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sábado, diciembre 20, 2014

Rapaces de un tesoro antiguo

El hobbit: la batalla de los cinco ejércitos

Siempre, absolutamente siempre, he estado algo en contra de una adaptación del hobbit al cine. No es que no me guste el libro, todo lo contrario (ver reseña), pero sencillamente nunca lo he considerado un libro cinematográfico, tiene una estructura demasiado episódica y luego además su narrativa es muy ligera. Este libro desemboco en "El señor de los anillos" pero es una obra muy distinta a esta. Soy un gran fan de la trilogía anterior (ver reseña), pero en este proyecto siempre se ha visto demasiado obviamente el afán recaudatorio. El hobbit no daba para tres películas, y además es muy discutible como han ignorado algunos pasajes y se han inventado otros. Y esta película falla, como fallaban sus dos predecesoras. 

Pero el problema no es su lentitud o su frenetismo como pasaba en las anteriores, el problema no es que sea una película demasiado alargada... el problema es es que faltan partes importantes de la película, y el lugar que estas necesitarían lo ocupan auténticos horrores tanto tolkianos como cinéfilos. El problema es que la película podría ser muy buena. El ataque de Smaug a la ciudad lago es espectacular. La escena del Concilio Blanco es una inventada de las buenas, pero muy disfrutable. Bardo es un buen héroe. La locura de Thorin está bien reflejada. Martin Freeman es un hobbit impagable. En la batalla de los Cinco Ejércitos hay algunas buenas composiciones visuales. La película tiene un ritmo bastante elevado y se maneja bastante bien, especialmente en su primera mitad. 

El problema es que cada cinco minutos, cuando comienzas a tener la sensación de estar viendo algo grande, llegan Jackson y los suyos y te lo joden a lo bestia con alguna escena ridícula e inservible o con algún crimen contra el universo tolkiano que tan bien respetaron hace más de una década. Esto se nota sobre todo en la segunda mitad, la batalla, donde la emotividad y la emoción brillan por su ausencia.
Y cuales son estos problemas:
1) LA PUTA ELFA. Primero, para un elfo un enano tiene que ser poco más que un perro. Segundo, los romances entre elfos y humanos son muy excepcionales, de ahí lo imposible entre Arwen y Aragorn. Ya ni hablar entre una elfa y un enano. Es un disparate de proporciones inmensas, pero no lo digo porque parece reducir a nada la mítica amistad entre Legolas y Gimli, lo digo porque sencillamente en la película no funciona, y este romance da escenas auténticamente vergonzosas a sus dos protagonistas, tanto cuando comparten pantalla como cuando están solos. No quiero parecer machista, pero el feminismo desbocado de este personaje es, sencillamente, horrible.
2) EL PUTO GRIMA 2. Tenemos por ahí al ayudante del gobernador... al que la película se empeña en darle tropocientas escenas que no llevan a nada, el personaje cae mal, no hace gracia y además no tiene ninguna evolución ni desenlace. Es un personaje que debería haberse quedado en la sala de montaje, y eso siendo generosos... sin embargo tenemos un puñado de escenas que no llevan a nada y sólo cortan el ritmo de la película.
3) NO SON HÉROES, SON SUPERHÉROES. Una cosa curiosa, que a la postre se convertiría en una gran virtud de la trilogía original, era la ausencia de villanos personificados. Eso hacía que no hubiera grandes enfrentamientos individuales (demos gracias porque al final ese Aragorn vs Sauron se quedara en el limbo y en un troll cutre). Todos los enfrentamientos eran rápidos. Aquí no. Tenemos batallas eternas contra Azog y Bolgo, combates que no se acaban y que se alargan de una forma ridícula. Además, no se si por calificación por edades o lo que sea hemos perdido la alegre capacidad de Jackson para el gore... no hay sangre, los personajes se cortan constantemente el abdomen y no parece hacerles nada, y en las grandes muertes la cámara evita prácticamente cualquier plano que pueda mostrar la herida... consiguiendo que estas carezcan de fuerza y emotividad.
No se cómo habría funcionado este proyecto como dos únicas películas. Creo que el ritmo habría podido ser bastante mejor de ser el caso (siempre que no hubieran inventado algunas tramas ridículas y hubiesen hecho unas escenas de acción más razonablemente cortas). Es una pena que, con unos buenos actores y un diseño de producción tan bueno, el producto final este lastrado por decisiones bastante discutibles. Esta película, como toda esta trilogía, tiene momentos francamente buenos, momentos donde es fiel a la esencia de los libros y donde se dibuja como una digna secuela-precuela de una trilogía original a la que quizás hace demasiadas referencias. El problema es que esos momentos no son constantes y, cuando no son estropeados por un ritmo demasiado lento, son masacrados por un guión que alterna buenas páginas con otras que son auténticos disparates.

sábado, diciembre 14, 2013

Por fin... Smaug

El hobbit: La desolación de Smaug

La primera entrega de esta trilogía fue difícil de reseñar (ver la reseña propiamente dicha). Esta segunda, por su condición de acto medio, es todavía más compleja de reseñar. En mi humilde opinión supone una mejora con respecto a aquella primera etapa del viaje, donde había poco que contar en demasiados minutos. En esta suceden más cosas... pero no dejan de suceder de una forma extraña.

