En dos de las cuatro películas que analizaré a continuación el protagonista no tiene un verdadero nombre, simplemente se refieren a él como "el Rubio" o "el Predicador". En las otras dos son dos nombres con tanta historia como Harry Callahan o William Munny, en verdad tampoco lo necesitan, la mera presencia de CLint Eastwood basta para llenar por completo la pantalla. Eastwood no necesita nombres, pareciendo un actor de limitados recursos domina por completo todas las escenas con una mirada demoledora y presencia imponente. A continuación mi reseña de cuatro películas que, independientemente de su calidad, conforman un buen retrato de uno de los perfiles cinematógraficos más importantes de los últimos 50 años.
El bueno, el feo y el malo
Cierre de la trilogía del dólar y obra cumbre del spagetti-western de Sergio Leone. Un Clint Eastwood más duro que las piedras, con un poncho y un cigarro perpétuo, Lee Van Cleef y Eli Wallach como compañeros de reparto, la mítica música de Morricone, un salvaje oeste sucio y amoral repleto de bandidos y asesinos de todo tipo, una desmitificación de los cowboys, diálogos cortos y secos, humor negro, secuencias largas y tensión constante... todos sabemos a la perfección lo que estas películas son.
Para mi gusto esta es la más redonda de todas, perfilando una historia bastante decente con tres personajes que desarrolla a la perfección. Es también una película ya gestada consciente del éxito que tendría, Leone tiene muchos recursos y puede introducir incluso la guerra civil americana como un elemento importante dentro del desarrollo de la serie. Creo, no obstante, que a Leone se había empachado demasiado de éxito y que hizo una película demasiado larga, dos horas y media me parecen poco justificables a pesar de que verdaderamente ninguna escena o subtrama desmerezca el resultado final (pero por ejemplo la parte final del puente se me hace algo pesada).
Mención especial para ese antológico final con el duelo a tres bandas. Una escena eterna donde la tensión crece y crece hasta niveles insospechados con las miradas de los tres actores y la gran música de Ennio Morricone. Sencillamente increible.
Harry el sucio
El papel -con nombre- de Clint Eastwood. Harry Callahan es un policia extremadamente duro y severo en la ciudad más libre del mundo: San Francisco. No es una gran película, pero presenta a un personaje muy carismático que con el rostro de Eastwood pasa a ser legendario.
Harry no es racista, odia a todo el mundo por igual. Y Harry es duro, pero justo. No dice nada cuando los civiles le dan una paliza si cree que hacen lo correcto, pero no duda en callarse cuando la policia suelta a un criminal. Harry es un defensor de los débiles y un castigador de los malvados, tal así que Scorpio no duda en autolesionarse para acustar a Harry... y la respuesta de Harry es deliciosa "si lo hubiera hecho yo no hubiera quedado tan bien".
"Harry el sucio" no deja de ser una película normal de policias y asesinos pero presentando, en lugar de un villano impresionante que los buenos intentan encontrar, un juez implacable y frío del que los malos tratan de escapar. Clint Eastwood da forma perfecta al hombre que todos en algún momento hemos querido ser, un tipo que con su magnun 44 nos alegra los días.
El jinete pálido
Un pueblo de mineros es oprimido por un malvado cacique local que cuenta con el beneplácito de las corrompidas autoridades. El argumento de esta película parece sacada de un episodio de "El equipo A", pero desde luego Clint Eastwood no es Steven Seagal y esto no es "En tierra peligrosa 43". Una sóla línea del guión basta para cambiarlo todo:

"Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía"
"El predicador" es una figura impresionante, un espectro vengador que parece surgido del mismo infierno respondiendo a las oraciones de una niña. Eatwood disfruta con otro de sus papeles sin nombre, un personaje que oscila entre lo más terrenal y lo divino, siempre como una presencia ambigua y misteriosa. Es una película con una carga de mística bastante importante y en la que además vemos a unos secundarios que el guión trabaja bien y no siempre en la dirección más agradable. No es, esta claro, la mejor película del director, pero tampoco es desde luego una película de las que ponen en la tele cualquier día en la sobremesa.
Sin perdón
Y ante esta obra maestra cualquier calificativo se queda corto. Cada una de las líneas de guión de este sucio y desmitificador western crepuscular borda la perfección. Resulta curioso que Eastwood dedicara a sus maestros Leone y Siegel una película como esta, mucho más cercana a lo que sería el estilo de John Ford.
"Sin perdón" nos muestra a un forajido legendario, William Munny, del cual escuchamos que es autor de proezas increibles... pero también masacres inmundas. Un hombre castigado por su pasado, por unos crímenes que cometía borrado. Un hombre que ha dejado atrás esa vida pero que ahora tiene que retomar porque no tiene dinero, y en compañía de un buen amigo interpretado por Morgan Freeman (haciendo su papel de toda la vida tan bien como sólo él sabe) y por un novato que pronto descubrirá lo terrible que es matar, partiran para matar a dos muertos de hambre que han rajado a una puta y que viven bajo la protección de un sheriff que no es mucho mejor que ellos y que le valió un más que merecido oscar a Gene Hackman.
