Shirobako
Los primeros instantes de esta serie no invitan al optimismo. Cinco chicas monas que comparten un club de animación en el instituto y que comen donuts no es la mejor premisa del mundo, y menos si viene respaldada por PA Works, un estudio que sabemos normalmente da poco más que productos mediocres con una animación de escándalo. Pero PA se ha resarcido de incontables decepciones y se ha marcado uno de los mejores animes de los últimos años.
El año pasado deje vacante la plaza de mejor anime del año en los premios del blog porque Monogatari no había entrado en el año físico de milagro y no sabía cual escoger entre Kyousougiga, Kill la kill, No game no life y Space brothers (series a las que ahora tendría que añadir Log Horizon), y me alegro porque ahora puedo otorgar sin ningún tipo de trampa ese premio a esta serie. Kyousougiga puede ser más simbólica y profunda. Kill la Kill y No Game pueden ser puro divertimento. Space Brothers puede ser más dramática. Log Horizon puede ser más psicohistórica. Monogatari puede ser más emotiva. Pero Shirobako es, en general, más equilibrada y redonda. Es una serie de Win / Win.

Shirobako es de esos animes que no hacen ruido y que fácilmente pueden ser ignorados por la masa al comienzo de una temporada. Pero cuando casi por casualidad ves el primer episodio descubres que puedes estar ante una serie muy interesante y gratificante, y cuando has visto unos pocos más... te alegra ver que el primer episodio no fue una casualidad y que puedes encontrarte ante algo muy grande, uno de esos animes distintos que aparecen muy ocasionalmente. Conforme avanzan los episodios es como leer un buen libro, y cuando alcanzas la mitad no puedes esperar para ver como continua, pero al mismo tiempo te asalta una extraña sensación al ver que cada vez te queda menos. Y cuando acaba sientes al mismo tiempo el gozo de haber llegado al final de un viaje y la tristeza de despedirte de unos amigos... y entonces te das cuenta de que has visto uno de los mejores animes de tu vida, y te sorprendes al darte cuenta de que no ha alcanzado ese estatus con comedia, acción o drama, lo ha hecho con normalidad, con simple cariño hacia lo que él mismo es. Porque al final, con cada plano entregado, con cada animación realizada, con cada fondo diseñado, con cada línea grabada, te sientes partícipe del triunfo de los protagonistas sobre la adversidad y compartes un poco de su felicidad. Y eso es algo que muy pocas series consiguen.

El ritmo de la serie es sorprendente, porque es siempre elevado. Hay clímax dramáticos con algunos de los protagonistas, pero en general en cada episodio suele haber una pequeña subtrama absolutamente importante que sirve como motor y que nos muestra algo del proceso de animación al tiempo que desarrolla a algún personaje. En su desarrollo la serie consigue mezclar el humor más clásico e inocuo del anime con otros gags más paródicos que bordean la cuarta pared y que homenajean al mundillo. A su vez, este humor se intercala con algo de drama laboral o personal, y por último se adereza con algo de nostalgia.
El diseño de personajes es muy variado, hay una recreación de decenas de personalidades reales de la industria, pero al mismo tiempo estos se dan la mano con otros personajes o diseños que son los suficientemente "particulares" como para darle un tono bohemio y extravagante a la serie, consiguiente un gran colorido y fuerza visual que queda realzado por la -como era de esperar- soberbia animación de PA Works.
Además de algún recurso visual clásico de comedia, la animación y los diseños de la serie se ven favorecidos por la temática de la serie, que da lugar para momentos absolutamente surreales por las "obras maestras" en la que el estudio trabaja y en las que sus trabajadores creen a ciencia cierta (con lo que la serie no tiene problema en colarse en sus cabezas y mostrar sus pensamientos).
Visualmente no es una serie de grandes alardes o momentos espectaculares, pero tiene sus detalles y triunfa -principalmente- por lo cuidado de sus diseños y su animación (siendo necesario decir aquí el gran trabajo de sus fondos y el hecho de que normalmente podemos ver muchos personajes en pantalla).

Y ahora llega el momento curioso, porque tras dos entradas suplementarias y una larga lista de alabanzas... diré que no es una serie recomendable. La considero una serie imprescindible, pero no una recomendable. Para disfrutar esta serie hay que ser un gran amante del medio. No es una serie para novatos, que no entenderán la mitad de los tecnicismos ni les importará, así como tampoco entenderán las referencias a otras series o a muchos clichés. Es una serie para aquellos que tenemos lista en Myanimelist, y donde esa lista hace mucho que superó el centenar de series. Es una serie para aquellos que disfrutamos más con Osaka que con Eren Jaeger, o para aquellos que preferimos a Shiroe antes que a Kirito.
No es una serie de la cual vayamos a ver cosplays en los salones del manga, pero es una serie que seguirá siendo recordada y revisionada por sus seguidores cuando todos esos disfraces sean pasto de las polillas.