Keima Katsuragi ha finalizado la partida a su juego más largo. La puntuación del juego, no obstante, está lejos del 40/40 de Famitsu. The world god only knows es un manga con un dibujo precioso, algunos personajes memorables, un buen sentido del humor y una colección de agujeros en la trama espectacular. ¿Es un manga recomendable? Sí, a pesar de que le cuesta mucho arrancar, es una serie entretenida y bastante disfrutable. ¿Es una obra maestra? Ni de coña.
Virtudes el manga tiene, y bastantes. El dibujo del autor es una absoluta preciosidad, siendo también muy nítido y fácil de seguir. El movimiento y la acción suelen estar bien reflejados, los fondos son detallados y variados, y en cuanto al uso de deformaciones y otros recursos cómicos esta obra sencillamente es magistral.
No estamos ante la alocada guarrada de "Minamoto-kun no monogatari" y la historia es bonita, ingenua y utopicamente imposible, ridícula hasta cierto punto pero agradable. Keima es un personaje muy carismático con muchos puntazos cómicos, pero también anda sobrado de inteligencia y falto de escrúpulos; hace lo que tiene que hacer, ya sea cómico, dramático o épico. Y el harem que le rodea, si bien es absurdamente grande, tiene algunas chicas memorables como Yui, Tenri, Haqua o Nikaido. Haqua y Ayumi son tsunderes de libro, así como muchas de las otras chicas son muy arquetípicas también, pero la serie no deja de ser una parodia de los eroges y galges así que no es tampoco ningún crimen puesto que las propias decisiones del prota se basan en sus desorbitados conocimientos de estos clichés.
Ahora bien, defectos también tiene y no pocos, y empañan bastante el resultado final. La serie tarda demasiado en arrancar, con muchos arcos irrelevantes para la trama y cuya comedia resulta pronto repetitiva. Llegado un momento, sobre el capítulo 50, la serie mejora de sobremanera y muestra grandes conquistas que culminan en el grandísimo arco de las diosas... maravilloso hasta que es cerrado atropelladamente. Pasado el climax de la serie tenemos año y medio más de esta, con un arco en el pasado que aún hoy no se muy bien que objetivo tenía y que además resulta bastante lento y tedioso. Y luego la serie acaba abruptamente, y aunque el final no es tan chapucero como me temía cuando se anunció su finalización parece a todas luces precipitado y forzado (lo cual es extraño si tenemos en cuenta que todo el año anterior parece casi de relleno). Es un final de reseteo que resuelve el harem de la forma más fácil y que deja algunas tramas en el más completo de los olvidos (la trama del infierno al final no tiene apenas importancia, las diosas son un Deux Ex Machina para lo bueno y lo malo, y las conquistas del pasado no tienen al final su más que previsible efecto sobre el presente).
En resumen, una buena idea difícil de desarrollar que fracasa por sus propias limitaciones y por ciertas carencias narrativas y estructurales de su historia. Un manga con algunos momentos muy buenos, pero también con grandes altibajos. Simpático y recomendable, pero fallido en su resolución.