Jackson suma en algunos puntos y resta en otros, pero el problema de base viene de la misma novela... un cuento puro y duro cuya estructura de actos plenamente diferenciados en distintos escenarios es muy complicada para llevar al cine y mantener la sensación de continuidad. Jackson opta por realizar una escena en cada escenario y luego pasar al siguiente mediante una de acción, eso da a la película un ritmo raro, como a base de parones y acelerones (esto, unido a la gran extensión de la película y a lo sobrecargado de sus escenarios y escenas hicieron que llegara exhausto al último tercio de la película). El director y su equipo hacen lo que pueden, pero esto no es una historía grande y épica como la del Señor de los Anillos, el Hobbit siempre me ha parecido que tenía más la estructura de un videojuego. Paso ya a reseñar más propiamente la película, y me es imposible hacerlo sin SPOILERS. Ire acto a acto, que creo que es la mejor forma de reseñar una película como esta.
Beorn. No me ha terminado de gustar el diseño humano ni tampoco el de oso (este es el primer ejemplo de como falla la película al abusar de los efectos por ordenador), y sale poco, muy poco.
El bosque Negro. No es negro, intenta ser distinto a Fangorn y Jackson se vale de algunas composiciones del escenario para simular la locura, creo que es comprensible que no pueda plasmar la tensión y el agobio que el libro consigue introducir. La lucha contra las arañas está bastante conseguida.
Los elfos ejemplifican un problema que también es extensible a los enanos y los propios hombres: la codicia. En el libro nadie es bueno salvo Bilbo y Gandalf, los enanos pueden ser más o menos nobles, como los elfos y los humanos, pero todos están cegados por la sed de oro. En las películas queda algo extraño, se quiere mostrar a los elfos altivos, orgullosos... pero buenos, cuando su rol es casi el de villano. Tharanduil queda raro, y ya ni que decir Legolas. El guión se resiste a convertirlos en enemigos y el resultado me parece un pelín extraño. La escena final con los jinetes de barriles es algo extraña, con momentos muy buenos pero otros demasiados exagerados (el Legolas del Señor está cojo en comparación con el de aquí) y alargados.
La jodida Tauriel. Lo peor, y de lejos de la película. Jackson y su gente te meten una elfa ultra concienciada con el mundo de la que Legolas parece estar medio enamorado... pero que es muy moderna y que quiere ayudarlos a todos, ve que la postura de los elfos es demasiado acomodada y flirtea con un enano. Se me antoja demasiado capricho feminista de guión, y lo peor no es que destroza la épica de Eowyn o lo imposible del romance Aragorn-Arwen, lo peor es que en esta película en si no funciona y firma -en mi opinión- algunos de los peores momentos de la película.
La ciudad del lago. Es una parte extraña, un parón que en un libro no molesta pero que en una película resulta algo anticlimático. La trama del Gobernador y Bardo se me antoja demasiado sencilla, ridícula en algunos momentos. Para que el usuario pueda descansar en los momentos de lucha contra el dragón bajo la montaña, se nos mete aquí una escena con orcos bastante cogidita por los pelos.
Smaug. Lo primero... no es dorado. Lo segundo... no tiene la coraza de joyas, aunque esto me parece perfectamente normal y justificable cinematográficamente hablando. Pasados estos puntos, es una gozada ver a este gigantesco monstruo moverse majestuosamente de un lado para otro mientras se mofa de los enanos. Se han sacado de la manga una escena gigantesca para cerrar la película, es una inventada total y en algunos puntos se me hace demasiado larga y excesiva, pero creo que también era casi inevitable, de nuevo hablando en sentido cinematográfico.
Gandalf. Intercarlada con la aventura de los enanos, tenemos a Gandalf investigando y viajando finalmente hasta Dol Goldur para descubrir quien es el Nigromante. Es una parte bastante impresionante visualmente, con momentos muy conseguidos visualmente.

La película, como su predecesora, es extraña. Una película que intenta ser grandilocuente y épica como lo fue el viaje de Frodo y cía, pero en ocasiones se simplifica hasta el nivel de cuento infantil... dejando al menos para mi la sensación de ser un largometraje bastante tramposo. Creo que, un niño disfrutara como un enano -jo jo jo- de esta película con sus trepidantes cambios de escenario y sus grandes -para mi demasiado exageradas y largas- secuencias de acción, pero un adulto no disfrutará tanto como aquel primer viaje a la Tierra Media que realizamos hace una década. Incluso diría que visualmente me parece una película inferior pues, aunque Smaug sea una gozada, creo que se usa y se abusa del ordenador para las escenas de acción, y se nota, y juega en contra de la película.
Un lector del libro disfrutara viendo los paisajes que tantas veces ha imaginado pero, eso si, se llevará las manos a la cabeza ante la multitud de cambios que Jackson y sus guionistas han llevado a cabo, y algunos los enciendo, pero otros -Tauriel, principalmente- me parecen una abominación.

Es una película espectacular y entretenida, con algunos gags muy buenos y un protagonista absolutamente perfecto. No obstante, esta segunda entrega también se nota demasiado alargada y se nota que en ocasiones la trama avanza a trompicones. En mi opinión, aún estamos lejos de la excelencia de la trilogía original.

