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domingo, junio 20, 2010

Un HOMBRE no necesita nombre

En dos de las cuatro películas que analizaré a continuación el protagonista no tiene un verdadero nombre, simplemente se refieren a él como "el Rubio" o "el Predicador". En las otras dos son dos nombres con tanta historia como Harry Callahan o William Munny, en verdad tampoco lo necesitan, la mera presencia de CLint Eastwood basta para llenar por completo la pantalla. Eastwood no necesita nombres, pareciendo un actor de limitados recursos domina por completo todas las escenas con una mirada demoledora y presencia imponente. A continuación mi reseña de cuatro películas que, independientemente de su calidad, conforman un buen retrato de uno de los perfiles cinematógraficos más importantes de los últimos 50 años.

El bueno, el feo y el malo

Cierre de la trilogía del dólar y obra cumbre del spagetti-western de Sergio Leone. Un Clint Eastwood más duro que las piedras, con un poncho y un cigarro perpétuo, Lee Van Cleef y Eli Wallach como compañeros de reparto, la mítica música de Morricone, un salvaje oeste sucio y amoral repleto de bandidos y asesinos de todo tipo, una desmitificación de los cowboys, diálogos cortos y secos, humor negro, secuencias largas y tensión constante... todos sabemos a la perfección lo que estas películas son.
Para mi gusto esta es la más redonda de todas, perfilando una historia bastante decente con tres personajes que desarrolla a la perfección. Es también una película ya gestada consciente del éxito que tendría, Leone tiene muchos recursos y puede introducir incluso la guerra civil americana como un elemento importante dentro del desarrollo de la serie. Creo, no obstante, que a Leone se había empachado demasiado de éxito y que hizo una película demasiado larga, dos horas y media me parecen poco justificables a pesar de que verdaderamente ninguna escena o subtrama desmerezca el resultado final (pero por ejemplo la parte final del puente se me hace algo pesada).
Mención especial para ese antológico final con el duelo a tres bandas. Una escena eterna donde la tensión crece y crece hasta niveles insospechados con las miradas de los tres actores y la gran música de Ennio Morricone. Sencillamente increible.

Harry el sucio

El papel -con nombre- de Clint Eastwood. Harry Callahan es un policia extremadamente duro y severo en la ciudad más libre del mundo: San Francisco. No es una gran película, pero presenta a un personaje muy carismático que con el rostro de Eastwood pasa a ser legendario.
Harry no es racista, odia a todo el mundo por igual. Y Harry es duro, pero justo. No dice nada cuando los civiles le dan una paliza si cree que hacen lo correcto, pero no duda en callarse cuando la policia suelta a un criminal. Harry es un defensor de los débiles y un castigador de los malvados, tal así que Scorpio no duda en autolesionarse para acustar a Harry... y la respuesta de Harry es deliciosa "si lo hubiera hecho yo no hubiera quedado tan bien".
"Harry el sucio" no deja de ser una película normal de policias y asesinos pero presentando, en lugar de un villano impresionante que los buenos intentan encontrar, un juez implacable y frío del que los malos tratan de escapar. Clint Eastwood da forma perfecta al hombre que todos en algún momento hemos querido ser, un tipo que con su magnun 44 nos alegra los días.

El jinete pálido

Un pueblo de mineros es oprimido por un malvado cacique local que cuenta con el beneplácito de las corrompidas autoridades. El argumento de esta película parece sacada de un episodio de "El equipo A", pero desde luego Clint Eastwood no es Steven Seagal y esto no es "En tierra peligrosa 43". Una sóla línea del guión basta para cambiarlo todo:

"Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía"

"El predicador" es una figura impresionante, un espectro vengador que parece surgido del mismo infierno respondiendo a las oraciones de una niña. Eatwood disfruta con otro de sus papeles sin nombre, un personaje que oscila entre lo más terrenal y lo divino, siempre como una presencia ambigua y misteriosa. Es una película con una carga de mística bastante importante y en la que además vemos a unos secundarios que el guión trabaja bien y no siempre en la dirección más agradable. No es, esta claro, la mejor película del director, pero tampoco es desde luego una película de las que ponen en la tele cualquier día en la sobremesa.

