de verdad y eso le hace cambiar, tanto en su relación con otras mujeres como en su aspecto familiar. El personaje crece y pone por encima de todo a la chica.
En Higesoru es distinto, porque la prota no es una cazadora de trofeos como en el caso anterior, es una superviviente, una chica a la que la vida le ha dado todos los palos que puede dar el absurdo mundo escolar japonés y que -rota por completo- ve a los hombres como un mero sustento. Sayu se enamora de Yoshida porque es la primera persona que le trata bien, es un romance que tiene tintes de síndrome de Estocolmo o de búsqueda de padre. 
Siendo ambos romances relativamente parecidos, prefiero la actitud de Ryo en Koikimo, hasta cierto punto parece que este hombre "puede elegir"; sin embargo en Higesoru me parece que más romance, lo que vemos es a la pobre Sayu idealizando el único clavo al que se puede agarrar en la vida.
Siendo Sayu un gran personaje mucho mejor desarrollado -de hecho creo que peca de sobreexposición porque el ritmo de Higesoru es muy discutible y los últimos capítulos son demasiado dramáticos-, Koikimo gana este punto.

Parte 2 - La presa   

La Ichika de Koikimo me gusta. Es una chica amable y simpática, y si bien al principio el romance funciona como elemento cómico, la serie hace bien la transición hacia el drama y creo que resuelven bien el momento en el que la chica comienza a estar confusa por sus propios sentimientos.
Pero el Yoshida de Higesoru gana este punto con relativa facilidad por ser sencillamente demasiado molón. Dejando a un lado el harem que se forma a su alrededor por ser el oficinista más hard-boiled imaginable, me gusta como va desarrollándose poco a poco su personaje, si bien Sayu estaba rota y se cura gracias a él, él tenía encima una crisis de los 30 galopante con una vida anodina y sin rumbo que extrañamente el comenzar a llevar una vida de marido y de padre al mismo tiempo sin ser ni lo uno ni lo otro comienza a enmendar al comenzar a dedicar su vida a otro personaje. Además, sencillamente es un personaje moral, y siempre es gratificante ver a este tipo de personajes que hacen lo que todos creemos que es lo correcto cueste lo que cueste.
He de decir que me gusta en cierta forma la actitud de presa de Ichika de "que le den a la sociedad" al final, si la serie es relativamente idealista y afronta en serio un romance verdadero creo que es correcto que los personajes se enfrenten a la sociedad. Ahora bien, Ichika es la que se defiende, y Ryo el que ataca -aquí también hay problemas pero por su rol en la situación sería él mismo el que se estaría buscando los problemas-. En el caso de Higesoru, al bueno de Yoshida se le mete insistentemente en la cama una invitación a la cárcel, y recordemos que Japón es un país en el que la prostitución adolescente está relativamente instaurada, y en una cultura donde lo normal sería que él fuera el atacante el hombre tiene que defenderse de una chica muy, muy insistente.

Parte 3 - El habitat

Aquí gana Koikimo. No es una gran victoria, es más una victoria por incomparecencia. Los personajes de Koikimo no son nada del otro mundo, pero son relativamente sólidos; tenemos a un chico que quiere salir con Ichika y a una oficinista que quiere hacer lo propio con Ryo, ambos tiran de recursos otakus, pero ambos también caen bien y ayudan a mejorar a los dos protagonistas. Y luego tenemos a la tercera en discordia que es la hermana "bro" de Ryo: Rio (lo de los nombres de los dos hermanos fuera de Japón es muy ridículo), que mola mucho como personaje tanto individualmente como en la relación que tiene con su hermano y con su mejor amiga. 
Los personajes de Higesoru son... sencillamente un desastre. La amiga de Sayu mola, tiene una gran fuerza y además es divertido ver como se aprovecha de los tópicos "gyaru" para presentarnos a un personaje con la cabeza muy bien amueblada... el problema es que es la única que se salva. Junto a esta chica -que se presenta y se desarrolla en apenas un par de escenas-, tenemos a una jefa que "ni come ni deja comer", a una acosadora bastante enervante, a un violador que cree que no es violador, a una suicida empática y a una seria candidata al título de madre del año. Las ideas no son malas, pero el problema general de esta serie es que su ritmo es muy malo, se nota demasiado que van a "1 libro -> 3 episodios", y en algún momento muy sangrante un personaje hace algo chungo para básicamente redimirse en la escena siguiente con una mera disculpa y ya pasar a ser del grupo protagonista. 
La factura técnica de Higesoru es infinitamente mejor, en diseños, animación, encuadres, música y todo lo que se pueda imaginar que la de Koikimo. Ahora bien, Koikimo es una serie que se nota hecha con muchísimo menos dinero, pero donde se nota que este ha ido a las cosas más importantes: guión y montaje.

