viernes, marzo 24, 2017

El crepúsculo de las mallas

Logan

No soy un gran fan de Lobezno. Es un personaje muy carismático y todo eso, pero su popularidad es tal que también tiende a supeditar a su figura un universo tan coral como el de los X-men. Jackman siempre ha hecho un buen trabajo con este personaje, y las dos primeras películas de la franquicia me encantaron... pero desde aquellas este personaje casi siempre me ha sobrado. No obstante, con esta película me he reconciliado con el personaje y he visto lo que siempre había querido ver del mutante de las garras de adamantiun.

Un ejemplo, en la infame primera película (tan mala que es una de las pocas excepciones a mi regla de reseñar cualquier película que vea), en una escena, Lobezno cargaba contra un camión a lomos de una moto y lo rajaba con sus garras. Había unas cuantas leyes de la física que se iban a tomar por culo en esa escena. En esta película Lobezno se lanza en una especie de limusina contra una alambrada, y no la atraviesa, en su lugar acaba enganchado a ella y arrastrándola. Puede parecer una chorrada, pero creo que esta escena ilustra a la perfección lo que es esta película. Una película en la que vemos a un protagonista continuamente malherido a pesar de sus habilidades, una película en la que es constantemente apalizado y donde se enfrenta con rabia a sus enemigos. Una película en la que las garras se clavan y destrozan a la gente. Hay sangre al fin, y no es gore, es simplemente realismo y lógica. La violencia peligrosa de verdad es aquella en la que te dicen que si le disparas a alguien no muere, aquí la gente muere, muere rápida y contundentemente.
Logan nos traslada al año 2029, un año en el que prácticamente los mutantes han sido exterminados y donde los pocos supervivientes que quedan malviven como pueden. Logan, por supuesto ha sobrevivido, pero su poder de regeneración parece estar menguando y le vemos encanecido y afectado por la edad; junto a él un Xavier casi senil junto al cual tendrá que cuidar una niña. Hay peleas, hay muchas peleas, y algunas de estas tienen ideas muy interesantes, pero son lo menos importante de la película, e incluso diría que cuando la película tiene que improvisar un clímax es cuando peor se maneja. Hay peleas, como he dicho, pero también hay escenas en la que Logan tiene que ayudar a mear a Xavier, y estas escenas son más importantes. La película se articula en base a la idea de la familia, con un Xavier que actúa como padre de Logan, y una niña que actua como una hija de Lobezno; la relación entre padres e hijos, es uno de los grandes motores de la película. Otro motor sería la culpa, el peso de los pecados y la búsqueda de una brizna de redención. La muerte, la gran sombra que se cierne sobre todo el mundo de esta película, sería otro gran pilar de esta triste y melancólica película en la que todo parece abocado al fracaso.
Logan es una película larga y es una película lenta. Es una película con un argumento muy sencillo y relativamente previsible, pero donde lo importante de verdad es el desarrollo de sus personajes. La fotografía prima los tonos amarillentos que tan bien transmiten una sensación de tristeza y decadencia. Los efectos especiales son muy reducidos, limitándose a heridas brutales y a algún que otro doble digital. El guión es sólido y los actores están muy bien, con unos Jackman y Stewart que saben que están interpretando por última vez a unos personajes a los que les tienen mucho cariño. 
La acción es relativamente escasa y el drama y la reflexión abundan. El cine de superhéroes esta ya más que consolidado y esta es una de esas películas que, sin ningún complejo, abraza ideas muy sugerentes que se salen de las formulas más comerciales y habituales. He leído muchas veces que esta película es un "western crepuscular", que es el "Sin perdón" de los superhéroes... esa afirmación me parece excesiva, pero si me parece sin duda que esta película esta más cerca de la cinta de Eastwood o de "Hijos de los hombres" que de cualquiera de las que conforman las "fases" de Marvel o ese universo compartido que DC intenta crear.
Es una excelente y muy recomendable película dejando de lado cualquier etiqueta.