lunes, septiembre 09, 2013

En el principio hubo música

El Silmarillion

Hacía casi 20 años desde el anterior par de ocasiones en las que leí este libro. Era entonces muy crío, y si bien el Hobbit y el Señor de los Anillos los he releído varias veces desde entonces, a este libro le tenía bastante respecto. El Silmarillion puede ser muchas cosas pero, desde luego, no es un libro fácil.
¿De que va este libro? Pues basicamente es un resumen de TODO lo que pasa en la Tierra Media -y las Tierras Imperecederas- antes de Gandalf llegara a casa de Bilbo. De acuerdo a los últimos deseos de su padre, Christopher Tolkien cogió todo lo que este habría escrito y más o menos le dio forma de libro para ganar unos dineros (luego ha seguido con esa tarea recuperando todo lo que ha encontrado que olía a su padre y publicando versiones extendidas de relatos que aquí ocupan a lo sumo una treintena de páginas (el caso de las Baladas de Beleriand o Los Hijos de Hurín)).
El Silmarillion se divide en 5 partes. Las dos primeras "Ainulindalë" y "Valaquenta" cuentan un poco la creación del mundo con la música de loa Ainur. Tenemos a Eru, el Único, que lo originó todo, y a los diversos hijos de sus pensamientos. Es digamos lo que sería la parte de los "dioses".
Tenemos el "Akallabêth" y "De los anillos del poder y la Tercera Edad", que serían algo así como la versión de la Atlántida de la mitología tolkiana y el como los hombres van adueñándose del mundo mientras el mal juega una última carta que desencadenaría en la Guerra del Anillo que todos conocemos. Y en medio de estos cuatro relatos cortos... el "Silmarillion" como tal, la guerra de las Joyas, los elfos contra Morgoth. 
El estilo del libro es muy mitológico y muy lírico. Hay relativamente pocas descripciones o diálogos, el narrador en múltiples ocasiones sencillamente señala los hechos que suceden y los justifica debido a la voluntad de los personajes o al destino, pues pasan tantísimas cosas y las protagonizan tantísimos personajes en apenas 400 páginas que en verdad no habría otra alternativa posible. Es una narración densa, que en ocasiones va demasiado rápido y que además tampoco es lineal pues narra cuentos independientes pero entrelazados entre ellos. Además el número de personajes es gigantesco, existiendo entre ellos unas relaciones de parentesco que la historia que el lector recuerde... y a todo ello hay que sumarle la pasión de Tolkien por las lenguas inventadas. No es, desde luego, un libro para alguién que haya salido de ver "El retorno del rey" y quiera más "batallitas". Es un libro que esta mucho más cerca de la Biblia o de los poemas de Homero que de los dos grandes clásicos de Tolkien previamente publicado.
Eso si, "batallitas" no le faltan. El libro no es épico, es lo siguiente. Esto es mitología al estilo clásico. Los personajes son todo orgullo, fuerza y belleza. Contemplan las estrellas embelesados y componen poesía... pero no les toques sus Silmarils porque entonces cruzaran medio mundo para vengarse aunque tu seas un Dios. Batallas gigantescas con dragones, balrog y todo tipo de criaturas, elfos ultrapoderosos, hombres de leyenda, princesas de belleza inconmensurable, dioses que pasean con los hombres, linajes de héroes, estirpes malditas, reyes orgullosos, ciudades de increíble belleza... orgullo, amor, odio, traición, ambición... todo a lo bestia.
No es una lectura nada fácil, pero resulta muy gratificante para un amante del género si tiene el valor de leerlo. 

sábado, diciembre 15, 2012

Esta no es la versión extendida de la crítica

El hobbit: un viaje inesperado

Este "Hobbit 1" es, a todas luces, una película extraña. Tiene cosas buenas, cosas malas, y cosas... extrañas. El Hobbit no es "El señor de los Anillos", eso todo el mundo debería saberlo... pero es innegable que queda supeditado a él desde el mismo momento en el que Tolkien publicó su magna obra y aquel primer cuento infantil que creo para sus hijos quedo relegado al lugar de precuela. En esta reseña, plagada de SPOILERS, intentaré tener en cuenta tanto la trilogía anterior como el libro... sin ignorar claro que no dejamos de hablar de una película que debería funcionar como tal individualmente (eso si, en la reseña no entro a valorar el famoso 3D a 48fps, pues la versión que vi fue la tradicional).
Como lectura, el Hobbit funciona a las mil maravillas, un cuento repleto de aventuras. Como película tenía mis serias dudas que fuera a funcionar igual de bien, pues siempre he dicho que su estructura es más la de un videojuego que la de una película tradicional (estructura que si podía atribuirsele a el Señor). Esta adaptación me daba algo de miedo, y el sabor de boca que me ha dejado ha sido agridulce... porque hay cosas muy buenas en ella pero otras en las que Jackson sencillamente creo que se ha emborrachado de si mismo.
El Hobbit son 230 páginas... más o menos tiene la misma extensión que el primero de los seis libros que componen el Señor. Aquella introducción a la historia y viaje a Rivendel duraba en su versión cinematográfica hora y media... ahora un mismo número de páginas se desglosaran en nueve horas de metraje. Soy un fanático de Tolkien, pero esa duración me parecía a todas luces excesivas pues creía que las películas se resentirían como tales. Y así ha sido.
No he elegido casualmente la imagen promocional anterior. Es anterior al verano, cuando se separó la segunda película en dos. Supongo que en una primera versión este primer acto acabaría con la llegada a la CIudad del Lago, ahora no... y nada de lo que aparece en este poster está en la película. Apenas vemos el viaje hasta la Carroca. Y para ello tenemos 170 minutazos. Mi impresión es que estamos viendo ya la versión extendida de la película, y creo que eso es un error. Primero porque no se que meteran en esos 25 minutos que traera la extendida, y segundo y principalmente porque hay mucho material que sobra. Hay demasiado material por y para fans de los libros, y eso juega en contra del ritmo de la película.
Particularmente el prologo de Erebor me parece una maravilla, y la posterior presentación de todos los enanos me parece que no le va a la zaga, era una parte complicada de adaptar por presentar a 13 personajes con tono cómico... pero creo que les ha quedado muy "hobbit". El problema llega después, con el viaje. La película intenta conjugar un tono cómico y al mismo tiempo levantar una sombra terrible de amenaza sobre la compañía. Introduce a Azog, para fortalezer a Thorin (y esto lo consigue y de sobremanera, grande, inmenso el Thorin de esta película) pero ello puebla la Tierra Media de demasiados orcos y wargos, muchas persecuciones por mucho que estas sean importantes de cara a la batalla que previsiblemente ocupará gran parte de la tercera película. Entiendo argumentalmente la premisa de los orcos, pues además Jackson tiene que mostrar a unos elfos enemistados con los enanos y eso es complicado cuando todo el público tiene como idea de estas dos razas a la dupla Legolas-Gimli, pero me parece que de alguna manera queda todo un pelín forzado de más, y luego además estos orcos entran un poco en conflicto con los trasgos de las montañas y la ligereza con la que estos son mostrados. Por una parte tenemos a los enanos y los trasgos, cómicos como ocurría en el libro, y luego tenemos a Thorin y los orcos... quizás excesivamente serios (se que los enanos son muy serios, pero este bipolaridad de la obra no se me hacía tan notoría en el libro).
Y luego tenemos toda la parte del Señor. Saruman, Galadriel, Radagast y el Nigromante. Me encanta la escaramuza de Radagast en Dol Goldur... pero todo lo demás de este personaje es denigrante hasta decir basta. Radagast es rarito, lo sabemos, pero podía ser sencillamente un poco más extravagante y ya esta. La sombra de Sauron comienza a crecer, pero creo que la película se empeña demasiado en ser precuela del Señor en algunos momentos. Y como he dicho antes, es una versión extendida, y eso no sólo se nota en alguna canción que sobre o en la presentación penosa de Radagst, si no que además hay menciones a Ungolliath o al reino de Angmar, como fanático de Tolkien me encanta... pero entiendo que es un error de la película pues sólo perjudica el ritmo y da más nombres a un espectador medio que sólo se confundirá. El prólogo de Erebor, el hecho de que la narración de Bilbo comience con las mismas palabras que el libro me parece sublime, son detalles perfectamente integrados por ejemplo lo de Toro Bramador Tuk creo que sobra.
Estos defectos estropean algo una película que no deja de ser entretenida y emocionante, un más que digno regreso a la Tierra Media protagonizado por unos personajes muy carismáticos. Ahora bien, la película tiene otro problema, y es que el viaje cubierto en esta primera entrega ya esta visto, son paisajes que ya conocimos en la anterior trilogía con lo que se pierde gran parte de la fuerza visual de la misma (aquí también mencionar que la banda sonora me ha parecido algo floja, el tema de los enanos es muy bueno... pero se abusa de él, y cuando no... se recurre quizás con demasiada frecuencia a versiones de los temas clásicos de la saga). Por muy maravillosa que sea Nueva Zelanda, ya no sorprende... en este sentido tengo bastantes más esperanzas en la segunda película, cuanto veamos la Montaña Solitaria en todo su esplendor y descubramos el Bosque Negro.
El estilo de Jackson tampoco ayuda. Perfecto para los paisajes y para pequeñas escenas dramáticas, pero sigue siendo algo caótico para las batallas y donde en el Señor teníamos a 9 protagonistas más o menos diferenciados aquí sólo tenemos una horda de enanos cargando contra una horda de orcos o trasgos (y se nota que hay mucho digital, cuando la ausencia de este factor era precisamente una de las grandes virtudes de la trilogía de los anillos). La batalla de Minas Tirith era muy distinta a la Cuernavilla... aquí en esta película me es imposible no pensar que las escenas de acción están ya vistas y que no sorprenden más allá de cuando hay nuevos actores en juego (las águilas en esta entrega y, obviamente, la joya de la corona que será Smaug en la segunda película).