Sin perdón

Y ante esta obra maestra cualquier calificativo se queda corto. Cada una de las líneas de guión de este sucio y desmitificador western crepuscular borda la perfección. Resulta curioso que Eastwood dedicara a sus maestros Leone y Siegel una película como esta, mucho más cercana a lo que sería el estilo de John Ford.
"Sin perdón" nos muestra a un forajido legendario, William Munny, del cual escuchamos que es autor de proezas increibles... pero también masacres inmundas. Un hombre castigado por su pasado, por unos crímenes que cometía borrado. Un hombre que ha dejado atrás esa vida pero que ahora tiene que retomar porque no tiene dinero, y en compañía de un buen amigo interpretado por Morgan Freeman (haciendo su papel de toda la vida tan bien como sólo él sabe) y por un novato que pronto descubrirá lo terrible que es matar, partiran para matar a dos muertos de hambre que han rajado a una puta y que viven bajo la protección de un sheriff que no es mucho mejor que ellos y que le valió un más que merecido oscar a Gene Hackman.
Grande, muy grande esta película y todas sus reflexiones sobre la vida, la moral, la valentía y la vejez. Diálogos impagables como el de lo dificil que es matar a un hombre y lo que le quitas, escenas estremecedoras como el asesinato en el cañón y planos tan simbólicos como el que abre y cierra la película.
Quizás -"Mystic River" estaría ahí, ahí- la mejor película de este grandioso director, el último de corte condenadamente clásico en el Hollywood actual.

sábado, enero 30, 2010

Ese cine victorioso y optimista que todos necesitamos

Invictus

Es, dicho sea desde el principio, una película menor de ese grandísimo cineasta que es Clint Eastwood. Pero es, también sea dicho desde el principio, una película no sólo terriblemente bien filmada y montada, si no también terriblemente necesaria y reconfortante. Eastwood se ha caracterizado siempre por hacer películas amargas y oscuras, y en su filmografía encontramos "Space cowboys" y "Los puentes de Madison", pero ni siquiera estas dos películas supuestamente optimistas estan exentas de drama y tristeza. "Invictus" sorprende por ello, es una película optimista y triunfalista, dos horas que no hacen otra cosa que ensalzar de forma continua los más puros y hermosos valores del humanismo.
La película nos traslada a la Sudáfrica de principios de los 90 donde un Nelson Mandela, interpretado inevitablemente por un grandísimo Morgan Freeman, trata de usar a la selección nacional de rugby para unir una nación dividida en dos. Eastwood no filma una biografía del personaje, si no que se traslada al género deportivo y centra la trama de la película en la selección de rugby y en como poco a poco estar sirve para unir a los castigados y los aterrorizados. Es una película triunfalista y optimista, y magnífica al personaje de Mandela presentándolo como una personificación casi del más absoluto bien. La película tiene un mensaje que, por exageradamente optimista, parece casí maniqueo. Pero ocasionalmente sienta bien una película de este tipo, y además Eastwood la filma con una elegancia magistral. Y además esto pasó de verdad, y ese es un pensamiento muy hermoso.
Como película nos encontramos con otro producto Eastwood, es decir, cine clásico de gran calidad. Los planos, los encuadres y la forma misma de moverse de la cámara son terriblemente clásicos y estan rodados con una sobriedad y clase que quitan el aliento. Y este clasicismo no impide a Eastwood mostrar planos hermosos y simbólicos cuando lo requiere la historia. Eastwood tiene aquí también el siempre dificil reto de mostrar partidos de rugby, pero baja la cámara al cesped y nos muestra una auténtica batalla con carreras y colisiones en la que unicamente quizás se le pueda reprochar cierto abuso de la cámara lenta. Lo visual de la película esta coronado por unos actores bien dirigidos y una lección de presencia a cargo del gran Freeman. En su banda sonora encontramos cortes de tipo étnico y alguna que otra canción insertada, Eastwood da nueva muestra de su buen gusto en este aspecto. El ritmo de la película es pausado, y esta plagada de frases rimbombantes y es además predecible, pero todo se sucede con bastante sentido y las grandes escenas que en ocasiones vemos hacen la que película no aburra en ningún momento.
No es la mejor película de Eastwood, pero estamos hablando de un hombre cuyos trabajos menores están ya fuera del alcance del 95% de los cineastas actuales. Es una película impecablemente filmada y, sobre y ante todo, un canto a la esperanza y a la humanidad.