miércoles, marzo 22, 2017

Festín de cuervos

Haikyuu!! Karasuno vs Shiratorizawa

Tras una gran segunda temporada (ver reseña) que potenció las virtudes que la serie había atesorado desde el principio (ver reseña), esta tercera temporada podía ser un colofón brutal o suponer una enorme decepción por las altas espectativas que se tenían en ella. Afortunadamente la serie no sólo ha estado a la altura de sus predecesoras, si no que las ha superado regalándonos un partido para el recuerdo.
Esta tercera temporada era arriesgada, había poco material del manga original pendiente y la distribución de episodios de las temporadas anteriores había dejado la serie en un punto raro: justo antes de la gran final. Esta tercera temporada plantea algo que suele ser más propio de OVAs, una serie centrada unicamente en un partido. Tenemos en esta ocasión 10 episodios (9, en verdad, el primero sería el clásico episodio de "el día de antes") en los que vemos los cinco sets del partido. Y son 5 grandísimos sets. Uno pensaría que son demasiados episodios deportivos y que esto no deja lugar para la comedia o las relaciones de los personajes, sin embargo no es así, el autor del manga consigue -además de los consecuentes flashback del rival de turno- desarrollar a los personajes (Tsukishima crece hasta niveles increíbles en estos episodios) y hacer que el humor continúe estando presente a pesar de los altos niveles de épica. Ayuda sin duda el tipo de deporte; un deporte con tantos miembros en un equipo, donde sólo 3 pueden tocar el balón en cada posesión, y donde el marcador da lugar a tantos cambios de ritmo y remontadas se presta como pocos para un relato épico de superación. La serie consigue dar lugar a un enfrentamiento épico, donde todo el grupo protagonista es llevado al extremo y tiene que darlo todo para acabar con un equipo inferior como bloque pero superior merced a un jugador que está completamente por encima de todos como es Ushijima. Naturalmente, la serie fuerza un poco la trama para llegar a los cinco sets, pero creo que lo hace con habilidad pues no nos muestra a Shiratorizawa como un equipo infinitamente superior... de hecho es un equipo con relativamente pocos recursos, pero los pocos que tiene son casi imparables, lo que hace que no sea increíble que los protagonistas les arranquen puntos cuando juegan a la perfección pues vemos que son un mejor equipo desde el principio. La naturaleza individualista de los rivales también ayuda a que no veamos demasiados jugadores maravillosos de los que apenas habíamos oído hablar salir de la nada.
Técnicamente la serie goza de una gran animación, y si bien en algún que otro momento se recrea en algún impacto en concreto o algún movimiento de cámara espectacular, lo que más destacaría de la serie es como consigue que el espectador tenga en todo momento una visión perfectamente clara de la pista y la posición de los personajes, y hacerlo mientras la pelota y las jugadas mismas transmiten una gran sensación de velocidad.
No es el mejor spokon que he visto/leido (hay grandes joyas como Slam dunk, Ippo o Chihayafuru por ahí), pero sin duda si es uno de los mejores. Haikyuu no inventa en verdad nada, pero su autor controla el género y sabe trabajarlo, potenciando sus virtudes al máximo y reduciendo sus defectos al mínimo. Una serie, una franquicia, absolutamente recomendable.

domingo, marzo 19, 2017

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos...

