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miércoles, septiembre 02, 2020

La sacrificada vida de los eruditos literarios

Minamoto-kun no monogatari

Ha acabado al fin Minamoto-kun, y el final creo que ha sido medio satisfactorio. La serie tenía un planteamiento que obviamente la hacía poco menos que imposible desde el principio. En la novela original de Genji teníamos 14 conquistas, pero abarcaba un periodo bastante largo de tiempo, y además -obviamente- eran otros tiempos. Aquí el que el bueno de Minamoto-kun sedujera a 14 chicas se hacía complicado de creer, no por las seducciones en sí, si no porque estas chicas continuaban reapareciendo ocasionalmente y era difícil mantener un equilibrio entre ellas (tenemos el caso obvio de Asahi y su romance que nunca parece llegar a ningún puerto a pesar de que teóricamente sería la primera chica de la lista de nuestro luminoso príncipe).

Han sido 360 capítulos (de 8 páginas, recordemos) y creo que al final a la autora se le han notado algo las prisas, pero ha conseguido sacar adelante la historia en base a unas relaciones donde se alterna amistad y sexo, pero donde el romance no termina de estar presente y la "conquista" del cuerpo femenino no deja de ser una metáfora de la compresión por parte del protagonista de algún matiz de la personalidad de unas féminas que no dudan en usar a este como poco menos que un consolador humano. Se tontea con el romance, pero tras el desengaño que el protagonista sufrió con Yuu a mediados de la historia no llega a volver a enamorarse del todo... en parte porque ya pasa a ser completamente transparente para las chicas y estas se dan cuenta perfectamente de que Kauroko es la reina de la función y de que todo al final gira en torno a ella.

La serie tiene su drama, pero particularmente no creo que sea su punto fuerte, y además cuando más dramáticos son los casos creo que es cuando peor se maneja (Tamazakura era muy complicada y no termina de funcionar su trama, quizás porque el recurso del travestismo del protagonista estaba se hacía ya muy repetitivo), y las tramas como la de Komurasaki que involucran niñas... bueno, digamos que aunque se mantienen dentro de lo inocente nunca terminan de ser cómodas del todo. Cuando la serie se centra en el humor funciona mejor, con momentos absolutamente locos por las disparatadas vivencias sexuales de nuestro protagonista y las fronteras que ha de atravesar. No obstante, en esta ligereza se encontraría también quizás una pega pues, aunque pase en la novela misma original, no deja de sentirse algo injusto como algunas chicas tienen un tratamiento continuado a lo largo de toda la novela o reciben largas sagas de conquista, mientras que otras -sobre todo en la recta final- son casi un "aquí te pillo, aquí te ****", aunque supongo que no dejaba de ser casi inevitable si no queríamos que la historia se eternizase... y al final en verdad hay una sola conquista que durante 350 capítulos entrena a su sobrino para su disfrute personal durante los últimos 10. 
El dibujo es el que es, bonito y generoso en las proporciones, aunque quizás se me hace algo plano en sus encuadres. Los capítulos son cortos y las viñetas son grandes, en cada capítulo hay muy poco material por la narración y en cierta forma no deja de sorprenderme lo consistente que suele ser el avance de la historia a pesar de que la mitad de los capítulos prácticamente sean escenas de sexo continuas.
Es, desde luego, una lectura que echaría bastante para atrás de primeras, pero es una también una lectura curiosa y extraña que se emprende casi como una broma y que acaba enganchando hasta el punto de que me motivó en su día a leer la mítica novela de la Dama Murasaki, y solo por eso no puedo hacer otra cosa que recomendar esta particular cafrada. 