Así pues, imponiéndose por 2 a 1, Koikimo gana este -legalmente cuestionable- duelo. 

miércoles, septiembre 15, 2021

Taxi Driver

Odd taxi

No sé si este será el mejor anime del año, pero es desde luego uno de los más firmes candidatos a serlo. La historia es sencilla, en una ciudad habitada por animales antropomórficos Odokawa es un taxista con problemas de insomnio que recorre sus calles. Acabará relacionado con la desaparición de una joven, e inmerso en una extraña sucesión de conflictos que le afectarán tanto a él como a algunos de sus amigos. La serie nos presenta más de una decena de personajes cuyas tramas se van entremezclando las unas con las otras en una pequeña sucesión de casualidades. Odokawa actúa como eje narrativo, a pesar de su aparente apatismo y de que no le gusta hablar, su taxi se convertirá casi en un confesionario donde los personajes hablaran tanto de temas casuales como de otros completamente cruciales para la trama bajo la atenta mirada de un taxista obligado a convertirse casi en un detective para sobrevivir. Todos los personajes tienen sus motivaciones y se sienten sólidos y coherentes, ninguno es completamente bueno o malo, tienen sus problemas, tienen sus pasados, tienen sus miserias y tienen fortalezas y debilidades. Alguna trama en particular como la de "la goma" o la de los "cómicos" me parecen un poco más forzadas que otras, pero en ningún caso son especialmente sangrantes y al final todas se mezclan bien y acaban conformando un maravilloso e intrincado tapiz en el centro del cual esta la versión morsa de Philip Marlowe.
Son 13 episodios con un ritmo maravilloso. Los primeros episodios pueden tener un ritmo más flojo, pero pronto la serie engancha y te mantiene en tensión en todo momento en base simplemente a su cuidado guión, donde en todo momento está suministrando información, donde los giros de guión se suceden y donde tienes que estar completamente atento porque cada detalle en apariencia irrelevante demuestra ser capital unos pocos episodios después. A pesar del protagonismo central del taxista, la serie salta de un personaje a otro, e incluso ocasionalmente viaja hacia atrás en el tiempo sin advertirnos, es una serie que exige mucha atención, pero que recompensa con creces ese esfuerzo del espectador cuando comienza todas las piezas que componen el puzle comienzan a encajar.
Técnicamente es muy llamativa al tener animales antropomorfos, la animación se basa mucho en ordenador y es siempre consistente en cuando personajes, pero también muy suave y natural en cada momento. La serie presenta una colección de colores tremendamente amplia, con grandes contrastes y una viveza muy potente que hace que entre muy fácilmente por los ojos. La animación es sólida, pero la dirección se centra también en muchos planos cerrados y sin apenas movimiento cuando los personajes se encuentran dentro del taxi, siendo esta una elección muy acertada que funciona muy bien para transmitir una tensión constante que siempre está presente en la serie.
Adulta en sus temas a la par que entretenida y divertida, con personajes que son más de lo que parecen siempre, con giros de guión tan constantes como lógicos, y con una factura técnica tan llamativa como sólida, esta "Odd taxi" es sin duda una de las series del año.