La película, en resumidas cuentas, esta bien. Pero no sorprende demasiado, y en ocasiones su tono cómico choca con su tono dramático... y le sobran cosas.
Un gran regreso a la Tiera Media, pero notoriamente alargado con el objetivo de conseguir unos cuantos dólares más.

domingo, diciembre 11, 2011

El capítulo que más se tardó en escribir

Mi intención con esta serie de entradas era hablar sólo de obras que se quedaran fuera de lo que serían las propias del blog. Reseñé "El señor de los anillos" a principios del 2010, poco antes de que esta sección del blog debutara, de no haber sido así este habría sido sin duda el MOMENTO MÍTICO 1. Pero con Canción de Hielo y Fuego rompí un poco esa regla no escrita de que nada que reseñase debía entrar en esta sección, y haberle dado ese tratamiento preferente a la obra de Martin por encima de ese libro que tanto ha influido en mi que narra las aventuras de Frodo, Aragorn, Sam, Gandalf y cía me dolía en el alma. Así pues...

MOMENTO MÍTICO 24 - El concilio de Elrond

Seguramente no es el mejor momento del libro. No tiene la épica de ese desenfundado de Anduril de Aragorn antes de la batalla de la Puerta Negra, no tiene la magia de ese duelo de elocuencia entre Gimli y Legolas, no contiene la emoción de Gandalf frente al Balrog ni el suspense de Samsagaz oyendo que Ella-laraña no ha matado a Frodo. No tiene ese algo que encandila irremediablemente a un lector medio. Pero tiene ese algo que se encuentra en Macondo. Tiene ese algo que maravilla al lector en la parte media de "Los propios Dioses" de Asimov. Tiene ese algo de las disertaciones de Tolstoi sobre la batalla de Borodinó. Tiene ese algo de esa pizarra de normas de la granja de Orwell que los cerdos van borrando o modificando poco a poco.


El concilio de Elrond son unas 30 páginas, creo que es el capítulo más largo de todo "El señor de los anillos". Y si tuviera que quedarme con un único capítulo de toda la obra de Tolkien... seria este. Me parece, sencilla y llanamente, una salvajada de capítulo. Tolkien tardó más de diez años en acabar el libro, pero es que este capítulo me parece que aglutina toda su labor literaria desde la época de la Primera Guerra Mundial. Con respecto a la historia de la novela en sí vemos como se van presentando diversos personajes, se nos explica la situación en los diversos reinos ante la amenaza de Sauron, se nos narran las peripecias de Gollum y como el Señor de los Anillos lo descubrió todo y comenzó a obra en consecuencia, y naturalmente se establece como se ha de destruir el Anillo Único y se forma la Comunidad del Anillo. Pero al margen de todo eso Tolkien salta hacia atrás en el tiempo y nos retrotrae a los años del Hobbit, reconstruyendo todo aquel relato para integrarlo con el actual, narrándonos lo que fue el Concilio Blanco y explicando todo lo que sucedió tras la aventura de Bilbo. Y salta más allá, hasta el Akallabeth para enlazar la historia de Nümenor y Gondor, hasta Annatar y la forja de los Anillos del Poder, y hasta la lejana primera Edad con Turin, Feanor, Beren y otros legendarios héroes del universo Tolkiano.