martes, enero 10, 2017

14 objetivos y 14 problemas

Minamoto-kun no monogatari 200

Minamoto-kun tenía en el horizonte un problema muy potencial, y este tristemente ha explotado al fin. El problema es tan obvio como inevitable, si estas haciendo un manga basado en Genji y quieres meter 14 chicas con sus 14 romances... tarde o temprano van a acabar chocando entre sí. Y más o menos el manga había sobrevivido durante sus primeros años, principalmente porque no había romance como tal... teníamos a nuestra buena Kauroko liando al protagonista con varias chicas para que estas se enamorasen de él, pero veíamos que no había romance. Minamoto podía suplir alguna necesidad de las chicas, podía darles el amor que necesitaban en un momento delicado o algo así... pero básicamente todas pasaban de él. Ninguna chica estaba enamorada de él y básicamente lo usaban y tiraban. Es de presuponer que todas estas serán conquistas en varios pasos, y de hecho ya estamos viendo como algunas de las chicas iniciales reaparecen ocasionalmente y como comienzan a desarrollarse como personajes poco a poco. El encanto de este manga está en una parte muy importante en las chicas, asi que no creo que nadie se quejara por ello.
Ahora bien, apareció Tokonatsu Yuu, la séptima conquista, y aquí el mayor temor posible con este manga explotó con fuerza. El problema es que Yuu si se enamora del protagonista, y el protagonista así mismo también se enamora de ella, y es una relación bonita que sería un final feliz para ambos. Pero claro, a Minamoto le quedan aún la mitad de las chicas por conquistar y un jefe final en forma de tía pechugona, así que el manga llegado un momento tiene que cortar por lo sano con esta relación. 
Y aquí hay un problema, porque aunque uno sepa de que va la historia, aunque uno quiera seguir viendo comedia romántica y torpezas sexuales a manos de nuestro protagonista... creo que muchos lectores -al menos es mi caso- casi preferirían continuar con esta pareja a ver nuevas chicas. Como digo, sabiendo de que va este manga, es antinatural... pero no deja de ser un poco natural que si uno ve una pareja que le guste, la apoye... ese término de "shippeo" que tanto se ve en los foros. 
El equivalente en Genji de Yuu es Yuugao, y esta acaba muy, muy, muy mal... y aquí ya hemos visto a Rokujo rondándola, pero no creo que la autora se atreva a llegar tan lejos. Ahora bien, en ese caso nuestra amiga Minori Inaba tiene un problema... porque separar a estos personajes es cruel, pero así mismo tampoco debería ser una chica que retornase después ya que eso la separaría mucho de su equivalente en la novela original y dificultaría el desarrollo del resto de las conquistas.
Llegado el momento la autora corta la relación con Yuu, y lo hace de una forma exageradamente abrupta y torpe, y después continua. Creo que aquí el formato del manga de 8 páginas por capítulo no ayuda, ya que un hecho relativamente traumático como este merecería muchas páginas, pero la autora no puede gastar muchos capítulos en ello cuando esto no deja de ser una comedieta echii... así que tiene que cortar por lo sano y pasar a la siguiente chica. Y aquí el manga pega un bajón importante por lo chapuceramente triste que es este suceso, amen del hecho de si el protagonista estaba tan enamorado de la chica ningún lector puede considerar que una saga haya acabado bien. Y el bajón se acentuó porque Hana Suetsumu puede ser fácilmente la peor chica de lo que hemos visto de serie. El diseño es bastante normalito, gafas y unos pechos grandes que creo que en esta serie resultan más contraproducentes que otra cosa; y su personalidad es la de supertímida, con lo que aquí tampoco conseguimos un personaje especialmente carismático. Y si la chica no es nada del otro mundo habría que confiar en la trama... pero esta parece salida de la imaginación de un guionista de porno que ha descubierto que la cuarta pared: una tía quiere ser seiyuu y tiene un papel en un eroge, y no tiene experiencia en el tema... pero es una profesional y del método Stanislavski.
Con Yuu la serie ha alcanzado algunos de sus mejores momentos, pero esto mismo ha precipitado la serie hacía su peor momento con su ausencia. Resta esperar a la siguiente conquista, y que la autora no vuelva a meter antes una saga rara como la del concurso de belleza, para ver si la serie podrá retomar un nivel más aceptable.

lunes, junio 22, 2015

¿Tō no Chūjō?