miércoles, septiembre 01, 2021

Ecos de anime del año

Mashiro no Oto

Setsu Sawamura es un joven con un don para tocar el shamisen, sin embargo tras la muerte de su abuelo -el más mayor maestro de ese instrumento del mundo- acaba perdido, sin saber muy bien que hacer o como tocar. Inmerso en una crisis personal bastante grande, abandonará su casa y se mudará a Tokyo buscando en el viaje algo que le sirva de revulsivo. Allí encontrará amigos y poco a poco irá empezando a encontrar las notas que conformen su sonido.
El punto de partida de este manga no es el más original del mundo, es de hecho el más habitual en las series artísticas... donde el protagonista suele ser indudablemente muy bueno -o el mejor directamente-, pero donde sus dudas y problemas personales le lastran, haciendo que la resolución de estas sea paralela e indispensable para que su arte muestre todo su esplendor en lo que no deja de ser una variante relativamente intelectual de los habitualmente físicos mangas deportivos. Lo bueno es que a nada que se capture bien ese arte acaban siendo productos muy elegantes y espectaculares, con todas las ventajas de los spokon pero pocas de sus desventajas. Y Mashiro no Oto está dentro de esa categoría.
Esta es una de esas series que yo llamo "totales", donde por lo inusual de su argumento es imposible no fijarse en ellas, donde precisamente por lo extraño de su escenario los clichés no se notan tanto y los autores parecen tener más margen para desarrollar personajes. El referente más obvio seria, claro está, Kono oto tomare! (ver reseña); aquí nuevamente tenemos un club deportivo de instituto basado en un arte tradicional japonés también musical como eran los kotos, donde había competiciones pero donde había también hueco para el desarrollo de personajes, para algo de drama, para un humor muy amable y agradecido y para algo incluso de romance. "Mashiro no oto" sería algo distinta, cuando en los kotos teníamos a un grupo protagonista relativamente numeroso -aunque había tres por encima de todos-, aquí Setsu es el protagonista absoluto y todo gira en torno a él, su música y sus conflictos. En algún que otro momento puede hacerse un poco enervante, pero en líneas generales está bastante bien desarrollado y le vemos siempre intentando avanzar o encontrar su lugar en el mundo. Todos los personajes y todas las tramas están ahí para su desarrollo, pero al margen de ello los personajes no se sienten unidimensionales y vemos que tienen sus propios objetivos y pensamientos aunque la serie principalmente los muestre en relación con Setsu. El final de la serie es relativamente abierto porque el manga continua, pero en general tras sus 12 episodios uno tiene la sensación de que ha visto progresar al personaje y de que puede dar la serie por finalizada. 12 episodios que se ven en un suspiro porque la serie tiene un buen ritmo y no se estanca nunca más allá de algún episodio puntual que puede ser un poco más lento.
Esta es una grandísima serie, pero es en lo técnico donde realmente se encuentra su mayor virtud. Sus diseños son normales, incluso podríamos decir que genéricos, aunque no por ello son malos. Su animación esta relativamente cuidada y no tiene grandes altibajos, permitiéndose muchas licencias plásticas interesantes y bonitas durante las piezas musicales. Y es durante las piezas musicales donde más brilla la serie, son sencillamente espectaculares, muy potentes sonoramente y muy bien integradas para desarrollar los personajes y los conflictos. Y lo mejor de estas piezas musicales es que son... muchas. En las series con componente musical es casi normal que los conciertos se omitan, o que los veamos cada 4 o 5 episodios como un gran evento, suelen ser de lo mejor pero suelen ser muy escasas. Aquí son extraordinarias, pero además son muy frecuentes, hasta el punto de que creo que únicamente un episodio no hay ninguna gran pieza, aunque para compensarlo en algunos otros podemos encontrar dos o tres, e incluso alguien completamente profano en la materia disfrutará con ellas (el ejemplo más claro sería una que suena al principio del segundo episodio, extraña... pero cautivadora por la fuerza de la actriz de voz que participa en ella).
Este año se va vender caro el título de mejor anime del año, pero en cuanto a lo sonoro creo que ninguno estará a la altura de esta pequeña maravilla.

jueves, agosto 19, 2021

Cuanto más dura es la caída...

