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miércoles, noviembre 07, 2012

Autonecrofilia

La espada de la verdad - Volumen 10 - Fantasma

Me gustaron mucho los primeros tres volúmenes de esta serie. Después la cosa decayó lo que no estaba en los escritos, aunque seguía teniendo un estilo muy ameno y algunos momentos eran buenos pese a la sensación de novelas de transición. Llegue al fin a la famosa trilogía final, y la primera novela era decentilla... abordaba esta con ganas.

Y me encuentro al peor Goodkind.

"Y tan pancho que me quedo..."

No diré que esta novela es peor que "El espíritu del fuego" (eso es algo jodido) pero si es mucho más decepcionante al ser el nudo de lo que se supone es el desenlace de la saga. Y resulta que la historia apenas avanza y durante 600 páginas asistimos a una reiteración de los fallos de esta serie.

El adoctrinamiento del bueno de Goodkind adquiere nuevos tintes... hasta ahora se limitaba a poner a parir cualquier idea que no fueran las suyas como un abanderado del bien y las ganas de vivir (todo ello ridiculizando siempre a los contrarios, claro), pero aquí ya no contento con ello y después de pregonar la libertad individual dice que hay gente demasiado tonta para pensar y que lo mejor que se puede hacer con ella es matarla... aunque uno no quiera porque es bueno, porque claro, esa gente es el mal.
Naturalmente los malos son muy malos, no paran de violar y saquear de las formas más grotescas, son feos y no se lavan los dientes, y los buenos son todo lo contrario... abrazan la vida y todo eso.
Es indignante, porque el autor tiene sus ideas y bueno, se respetan... pero trata de convencerte de que son las únicas válidas, y lo hace con tantas trampas que es ridículo... porque todos los extremos son malos y lo sabemos y no vale que se apliquen a un único objetivo mientras que el otro es chachi-piruli.
Khalan y Richard son ya insoportables de lo perfectisimos que son, lo mucho que se quieren y la capacidad que tienen para ver la verdad y todo eso (al parecer los únicos en todo el planeta). Nicci salva un poco los muebles y recuperamos a Berdine, que siempre le alegra a uno el día... pero ni ellas evitan este desproposito  demagógico que es el penúltimo libro de la Espada de la Verdad.

"La Espada de la Verdad" era una serie entretenida, increible como su autor se la ha cargado él mismo.