Minamoto-kun no monogatari 168

No va a ser, porque esto es Minamoto-kun todos sabemos como va a acabar Chuujou y la pregunta es cuantas veces acabara y las posturas y agujeros que se cubrirán, pero lo cierto es que no sé a que personaje de Genji se corresponde esta conquista. Hay algunos paralelismos obvios como Hanachurisato, Aoi, Asagao, Semi, Murakami o Rokujo, y otros muy previsibles como esa "conquista final" Kauroko-Fujitsubo. Pero... no sé a quien se corresponde Chuujou. La adorable hasta decir basta Yuu parece ser Yugao y en estos capítulos mi querida Rokujo enarbola varios flags sobre el fin de esta... pero Chuujou es una incógnita. Kokiden es la única mujer que recuerdo ahora mismo como una enemiga clara de Genji, pero es un personaje relativamente menor y no es una conquista de Genji -algo que esta tiene toda la pinta de ser- así que de momento descartaré esa teoría hasta que aparezca una hermana pequeña.
¿Tamakazura? No termino de verla. Tamakazura es la femme fatal del libro, resulta intocable, pero no es esencialmente maligna y además parece quizás demasiado pronto para gastar ese cartucho.
Y se me ha ocurrido una idea loca divertida. ¿Y si Chuujou es To no Chujo? El nombre evidentemente se parece, pero es que dejando a un lado el previsible romance -propio de una conquista- y el trauma que originó al prota -propio de una villana- su relación ahora es de rivalidad, con un novio robado y una batalla previsible en un concurso de belleza. Naturalmente ningún personaje tiene porque tener un equivalente claro en Genji, pero me parece que Chuujou podría ser una mezcla de Kokiden y To no Choju que luego naturalmente evolucionará a concubina del prota. A fin de cuentas Kauroko, por muy cabrona que sea, no puede buscarle enemigos o rivales a Terumi -más allá de Rokujo-, pero todo manga necesita de algo parecido a villanos y la autora de este manga podría haber optado por este aunar enemigos del príncipe resplandeciente en este personaje

miércoles, diciembre 24, 2014

¿Cansado de los harems inocentones?
¿Cansado de romances castos que culminan con primeros besos?
¿Cansado de que lo más atrevido que veas a los protas sea que se cojan de la mano?
¿Cansado de vistazos accidentales -de verdad- a la prota en el baño?
¿Cansado de amigos pagafantas?
¿Cansado de una pureza de sentimientos absurda?
¿Cansado de tías con cuerpo de actriz porno y mentalidad de monja?
¿Cansado de series donde las rivales en el amor son amigas chachi-guay?

Tengo la serie que necesitas.


SCHOOL -NICE BOAT- DAYS

"Eter tío, estoy cansado de series de mierda... no me recomiendes una aún peor que ni terminaste de ver en su día (ver reseña inicial)"

Ok, entonces hablaré de...

MINAMOTO-KUN MONOGATARI

Sabido es que muchos lectores online tienen una sección de destacados, y que dentro de esta en ocasiones vemos la portada o la primera página de algunos mangas. Así, mientras uno busca su serie favorita, puede descubrir alguna otra llamativa. Sabido también es que en el manga en general hay una cosa llamada echii, y que hay ciertas obras conocidas por enfrentar a tías buenas con ropa frágil o por mostrar continuamente a otras tías duchándose con una distribución de salpicaduras cuando menos curiosa. Ahora bien, todas estas series suelen, en su provocación, pararse siempre en determinados momentos o lugares... que suelen ser los mismos y que al final hacen que todas estas series caigan en un ridículo bastante notable. 
Sucede que un día vi una imagen de una de estas series, y me sorprendió mucho por lo bestia que era. Y sucede que cada vez que veía una imagen de esta serie, el tono era parecido, y me sorprendía porque parecía estar más cerca del hentai en si que del echii... y movido por mi espíritu de búsqueda del conocimiento universal me informe un poco de la serie, y resulta que en los foros la ponían bastante bien. Sus capítulos era solo de 8 páginas, así que me dije "¡Vamos a ver la mierda esta!
Y ante mi sorpresa tuve que admitir... que eera entretenida. Y ahora, alcanzado el capítulo 150, llega el difícil momento de reseñarla.