Megalo box 2: Nomad

No creo que nadie esperase "Megalobox 2". La original fue una serie curiosa (ver reseña), llamativa por aquello de ser un homenaje a la mítica "Ashita no Joe", pero que no destacaba especialmente. Tenía una gran animación, pero se centraba demasiado en unos combates que no parecían creíbles en su progresión y le faltaba gran parte de la crítica social que tenía aquella mítica serie.
Era una serie que creo que todos habíamos olvidado, y de la nada apareció una secuela que nadie esperaba y que se veía casi más por la obligación de "vi la primera, al menos voy a verme el primero antes de descartarla"... y ha resultado que es una absoluta joya.
Lo primero, en Megalo box 2 apenas hay boxeo. Hay combates, si, pero son muy secundarios en la trama y la propia serie les dedica una cantidad de minutos poco menos que irrisoria en una serie que no deja de ser spokon en teoría.
Segundo, la animación no se resiente y en todo momento muestra una gran calidad con esos trazos gruesos y esa fotografía polvorienta y sucia. Los diseños de los personajes además son mucho mejores que los de la serie original.
Tercero, la crítica social se adueña de la serie, y quizás en su recta final lo de individuos como experimentos no sea lo más logrado, pero pocas series he visto que se lancen tan de cabeza a temas como el racismo y la inmigración como esta.
Cuarto, el personaje, y aquí es curioso porque no hay un verdadero avance en Joe, si no una consecuencia de ese avance. El Joe de esta serie está completamente roto y es consciente de ello, se recompone relativamente pronto y esta parte está bien narrada y resulta dramáticamente potente, pero es mucho más satisfactorio el ver como ese Joe recompuesto se enfrenta a los errores de su pasado con calma y resignación y consigue superarlos al tiempo que recupera su relación con todos los personajes de la primera.
Es una serie densa, no es agradable en su temática y es relativamente dura. No es un anime para relajarte y apagar el cerebro, no es tampoco un anime que te cambie la vida, pero es una serie honesta y con bastante más poso que su predecesora, una serie que ahora si es un más que digno homenaje a la mítica serie de Joe y que es absolutamente recomendable.

jueves, agosto 12, 2021

El arte (o el desastre) de la comedia involuntaria

Super Cub

Esta es sin duda una de las series más raras que recientemente he visto. Es una serie que comienza muy humildemente, con unos recursos técnicos aparentemente limitados que le hacen recurrir a una banda sonora basada en un único piano y a una animación pausada y minimalista sobre planos estáticos donde se juega con el color como un elemento narrativo y donde la propia música se vale de piezas clásicas subconscientemente asociadas a estados de ánimo también para reforzar el desarrollo de personajes. 
Y la serie es extraña, y hasta un pelín incómoda en su principio, centrándose en Koguma, una pobre chica sin medios ni aspiraciones en la vida que acaba comprándose una pequeña Cub de segunda o tercera mano. Su pequeña moto la llevará a salir de su anodina existencia enfrentándose a pequeñas decisiones y girando hacia curvas que nunca antes había tomado antes en su vida, haciéndola crecer como persona, iluminando su vida con nuevas posibilidades y haciendo que conozca a sus primeras amigas.
Todo eso muy bien. Un drama más o menos consistente sobre una chica marginal que poco a poco va abriéndose al mundo y superando las muchas zancadillas que la vida le ha puesto. El ritmo lento de la serie parece una decisión natural para una serie de esa temática. Hay quizás un poco de "product placement" de más, pero uno entiende que es medio normal en una serie que parece pagada por Honda y que no deja de basarse en una moto en concreto y todos sus complementos. 
Parecería que estuviésemos ante un slice of life relativamente dramático... hasta que la serie comienza a hacer cosas raras con la entrada de Reiko en escena. Inicialmente no es nada grave, alguna frase que parece un pelín forzada, alguna acción que conviene más a las necesidades de la serie que a la lógica de los personajes, pequeñas cosas que te hacen arquear una ceja pero que no son especialmente sangrantes y que añaden un ligero matiz cómico que la serie agradece. Pero la escalada continua y pronto esas pequeñeces del guión se convierten en los hilos narrativos de capítulos, acciones extrañas y algo forzadas que motivan los cambios en los personajes. En esos momentos el arqueamiento de ceja ya alcanza niveles superiores a los que admitiría un señor Spock normal y pasan a ser los de un señor Spock de la tercera temporada de la serie original. Luego llega Shii-chan y la serie ya renuncia a la lógica pasando a ser un despiporre digno de Leslie Nielsen. Y en su recta final uno ya ha ido viendo como la serie realizaba poco a poco su viaje hacia el absurdo y es cómplice con ella, y se disfruta por su extraño carisma y porque sencillamente es más divertida así... pero es raro.
La serie es extraña, porque comienza como algo serio y acaba como una locura; e incluso es extraña porque teniendo un presupuesto exiguo consigue ser bastante resultona a nivel visual con recursos visuales y sonoros interesantes. Y es entretenida, y a sus personajes se les acaba cogiendo mucho cariño. Extraña, por su particular devenir, no deja de ser una serie muy recomendable.   