La rosa de Versalles

Este es uno de los mangas más celebrados de la historia. Y con razón. "La rosa de Versalles" es uno de los mejores y más satisfactorios mangas que he tenido el placer de leer; y si me ha maravillado en pleno siglo XXI no quiero imaginar lo que esta obra supuso a principios de los 70, cuando los géneros y las narrativas estaban aún por explorar. Impulsora del shojo y del manga histórico, esta obra que nos traslada a la Francia prerevolucionaria no ha envejecido un ápice y sigue manteniendo una fuerza increíble.
El punto de partida es simple. Maria Antonieta llega a Francia para casarse con Luis XVI, allí conocerá a muchos personajes históricos, y entre ellos destacará el conde sueco Hans Axel de Fersen, con el que estallará de inmediato un platónico romance. A ellos se les sumará como tercer vértice de la historia la gran protagonista de la obra: Oscar François de Jarjayes, una noble ficticia que ha sido criada como hombre y ostenta un importante cargo en la guardia de la corte. Este trío, al que podrían añadírsele algunos nombres más, formaran el eje de una historia de amores imposibles enmarcados en una época increíblemente turbulenta. 
La veracidad de la historia, por supuesto, es relativa y discutible; la obra es una ficción cuyo corazón es una historia romántica, pero el manga tampoco falsea demasiado la realidad. Por las páginas de esta obra pasean Robespierre, la condesa de Polignac o el mísmisimo Napoleón, y vemos hechos como el episodio del collar o cada uno de los hitos históricos más importantes de la Revolución Francesa. Y puede que Maria Antonieta no sea reflejada como una déspota, pero ni mucho menos la pintan como una dama inocente víctima de las circunstancias. Quizás se podría acharcar a la autora que Oscar es un personaje terriblemente moderno con unos ideales avanzados incluso para nuestros tiempos y que seguramente sería imposible no ya su existencia en ese tiempo si no el hecho de que ostentase los cargos que ostentaba, pero me parece que es el único anacronismo relativamente importante de la obra. Naturalmente, el manga no puede tomarse como una lección de historia, pero es una obra que se muestra muy respetuosa con los hechos que narra y no los banaliza en ningún momento (además, son frecuentes ciertas anotaciones para explicar hechos o dar cameos a personajes importantes). 
Formalmente, la obra es otra maravilla. El dibujo de Ikeda es excepcional, precioso, con un gran detalle en los fondos y en el vestuario de los personajes. Incluso a pesar de que la mayoría de las féminas comparten peinados en muchos bailes, siguen siendo distinguibles (aunque si que tendría en contra de su diseño, por meros gustos personales, esos gigantescos ojos con unas cruces en su interior a modo de brillo). Y si bien en la esgrima fracasa, en las escenas de batalla no lo hace y creo que el estilo de la autora capta bastante bien el movimiento. Tengo algunas sensaciones encontradas con respecto a la composión de las páginas, pues el ritmo de la obra es tan elevado que facílmente pasa de un escenario a otro sin que nos demos cuenta y sin ningún tipo de recuadro que lo indique; las transiciones entre escenas, o a veces entre planos, son en ocasiones demasiado bruscas. Y más allá de las florecitas o los fondos brillantes tradicionales de los shojos, o de los secundarios cómicos deformados en segundo plano heredados de la escuela de Disney, la autora se permite recursos visuales muy potentes como deformaciones extrañas, fundidos, o alguna que otra metáfora visual, y así mismo para algunas de las escenas más cruciales no se vale de ningún simbolismo y nos planta la decapitación de Luis XVI o alguna escena de sexo.
La modernidad visual de este manga es increíble, pero no menos rompedora es su trama. Independientemente de su realismo, la revolución francesa le permite a la autora plantear temas universales, y sumarles a ellos una óptica femenina y añadir esta potente baza al repertorio de tramas y conflictos que viven los personajes. Y entre los grandes temas de la libertad, la fraternidad y la igualdad, se mueven además temas muy tabús, pues no olvidemos lo odiada que era aquella reina de Francia y de todo de lo que se la acusaba, y aquí el manga no se moja mucho... pero el sólo plantear esa escena en la que Maria Antonieta apeló a todas las mujeres en un juicio no deja de ser muy valiente.
Es, en resumen, una obra increíble. Terriblemente sólida a nivel de personajes y trama, y con un ritmo endiablado que siempre mantiene el interés en una historia que consigue sorprendernos a pesar de todos sabemos hacia donde conduce. Un manga que era maravilloso hace medio siglo y que hoy en día no lo es menos. Absolutamente recomendable.

jueves, marzo 16, 2017

OPDM - 11 - Temporada de anime de Invierno 2007

Nueva entrega del podcast, y como era más o menos previsible, tocaba reseñar la temporada de anime de inverno del 2007... una temporada bastante floja con pocos animes memorables y menos aún recomendables. Hablaremos de... 

Gakuen Utopia Manabi Straight!
Hidamari Sketch
Tokyo Majin Gakuen Kenpucho: Tou
Nodame Cantabile
Major S3
Yes! Precure 5
Shuffle! Memories
Ikkitousen: Dragon Destiny
Byousoku 5 Centimeter

Para compensar esta baja cantidad de animes, y evitando conseguir nuestro objetivo de un programa de menos de 2 horas, la sección de cajón de sastre ocupa medio programa con Setzer hablando sobre el juego Ni-Oh de PlayStation 4 y en un anticipo de la futura entrada del blog un servidor hablará de "la sorpresa de Suzumiya Haruhi" y del resto de novelas de la saga.

En nuestro bestiario en esta ocasión tocaran los Insectoides del Juego de Ender, y en el atlas viajaremos a Invernalia mientras pensamos -se aceptan sugerencias- que demonios meteremos con la letra J.

Los tiempos del programa son...

