domingo, julio 03, 2016

La importancia de la aventura

One Piece 831 - Aventura en el bosque misterioso

Con la sutileza de un elefante en una cacharreria, uno de los rasgos más característicos de la narrativa de Oda es que sabes que al llegar a una nueva isla casi inmediatamente tendremos un capítulo bajo el nombre de "Aventura en la isla -insertar tópico-". Igualmente cierto es que muy probablemente el primer tomo de esa saga tome el título de ese capítulo como el suyo.
El capítulo de esta semana me parece brillante. Lo gracioso es que no siempre lo son, e incluso en ocasiones verdaderamente no son capítulos de aventura. Hay veces en el que la trama o las circunstancias no lo propician. Dressrosa, por ejemplo, no daba lugar para esas aventuras más allá de los juguetes y las "hadas", teníamos una intriga demasiado potente con el encuentro entre Law y Doflamingo, y además comenzaba a moverse toda la trama de los gladiadores, pero hay teníamos "la aventura en el país de la pasión" (ver reseñas), como también teníamos una aventura en la isla submarina, otra en el archipiélago de las pompas de jabón, en la isla del hielo y el fuego, etc, ect. Hay veces que el escenario lo propicia. Un Punk Hazard siempre dará para ello con sus dos climas extraños y su extraña fauna. Un escenario urbano no dará demasiado para ese tipo de tramas más allá de presentar a los Jagara Bulls de turno. Pero ahí, en todas las islas, están estos capítulos, sobre los que se sustenta el espíritu de la serie. Y no creo que estén ahí para el lector, creo que lo están para el propio Oda, como una especie de brújula, de recordatorio, de que la aventura lo es todo en esta serie.
Lo que hace grande a este manga es su imaginación, el que cada isla pueda ser un escenario único y mágico. Creo que, en cierto sentido, Oda sintió que se había perdido un poco esa impresión en el Grand Line, donde la trama y las espectativas parecían haber superado el componente aventurero... y por eso creo que el Nuevo Mundo, un lugar más extremo aún donde veríamos un elefante gigantesco o mundos poblados por criaturas no menos extrañas. Porque al final Luffy podría enfrentarse a Enel en cualquier escenario, como también podría darse de hostias con Cocodrile encima de un rascacielos o combatir con cualquier otro enemigo en un ring de boxeo. Pero la ambientación hace mucho, y Oda quiere que cuando finalicemos la serie y echemos un vistazo hacia atrás nos maravillemos con las vistas y lo que hemos visto. Lo importante no es si la Marina cae o como sea derrotado Barbanegra. Lo importante es el viaje, la aventura, el ver que visitamos una isla en el cielo y luego bajamos al fondo del mar, el ver que visitamos una isla donde los muertos caminaban y otra donde lo hacían los juguetes. Lo importante ni siquiera es esa sensación de aventura y fantasía; lo importante es el recuerdo de que ha sido una aventura que nos ha sorprendido, nos ha fascinado, y con la que nos hemos divertido.
Por esto creo que estos capítulos son tan importantes. Y a veces no le quedan bien del todo, a veces se notan forzados. Pero otras veces le quedan tan redondo como en este último capítulo, con unos personajes arrastrados a un mundo de los Andersen o Perrault, un bosque donde todo parece estar vivo y donde una ilusión parece conducirles ante amenazas. Y sí, quizás fuercen un poco la historia, porque no hay rival "mágico" que deba aguantar el haki de Luffy ahora mismo, y todos sabemos que este bosque no puede aspirar a más que a separar al grupo. Pero la aventura esta ahí. Esta ahí siempre.

4 comentarios:

Anonimatus dijo...

Esta es una de las cosas que hacen grande a One Piece, otros mangas empiezan con el mismo propósito y acaban convirtiéndose en mangas centrados en las peleas, con los lugares convirtiéndose en simples escenarios de los combate.

Me pregunto si Luffy acabará enfrentándose a Mom, su poder es capaz de acortar la esperanza de vida de la gente quitándoles varias décadas, Luffy redujo su esperanza de vida tras sobrevivir al veneno de Magellan y se ha mencionado que usar la Segunda Marcha también se la acorta, es bastante probable que acabe siendo un problema, Oda es de los que es consecuente con lo que hace en su historia.

eter dijo...

Yo entiendo que eso es "lenguaje" y que Oda no lo llevará a cabo, no dejaría de ser extraño que con el tono alegre de la historia -en general, por aquello de la aventura- al final tuviésemos el clásico final en el que el prota muere cumpliendo su sueño en plan mesiánico.

Angel R. dijo...

Buena reseña Eter, mejor que el capitulo, no se porque tengo tanta apatia con OP ultimamente, pero desde la llegada a la isla de chocolate ( con pudding ) y todo este universo de dulces y cosas animadas que hablan, me tiene de un ABURRIDO ENORME !!!.

Creo que el CERO HYPE que me ha creado la gorda desde el vamos y otro "mundito magico" mas no encuentro asidero, espero que la cosa mejore cuando llegue el GERMA66 al completo, el papa de Sanji y el propio Sanji... La gorda no puede salir de su "mundito" de islas, le da un Antojo de esos raros de camino a una batalla importante y se carga a su tripulacion y al barco sin si quiera llegar, lo del desorden alimenticio me a parecido de lo peor... no es que no sea algo OP, es que se lo coloca a un personaje que debe estar en la ELITE y eso no es otra cosa que una carga, el instinto suicida de Kaidu Molan, sus cambios de humor molan, pero un desorden alimenticio que te vuelve crazy al punto de acabar con uno de tus propios hijos NO MOLA ni me parece chachi o divertido en ningun sentido.

eter dijo...

Yo también estoy un poco apático, de hecho se nota con las pocas reseñas que estoy escribiendo. Zou ha sido tan grande que ahora esto sabe a poco.
A mi me gusta el mundo que ha creado Oda, me parece muy original... pero creo que se nota de una forma rara que todo está a medio gas para que no haya enfrentamiento con Big Mom puramente dicho. A mi la personalidad de la susodicha no me desagrada especialmente, es muy rara.... y supongo que los hijos y los ciudadanos estarán más que sobreaviso y que actuarán en consecuencia... no deja de ser extraño que Big Mom quiera crear un mundo feliz y alegre, y que la máxima amenaza para esa utopía no sea otra que ella misma.