martes, agosto 03, 2021

Todos nos plegamos ante los gatos

Ijiranaide, Nagatoro-san

Ya hablé de esta serie hace algún tiempo (ver reseña), dentro de esas series donde "chica putea a chico" destaca porque en sus inicios podríamos decir que es incluso sádica y desagradable... pero esto es solo el primer episodio y tan pronto como Nagatoro se da cuenta de que ha cruzado algunas líneas demasiado rojas comienza a ver a su sempai de otra forma y esto pronto se transforma en una comedia relativamente blanda con una sorprendente progresión de los dos personajes principales.
Del argumento poco más hay que decir, la serie cubriría lo que son los 40 primeros capítulos del manga, acabando con el festival escolar, la presidenta y el pequeño avance que este arco conlleva para la pareja principal. Antes de ello tenemos muchos episodios autoconclusivos, normalmente divididos en varios segmentos también prácticamente conclusivos agrupados por temática. Se trata de una historia muy sencillita donde básicamente todo se reduce a un intento de "puteo" por parte de Nagatoro que la mayor parte de las veces se vuelve contra ella misma de alguna forma y creo que la serie más o menos consigue reflejar bien la transición de Nagatoro y Sempai, más allá de que algún episodio se note excesivamente de relleno el ritmo de la serie me parece correcto.
Lo mejor, la factura técnica. La serie es muy básica, y ni siquiera recurre demasiado al echii si obviamos ciertos fetichismos que Nagatoro encarna y que -aún así- son más sugeridos que mostrados, su humor también básico al basarse en una situación que exagerada que va escalando hasta llegar a una conclusión seca u opuesta la premisa inicial. Con estas premisas al final todo depende mucho del envoltorio, y este es excelente, con una animación bastante estable y unos diseños muy cuidados y agradables con trazos finos y colores suaves. La serie dedica especial cuidado a Nagatoro para hacerla cautivadora y la seiyuu es otra punta de lanza con una buena gama de registros vocales. Y por supuesto tenemos tropocientas transformaciones para Nagatoro con sus formas felina y esos brazos fideos constantes casi desde el principio para potenciar la comedia.
Desde luego la serie no pasará a la historia, pero hace lo que quiere hacer, y lo hace bien.   

viernes, julio 30, 2021

Cuando el 10 no lo hace todo

Sayonara watashi no cramer

Normalmente el anime no suele tratar bastante bien los deportes de equipo. Hasta cierto punto es normal, narrativamente no es fácil dividir el protagonismo de una historia entre varios personajes y se suele caer en centralizar este en uno que acaba acaparando el drama sobre si mismo haciendo que el carácter colectivo de los deportes de equipo se diluya. Vamos a decir que esto es relativamente tolerable en una serie de baloncesto, con 5 jugadores es fácil entender que los individuos puedan ser extremadamente decisivos... sin embargo cuando nos vamos a deportes que colocan más de una decena de jugadores en el campo pasa a ser muy ridículo, y obviamente es imposible no pensar en míticas series como "Oliver y Benji" que eran muy disfrutables, pero que también eran comedias casi involuntarias.
Y eso es lo bueno de esta "Cramer", que trata el deporte del futbol relativamente bien, con muchas tácticas, con entrenadores que explican temas de presión o desmarques sobre pizarras al tiempo que referencian a figuras reales del deporte. La protagonista es la protagonista, y hay 4 o 5 chicas también con mucho peso en la historia... pero cada una está en su posición y defienden los defensas y atacan los atacantes, y aunque una chica sea muy buena si esta marcada no le llegan pases, o puede fallar un remate porque la vida no son certezas. Todo eso esta muy bien. Y si una serie que trata de una forma realista un deporte es algo a destacar, más aún lo es si lo que trata es el deporte femenino aficionado con todo el tema de los problemas de competitividad y profesionalización. 
"Cramer" es una serie muy digna y notable sobre el futbol femenino que además tiene una comedia bastante eficaz y presenta unos personajes con una carga dramática decente -pequeños conflictos pero nada absurdamente rebuscado ni sobredimensionado-. Es una serie tremendamente disfrutable que seria muy recomendable de no ser porque su apartado técnico es muy, muy pobre. Los diseños, si bien simples, son variados, coloridos y bonitos, pero son demasiado planos en el sentido de que se nota demasiado una animación por ordenador con unos modelados demasiado simples. El trabajo de fondos o de animación es también muy simple y, en general, es una serie bastante pobre visualmente. Es triste, es una serie muy apañada a nivel argumental, con un buen ritmo y donde todo lo que hay puesto en el guión funciona bastante bien... pero la factura técnica es tan pobre que por momentos es imposible ignorarla. Una pena, creo que es una buena serie, pero adolece demasiado de su pobre presupuesto.

