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viernes, diciembre 13, 2024

OPDM - 130 - Temporada Anime Otoño 2014 (SHIROBAKO, Parasite, Shigatsu wa Kimi no Uso, Unlimited Blade Works...)

Nueva entrega del podcast en la que repasamos la espectacular temporada de anime de Otoño de hace 10 años...

https://www.ivoox.com/opdm-130-temporada-anime-otono-2014-audios-mp3_rf_136638443_1.html


Las series de las que hablamos son las siguientes:

Denki-gai no Honya-san
Ore, Twintail ni Narimasu.
Amagi Brilliant Park
Gugure! Kokkuri-san
Shigatsu wa Kimi no Uso
Ushinawareta Mirai wo Motomete
Danna ga Nani wo Itteiru ka Wakaranai Ken
Grisaia no Kajitsu
Sora no Method
Akatsuki no Yona
Inou-Battle wa Nichijou-kei no Naka de
Kiseijuu: Sei no Kakuritsu
Sanzoku no Musume Ronja
Shirobako
Psycho-Pass 2
Cross Ange: Tenshi to Ryuu no Rondo
Log Horizon 2nd Season
Shingeki no Bahamut: Genesis
Trinity Seven
Madan no Ou to Vanadis
Nanatsu no Taizai
World Trigger
Gundam Build Fighters Try
Fate/stay night: Unlimited Blade Works
Terra Formars
Boy Meets Harem The Animation

Como siempre, gracias por escucharnos. Esperamos vuestros comentarios sobre este programa o sobre el podcast en general, así mismo también agradecemos likes, retuits (@eter_nigromante, @STZtwi, @chusetto) o subscripciones. 

miércoles, abril 01, 2015

El mejor anime del 2014

Shirobako

Los primeros instantes de esta serie no invitan al optimismo. Cinco chicas monas que comparten un club de animación en el instituto y que comen donuts no es la mejor premisa del mundo, y menos si viene respaldada por PA Works, un estudio que sabemos normalmente da poco más que productos mediocres con una animación de escándalo. Pero PA se ha resarcido de incontables decepciones y se ha marcado uno de los mejores animes de los últimos años.
El año pasado deje vacante la plaza de mejor anime del año en los premios del blog porque Monogatari no había entrado en el año físico de milagro y no sabía cual escoger entre Kyousougiga, Kill la kill, No game no life y Space brothers (series a las que ahora tendría que añadir Log Horizon), y me alegro porque ahora puedo otorgar sin ningún tipo de trampa ese premio a esta serie. Kyousougiga puede ser más simbólica y profunda. Kill la Kill y No Game pueden ser puro divertimento. Space Brothers puede ser más dramática. Log Horizon puede ser más psicohistórica. Monogatari puede ser más emotiva. Pero Shirobako es, en general, más equilibrada y redonda. Es una serie de Win / Win.

Shirobako es de esos animes que no hacen ruido y que fácilmente pueden ser ignorados por la masa al comienzo de una temporada. Pero cuando casi por casualidad ves el primer episodio descubres que puedes estar ante una serie muy interesante y gratificante, y cuando has visto unos pocos más... te alegra ver que el primer episodio no fue una casualidad y que puedes encontrarte ante algo muy grande, uno de esos animes distintos que aparecen muy ocasionalmente. Conforme avanzan los episodios es como leer un buen libro, y cuando alcanzas la mitad no puedes esperar para ver como continua, pero al mismo tiempo te asalta una extraña sensación al ver que cada vez te queda menos. Y cuando acaba sientes al mismo tiempo el gozo de haber llegado al final de un viaje y la tristeza de despedirte de unos amigos... y entonces te das cuenta de que has visto uno de los mejores animes de tu vida, y te sorprendes al darte cuenta de que no ha alcanzado ese estatus con comedia, acción o drama, lo ha hecho con normalidad, con simple cariño hacia lo que él mismo es. Porque al final, con cada plano entregado, con cada animación realizada, con cada fondo diseñado, con cada línea grabada, te sientes partícipe del triunfo de los protagonistas sobre la adversidad y compartes un poco de su felicidad. Y eso es algo que muy pocas series consiguen.
El ritmo de la serie es sorprendente, porque es siempre elevado. Hay clímax dramáticos con algunos de los protagonistas, pero en general en cada episodio suele haber una pequeña subtrama absolutamente importante que sirve como motor y que nos muestra algo del proceso de animación al tiempo que desarrolla a algún personaje. En su desarrollo la serie consigue mezclar el humor más clásico e inocuo del anime con otros gags más paródicos que bordean la cuarta pared y que homenajean al mundillo. A su vez, este humor se intercala con algo de drama laboral o personal, y por último se adereza con algo de nostalgia.
El diseño de personajes es muy variado, hay una recreación de decenas de personalidades reales de la industria, pero al mismo tiempo estos se dan la mano con otros personajes o diseños que son los suficientemente "particulares" como para darle un tono bohemio y extravagante a la serie, consiguiente un gran colorido y fuerza visual que queda realzado por la -como era de esperar- soberbia animación de PA Works. 
Además de algún recurso visual clásico de comedia, la animación y los diseños de la serie se ven favorecidos por la temática de la serie, que da lugar para momentos absolutamente surreales por las "obras maestras" en la que el estudio trabaja y en las que sus trabajadores creen a ciencia cierta (con lo que la serie no tiene problema en colarse en sus cabezas y mostrar sus pensamientos). 
Visualmente no es una serie de grandes alardes o momentos espectaculares, pero tiene sus detalles y triunfa -principalmente- por lo cuidado de sus diseños y su animación (siendo necesario decir aquí el gran trabajo de sus fondos y el hecho de que normalmente podemos ver muchos personajes en pantalla). 
Y ahora llega el momento curioso, porque tras dos entradas suplementarias y una larga lista de alabanzas... diré que no es una serie recomendable. La considero una serie imprescindible, pero no una recomendable. Para disfrutar esta serie hay que ser un gran amante del medio. No es una serie para novatos, que no entenderán la mitad de los tecnicismos ni les importará, así como tampoco entenderán las referencias a otras series o a muchos clichés. Es una serie para aquellos que tenemos lista en Myanimelist, y donde esa lista hace mucho que superó el centenar de series. Es una serie para aquellos que disfrutamos más con Osaka que con Eren Jaeger, o para aquellos que preferimos a Shiroe antes que a Kirito.
No es una serie de la cual vayamos a ver cosplays en los salones del manga, pero es una serie que seguirá siendo recordada y revisionada por sus seguidores cuando todos esos disfraces sean pasto de las polillas.