domingo, junio 19, 2011

Esta es la saga que me enamoró

La espada de la verdad - volumen 9 - Cadena de Fuego

Hace ya más de un lustro comencé a leer la saga "La espada de la verdad". Los tres primeros libros me parecieron una joya, terriblemente adictivos y disfrutables. El siguiente libro -El templo de los vientos- fue más flojito, y el después -El espíritu del fuego- directamente horrible, después se recuperó un poco el nivel con los siguientes libros (que ya he reseñado en el blog). Terry Goodkind estaba alargando la serie. Creo que hay una trilogía original muy notable, y luego hay una trilogia final cuyo primer volumen comienzo a reseñar en esta entrada. En medio hay cinco libros... no prescindibles pero si mal planificados. Cada libro sirve más o menos para presentar o desarrollar a un personaje muy importante además del trío "fijo" (Richard, Kahlan y Cara), y más o menos funciona (Nicci y Jenshen quedan muy bien dibujadas), pero se perdía el carrusel de personajes que había en los primeros libros. Y además por desgracia en estos libros el autor comenzó a meter una carga política e ideológica poco menos que ridícula (sobre todo por la forma en la que recalcaba los mensajes e imponía sus ideas como las únicas "buenas"). Son cinco libros que creo que tienen más momentos malos que buenos. Pero han acabado.
Con "Cadena de fuego" comienza la trilogía final, y no son libros independientes como es habítual en la serie sino que este libro es sólo la presentación de lo que se narrara en "Fantasma" y se concluirá en "Confesor". Goodkind sigue metiendo algo de carga política, y no mola porque como siempre cuando quiere enarbolar una idea lo hace ridiculizando al resto. Pero dentro de lo que cabe la carga política o ideológica no es tan grande como en anteriores (ridícula sigue siéndolo con frases como "todo esto tiene que tener una explicación racional... como un hechizo"). Pero por mucho que en esta ocasión el autor quiera linchar a los hombres que practican una religión en pos del raciocinio, la guerra estalla a lo bestia y todos los personajes y tramas que veíamos en los tomos anteriores entran en juego en este.
Volvemos a ver a nuestra adorada Berdine (la más divertida de todas las mord-sith), pero Rikka y Nyda siguen por ahí, y Cara hasta se ha vuelto "femenina". Ann, Nathan y Verna aparecen. Chase y Rachel siguen pupulando por las páginas. Shota regresa en compañía de esa mala copia de Gollum que era Samuel. Nicci es la estrella absoluta del libro siendo una mezcla entre una princesita Disney enamorada y el Bruce Willis de "Jungla de cristal" versión mago. Y por regresar regresan hasta las Hermanas de las Tinieblas con un plan que incluye las Cajas del Destino. Si bien el plan de las hermanas es digno de los peores episodios de "La leyenda del buscador", Goodkind ha conseguido reunir a todos sus personajes, darles un papel más o menos importante y preparar un escenario en el que hay una gigantesca guerra y al mismo tiempo una cruzada contra el mismísmimo Custodio del Inframundo. Y todo eso... mola mucho.
La narrativa de Goodkind la veo un pelín autocomplaciente en el libro, centrándose mucho en descripciones y alargando secuencias de forma innecesaria para que un libro que cabe en 400-500 páginas se extienda hasta las 700, pero sigue siendo muy ágil en los diálogos y en las secuencias de acción. Es un libro que se lee muy facilmente.
Problemas haberlos, y de difícil solución. La carga ideológica sigue estando ahí, aunque más débil. Pero al menos en mi caso Goodkind ha conseguido que le coga cierta mania a Richard, que es demasiado bueno en todo y demasiado lógico... sobre todo porque para hacerlo muchas veces reduce el coeficiente de sus compañeros... o de él mismo, porque este libro es un gigantesco acto de fé de Richard cuando este al mismo tiempo no hace otra cosa que pregonar contra la fé. Es raro. Y si Richard resulta cargante... pues eso también repercute en contra de los secundarios, en especial de una Nicci que es la estrella del libro -como siempre la hechicera se come todas las secuencias que Goodkind le da- pero que sale perdiendo por estar colada por el prota (y eso además jode porque evidentemente el prota no va a renunciar a su amor superlativo por Kahlan a pesar de que esta no existe... y de que la propia Kahlan es ya casi tan cargante como él).
Pero son detalles casi menores. El libro recupera el mejor ritmo, humor y épica de la serie y resulta en su tramo final espectacular. Después de un comienzo muy bueno y de cinco libros posteriores que fueron una cosa rara donde se alternaban momentos muy buenos con otros que daban vergüenza ajena, parece que la saga encara su recta final en la mejor de sus formas.

domingo, junio 27, 2010

Lo mejor y lo peor de "La espada"

