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martes, noviembre 10, 2015

Pivotando en torno a Sabrina

Tematicamente esta entrada es algo floja. Pretendo ponerme al día estos meses con Audrey Hepburn y con Humphrey Bogard, viendo algunas de sus películas más clásicas. Da la casualidad de que en Sabrina coinciden, así que organizo esta entrada en función a ella... aprovechando de paso para meter un clásico del gran Billy Wilder.

Desayuno con diamantes

Vi esta película hace más de una decena de años y me decepcionó; el clásico caso de primer y decepcionante visionado de una película tan mítica que es imposible que cumpla las espectativas. Audrey Hepburn es la definición de belleza clásica y elegancia, eso es innegable, pero la película me pareció uno de esos clásicos que lo son por lo que fueron en su momento, no por lo que siguen siendo.
Revisionada varios lustros después... mi opinión más o menos se mantiene. Es una película extraña, el relato de Capote por lo que parece no es una novela si no una descripción de un personaje, y teniendo eso en cuenta se comprende mejor una película que no es otra cosa que una disertación sobre una pobre muñeca rota, el clásico ejemplo de una pobre niña sin apenas malicia que no quiere otra cosa que ser libre y que no se ha dado cuenta de que el mundo no es así. 
Sin embargo, como película pura y dura, me parece bastante menos redonda. El ritmo es lento, y se basa en los clásicos actos no demasiado conhexos y peca algo de un simbolismo excesivo. La historia de amor se me antoja increible, y la película recurre también al humor sencillo y casi pueril de las comedias de aquella época, y ese tipo de humor y cosas tan horribles como el japones estereotipado me horrorizan una barbaridad. 
Es una película que me parece algo extraña. En ocasiones es un relato triste sobre una muchacha vacía, y en otras quiere ser una comedia romántica protagonizada por una de las grandes estrellas de Hollywood... y no siempre logra encontrar el equilibrio entre ambas caras.

El tesoro de Sierra Madre

No soy el mayor fan del mundo de Bogart y no sabía muy bien que esperar de esta película, y para mi sorpresa me he encontrado una de las mejores interpretaciones que le he visto en un papel tan goloso para el actor como desagradecido de cara al público, y el papelón de Bogart es sólo un punto más de una película redonda a todos los niveles.
"El tesoro de Sierra Madre" no es una película amable o simpática, y tampoco hay en ella lugar para la comedia, es una fábula oscura, una alegoría contra la codicia y el como esta destroza a las personas e imposibilita la confianza entre ellas.
Un trío de americanos en la ruina se unirán para aventurarse en las tierras más inhospitas y desconocidas de Mexico esperando encontrar oro. Lo encontraran, y ahí comenzaran los problemas pues pronto toda la amistad que parecía haber entre ellos dará paso a una creciente desconfianza que acabará desembocando en una auténtica locura.
La película tiene unas interpretaciones brillantes, una fotografía también notable con algunos planos sorprendentemente simbólicos; tecnicamente sólo le echaría en cara las secuencias de acción, algo flojillas. Sin embargo los pocos defectos de la película quedan completamente enmascarados por su grandísimo guión, sencillo a la par que redondo. Un guión y un montaje que desarrollan a la perfección el conflicto de los personajes de una forma lógica y coherente en el que resultan creíbles a la par que sorprenden los giros de guión. Todo ello con un ritmo muy bien medido que acrecenta poco a poco la tensión hasta que esta explota en las pequeñas pero inevitables secuencias de acción.
Una película con más de 65 años que apenas ha envejecido y que se muestra terriblemente actual. Muy recomendable.

Sabrina

Enlazó a Hepburn con Bogart con esta película. No sabía muy bien que esperar de ella al no encuadrarse en mi género favorito... pero no recordaba que era del gran Billy Wilder, y eso significa guión, guión y más guión. Y lo cierto es que me ha gustado.
La película no es nada del otro mundo, sobre todo porque vista ahora es una historia que ha sido contada ya muchas veces. Tenemos un extraño triángulo amoroso donde dos hermanos millonarios -uno obsesionado con el trabajo y otro un vividor- se enamoran de una doncella algo atolondrada. No hay malicia ninguna y todos acaban contentos y alegres, es una historia muy blanda... pero estas historias o son algo oscuro o son cuentos de hadas, son tan increíbles que han de ser extremas. La historia es sencillita, pero el guión y la dirección soberbias.
La química entre los actores no me parece demasiado grande, pero Wilder sabe manejar ese problema haciendo a Bogart un personaje torpe y dándole un papel de comedia pura y dura en el que uno no esperaria verle, y donde se desenvuelve sorprendentemente bien. Holden cumple con su papel y Hepburn llena la pantalla convirtiéndola en un pase de modelos. Los diálogos son rápidos e ingeniosos, con algunas frases memorables y un ritmo muy acelerado.
No soy muy de las comedias románticas de los 50 porque suelen ser más dramáticas y autocomplacientes que otra cosa, pero en esta la comedia esta muy presente y en algunos momentos directamente roza el género disparatado. Una muy grata sorpresa.

Uno. Dos. Tres.

La definición de ritmo. Vi esta película hace más de una década y tenía muy buen recuerdo de ella, y en su revisionado ha mejorado esa impresión.
La película es la adaptación de una obra de teatro en la que vemos como el director de la delegación de Coca-Cola en el Berlín-Oeste de 1961 tiene que lidiar con la caprichosa hija de su jefe, que cometerá un tipo de indiscreción muy mal vista en los años de la guerra fría. Al mismo tiempo el protagonista tendrá que lidiar con un matrimonio en crisis y con una delegación de rusos. La película es una comedia disparatada, con un ritmo demencial en el que las ágiles líneas del guión se suceden a todo trapo criticando aspectos tanto del comunismo como del capitalismo. La película dispara contra el comunismo, a los que dibuja como unos chapuceros en todo momento... pero también apunta al capitalismo con mucho más cinismo y agudeza, la película es ecuanime con ambos bandos y bajo su destenillante comedia pueden verse las líneas de un alegato contra el conflicto y no deja de ser sorprendente que una película como esta pudiera rodarse.
No obstante, lo principal es la comedia. La película tiene como principal cometido hacer reír, y hacerlo durante todo su metraje, y eso lo consigue sin duda. Todo se complica hasta el absurdo como ha de ser en una buena comedia; pero, no obstante, el protagonista controla todo el caos en todo momento; James Cagney está a la altura, echándose la película a la espalda y dotando de un gran carisma a su protagonista.
Una buena fotografía en blanco y negro y una buena dirección de actores enmarcan un montaje y un guión absolutamente brillantes. Una de mis comedias clásicas favoritas. Absolutamente recomendable.