jueves, julio 15, 2021

Do you remember love?

Vivy: fluorite eyes song

El problema de los japoneses es que quieren meter el alma en todo, y además llegan al alma por el puto kokoro. Entonces, tenemos una serie de ciencia-ficción, una serie sobre una androide que realizará un viaje de 100 años para evitar un apocalipsis en el que los robots exterminen a la humanidad. El argumento no es especialmente original, viajes en el tiempo con robots de por medio, destino y debates existencialistas. Todo eso no pintaría mal. Regreso al futuro + Asimov. La idea tiene mucho potencial.
¿El problema? Que la puta robot es una idol que tiene como tarea principal de su programación hacer a la gente feliz con sus canciones. 
Y podría funcionar, lo de ser idol te daría para meter canciones que podrían encajar muy bien como marco de la -disparatadamente espectacular- acción que se marca la serie. Pero... llegado un momento de la serie, cuando esta tendría que estar planteándose dudas existencialistas sobre la identidad de su protagonista, sobre la evolución del pensamiento propio de las IAs, sobre lo que significa ser un ser vivo y no un objeto, lo correcto que es un personaje altere el futuro, el tema religioso de la rebelión de las creaciones contra sus creadores, cuando la serie en definitiva tendría muchos y muy potentes argumentos dramáticos a los que agarrarse... se lanza a la crisis de identidad de que la protagonista no puede cantar porque no sabe cual es su corazón. He leído demasiados grandes autores de ciencia-ficción como para tragarme esto. Quiero la ciencia-ficción de Eve no Jikan, no la de Macross.
Y la serie comienza bien, se vertebra en torno a sagas de -inicialmente- dos episodios y los primeros conflictos que plantea a Vivy están a punto de destruirla por las paradojas lógicas a las que la someten, aunque la serie no plantee las leyes de la robótica sientes que están ahí y las retuerce con algunas interpretaciones interesantes. El primer arco es muy bueno, y el segundo en el espacio es sencillamente memorable. Hay buenos personajes y buenos conflictos del género de la ciencia-ficción. Además, tanto a nivel de diseños como de animación, se nota que en la serie hay invertido mucho dinero y talento y es sencillamente espectacular, un regalo para la vista y para los oídos.
Pero la técnica no basta para llenar una historia si el guion es flojo, y creo que llegado un momento la serie pasa de plantear sus debates con frialdad a recurrir a una emoción artificial y artificiosa, a querer verlo todo más con el corazón que con la cabeza. Me parece un grave error y, una serie que comenzó monstruosamente bien poco a poco fue perdiendo mi interés hasta que su final me provocó la más absoluta de las indiferencias. Una pena, la idea principal era buena y la factura técnica es increíble, pero el guion es demasiado japonés en algunos de los peores sentidos.

miércoles, julio 07, 2021

¿Cuál es la mejor forma de joder una serie?

DUELO XXI
La batalla de los caídos

Wonder Egg Priority 
vs 
Kumo Desu ga, Nani ka?