La espada de la verdad - Volumen 8 - El imperio invisible

Octavo libro de la serie "La espada de la verdad" (15º y 16º en España, gracias a nuestra "adorada" Timún mas). Es este otro de esos libros que creo que se nota que es mucho de transición hasta la saga final de la serie, pero afortunadamente esta comenzará en el siguiente libro y el bueno de Goodkind ya tiene que comenzar a preparar el terreno para la trilogía final. Así pues, este es un libro que alarga un poco más la guerra, presentando y desarrollando diversas situaciones y personajes más o menos importantes. Es un libro entretenido y ameno por el estilo del autor, la historia no es nada del otro mundo pero no es el peor libro de la serie; tampoco está al nivel de "La piedra de las lágrimas" o "La sangre de la virtud", pero los personajes tienen algunos grandes momentos y la novela por momentos nos recuerda lo mejor de la serie. Es un libro que, en cierta manera, creo que congrega lo mejor y lo peor de la saga.
Comenzaré por lo peor, pues el libro me ha gustado y no quiero que la sensación final tras la lectura de la reseña sea la contraria. Y lo peor de los libros, como de la serie en sí, es la terrible manipulación política de Terry Goodkind. Ya conocemos a este autor, y sabemos muy bien de que pie cojea... pero es que sus ideales estan destrozando los últimos libros de la serie. Un libro puede plantear ideas... pero ha de hacerlo con honradez, y Goodkind no lo hace, se dedica a ridiculizar otras corrientes ideológicas y a ensalzar las suyas como las buenas. Y no vale. No puedes enarbolar una bandera de las libertades, del valor de cada individuo... y después decir que si no piensan lo mismo que tu es porque estan siendo manipulados y son idiotas. Goodkind manipula mucho y, habiéndo acabado con los comunistas ahora pone en su punto de mira a los pacifistas... miedo me daba esta idea y lo que podía hacer nuestro buen escritor... pero al final acaba ridiculizando tanto a los pacifistas como idiotas que estan dispuestos a morir antes que a devolver un golpe que resulta imposible creerse lo que esta contando y todo es poco menos que paródico. Goodkind es demasiado trampoco y en este libro se nota como en pocos de sus libros, y creo que la consecuencia de ello es casi la contraria a la buscada por el autor.
Pero no todo es malo en este libro. Si obviamos la cansina manipulación del bueno de Terry, nos encontramos con un libro bastante entretenido. Lo bueno es que la historia es ágil y el libro tiene un buen ritmo (excepto en las escenas de superdiscursos liberales de Richard). Es un libro que se lee bien y que tiene varias líneas argumentales y que las desarrolla todas ellas más o menas bien. Pero es un libro que, sobre todo, me ha gustado porque salen muchos personajes. Despues de los primeros libros, coincidiendo con la decadencia de la serie, las cosas se habían limitado a Richard Khalan y algún que otro secundario, de vez en cuando salía bien y así conseguimos también a esa gran secundaria que es Nicci, pero se echaba de menos ese caos de personajes que eran los primeros libros. Aquí, como preparación para la trilogía final, casi todos los grandes personajes han vuelto y los vemos tomar posiciones previas al final de la serie. Y puede que Verna no haga nada, y que el papel e Nathan y Ann sea casi anecdótico, pero es bueno ver que aparecen en esta novela. Y es cuando aparecen muchos de estos secundarios cuando esta serie alcanza su mayor potencial, pues cuando Richard y Khalan estan presentes todo parece demasiado supeditado a ellos. Sólo por la escena del rescate de Zed, que además conlleva el regreso por fin de Rachel y Chase, este libro merecería la pena; es lo mejor escrito por Goodkind desde "La sangre de la virtud".
En resumen, es un buen libro, no es ni mucho menos el mejor de la serie, pero tampoco es el peor. Es otro libro de "alargamiento de saga" y funciona bastante bien. Eso si, hay que tomarse en broma al bueno de Goodkind, pues le da demasiado por largar de política e ideologias y el libro es esos momentos -que por desgracia no son pocos- cansino y poco menos que ridículo.