martes, marzo 17, 2009

Personajes que te alegran el día

Gran Torino

Como película, "Gran Torino" me parece bastante decepcionante, no deja de ser el clásico telefilm de mediatarde de sábado que nunca nadie ve. Es la clásica peícula sobre un tipo gruñón y malhumorado que encuentra la redención precisamente en aquello que más odia. Es una película con algunos momentos muy buenos que denotan que quien está detrás de las cámaras es alguién muy bueno, pero todo ello no logra eclipsar una historia ya contada muchas veces.
Pero la película no es otra cosa que el canto de cisne de Clint Eastwood en su faceta actoral, un homenaje que se da a sí mismo este tipo duro de metro noventa que ni siquiera necesitaba nombre en sus primeras películas. Eastwood es consciente de la propia ligereza de la película, y esta -a pesar de algún que otro momento brillante- no es otra cosa que un vehículo para su lucimiento. Dos horas en las que Eastwood pone en escena ese papel de viejo gruñon y tipo duro que tan bien encaja con su imagen. El Walt de esta película podía ser perfectamente Harry Callahan o cualquier otro personaje destacado de la filmografía de este icono del cine. Hay actores que estan tan identificados con un papel que el público quiere verlos sólo así, tenemos a Steve Buscemi como tipo duro, a Woody Allen como neurótico inseguro, a Bruce Willis como tipo duro y chistoso... y Eastwood es sencillamente es aquel hombre sin rostro que Sergio Leone nos presentó durante los 60 y que Don Siegel perfiló en las calles de San Francisco. Clint Eastwood en esta película hace de ese viejo gruñón que odia a todo el mundo, que esta resentido contra el mundo y que tiene un pasado muy oscuro, pero que al mismo tiempo no deja de ser una buena persona capaz de encontrar la redención al final.
Formalmente la película adolece de un problema en forma de interpretaciones. Y aquí hay que hacer hincapié en su pésimo doblaje, pues los actores no realizan un gran papel, pero este se ve todavía más perjudicado por unas voces en castellano pesimamente seleccionadas y aún peor interpretadas. En el resto de aspectos técnicos de la película, nos encontramos una factura correcta y marcada por un estilo sobrio y clásico. Eastwood como director nunca ha engañado en ese aspecto.
Así pues, "Gran Torino" es una película que, como tal, creo que resulta bastante decepcionante. No obstante, es un gran homenaje que Eastwood se da a si mismo y en ese aspecto es una película tremendamente disfrutable.

domingo, febrero 18, 2007

Cartas desde Iwo Jima

Grandiosa película bélica de Clint Eastwood. Si hacemos referencia a los apartados técnicos hay que decir que las batallas estan increiblemente retratadas, y que se nota la mano de un auténtico maestro en ellas como es Spielberg y además la de Eastwood que dota a los planos de un clasicismo y un estilo realmente buenos.
El tiempo narrativo esta bien controlado, creciendo siempre la angustia y desesperación de los protagonistas -y del propio espectador- en paralelo a la batalla que se va desarrollando. Los actores estan muy bien, en especial Ken Watanabe, que sencillamente impresiona lo que no está escrito. La música, ligera y triste, los planos abiertos y desérticos que se alternan con el infierno de la guerra sirven para enmarcar aún mejor la historia y el mensaje antibelicista.
El único aspecto negativo que le achacaría en este aspecto es el monocromatismo amarillo que impera durante todo el metraje, entiendo que es necesario y que, sencillamente, Iwo Jima es así... pero se me hacía algo pesado mientras veía la pelicula y cansa la vista.
Pero lo realmente espectacular de la serie es la historia. El como Eastwood narrá la derrota de los japoneses en la colina, como los propios japoneses son plenamente conscientes de su derrota -no sólo en la isla, si no en la guerra en sí- y como aún así siguen luchando pues en verdad no pueden hacer otra cosa. La desesperación y la angustia de la guerra, el sinsentido de todas esas muertes, las locuras que los soldados se ven obligados a hacer... todo ello esta mejor reflejado cuando se ve desde la óptica de los perdedores que desde la de los vencedores.
En definitiva, una excelente película bélica.