Primer bloque... al principio (obviamente)

0:22 Bestiario sin spoilers
0:29 Bestiario con spoilers

Segundo bloque: 0:33

0:58 Atlas

1:09: Ni-oh

1:38: Suzumiya Haruhi

Como siempre, se agradecen likes en ivoox, comentarios y todas esas cosillas que ayudan a dar visibilidad al programa... y que siempre da gusto grabar y saber que alguién escucha al otro lado.

lunes, marzo 13, 2017

Nada de tanto monta, monta tanto

Watashi ga Motete Dousunda

Esta "Watamote" tendría muchas opciones para ser ofensiva. La premisa inicial, la de una fujoshi gorda que tras perder mucho peso -por la depresión causada por la muerte de su personaje de anime favorito- se convierte en la chica más popular del instituto... no es la más prometedora del mundo, y desde luego los cuatro pretendientes no caen muy bien de primeras debido a ello (salvo uno, el resto parecen de primeras -y aún de segundas, cuando avanza la serie y trata de profundizar un poco en ellos- basura humana). Pero la serie es una comedia alocada, una parodia del género del harem y la protagonista pasa de ellos, no teniendo más interés que hacer que se líen entre ellos para alimentar sus fantasías (el humor exige ciertos conocimientos de la jerga del mundillo otaku, y puede tener alguna broma de seme o uke... pero en general es un humor bastante blando y accesible).

El argumento de la serie es una chorrada, pero la comedia funciona muy bien y la serie salta hacia todos los tópicos otakus habidos y por haber, viviendo constantemente en la autoparodia y la ridiculización de los tópicos del género.La protagonista tiene un carisma desbordante, y no sólo funciona muy bien de cara a la comedia con una inteligencia muy particular, si no que también constituye un buen motor dramático para la historia e incluso en un par de ocasiones la serie consigue dibujar un par de buenas historias de secundarios (en otras ocasiones no, la serie tira de tópicos y cualquier trama que se aleja de las pasiones fujoshis o los argumentos más otakus cae -a pesar de mostrar alguna que otra interesante pincelada- en una anodina mediocridad).
Visualmente no es una serie que destaque demasiado. Con la salvedad de la protagonista, algo más trabajada, los diseños de sus personajes son bastante genéricos. Musicalmente tampoco destaca. Es una serie bastante del montón técnicamente hablando y sólo destacaría en este punto lo correctas que son las transiciones hacia las deformaciones cómicas o algunos recursos visuales para los gags.
A nivel de ritmo y desarrollo tenemos la clásica estructura de serie donde cada episodio se centra inicialmente en un chico -con una historia y un formato relativamente diferenciados- para no tener que preocuparse demasiado con el avance de la trama y los conflictos que esto podría suponer de cara a los personajes. Es el clásico harem donde todos se llevan muy bien entre ellos y donde a cualquier avance le sucede casi de inmediato un reseteo.
Es una serie muy sencillita, no es especialmente original ni brillante. Pero este tipo de parodias de la misma industria suelen resultar entretenidas si están bien hechas, y esta lo está. No es un anime imprescindible, pero si me parece una comedia ligera muy entretenida y disfrutable para cualquiera que quiera reírse un poco de las tristes cotas de degenaración que ha alcanzado el medio.

sábado, marzo 11, 2017

Yo creo en Oda...