lunes, junio 08, 2009

La lucha contra los chacales del mal

La espada de la verdad - Volumen 7 - Los pilares de la creación

Terry Goodkind es un tipo partícular. Me parece un escritor sobresaliente, pues el suyo es un estilo sencillo pero correcto, y consigue atrapar al lector con un ritmo narrativo muy correcto. La historia central de esta saga, así como sus personajes, son también muy correctos y atractivos y, en líneas generales, es una saga de literatura fantástica terriblemente accesible y disfrutable. Pero tiene sus defectos, en ocasiones ha sido tildado de "nazi", es una acusación que creo a todas luces excesiva pero que puede verse respaldada por muchas páginas que ensalzan ese concepto tan freudiano como es el del "super-hombre". Es una ideología algo contraproducente en este tipo de literatura, pues el héroe a pesar de predicar el individualismo basado en la libertad más absoluta no deja de ser un rey que guía a millones de personas a la guerra, lo cual no deja de ser irónico o hipócrita. En ocasiones Goodkind peca de mostrar demasiado sus colores políticos con una ideologia ultra-liberal que raya casi el anarquismo. Y es algo que no me gusta, pues para ensalzar esta forma de pensar el autor ridiculiza la de los enemigos o secundarios al llevar su ingenuidad al límite. No deja de ser gracioso que se ría de una ideología de, llamemoslas "extrema izquierda" y "extrema derecha", cuando la que él predica es una filósofía que coge lo "bonito" de una y otra. El mundo no es tan sencillo y cualquier ideología, llevada al límite, resulta poco menos que ridícula. No me gusta nada que Goodkind plasme tanto su ideología en sus novelas, pues hasta incluso resulta forzado ver a Richard Cypher soltar parrafadas más dignas de un político efectista o un filósofo barato.
Hecha esta disertación, hablaré sobre el libro en sí. "Los pilares de la creación" está varios niveles por debajo de "La fé de los caídos", y por supuesto está muy lejos del nivel que mostró la serie en "La piedra de las lágrimas" y "La sangre de la virtud", pero no es ni mucho menos un mal libro. Es, de hecho, un libro bastante interesante. El libro se centra en los personajes de Jennsen y Oda Rahl, dos bastardos del antiguo monarca de D´hara que ahora toman un papel importante. El segundo es un personaje bastante intrascendente, el clásico villano desdibujado de Goodkind dibujado a base de egoismo y autocompasión, un ser que además es -naturalmente- un autentico depravado sexual y un asesino. En una época tan brutal como en la que se ubica esta serie es bastante natural, pero creo que este villano no aporta más que el propio Defran u otros tantos depravados que han pasado por la serie. Goodkind tendría que cambiar algo el modelo de villano "mezquino" de la serie, pues creo que ya resulta cansino que en cada novela traten de violar a Kahlan y le roben la espada a Richard. El otro personaje, Jennsen, ha llegado claramente para quedarse y es mucho más importante. Es un personaje en cuya psique se profundiza mucho más y que es manípulado por el mal hasta que logra obtener la libertad más pura y absoluta. Es el mejor ejemplo de manipulación de lo que he mencionado arriba, pero aún así es un personaje bastante interesante y Goodkind lo retrata y desarrolla perfectamente. Goodkind puede tener muchos defectos, pero como he comentado si tiene una virtud destacada es la facilidad con la que lo narra todo.
El libro se focaliza en Jennsen y Oba y son estos los que soportan todo su peso, apareciendo unicamente al final Richard, Kahlan y otros personajes. Podemos ver esto para bien y para mal. Para bien, Jennsen es un personaje que está destinado a ser muy importante en el futuro. Además, al no estar presente Richard podemos profundizar mucho más en lo que es la cultura de D´hara y ver algo del país, algo que el autor consigue hacer a la perfección. También vemos algo más de la Orden, pero esta es una civilización que quedó perfectamente reflejada en el libro anterior y lo que aquí vemos no hace si no reincidir en esa idea. El libro se sostiene bien sobre estos pilares y, salvo algún momento algo flojo, se lee rápido, manteniendo siempre interés y tensión. Por el lado malo, todo lo anterior no deja de ser casi "relleno". Goodkind nos presenta D´hara y a algún que otro nuevo personaje, pero mientras todo esto sucede tenemos la sensación de que nada más sucede. Desde la aparición de Jagaang como gran villano, parece que la serie se haya en una tregua no escrita hasta el desarrollo final en forma de trilogía. Estamos viendo demasiadas novelas en las que la guerra contra Jagaang o el Custodio parece ser tangencial, donde ninguna batalla parece definitiva y donde -en general- se nos dan largas. Esta novela, como la anterior, tiene momentos muy interesantes, pero la sensación general es la de que Goodkind llevá varios libros preparando el terreno para las últimas novelas introduciendo personajes y situaciones concretos en libros que completa con argumentos principales cuasi circunstaciales. Y no es sólo que Richard y Kahlan apenas aparezcan, es que Nicci -protagonista absoluta del último libro- apenas debe ser mencionada un par de veces, y por supuesto sólo podemos acordarnos de Scarlet, Rachel, Chase, Berdine o Gar porque Goodkind no parece tener intención de hacerlo. No es un defecto, el autor -dentro de lo que cabe- tiene la historia bastante definida y esos personajes no pintan en este momento nada, mientras de Zed, Adie y Nathan si lo hacen y llenan la pantalla con su presencia (en especial este último, que llevaba muchos libros desaparecido). Pero el lector echa de menos ese ritmo frenético de las primeras novelas donde decenas de personajes aparecían y donde todos eran importantes para la trama.