Terumi es un joven universitario de 18 años, acomplejado por su aspecto de chica, que ha hecho que durante toda su vida las chicas abusen de él por ser más guapo que ellas. Un día, para colmo de males, su padre se casa de nuevo y le da la patada. Terumi se tiene que ir a vivir con su tía, profesora de literatura de la universidad. La tía es en sí es la fantasía sexual de toda la universidad (alumnos, profesores, alumnas, profesoras, conserjes, macetas, etc), pero además es una apasionada de la historia de Genji, un clásico de la literatura japonesa bastante subidito de tono sobre las conquistas de un tal Genji hace 1000 años. Y la tia, que es la erudita definitiva, no tiene otra idea que convertir a su sobrino en un Genji, entrenándolo para ser el amante definitivo y seleccionando 14 chicas que recrean a las de la historia original y que el prota ha de conseguir que se enamoren de él.

Hasta aquí todo sería un harem normal. El cambio llega cuando la conquista no se limita a un beso casto. No. Aquí hay sexo puro y duro, y con algunas variantes muy surreales. Lo gracioso del tema es que Terumi no es mal tipo, y más o menos siempre ve algo en las chicas, pero no puede resistir a sus impulsos de post-adolescente y siempre que puede se lanza a por las tías... o deja que estas se lancen a por él, porque ellas muchas veces quieren una relación más superficial que la que él va buscando (curiosamente parece más que las chicas usen al protagonista como carne de usar y tirar que al revés). En este caso es una serie bastante curiosa, porque las conquistas evolucionan a lo largo del manga y ni mucho menos se acaban en el polvete de turno. Tengo curiosidad por ver como se desarrollan la friolera de quince romances a lo largo del manga de una forma relativamente simultánea, porque otro otro agradable cambio con los harems habituales es que aquí las conquistas regresan tras X tomos, o el prota ha de retirarse en mitad de la batalla para guerrear otro día. Los romances son distintos, pues al parecer la novela original era ya en si un tratado sobre el amor, así que hay conquistas largas, algún rollo de una noche, lo que parece una relación de tutelaje con una niña, aventuras con casadas, vírgenes, ninfómanas, marimachos, e incluso lo que parece ser la primera yandere de la historia.
No negaré que no es un manga para todos los públicos, el dibujo es muy sexy (aunque el contraste entre los cabezones que dibuja el autor y sus cuellos delgados se me hace muy raro) y además sólo se corta en lo necesario. Y no es ya veamos pezones, es que el manga no tiene ningún reparo dejar bien claro que la tía mansturba a su sobrino para entrenarlo o en usar de cliffhanger alguna postura sexual. 
Tras el párrafo anterior cualquiera pensaría que la serie es una guarrada, e inocente no es, pero tampoco es una serie asquerosa o desagradable de ver. El dibujo es muy limpio y bonito y, por decirlo de alguna forma, no vemos fluidos nunca. La serie, dentro de su alegre despelote continuo, tiene un tono algo inocente e ingenuo. Como he comentado, el prota suele tener la sensación más de ser utilizado que de conquistar a nadie, y para colmo su tía lo putea bastante. Teniendo un tono muy subido, la serie es una comedia ante todo, con sus momentos de confusión, sus chorradillas y sus escenas surreales. 
Ahora bien, no es una comedia ridiculamente casta ni una guarrada tipo Ikkitousen o To-love-ru. No es un producto para adolescentes en celo, creo que es relativamente adulta. Considero que es una serie digna, al menos, del beneficio de la duda. Superados los prejuicios iniciales, creo que muchos encontraran en ella una serie entretenida y divertida.