One Piece 858 - Reunión

Creo que a lo largo de todas mis reseñas de Totland ha quedado claro que no soy un gran fan de esta saga, no al menos de ella en su totalidad. Esta saga tiene cosas que me encantan, y otras que no me gustan demasiado. Entre las cosas que no me entusiasman, está Capone. Esta alianza me parece muy forzada y el personaje en si no me entusiasma. Dicho esto, el capítulo de esta semana me ha encantado. El contexto puede no gustarme, pero la forma de narrarlo de Oda es sencillamente increíble.
En este capítulo los personajes se muestran sólidos y consistentes; todos actúan de acuerdo a lo que sería lógico en ellos, Pekoms sigue siendo leal a su banda, y así mismo Luffy es fiel a su sencilla mentalidad e intenta vengarle nada más ver a Capone, como también se niega a trabajar con Caesar; así como vemos que Jimbe vuelve a hacer de la voz de la razón y la veteranía ante Luffy (e incluso ante Capone, al que le vemos mostrar su orgullo y pendenciosidad de la "peor generación"). Y al mismo tiempo se nos revelan datos sobre estos personajes tan relativamente poco conocidos que justifican algunas de sus acciones, como ese afán por la elegancia de Capone que, más allá de darnos una escena de bañera de Nami -escena que incluye fanservice furry-, explica el desden con el que el pirata mafioso miraba a Booney engullir un plato tras otro. Y más allá de detalles superficiales de la personalidad de Capone, detalles que están incluso al servicio del manga al dar lugar al cambio de vestuario habitual de cada saga y nos presentan aquí los trajes de gala de la boda (y siempre se agradece que dentro de un shonnen un autor le cambie la ropa a sus personajes), en este capítulo continuamos profundizando en la personalidad de Big Mom, conociendo al fin el porque en la isla no hay gigantes y el motivo de la partida de Lola, así como hasta la razón por la que su hermana está a favor del parricidio y el porque su padre era tan maltratado. Oda poco a poco une cabos, y aquí no solo estamos conociendo el término de "mala sangre" que probablemente aplique a muchos de los semigigantes que hemos visto hasta el momento, si no que se nos lanza otra nueva pista sobre la isla de Elbaf -visitada la isla submarina ya, la de los gigantes es la isla la más anticipada del manga desde hace unos 700 capítulos-, el carácter vikingo de esta isla y su renombre como nación de guerreros se refuerzan con la mención a "Loki"... nombre que no hace falta además decir lo que puede conllevar en cuanto a personalidad.
Y todo esto, que ya compondría un capítulo muy sólido e importante a nivel argumental, queda redondeado por un par de gags memorables como la recuperación dental de Luffy gracias a la leche o la conversión de Caesar en mafioso. 
Con espacio incluso para presentar al jefe cocinero de Big Mom, el capítulo presenta además algunas viñetas magníficas con todos los personajes y sus nuevos ropajes. Un capítulo, sencillamente, magnífico. No deja de ser sorprendente como Oda puede guionizar y dibujar un capítulo de transición tan efectivo y entretenido.

miércoles, marzo 08, 2017

No puedo recomendar este anime



Long Riders!

Me ha gustado. Es un anime que siempre me apetecía ver, y cuyo visionado normalmente me sacaba una pequeña sonrisa. Pero no puedo recomendarlo.
A veces pasa. No hay una explicación lógica. Hay causas y efectos, condicionantes y factores de todo tipo que afectan a nuestros impulsos nerviosos... pero al final, a nivel atómico, la teoría de la incertidumbre se mueve en posibilidades, en gatos que están y no están en una caja... cosas de esas. Al final los gustos son algo muchas veces inexplicable. Y hay ocasiones en las que uno ve una mala película y le gusta, y sabe que la razón es algo tan simple y comprensible como Kate Beckinsale en cuero, razones simples para placeres culpables. Pero hay veces que uno es incapaz de encontrar palabras para justificar sus acciones.
Me ha gustado "Long Riders!", a pesar de que no encuentro un solo argumento a favor de la serie. Inicialmente diría que plasticamente me gustaba, pero eso sólo son los primeros episodios, cuando la animación esta más cuidada... después el estudio sencillamente no llegaba en fechas y la serie sufre una notable caída en lo referente a su calidad técnica (visualmente hablando, a nivel sonoro nunca llego a destacar especialmente).
Y argumentalmente, la serie no tiene argumento. Básicamente tenemos una chica mona algo lenta que se flipa viendo a otra chica en bicicleta y entra así en el apasionante mundo del cicloturismo. Es una serie de chicas monas haciendo kilómetros, no compiten, sólo van de un lado a otro, haciendo muchos kilómetros, disfrutando de su amistad creciente mientras ven paisajes y hacen apología del "mens sana in corpore sano" (frase que, por cierto, originalmente no tenía el significado que la cultura popular ha acabado dándole). Las chicas protagonistas no son especialmente carismáticas, la prota es demasiado tontilla, su amiga es preocupantemente devota de ella, tenemos una tapón plana tsundere con colmillos y coletas que trabaja de camarera, tenemos a una pechugona con gafas que va diciendo "ara ara" todo el rato, tenemos a la versión ciclista de Son Gokuh... y luego a una dependienta de una tienda que vuelve a demostrar la extraña obsesión de Japón con las alpacas. En la serie en si no pasa nada, las chicas van y vienen protagonizando una comedia ligera, sin que les suceda nunca nada especialmente destacable... quizás sea esta absoluta falta de pretensiones o de espíritu competitivo, el simple placer pasear en bicicleta, lo que hace que esta serie me guste y me parezca extrañamente relajante, me parece que logra ser extrañamente cotidiana (de hecho, cuando se sale de esta tónica e intenta ser más comedia chorra de instituto me parece que funciona considerablemente peor).
No hay acción, no hay drama, apenas hay comedia y esta es muy blanda. No hay apenas fanservice, no hay yuri. Hay series mejor animadas, hay series más emocionantes, y hay una inmensa cantidad de series más o menos igual de mediocres que esta... pero esta serie me ha gustado. No puedo recomendarla, todo aquello con lo que la podría definir serían seguramente pegas, y desde luego no rebatiría nada a alguien que la criticase... pero a mi, sencillamente, por razones que no sé explicar, me ha gustado.