La narración es la Tolkien, grandilocuente y ambiciosa, con descripciones largas y sobrecargadas, rimbombantes y épicas por el simple peso de las palabras que el autor inglés usaba. Pero dentro de lo clásica que era la prosa del padre de la Tierra Media, la cantidad de información que nos da, y la diversidad de esta y la facilidad con la que salta de un frente a otro me parece increible. Tolkien consiguió comprimir en este capítulo el trabajo y la pasión de toda una vida. El esfuerzo puesto en cada parrafo por intentar resumir en unas pocas palabras el universo creado a lo largo de toda una vida, la composición de estos, la elección de que era obligatorio para el fondo y que para la forma.

Como lector este capítulo me pareció una gozada brutal con 12 y con 27 años, en la primera lectura y en la quinta relectura. Como escritor aficionado la destreza con pluma de Tolkien en estas páginas sencillamente me parece increible.


El siguiente momento mítico nos mostrara cuál es el verdadero significado de la derrota y porque la muerte es mejor.

viernes, enero 01, 2010

TODO

El Señor de los Anillos

Esta es y será, sin duda alguna, la reseña más difícil de todas las que afrontaré en este blog. Porque este libro, como para muchas otras personas, es muy especial para mí. Hace ya más de quince años desde que lo leí por primera vez, me fascinó como ningún libro lo había hecho y me fascinó aún más cuando a los dos años lo volví a leer. Ha pasado mucho ya desde aquel verano del 93, creo -porque perdí la cuenta- que lo había releido cinco veces más desde aquella fecha. Estas últimas semanas, como manda la liturgia tras terminar "El hobbit", he vuelto a viajar a la Tierra Media, he vueto a enfrentarme a las hordas de Sauron y he vuelto a ser un miembro más de la Comunidad del Anillo. Un libro te puede gustar o disgustar; todos tenemos tenemos unos libros que transcienden la etiqueta de "me gustó", es algo que no depende unicamente del libro si no del propio lector. La más pura magia de la literatura se consigue cuando un libro verdaderamente contacta contigo, cuando ves como no te limitas a tomar algo del libro, si no que ves que este mismo te da algo. Un libro puede ser muy bueno, pero si te pilla desganado seguramente no puedas con su lectura. Sin embargo en ocasiones ocurre lo contrario. Un buen libro llega a ti en el momento oportuno, y por las razones que sea te cambia.
Tenía 11 años cuando leí por primera vez este libro. Me llegó como ningun libro lo había hecho, lo ha hecho o -me atrevo a decir- lo hará. Aquel libro, más que cualquier otro libro o afición, más que la mayoría de los eventos de mi propia vida, me cambio. Fue un punto de inflexión en mi por entonces joven vida. Definió mi amor por la literatura, por la fantasía, por la escritura misma. Gran parte de responsabilidad de quien soy ahora se debe a esa maravillosa historia que el profesor Tolkien escuchó a lo largo de los años 40. No dire que es mi libro favorito, porque para mi es algo más que un mero libro.
Se me hace dificil hablar de este libro, pues obviamente no puedo hacerlo con la optica de alguién que lo ha descubierto por primera vez. Alguién que lo lee por primera vez se fascina ante el mundo que descubre, ante la majestuosidad de los ents, la malicia de los orcos, la audacia de los hobbits, el poderio de un balrog o la sencilla épica desbordante que desborda esta historia. Pero alguién que lo lee por primera vez tendrá que superar esas primeras 200 páginas en las que aparentemente no pasa nada y en las que conocerá a Tom Bombabil; alguién que no se ha enamorado de este libro no comprendera lo que es el saneamiento de la Comarca y lo encontrará anticlimático; alguién que no ama este libro no gustará de las numerosas canciones que en él se intercala y buscara una acción más rápida. No es un libro perfecto, Tolkien tenía una prosa vigorosa y era capaz de describir como pocos, pero había puesto demasiado trabajo en su obra y frecuentemente se detiene en pasajes contemplativos o pausados, y por supuesto su prosa medieval y su lenguaje arcaico y noble pueden echar para atrás a muchos lectores.
Pero sucede algo extraño con este libro, y es que sus defectos son también sus mayores virtudes. Porque la épica grandilocuente de este libro es la que presente a unos personajes poderosos como Aragorn o Gandalf que por su propio poder no pueden enfrentarse al mal absoluto que es el anillo y tienen que delegar ese papel en los pequeños hobbits. La épica de El libro Rojo de la Frontera Oeste no esta en la batalla de los Cinco Ejército ni en los campos del Pelennor, la épica esta en Frodo cargando con el anillo o en Sam apiadándose de Gollum tras haber soportado el mismo la carga. Son los hobbits los que dan alma a esta historia, y si no vieramos como Merry y Pippin disfrutan de la despensa de Saruman o se ponen hablar de la hierba para la pipa tras una gran batalla no entendiriamos lo que verdaderamente quieren proteger. Por eso es importante el episodio del Saneamiento de la Comarca, porque supone la verdadera madurez de los hobbits. La Tercera Edad da paso a la Cuarta. Los elfos dan paso a los hombres.
Poco más puedo decir de este libro sin caer en las repeticiones o la simple y llana adoración. Es un libro que gana con cada relectura, pues conforme más sabemos del libro más nos recompensa este con su lectura. Porque es hermoso oír a Gandalf hablar de Tirion, porque es triste pero igualmente hermoso conocer la verdadera historia de Aragorn, porque la amistad más pura la vemos en Legolas y Gimli cuando el segundo lleva al primero a las cavernas centelleantes y luego ambos viajan a Fangorn, porque Eowyn es un personaje adelantado a su tiempo, porque la devoción de Sam hacia su amo solo es comparable a la malicia triste de Gollum, porque el no rendirse cuando todo parece perdido o inútil hace que los tres cazadores emprendan la persecución o unos moribundos Sam y Frodo caminen hacia el fuego del destino. Son tantos y tantos los detalles que llenan las páginas de este libro que es imposible hablar de ellos.

miércoles, diciembre 09, 2009

El principio de todo

El hobbit

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit.