La épica de animar una comba

EXODUS
Shirobako y el "slice of life"

Shirobako es de los mejores animes que he visto en muchos años, pero también me parece uno de los más difíciles de recomendar, no por su grado de locura o lo enrevesado de su argumento, si no más bien lo contrario. Shirobako está dentro de uno de los géneros más particulares del anime: el "slice of life". Este es un género siempre difícil de recomendar, su característica principal es a su vez su mayor pega, son series en las que por definición no pasa nada, donde no tenemos otro objetivo que ver el ir y venir de los personajes. Como joven que creció en los 80-90, siempre he pensado que cuando alguien ajeno al mundillo piensa en manga y en anime tiene la imagen de Ninja Scroll o Ghost in the Shell (ver reseña), no piensa en Miyazaki, y ni mucho menos contempla que puedan existir series como Aria (ver reseña) o Azumanga Daioh, quizás la serie que definió este género en su forma actual (ver reseña).
Son series que normalmente nacen el 4-koma y que se amparan más en la comedia que en el drama, pero donde su mayor baza siempre son los personajes y el grado de empatía que el espectador adquiere con ellos. Estas son las características de un género que normalmente se encuadra dentro de la comedia estudiantil femenina por cuestiones de machismo y homofobia social. Ahora bien, no sólo hay excepciones que nos permiten ver la vida diaria de unos chicos de instituto (ver reseña), si no que en los últimos años han aparecido varias comedias de vida laboral como Working (ver reseña).  
Lo curioso de Shirobako es que revierte la mayoría de estas normas. 
Shirobako es lo que yo llamaría, a falta de los angloparlantes acuñen un termino más apropiado, un "slice of life" extresante. Es la vida en un trabajo de verdad, y aunque hay un notable componente humorístico no diría que es una serie de comedia. La comedia, así como los ligeros toques de fantasía y el algo más abundante simbolismo visual recubren y adornan una estructura de falso documental. No hay nada relajante en Shirobako, los centenares de personajes siempre están corriendo de un lado para otro, intentando cumplir plazos terriblemente ajustados y sobreponiéndose a todo tipo de imprevistos. No diría que hay grandes arcos argumentales en Shirobako, durante los 24 episodios de duración de la serie se producen dos series, y en ningún momento da la sensación de que un proceso sea menos importante que otro. Siempre se trabaja a contrarreloj para evitar los desastres o para solucionar estos cuando se han producido. Y se trabaja de verdad, hay tensión, hay gente que trabaja con desgana, hay gente que yerra y hay gente cuyo trabajo es rechazado pese a todos sus esfuerzos. Bajo la protección del quinteto inicial de protagonistas, la serie maneja un casting enorme de varias decenas de personajes, más o menos recurrentes, pero todos ellos cruciales para la elaboración de un anime (cada una de las protagonistas está colocada en una rama distinta de la producción de un anime, y la protagonista principal se encuentra precisamente en el grupo que tiene que coordinar y unir el trabajo de todos). La serie maneja estas decenas de personajes con una naturalidad pasmosa, con breves pinceladas de algunos pasados, exponiendo rivalidades y malos hábitos sin problemas a pesar del tono amable de la serie. Lo sorprendente es que si el espectador presta el mínimo de atención lógica acabará conociendo a la mayoría de este inmenso reparto coral.
Existe una regla no escrita de la narrativa cinematográfica que dice que el número de protagonistas no ha de exceder la decena, que más allá de ese número se exige un esfuerzo demasiado grande al lector y al propio guión. Shirobako ignora esa norma. Tenemos protagonistas claras, más de una decena de secundarios importantes y una legión interminable de secundarios esporádicos. Y funciona.
Quizás suene grandilocuente, pero hay series que crean o hacen avanzar géneros. Y creo que Shirobako es una de ellas.