lunes, enero 19, 2009

Una nueva hermana de agiel llamada Nicci

La espada de la verdad - Libro 6 - La fé de los caídos

Sexto libro de la saga "La espada de la verdad", este libro recupera lo mejor de la serie tras un par de últimas entregas en las que el nivel había decaído bastante. Aquí Goodkind, si bien sigue haciendo gala de algunos de los defectos que han lastrado la serie en los últimos libros, recupera las más importantes virtudes de esta.
La trama es basntante más extensa cronologicamente de lo habitual. Si en los cinco libros anteriores podemos decir que transcurría un año real, sólo en este libro se ocupa el mismo tiempo (aunque para ello Goodkind se valga de una más que notable elipsis narrativa). Así mismo, lo que en los libros anteriores solían ser acontecimientos de gran importancia pero muy localizados, aquí esta mucho más globalizado. La gran guerra contra la Orden Imperial se muestra en su plenitud en este libro, y así mismo también se nos presenta el origen del enemigo y su país natal. La trama bélica esta bastante bien llevada y presenta una guerra total que se aleja de las batallas que solían centrar la atención en los libros anteriores, aquí a cada escaramuza y cada enfrentamiento le siguen otros, y así se consigue transmitir la sensación de desgaste y desesperación que una guerra realmente es. En cuando al Nuevo Mundo, Goodkind gasta muchas páginas en describirnoslo y explicar así tanto la mentalidad como los ideales de los hombres que hasta entonces habían sido los grandes enemigos de la serie. En este aspecto hay una notable evolución en la narrativa de Goodkind pues nos muestra la guerra como lo que realmente es, una locura que transforma a buenas personas en demonios (y aquí el ejemplo más claro se ve en los horrores que Kahlan y Verna se ven obligadas a cometer y las personas humildes y honestas que Richard conoce en el Viejo Mundo).
La parte de Kahlan es bastante convencional y nos vuelve a mostrar a la gran heroína en la que esta se convierte cuando su esposo no esta presente. Cuando Richard esta junto a ella, Kahlan es "la chica", cuando no, Kahlan es la Madre Confesora, la auténtica soberada de la Tierra Central. Como siempre, hay cierto toque misógino en esta serie al dar finalmente la razón a Richard en sus pensamientos, pero en este caso ambos son comprensibles pues uno es un héroe caído y la otra es una mujer que sencillamente no puede resignarse a no hacer nada y escoger el mal menor. Por parte de Richard viene la gran novedad de esta entrega y esa responde al nombre de Nicci, una hermana de las tinieblas que entra en la galería de memorables villanos-amigos de la serie con una personalidad que oscila entre la indiferencia absoluta, la tristeza y la simple y llana locura. Nicci es un personaje excelemente construido que recuerda en cierta manera a Denna, Cara o el resto de las mord-sith. Un personaje que crece junto a Richard y que encuentra la redención que buscaba al final de libro y amenaza con convertirse en una de las piezas claves de la saga en los siguientes libros.
No obstante, el libro tiene defectos. La historia es más apasionante que la de "El espíritu del fuego" y los personajes están mucho mejor construidos, pero ello no evita que el autor caiga en los fallos que cometió en este. Nuevamente hay muchos personajes que no aparecen, no son necesarios y en cierta manera es de agradecer que no esten presentes a la fuerza, pero aún así resulta imposible no echar de menos a Chase, Escarlata, Shota, las Hermanas de la Oscuridad o Berdine. Así mismo, si bien en su gigantesco flashback Nicci esta fenomenalmente retratada, este dibujo se echa algo por los suelos al desdibujar demasiado la sociedad del Viejo Mundo y caer Goodkind en su maniqueísmo político. Si "El espíritu del fuego" atacaba a la democracia en sí, esta entrega es una crítica bestial al comunismo, pero al ridiculizar este para resaltar sus defectos la sensación es casi la contraria. El pensamiento de un escritor se refleja en sus libros, pero me parece que en este caso Goodkind siempre adolece de una falta de tacto y de una imposición de ideas más que notable. Su idea de las libertades absolutas, de que cada hombre ha de tomar sus decisiones y demás... cuando tiene un héroe al que todos siguen, no deja de ser algo contraproducente.
Estos defectos, así como unas atribuciones demasiado exageradas a Richard y su don para cambiar a la gente, son quizás los defectos más remarcables de un libro que, no obstante, es un paso adelante con sus predecesores. Goodkind ha mejorado como narrador y además comienza a enlazar mejor los distintos libros de una saga que hasta este momento se había mostrado demasiado episódica.
El estilo de Goodkind es, como siempre, tremendamente accesible. Si bien alguna que otra descripción es recursiva o excesiva, el suyo es un estilo tremendamente ameno. Narra con sencillez batallas y viajes, consigue unos diálogos notables a pesar de alguna que otra tendencia al discurso fácil, y desarrolla a la perfección sus personajes.
Un libro que, claro esta, sólo puede recomendarse a todos aquellos que hayan disfrutado con los cinco anteriores, pero que dentro de estos destaca como uno de los mejores.