lunes, marzo 06, 2017

No tan buenos y no tan malos

Águilas y cuervos

En los últimos meses había visto por ahí algunas buenas críticas de esta novela que misteriosamente se pluralizó en su traducción al castellano, y me entraron ganas de leerla. Y mis impresiones finales no pueden evitar ser un poco decepcionantes, esta bien, pero tiene algunos puntos que no me gustan demasiado.

La novela narra un periodo de veinte años relativo a la invasión de la Gran Bretaña por parte de los romanos, y ahí tenemos a un puñado de clanes celtas con sus ideologías luchando por intentar sobrevivir a quizás el imperio más poderoso que ha visto el mundo. Y mirando en la wikipedia uno ve que los nombres son reales, que las batallas están puestas en sus fechas y que, en general, el libro parece ser una recreación -con todas sus libertades narrativas- bastante fideligna de la historia oficial de aquellos días. Tenemos a un buen número de personajes, tanto celtas como romanos, y cada uno de ellos más o menos tiene sus ideas sobre lo que es la libertad y lo que es la civilización, y luego tenemos algunas cositas de druidas y albores del cristianismo para darle un toque sugerente a la cosa.

Sin embargo, es una novela actual, y eso no me gusta. No es como cuando ves Braveheart y luego escuchas la historia verdadera de William Wallace, aquí la neozelándesa Gedge no miente... pero digamos que no se explaya en lo que no le interesa. Así, nuestros buenos y heroicos celtas, que son pintados como los buenos de la historia, se llenan la boca hablando de libertad porque todos los hombres son iguales... pero algunos son más iguales que otros, como diría Orwell. Los protagonistas son los protagonistas, pero no me parece que podamos empatizar bien con ellos como víctimas si antes de que llegasen los romanos se dedicaban a guerrear entre ellos y al pillaje. Entiendo el mensaje de la autora, pero me parece muy tramposo poner como adalides de la libertad y la naturaleza a los brutales líderes de clanes que no dudaban en matar a sus enemigos o en esclavizarlos, así como no me gusta como sataniza a algunos personajes por plegarse a Roma pero a otros se lo perdona no sé muy bien porqué, y naturalmente en los romanos también tenemos ejemplos de estas pequeñas incongruencias necesarias para el guión. Eso me parece muy tramposo, tenemos unos personajes con unos ideales demasiado "actuales", y me parece que desentonan en el contexto histórico en ocasiones. Y es una lástima porque en ocasiones muestra un tono más oscuro y demencial, y me parece que es entonces cuando más brilla, cuando es más disfrutable y menos tramposa.
La novela en general esta bien, y siendo casi un millar de páginas se lee rápido y bien, y no es un mero best-seller de novela histórica como es ahora tan común ver (supongo que el boom del género fue "Los pilares de la Tierra" y esta novela es anterior), pero no puedo recomendarla especialmente a nadie. 

sábado, marzo 04, 2017

No es que no me guste Capone...

One Piece 857 - Torre

No me gusta Capone, no me gusta nada, hay algo en su diseño occidentalizado que no me gusta nada por original e inusual que sea dentro de la franquicia... y tampoco su fruta o su personalidad me gustan. Es un personaje que, en líneas generales, no me gusta. Me parece el peor de los supernovas.

Ahora bien, los gustos son personales y entiendo que a mucha gente le guste. Lo entiendo, y no tengo nada contra ello. Si este capítulo no me ha gustado nada no ha sido porque Capone no me gustase antes del capítulo, es porque sencillamente me parece una sucesión de sinsentidos extraños.