Hay que agradecer a ese estudiante que dejó un exámen en blanco y dio el espacio suficiente al profesor JRR Tolkien para escribir esa pequeña frase, lo que saldría de ella es ya historia de la literatura y de la propia cultura popular de nuestra civilización. Pero todos sabemos lo que conllevaron después los "acertijos en la oscuridad", así que hablaré propiamente de la primera parte del Libro Rojo de la frontera Oeste, pues la segunda tanto narrativa como argumentalmente es algo muy distinto.
Leí este libro por primera vez, si la memoria no me falla, allá por el verano del 93. Tiempo ha pasado y muchas relecturas se han sucedido, y yo como persona he cambiado, y he leído muchos otros libros más, pero la aventura de Bilbo Bolsón continua fascinándome tanto como el primer día.
Es un libro infantil, un cuento que incluye asesinatos en masa y hechos muy oscuros, pero por los años treinta la gente parecía estar más preocupada por enseñar verdaderos conceptos morales e importantes antes que por empeñarse en creer que infancia es igual a estupidez. Nos encontramos con un acomodado caballero inglés que es obligado a dejar su cómodo hogar y se ve envuelto en multitud de aventuras, sorteándolas casi siempre por medio de su ingenio y su valia. Y el libro es eso, una sucesión de aventuras de todo tipo y una puerta abierta a un mundo fantástico repleto de fascinantes paisajes y todo tipo de criaturas. Hay referencias a un mundo más grande, ecos de un pasado glorioso y sombras de un futuro oscuro, pero todo es antes que nada un cuento infantil.
La narrativa de Tolkien es la del padre que era cuando relataba esta historia a sus hijos. Hay anacronismos y comparaciones imposibles a fin de facilitar la comprensión, se juega con el tiempo y la narración omniscente para hacer preguntas que cuestión la atención y comprensión del joven lector, y al mismo tiempo se viaja hacia delante y hacia atrás en el tiempo sin problemas para explicar algún hecho en concreto. La propia historia se contagia de esta intención narrativa, y no es sólo que los lugares oscuros sean exageradamente oscuros, si no que se incluyen pasajes que son claramente un juego entre Tolkien y sus hijos, como obviamente son los enfrentamientos y juegos de adivinanzas que Bilbo lleva a cabo con Gollum y con Smaug.
Una pequeña joya de la literatura recomendable para cualquier edad y para cualquier lector sin prejuicios, pero un libro claramente infantil al que ahora sin duda perjudica de sobremanera la imagen de "épica desmesurada" que el mundo suele tener de la Tierra Media. No obstante, fue el primer libro que me cautivó de sobremanera cuando lo leí, y el afecto que proceso por él no ha hecho si no reafirmarse con esta nueva lectura.

domingo, mayo 17, 2009

La historia más grande jamás (fan)filmada

The hunt for Gollum

Sencillamente, sin palabras. Así me ha dejado este mediometraje (30 minutos) hecho por y para fans de "El señor de los anillos". Un grupo de devotos de la obra de Tolkien ha realizado una pequeña obra maestra que para nada desmerece la trilogía de Peter Jackson. El proyecto se puede encontrar en su web y, también en este enlace se puede ver una versión con subtítulos en castellano. El trabajo, completamente altruista -no van a ver un euro por esto- es sencillamente increible. Con apenas 3000€ de presupuesto han conseguido rodar un mediometraje que no desentona en absoluto con la trilogía de Jackson. Esa pequeña suma ha bastado a un pequeño grupo de cineastas para, con ellos y con la complicidad de otro pequeño grupo de personas igualmente devotas a Tolkien, crear esta pequeña maravilla.
La historia nos narra la caza de Gollum por parte de Aragorn que transcurre después de que este escape de Mordor en algún momento de esos 70 años que transcurren entre "El Hobbit" y "El señor de los anillos". El trabajo de guión es magnífico, consiguiendo un libreto que no sólo es sólido y respetuoso con la obra original, si no que además mantiene el tono y el estilo de la adaptación de Jackson. El trabajo actoral es bastante bueno y, por encima de todo, a nivel técnico es increible. Los decorados de Bree o Rivendel están muy bien conseguidos y la fotografía y los escenarios que enmarcan la Tierra Media son espectaculares, propios de la Nueva Zelanda que conocimos en aquellas tres películas. Así mismo, la música es una buena remezcla de las composiciones de Shore y se integra a la perfección con las imágenes. El trabajo de maquillaje y vestuario es, por lo limitado de los recursos, más impresionante todavía. Los autores incluso se permiten el lujo de mostrar durante unos segundos a un Gollum digital bastante resultón.
Todo un canto de amor a la obra de Tolkien que por su simple dedicación merecería ser visto por todos los lectores de los libros, pero además un canto de amor con una calidad apabullante.