Grande, muy grande esta película y todas sus reflexiones sobre la vida, la moral, la valentía y la vejez. Diálogos impagables como el de lo dificil que es matar a un hombre y lo que le quitas, escenas estremecedoras como el asesinato en el cañón y planos tan simbólicos como el que abre y cierra la película.
Quizás -"Mystic River" estaría ahí, ahí- la mejor película de este grandioso director, el último de corte condenadamente clásico en el Hollywood actual.
El bueno, el feo y el malo
Cierre de la trilogía del dólar y obra cumbre del spagetti-western de Sergio Leone. Un Clint Eastwood más duro que las piedras, con un poncho y un cigarro perpétuo, Lee Van Cleef y Eli Wallach como compañeros de reparto, la mítica música de Morricone, un salvaje oeste sucio y amoral repleto de bandidos y asesinos de todo tipo, una desmitificación de los cowboys, diálogos cortos y secos, humor negro, secuencias largas y tensión constante... todos sabemos a la perfección lo que estas películas son.
Para mi gusto esta es la más redonda de todas, perfilando una historia bastante decente con tres personajes que desarrolla a la perfección. Es también una película ya gestada consciente del éxito que tendría, Leone tiene muchos recursos y puede introducir incluso la guerra civil americana como un elemento importante dentro del desarrollo de la serie. Creo, no obstante, que a Leone se había empachado demasiado de éxito y que hizo una película demasiado larga, dos horas y media me parecen poco justificables a pesar de que verdaderamente ninguna escena o subtrama desmerezca el resultado final (pero por ejemplo la parte final del puente se me hace algo pesada).Mención especial para ese antológico final con el duelo a tres bandas. Una escena eterna donde la tensión crece y crece hasta niveles insospechados con las miradas de los tres actores y la gran música de Ennio Morricone. Sencillamente increible.
Harry el sucio
El papel -con nombre- de Clint Eastwood. Harry Callahan es un policia extremadamente duro y severo en la ciudad más libre del mundo: San Francisco. No es una gran película, pero presenta a un personaje muy carismático que con el rostro de Eastwood pasa a ser legendario.
Harry no es racista, odia a todo el mundo por igual. Y Harry es duro, pero justo. No dice nada cuando los civiles le dan una paliza si cree que hacen lo correcto, pero no duda en callarse cuando la policia suelta a un criminal. Harry es un defensor de los débiles y un castigador de los malvados, tal así que Scorpio no duda en autolesionarse para acustar a Harry... y la respuesta de Harry es deliciosa "si lo hubiera hecho yo no hubiera quedado tan bien"."Harry el sucio" no deja de ser una película normal de policias y asesinos pero presentando, en lugar de un villano impresionante que los buenos intentan encontrar, un juez implacable y frío del que los malos tratan de escapar. Clint Eastwood da forma perfecta al hombre que todos en algún momento hemos querido ser, un tipo que con su magnun 44 nos alegra los días.
El jinete pálido
Un pueblo de mineros es oprimido por un malvado cacique local que cuenta con el beneplácito de las corrompidas autoridades. El argumento de esta película parece sacada de un episodio de "El equipo A", pero desde luego Clint Eastwood no es Steven Seagal y esto no es "En tierra peligrosa 43". Una sóla línea del guión basta para cambiarlo todo:

"Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía"
"El predicador" es una figura impresionante, un espectro vengador que parece surgido del mismo infierno respondiendo a las oraciones de una niña. Eatwood disfruta con otro de sus papeles sin nombre, un personaje que oscila entre lo más terrenal y lo divino, siempre como una presencia ambigua y misteriosa. Es una película con una carga de mística bastante importante y en la que además vemos a unos secundarios que el guión trabaja bien y no siempre en la dirección más agradable. No es, esta claro, la mejor película del director, pero tampoco es desde luego una película de las que ponen en la tele cualquier día en la sobremesa.
Sin perdón
Y ante esta obra maestra cualquier calificativo se queda corto. Cada una de las líneas de guión de este sucio y desmitificador western crepuscular borda la perfección. Resulta curioso que Eastwood dedicara a sus maestros Leone y Siegel una película como esta, mucho más cercana a lo que sería el estilo de John Ford.
"Sin perdón" nos muestra a un forajido legendario, William Munny, del cual escuchamos que es autor de proezas increibles... pero también masacres inmundas. Un hombre castigado por su pasado, por unos crímenes que cometía borrado. Un hombre que ha dejado atrás esa vida pero que ahora tiene que retomar porque no tiene dinero, y en compañía de un buen amigo interpretado por Morgan Freeman (haciendo su papel de toda la vida tan bien como sólo él sabe) y por un novato que pronto descubrirá lo terrible que es matar, partiran para matar a dos muertos de hambre que han rajado a una puta y que viven bajo la protección de un sheriff que no es mucho mejor que ellos y que le valió un más que merecido oscar a Gene Hackman.Grande, muy grande esta película y todas sus reflexiones sobre la vida, la moral, la valentía y la vejez. Diálogos impagables como el de lo dificil que es matar a un hombre y lo que le quitas, escenas estremecedoras como el asesinato en el cañón y planos tan simbólicos como el que abre y cierra la película.
Quizás -"Mystic River" estaría ahí, ahí- la mejor película de este grandioso director, el último de corte condenadamente clásico en el Hollywood actual.