Algo muy importante en una serie es como se cierra. El final de una serie la marca. Una serie puede ser perfecta, pero si su conclusión no está a la altura de todo lo anterior siempre nos quedará esa agridulce sensación de "Ains, Naoki, me has vuelto a fallar". Y una serie puede ser normalita, pero si su final es bueno la vamos a recordar mejor de lo que era. Una serie mala no la arregla nada, claro. Una serie mala la olvidamos si no la ignoramos directamente tras ver unos pocos minutos y decidir no gastar en ella algo tan importante como nuestro tiempo, hay demasiadas opciones de ocio y el tiempo es una moneda cara en ese sentido. Ahora bien, hay una sensación horrible y es ver como una serie se va a la mierda, como poco a poco va degenerando hasta que en su final no hay apenas ya nada de lo que en su día apreciamos.

El apartado técnico
El como luzca una serie es importante. Naturalmente en esta categoría ganarían las arañas a las hueveras. En ningún momento habría competición, dejando a un lado Kumo Desu ga, Wonder Egg Priority es una auténtica salvajada a nivel visual, con unos diseños potentes, una animación muy consistente y unas escenas de acción terriblemente fluidas y espectaculares. Wonder Egg es un pequeño regalo para los ojos tanto en su faceta más urbana y cotidiana, como cuando se sumerge en las fantasías de sus sueños donde todo puede pasar. Uno puede tener problemas con algunos temas de diseño como los dos Acca, pero ya es un tema de cuestión de gustos. 
En circunstancias normales la simple excelencia de Wonder Egg colocaría como ganadora de esta categoría a Kumo desu ga... pero es que esta hace méritos para ganar a cualquier serie en cuanto a cutrez técnica porque:
a) es fea y cutre.
b) consigue degenerar tanto que al final es sencillamente increíble.
El apartado técnico cutre de los primeros episodios de Kumoko no pasaría de anecdótico, de "me gustaría que hubieran tirado de animación tradicional en lugar de CGI cutre"... uno podría entender que es un producto barato y no les ha quedado otra, que las partes humanas son tan malas porque al menos se centran todo lo que pueden en las partes de la araña. Pero no estábamos preparados para la segunda mitad de la serie, donde sencillamente se ve que la serie no esta terminada con infinidad de planos estáticos poco animados y secuencias donde directamente faltan escenas y te intentan meter un par de dibujos fíjos con un cutre movimiento para simular animación... y eso sin contar con unos personajes por ordenador pobremente animados y sin apenas detalle (se podía entender hasta cierto punto en las primeras Kingdom por lo verde que estaba la técnica y cuestión de presupuestos y de necesidades de la historia de mostrar miles de personajes, se podía entender hasta cierto punto entonces y aún así hace una década estas series tenían mejor animación que esta serie ahora). Normalmente lo técnico es un adorno, es el continente y no el contenido... pero pocas veces he visto un continente tan malo que degenere hacia algo tan extremadamente malo.
Punto obvio para la araña.

