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miércoles, diciembre 02, 2015

Amor en tiempos de guerra

Adiós a las armas

Casi seis años después de mi primer acercamiento a Hemingway (ver reseña) vuelvo a él. "Adiós a las armas" es una de las novelas más celebradas del escritor, es todo un clásico del siglo XX y una de las novelas bélicas más importantes de la historia. Tengo que decir, no obstante, que no me ha gustado tanto como "el viejo y el mar". No es una mala novela, pero no he terminado de conectar con ella.
La novela nos traslada al frente italiano de la primera guerra mundial, de manos de un estadounidense enrolado voluntariamente entre los italianos como conductor de ambulancias; el hombre será herido y comenzará un romance con una enfermera. Me gusta la ambientación, pues el Somme y las trincheras son tan brutales que culturalmente han eclipsado demasiado el resto de frentes de la guerra que iba a acabar con todas la guerras. La novela tiene muchos elementos autobiográficos pues Hemingway se alisto siendo joven entre los italianos como conductor de ambulancias y fue herido, así pues la guerra que uno ve en las páginas de este libro se siente terriblemente real porque para desgracia del autor fue terriblemente real.
El problema es que hay poca guerra. La mayor parte del libro va sobre el romance con la enfermera. Esta parte no está mal, pero se me antoja más "normal" por muchos elementos sobre la fugacidad de la vida que se vean en ella. Entiendo el tono melancólico de la novela y los contrastes entre la pasión y la rutina, la vida y la muerte. Todo ello está muy bien, pero me parece que las páginas más interesantes del libro están cuando funciona como crónica de guerra con escenas brutales como la de los fusilamientos nocturnos o el bombardeo, secuencias que culminan a la perfección la locura de la guerra y la desesperación a la que son llevados sus soldados.
En cuanto al estilo de Hemingway, no termina de gustarme en este libro. Los diálogos son demasiado rápidos y concisos, parecen naturales pero en ocasiones el autor suelta pequeñas frases que son un pelín grandilocuentes de más y que sirven para ilustrar sus pensamientos sobre la guerra, son frases que no son tan naturales y que se notan estudiadas. No termina de gustarme, se nota demasiado lo que los personajes dicen como individuos y lo que dicen como portavoces del autor.
Es una buena novela. Se lee relativamente rápido y tiene algunos pasajes bastante impactantes. No obstante, no la recomiendo encarecidamente. Tengo la sensación de que en unos pocos años apenas la voy a recordar. 

miércoles, noviembre 25, 2009

No somos nada. Lo somos todo

El viejo y el mar

Este extraño blog que conduzco sigue con su extraño devenir. Entre multitud de comentarios sobre manga y anime se cuela alguno sobre videojuegos, alguno sobre música, y alguno también sobre literatura. Y entre libros de fantástica o ciencia ficción, de vez en cuando me entran ganas de leer algo más tradicional. Me he llevado muchas desilusiones con la llamada "literatura seria", pero no menos cierto es que he encontrado también en ella auténticas joyas. Supongo que es como todo, igual que hay "dragonadas" maravillosas, hay obras maestras soporíferas. El caso es que llevaba varias semanas con intención de leer algo de Hemingway. Mi intención original era leer "¿Por quién doblan las campanas?", pero no estaba disponible en mi biblioteca y al final me decanté por este otro clásico de la literatura del siglo XX. Me he encontrado con una prodigiosa fábula.
Como García Marquez ya me demostrara, en 100 páginas se puede narrar una obra maestra. "El viejo y el mar" son apenas 125 páginas de letra gorda, una lectura rápida y ligera que demuestra que cuando hay una historia en la cabeza de un escritor y talento en su pluma no hace falta llenar centenares de páginas para transmitirla.
La novela es una extraña fábula que nos muestra la lucha de un hombre contra el mar. Un pescador anciano, perseguido por la mala suerte que -hambriendo y enfermo- continua echándose a la mar porque es lo único que sabe hacer. Y nuestro protagonista vivira una heróica gesta en la que se enfrentará al pez más grande que jamás haya visto.
Es dificil transmitir lo que esta historia transmite si no eres Hemingway. "El viejo y el mar" es a la vez una historia de desesperanza y esperanza. Una historia en la que un anciano que ya lo ha perdido todo en el mundo se encuentra perdido en mitad del oceano, una gesta la suya que sabemos condenada al fracaso, una personalidad que la soledad ha convertido en una cuerda pero triste locura. Esa expresión de "una gota en el océano" que muestra la insignificancia de algo adquiere un valor literal en esta novela con este anciano perdido en la inmensidad de la mar. Pero aquí el autor erige también un canto a la dignidad humana, a la perseverancia, al nunca rendirse, a la ferrea voluntad del protagonista y al perseguir esos sueños que se han ido y no volveran. En el vacio del mar, cuando nuestro protagnista más sólo está, se apoya en sus ferreas convicciones, en el seguir persiguiendo al pez porque es lo único que verdaderamente sabe hacer. Y se apoya en el pez. Hemingway ensalza un ideal de compañerismo, lealtad y nobleza entre un par de contendientes que intentan matarse el uno al otro. Esta novela, llevándonos a un escenario de la máxima desesperación posible, se convierte en un himno a la vida y la dignidad de esta.
Por último me queda hablar del estilo del autor. Sencillo, directo y terriblemente ágil. Indudablemente es una novela corta, pero el estilo de Hemingway ayuda mucho, no deteniéndose nunca demasiado en ningún punto y dotando a la obra de un ritmo sorprendente. El autor nos narra con solvencia todos los aspectos de la pesca y las experiencias del pescador, y en la falta de descripciones y rebundancia de sus palabras hay una naturalidad que se agradece de sobre manera. Además el problema de un único narrador se solventa con una grandiosa representación de las dos personalidades de las que hace gala el protagonista dialogan entre ellas constantemente.
Triste pero alegre, meláncolica pero victoriosa. Esta es una de esas novelas que debería ser leída por todo el mundo.