Entiendo que todo esto es la herramienta de Oda para algo, entiendo que hay un fin y que este es el medio. Sin embargo me parece todo muy forzado y muy torpe... la idea de que Capone pueda conspirar contra Big Mom me parece sencillamente absurda. No tengo nada contra aquello de que un pez chico se coma a uno grande, a fin de cuentas es la esencia de los shonnen y toda la aventura de Luffy se ha basado en ese concepto salvo contados momentos (y, aunque no me guste Foxxy, me encantó la idea de se invirtiese la dinámica habitual de superación del protagonista de un shonnen y un pirata supuestamente menor pudiera poner contra las cuerdas a Luffy). Ahora bien, una cosa es que un novato sin recompensa se cargue a uno de 100 millones, otra es que uno de 150 derrote a uno que haya pasado la psicológica barrera de los 300... y otra cosa es que un supernova trate de ir el sólo contra toda una Emperadora. Capone atacó por la espalda a Pekoms y ganó, pero si de verdad cree que tiene alguna posibilidad frente a Linlin... no es muy distinto a ese Caribou que también atacó por la espalda al leoncito convencido del poder de su fruta. Porque la fruta de Capone puede ser poderosa a su manera, pero creo que nadie duda que Big Mom no tendría ni para empezar con él... esto no es Hunter x Hunter con habilidades absolutas, las escalas de poder son muy claras en esta serie y ya sería un milagro exagerado que Capone sobreviviera a un enfrentamiento con Cracker.

La idea de la traición en la boda no me parece mala, la veo incluso hasta necesaria. Pero el que sea Capone el gran conspirador -por muy potente que sea la posibilidad de que su mujer esté detrás en venganza por Lola- me parece un error por. Vería lógico que Capone formara parte de una conspiración, ya fuera comandada por Lord Potato o algún otro grande de Big Mom cansado de la actitud de su madre, o por unos Vinsmoke que sería bastante lógico que estuvieran alieaneados realmente con el Gobierno Mundial y hubieran infiltrado a un Almirante con un ejército de Pacifistas de segunda generación... pero Capone y su banda de masillas cutres surgidos de los años de la Ley Seca contra Big Mom y todo su ejército... es ridículo. Si un pirata intenta convencer a Pekoms para que se una a su rebelión es que ese pirata no tiene bien pensada su rebelión.

El rol de Capone como subordinado de Big Mom era perfecto, ilustraba aquello de "morir contra ellos o vivir bajo su protección"; que algunos de los 11 supernovas no fueran tan protagonistas era algo narrativamente acertado. No todos tenían que ser especiales. Kidd y Law estaban marcados desde el principio como los "iguales" a Luffy, el resto tenían sus cosas... pero el hecho de ver a algunos renunciar y plegarse ante los Emperadores me parecía tan lógico como inevitable. Y Capone cumplía bien ese rol; ya Drake parece asumir también ese rol de infiltrado y Oda lo ha perfilado bastante bien desde el principio.

Podría ser que Capone fracasara, podría ser la idea de Oda el hacerlo caer para no levantarse -como supuestamente si se levantará Kidd-, esa sería una opción interesante... pero este desarrollo sigue pareciéndome erróneo, y lo que es peor, me parece que está desdibujando al personaje. Porque no siendo un fan de Capone, en todos estos años me había transmitido otra impresión. No me gustaba, no me parecía carismático, pero desde luego no me parecía un estúpido. Capone parecía un profesional, alguien que tenía un trabajo y colocaba este por encima de todo, alguien serio que tenía la suficiente cabeza para evaluar rapidamente cualquier situación y huir por patas de Shabondy en lugar de quedarse esperando a un Almirante como un pirata molón. Y ahora de repente resulta que es alguien que decapita animales por gusto, un sádico adorador del caos que parece que dejaría en evidencia a Doflamingo. Sencillamente, no me cuadra, ni siquiera ante la posibilidad de que Luffy rechace una alianza con alguien tan radicalmente opuesto a lo que es un compañero/amigo/aliado en un shonnen.

Seguramente todo esto acabe bien y me tenga que comer mis palabras; creo que esta claro que Oda esta cuidando mucho esta saga y su ritmo.... pero por mucho que Oda quisiera soltar la frasecita de "le haré una oferta que no podrá rechazar" me parece que este desarrollo es completamente erróneo.