El crepúsculo de los siete dioses afortunados de la batalla

3rd Aerial Girls Squad
Shirobako y la industría de la animación japonesa


El cine y la música vieron pronto su fuerza y supieron trabajar para ella, para a su vez beneficiarse de ella, la fortaleza de un negocio depende mucho de su imagen. Sabemos que los videojuegos representan una industria mucho más potente que la del cine, pero esta sigue siendo glamurosa mientras que la de los videojuegos tiene una imagen "de frikis". Esto, naturalmente, no es casual. Los lobbys del cine, como los de la música o la literatura tienen una gran fuerza dada por la tradición y nadie se extraña porque le den un premio a Stanley Kubrick... sin embargo parece que hay que justificar cualquier mención a Shigeru Miyamoto en un medio generalista. Quizás se deba a la particular mentalidad aislacionista japonesa, pero a su anime y manga le pasa lo mismo, y no pocas veces he escuchado que deberían adoptar un formato de negocio similar al de la editoriales americanas (algo ridículo, pues sencillamente la industria del manga es monstruosamente más potente y saludable que la del cómic americano).
El trabajo en la industria de la animación japonesa, salvo contadas excepciones (normalmente seiyus) no es gratificante ni social ni economicamente, pero la base de sus trabajadores esta allí por elección, porque aman el anime.

El primer paso paso para solventar este problema es que la industria se respete a si misma. Shirobako es un paso en esa dirección. Uno puede encontrar miles de libros basados en escritores, y no pocas películas están centradas en el cine mismo. Sin embargo hay pocos animes sobre anime, recuerdo poco más que las Ovas de Animation Runner Kurumi-chan y REC, y en manga Bakuman (ver reseña) y Genshiken en algunos puntos (ver reseña). Este tipo de series son necesarias, la industria debe darse cuenta de lo grande que ella misma es. Pero además debe de comenzar a respetarse ella misma, sin menospreciar los ejemplos antes citados, no todo tiene que ser comedia ni todos los personajes tienen que ser unos hikikomoris en el mejor de los casos. 
Shirobako respeta el anime. Detalla mil y una etapas de la producción de una serie, describiendo muchas de ellas en mayor o menor medida, y resaltando siempre la importancia de cada proceso. Todo en la serie está supeditado a los animes hasta el punto de que cuando se antes he mencionado que se hablaba del pasado de los personajes (personajes que en muchas ocasiones están basados en personas reales del mundillo), he de decir que se hace en lo referente a sus carreras en la industria y que este tipo de flashback además de definir a los personajes estos pasajes tienen como objetivo homenajear y describir la industria previa a la revolución digital, así como confrontar técnicas y mentalidades tradicionales con las actuales. 
Ahora bien, es importante decir que Shirobako no es un documental ni lo pretente. Shirobako es una oda a los animes, y se da cuenta de que lo primero en ese sentido es no dejar de ser un anime. Hay drama y hay realismo, sí, pero hay metáforas y simbolismo visual, hay un buenrollismo exagerado y hay comedia, comedia que incluso en ocasiones roza -o algo más- el surrealismo, y hay giros de guión para poner en apuros a los protagonistas y permitir épicas soluciones. Shirobako es un anime sobre anime, y el "sobre anime" no eclipsa al "es un anime".
Naturalmente se pueden poner muchas quejas en este sentido, ser animador en Japón significa tener muchos problemas para comer, y creo que todos imaginamos que las idols seguramente tengan que hacer muchas cosas inconfesables para tener una oportunidad de triunfar. La serie muestra conflictos entre compañeros de trabajo. La serie muestra la frustración de alguien que quiere hacer algo creativo y se ve arrojado al abismo de la monotonía. La serie muestra a alguien que nunca consigue pasar las entrevistas de trabajo. La serie solo muestra retazos de estos dramas, y no lleva ninguno a las últimas consecuencias, pero creo que esto no es un defecto pues la serie no creo que la serie en ningún momento pretenda ser un documental 100%. Es una serie sobre aquellos que aman la industria hecha por aquellos que aman la industria, no es objetiva.