domingo, diciembre 28, 2008

La historia más grande jamás filmada

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

Llevo varios años eludiendo esta reseña pero creo que este año ya es inevitable. Es difícil, muy difícil, analizar las que sin duda son mis películas favoritas. Leí el libro de Tolkien hace tres lustros, y desde entonces se pareció en lo más parecido a una biblia que hay en mi pagana existencia. Hace una década, en un periódico, descubrí que se estaban comenzando a rodar las películas; un director desconocido y una producción que parecía carecer de los medios necesarios no despertaron mi confianza. Años después, estaba en el cine esperando ver una película que no me llamaba demasiado la atención y entonces inesperadamente apareció ante mi un trailer en el que un anillo comenzaba a girar y en cuyo interior el fuego dibuja runas; la imagen de los nueve miembros de la comunidad pasando por una montaña uno a uno se grabó en mi memoria. Luego llegaron las películas, las versiones extendidas, los premios, las polémicas por Tom Bombadil y el resto de pasajes olvidados o salvajemente alterados. Las películas fueron nuestras y pudimos disfrutarlas. Porque yo tengo la suerte de ser uno de esos fans de los libros que además es fan de las películas. Defectos, los tienen, es inevitable. Hay aspectos que se podrían mejorar cinematográficamente, y cambios con respecto a los libros que son muy discutibles. Pero para mi gusto el conjunto de virtudes de estas películas es desproporcionamente mayor al de defectos.

La comunidad del anillo

La sorpresa. Todos afrontabamos está película con muchos miedos. Tiene algunos defectos: el peso excesivo de Arwen en la historia (algo que se prolongará a lo largo de toda la saga), la sensación de "pachanga" que rodea al majestuoso concilio de Elrond, el duelo de magos, lo perturbador que resulta Lothlorien y lo discutible que es que Aragorn deje marchar a Frodo. Pero son detalles menores ante lo que verdaderamente esta película es: una magníficia presentación de personajes e historia y, sobre todo, un viaje increible por la cautivadora Tierra Medie que Peter Jackson recreó en Nueva Zelanda.
La película me ganó desde el principio, desde ese prologo majestuoso en el que logran resumir la historia de los anillos. Posteriormente llegaba la Comarca, y allí el director se detiene lo necesario para mostrarnos la personalida de los hobbits y el pequeño paraiso por el que los protagonistas llevaran a cabo su gesta. Peter Jackson pronto demuestra que lo va a arriesgar todo y nos muestra ya Minas Tirith, la Torre Negra e Isengard. La película se convierte en un viaje fascinante en el que se nos muestra una preciosista y élfica Rivendel, una sugerente cima de los vientes, unas increibles minas de Moria, unos majestuosos Argonath, un impresionante bosque de Lothlorien. Aparecen ante nosotros elfos y orcos diseñados con una perfección increible, surgen los Nazgul como los espectros de pesadilla que Tolkien describió y el momento de la aparición del Balrog de Moria en toda su gloria sencillamente dejaba en ridículo cualquier cosa que había visto hasta entonces en el cine.
Es una película relativamente alegre hasta la "muerte" de Gandalf. Vemos a un grupo de protagonistas y vemos como la amistad crece entre ellos (particularmente emotiva la secuencia en la que Gimli y Legolas comentan sus regalos, cercena en la versión estrenada en los cines). Un viaje en el que aflora un compañerismo y en el que la amenaza de Mordor aún está muy lejos. Aunque al final la película adquiere la épica de la serie gracias a la gloriosa batalla de Gandalf contra el Balrog y la emotiva muerte de Boromir (más conseguida que en el propio libro), la película es más un espectaculo visual, un espectaculo que tiene como objetivo cautivar al espectador con sus increibles paisajes para contrastarlos con la oscuridad de Mordor e Isengard y así explicar la importancia de salvar la Tierra Media.
Hay comedia y hay acción magistralmente narrada; quizás se agradeciera una cámara más estática, pero en una guerra no desentona el caos y el presupuesto de toda esta saga no es tan grande como el de otras películas americanas. El ritmo de la película es excelente a pesar de las limitaciones del medio y las restricciones a las que la propia historia la sometía. La sensación de viaje esta perfectamente conseguida.

Las dos torres

La película más complicada de rodar de las tres y seguramente también la más floja. La guerra que se aventuraba en el filme explota aquí. Es una película puramente bélica y esa parte funciona con a la perfección. El problema radica en que la historia se ha fraccionado en tres tramas; siendo una de ellas claramente superior al resto. La parte de Aragorn, Legolas y Gimli está claramente alargada, pero nos presenta a la perfección al pueblo de Rohan y muestra como las verdaderas consecuencias de Sauron y Saruman, el como los pueblos libres están perdiendo precisamente esa libertad y como no pueden hacer nada para evitarlo. Aragorn debe comenzar a asumir su rol de rey. El segundo hilo argumental es el de Frodo, Sam y Gollum. Es una trama mutilada por la imposibilidad cronológica de incluir a Ella-Laraña y finalizar la historia con un Frodo aparentemente muerto. Es una trama en la que apenas pasa nada y en la que el espectador tiene la sensación de no ver un gran avance de los protagonistas, y donde Jackson tiene que recurrir a Faramir y Osgiliath en una polémica decisión para preparar el camino de la tercera película y proponer un climax dramático. Esta parte, no obstante, presenta a Gollum. La tercera trama es la de Merry y Pippin, donde todo sucede al principio y al final de la película, y donde todas las secuencias que aparecen en la segunda hora de metraje parecen mero relleno.
La película tiene defectos contra los que no puede luchar. Una parte de la historia es mucho más potente que el resto y cinematograficamente sería un crimen no concluir la película tras la batalla de Cuernavilla. El ritmo, por los problemas de las tres tramas antes citadas, es el peor del de las tres películas. El desvío a Osgiliath y la actitud de Faramir son muy discutibles (algo más entendibles y vemos la escena con Boromir y Denethor de la versión extendida). Gimli pasa a convertirse en un recurso demasiado cómico. La llegada de los elfos a Helm parece más una concesión al casting que una acción lógica en el guión, ya ni hablar de Arwen, Elrond y Galadriel. Pero nuevamente la película tiene grandes virtudes. La miseria de la Tierra Media queda reflejada a la perfección, y contra esta miseria se levanta un gran mal; el que en las cavernas centelleantes estén las mujeres nos muestra porque luchan los hombres, y estos motivos después justificarán igualmente la batalla de Pelennor. Aragorn se convierte en héroe y los lazos que le unen a Gimli y Legolas se refuerzan forjando un trío con el que el espectador establece una complicidad inmediata (afortunadamente se conservan los "piques" entre el elfo y el enano). Gollum aparece ante nosotros como una criatura rastrera y maligna, pero la capidad del actor Andy Serkis y de los trabajadores de Weta Digital lo transforman en una criatura compleja y lastimosa. Y por supuesto está la acción. Donde "La comunidad" mostraba paisajes, "Las dos torres" muestra sangre. La batalla de Cuernavilla es espectacularmente épica a pesar de alguna cuestión estratégica cuestionable, treinta minutos de acción impecablemente rodados con una variedad de acciones y situaciones ejemplares. Y luego tenemos a los ents y ese festival de simple y llana destrucción que nos muestran y que no puede si no sacar una sonrisa del espectador.