miércoles, marzo 01, 2017

La inmortal oscuridad de la raza humana

Ajin

Lo primero que hay que decir es que este es un anime de Polygon, estudio que ya se ha ganado un más que merecido nombre gracias a la adaptación al anime de Knigths of Sidonia en sus dos temporadas (ver reseña 1, ver reseña 2). En aquel anime demostraron que la animación completamente realizada por ordenador era posible, y en esta serie van un poco más allá trasladando la acción a nuestra época, y la serie sale victoriosa de esta difícil prueba. La animación por ordenador y lo robótico de sus movimientos siempre resulta extraña de ver, y en nuestro cerebro se dibuja ese valle de lo inquietante merced a esos movimientos tan matemáticamente fluidos, pero si bien en algún momento alguna escena puede parecer un poco mecánica, lo cierto es que todo parece muy natural en esta serie. Sobra decir que no hay deformaciones cómicas o dramáticas de ningún tipo, pero los personajes están perfectamente diseñados y animados, y se muestran consistentes siempre, con un gran trabajo de animación de ropajes y pelo y pequeños movimientos sutiles de todos sus cuerpos. Y si los personajes eran una asignatura pendiente -y en esta serie Polygon se permite hasta tías buenas (sólo les falta una serie con algo moe ya)-, la gran prueba eran los fondos, y cuando se trata de ciudades o edificios sobra decir que no tiene problemas, pero cuando nos adentramos en la naturaleza con bestias y vegetación la serie sorprende por lo consistente que es esta y la sensación de vida que transmite. Visualmente esta serie sobrevive sin problemas a los mayores problemas que este tipo de animación presenta, y naturalmente se vale de las virtudes del ordenador para darnos unas prodigiosas escenas de acción que se desarrollan a una velocidad pasmosa.
Zanjado el tema visual, y con un apartado sonoro correcto (aunque en su segunda temporada el opening corre en parte a manos de Angela, y eso son palabras muy grandes para un servidor), resta hablar de la serie en si. Y la serie es una pequeña gozada, uno de esos animes que ocasionalmente aparecen y que tienen al mismo tiempo una trama bastante sólida y un desarrollo terriblemente absorbente. 
Ajin nos transporta a un mundo donde, de repente, comienzan a aparecer personas que no mueren. Mueren, pero al hacerlo una especie de humo negro les rodea y resucitan. Estas personas son conocidas como "ajin" y son muy raras... y suelen ser capturadas para someterlas a todo tipo de investigaciones que normalmente se reducen a torturarlos y matarlos de todas las formas imaginables. El protagonista, un chico brillante pero también muy individualista, sufre un accidente de tráfico y descubre pertenecer a este particular grupo. Comenzará su huida, pero pronto la historia se complicará y aparecerán organizaciones que los cazan, así como un misterioso hombre con boina extremadamente peligroso que intentará provocar una rebelión de los ajin. El punto de partida es -aunque no mucho- original, y coloca al espectador en una situación interesante al hacerle empatizar con los aparentes villanos de la historia, ya que las acciones de estos no están regidas sólo por el odio, si no por el mero afán de supervivencia; lo cual hace justificable y razonable las acciones y actitudes de todos los ajin. Este no es un gran anime de ciencia-ficción, pero si tiene ese pequeño puntito del género que te hace preguntarte ciertas cosas.
No obstante, la gran virtud de la serie se encuentra en su desarrollo, auténtica y alocadamente frenético. Las acciones se suceden a una velocidad de vértigo y los 20 minutos de cada episodio pasan volando. El número de personajes es considerable, y hay un par de líneas narrativas distintas que ocasionan que en algún momento algún personaje pase a segundo plano (pasando incluso con el protagonista, que apenas aparece en el último tercio de episodios de la primera temporada), pero en general todo se desarrolla de una forma coherente y lógica, incluso los más que notables giros de guión o los cliffhangers en los que suelen acabar los episodios. Hay lugar para la sorpresa en la serie, pero esta sorpresa viene más del "cómo" que del "qué", pues los personajes suelen ser bastante consecuentes consigo mismos y algunos incluso anuncian con bastante anticipación sus planes. La serie es tremendamente espectacular y adictiva, e incluso consigue convertir en un activo el tener un protagonista borde que sólo vela por su seguridad, utilizando a este y al gran villano para obtener un poco de comedia bastante siniestra y pesimista.
Este anime es un auténtica joya, una maravilla sumamente recomendable que además se encuentra en Netflix para todos los públicos y eso incluso me ha permitido constatar que amigos no aficionados al anime lo han disfrutado de sobremanera. Y este anime me habría parecido lo mejor del año de no ser por un problema, y es que su final es inventado. El manga sigue en publicación y para la segunda mitad de su segunda temporada (la serie está compuesta de dos tandas de 12 episodios cada una de ellas) no tuvieron más remedio que inventarse la historia... y la resolución que inventaron no es desastrosamente mala más allá de algunos puntos horribles, y más o menos funciona... pero se nota que es claramente inferior a todo lo que la ha precedido hasta entonces. La serie, hasta su final, se desarrolla metodicamente con una coherencia y un ritmo impecables... llegado el final... los guionistas de Polygon acaban como pueden.