El argumento
Este debería ser el punto más importante, y aquí gana Wonder Egg.
El argumento de Kumo desu ga no es especialmente malo, no es tampoco ninguna maravilla, pero no es malo. Es un isekai de libro, con mucho sentido del humor y un buen par de giros de guion comandado por una protagonista con un carisma inmenso. Es una serie que se disfruta, y que de hecho cuando acaba te deja con ganas de más porque el mundo tiene muchas posibilidades. Tendría más posibilidades si no hubiera trama humana, la trama humana de la serie es muy mala, tiene todos los defectos de los isekais y ninguna de sus virtudes; toda la gracia de la serie está en la araña y los episodios y tramos de los humanos son una imposición necesaria y comprensible en favor de la trama. Shin es un protagonista odioso, y ya ni hablar de su antagonista o la especie de novia que le acompaña. Cada vez que ves un episodio donde el porcentaje de minutos de estos es superior al de Kumoko te da la sensación de haber perdido 20 minutos de tu vida... pero bueno, las partes de Kumoko siguen siendo muy disfrutables, y en cierta forma al ser una serie tan densa a nivel de carteles y diálogos de Kumoko sus partes compensas el tedio de las otras.
El problema de Wonder Egg es que aspira a tener buen argumento de verdad. De verdad, no de anime. Tiene una protagonista muy sugerente inicialmente y con un auténtico problema, y de manos de ella pasamos a una odisea de cuatro chicas que se sumerge en algunos de los aspectos más sórdidos de la sociedad japonesa. Tenemos suicidios, tenemos violaciones, tenemos acoso, tenemos maltratos y tenemos todos los monstruos a los que se puede enfrentar una joven japonesa -ya sea porque son reales o porque a esa edad se ven problemas que un adulto ya no considera tales-. La serie es una pasada en su ambición, en la madurez con la que trata esos temas, en todos los recursos que usa para ser sutil o directa como una pedrada a la cabeza. Es prodigiosa por lo jodido de sus temas y el conseguir ser al mismo tiempo entretenida y adictiva a pesar de su innegable densidad. El camino es una maravilla. El final es una ****** de proporciones bíblicas. Lo que eran metáforas, lo que era poesía narrativa, lo que eran recursos dramáticos tienen la necesidad de materializarse como elementos estables del guión. Wonder Egg no era una serie que necesitase cerrarse, porque no podía hacerse, era una huida de la realidad que estaba más en la mente de unas niñas que en la "realidad" en sí, pero la serie se siente en la obligación de materializar su cierre, de aportar salidas argumentales justificadas a lo que era más onírico que real y pasa a ser una idea de olla japonesa en el peor sentido de la palabra con robots, dimensiones paralelas y cosas que parecen sacadas de Evangelion... y lo peor de todo es que con ello se lleva por delante la coherencia de los personajes.
Wonder Egg gana aquí.

Y el argumento sería lo más importante, pero hay otro elemento que hace que Kumoko sea aún peor, y ese es...


“La esperanza es algo bueno, quizás lo mejor de todo y las cosas buenas no mueren.”

La esperanza es una mierda. Te hace pensar que algo puede mejor, te hace seguirla hasta el final, hasta que llegas a sus últimos minutos y ves con triste resignación que el milagro no se ha obrado. Con Wonder Egg eso no pasaba. Los primeros 7-8 episodios son una maravilla, luego llegas a uno raro con el que no sabes que pensar, y luego y saltamos a cuento de nada a la trama de la niña-IA y te quedas con cara de circunstancias... pero sabes que no es relleno, sabes que ha comenzado el arco final de la serie y que sencillamente va a tener un desenlace malo (luego sería aún peor de lo que temíamos, pero eso es otra historia). Mala suerte, la serie se ha ido a la mierda... pero al menos ha sido de repente. 
Pero con Kumoko no pasaba eso. Kumo desu ga te metía un episodio de los humanos y te jodía, pero luego volvía a salir la araña y te reconciliabas con ella. Y en su segunda mitad la animación bajó lo que no está escrito, y comenzaba a haber más parte humana... pero luego también las partes de la araña eran más extensas y también más alocadas y querías pensar que el final de la serie se iba a centrar más en la araña porque... bueno, porque es el puto título de la serie. Pero ese final se acercaba, y seguía habiendo humanos, y había partes divertidas con la araña, pero también una guerra que no le interesaba a nadie. Querías pensar que la traca final sería con la araña, y que vendría acompañada de una animación no sangrante... pero no, porque se estaban adaptando novelas y la trama principal conducía a otro frente. Y eso es peor porque dices "solo quedan 3 episodios... serán de Kumoko principalmente" "solo quedan dos episodios... ya tiene que ser la araña todo el rato" "esta mierda de episodio al menos acabara con la llega de Kumoko como salvadora en el último instante de cara al final". Y no. El milagro no se produjo. 
Wonder Egg cayó de repente, sin margen de maniobra. Kumoko gana esta categoría porque lo suyo ha sido como aquella escena de Austin Powers... una lenta y ridícula agonía


Así pues, y aún a pesar del épico desplome de Wonder Egg, Kumo desu ga se alza con la victoria en este triste duelo.

Y sí, quizás Super Cub podía haber entrado en esta lista... pero nunca pretendió llegar tan alto como Wonder Egg (a pesar de ese esperpéntico ascenso al monte Fuji de Reiko) ni se precipitó tan descaradamente hacia un abismo como Kumo desu ga (a pesar de esa caída de Shii-chan cuyo flirteo con la muerte por congelación no fue si no un prólogo a una fiesta de pijamas)