El retorno del rey

Y llegamos a la tercera película, por los defectos heredados de la segunda entrega la más larga y densa, y por las características de la propia novela la más complicada de todas. Pero también la que, por las virtudes de su director, es la más épica y grandilocuente de las películas que he visto. Una película en la que todo es frenético de principio a fin, un torrente de acción y emociones sencillamente superlativo.
Lo impresionante es que, a pesar de tener mucho que narrar, podemos casi asegurar que "El retorno del rey" no comienza sus partes equivalente del libro hasta pasada una hora en el caso de Aragorn y dos en el caso de Frodo, y aún así funciona a la perfección. El montaje es mucho más hábil que en "Las dos torres" y las escenas que se suceden son más breves y están mejor intercaladas; todas las tramas se desarrollan sincronamente y todas crecen hasta llegar a los grandes clímax que suponen Pelennor y Ella-laraña y La Puerta Negra y el Monte del Destino. Jackson consigue tiempo para desarrollar a la perfección el drama de Faramir, para profundizar algo más en la relación entre Pippin y Merry, para volver a mostrarnos la malicia de un Gollum ya sin capacidad de redención, para sorprendernos convirtiendo en épico algo tan mundano como el encendido de unas antorchas.
Caído ya Saruman, Mordor aparece como una amenaza mucho mayor. Y entonces llega Pelennor, una batalla que deja en pañales Cuernavilla. Superlativa a todos los niveles posibles, presenta un gigantesco asedio con todo tipo de maquinas y criaturas. trolls, orcos, Mumakil y Nazgul se enfrentan a la Ciudad Blanca. Un intercambio inicial de catapultas da lugar a una invasión de almenas mientras los espectros del anillo revolotean por la ciudad al ritmo de una música terrible pero grandiosa. Finalmente las puertas de la ciudad ceden y todo se convierte en una batalla campal en la que los hombres de Gondor se ven obligados a retroceder mientras su senescal enloque. Y entonces llegan los Rohirim en una escena que no creo que pueda ser facilmente superable en el cine. Y mientras todo esto sucede Samsagaz se enfrenta a una araña gigante, a una torre de orcos y al propio Anillo Único.
Tras la gran batalla de Pelennor vendría el inevitable problema de una pelicula que ha mostrado un clímax insuperable y a la que aún le resta más de una hora de metraje. Jackson lo resuelve acelerando el ritmo. Quizás la sensación de que Mordor es recorrida muy rápido por Frodo y Sam podría haberse evitado, pero el ritmo de la película se resentiría demasiado rápido. Todo sucede con una velocidad increible y casi inmediatamente a que consiguieran entrar en Mordor Sam esta cargando a hombros con su señor en un momento impagable. Y mientras Aragorn y cía llevan a cabo una misión suicida para distraer la atención de Sauron con una carga que, acompañada por la versión coral del tema de la comunidad, escala un nivel más de la épica de la serie.
Luego resta el final, un final largo como merece la historia, triste y meláncolico como pocos. Un final con una escena de cuatro héroes brindando en una taberna entre gente que no conoce de sus acciones y a la que han conseguido salvar. Un final poco menos que perfecto.
"El retorno del Rey" es más grande, más espectacular y más emotiva que sus predecosas. Un cierre perfecto para un proyecto que particularmente siempre había creido imposible.


La trilogía de Peter Jackson es un ejercicio grandioso de cine. Partiendo de un libro maravilloso consiguen armar una trilogía cinematográfica maravillosa. Naturalmente hay puntos de ruptura con el libro, pero creo que el espíritu de la obra de Tolkien esta perfectamente mantenido y sencillamente vemos "El señor de los anillos" adaptado al cine. El medio cinematográfico es muy distintos al escrito y es comprensible que "Las dos torres" acabe tras Cuernavilla, que todo suceda muy rápido al final de "El retorno del rey" o que haya partes que se hayan omitido en favor de otras que se han extendido (Tom Bombadil y Arwen).
La película tiene defectos, es normal, pero tiene muchas más virtudes y consigue el imposible de capturar la magia del libro. Unos actores en estado de gracia. Un guión terriblemente trabajado y más terriblemente respetuoso aún con la obra original. Un montaje monstruosamente complejo. Una fotografía sencillamente increible. Unos paisajes naturales majestuosos. Un trabajo de maquillaje gigantesco. Unos efectos especiales donde lo tanquible es escogido antes que lo digital. Una música grandilocuente y épica. Un director que sencillamente supo coordinar todo lo anterior a costa de varios años de su vida. Tres películas sencillamente inolvidables.