Combate por la unificación de los títulos WBA y WBC del peso medio
Takamura Mamoru vs Richard Bison
En casi el capítulo final de este combate, la portada anunciaba que Ippo comenzaba su 26º año de serialización. Y he de decir que ahora mismo estoy contento con la serie. Tras el combate de Eagle la serie se adentró en una larga travesía por el desierto donde apenas un par de combates se salvaban (Sawamura vs Mashiba, Miyata vs Randy Boy Jr), donde los combates se eternizaban incluso para secundarios, y donde las leyes del esfuerzo y el sacrificio que habían regido la serie conocieron a Wooli. Fue casi una década, una década en la que la serie parecía haberse ido al garete en una espiral de combates insustanciales. El combate por el título de Volg estuvo bastante bien, mejorable, pero correcto. Pero ahora, por fin, con un buen e importante combate de Ippo de por medio, creo que podemos decir que la serie ha vuelto a ser la que era. Llevamos unos tres años francamente buenos de Hajime no Ippo.
Los combates previos de Mashiba y Sendoh no terminaron de gustarme del todo. Eran buenos combates, con muy buenas ideas y grandes escenas para estos dos personajes, pero lo de la pelea previa y el querer darles ese trasfondo cómico creo que fue un error. Mashiba y Sendoh no son Aoki y Kimura, y desde luego no se pueden ridiculizar los combates contra los top ten mundiales, es algo que va contra el propio espíritu de la serie. Pero dejando a un lado el principio y el fin de los combates, ambos estuvieron francamente bien, a la altura de sus dos carismáticos púgiles… aunque no pasaría nada si alguno de ellos hubiera perdido.
Llegó entonces el combate de Takamura. Un combate extraño en su concepción. Las del halcón suelen ser batallas cómicas que no tienen como objetivo otro que no sea el resaltar su inhumana genialidad. Sólo ha habido dos excepciones: otro halcón y un águila dorada. Ahora teníamos un bisonte de Detroit ante el que unificar títulos. Parecía que nos encontrábamos ante un gran combate con Takamura, el acontecimiento más especial y escaso de la serie, el momento en el que Morikawa pone todo su buen saber hacer en el manga.
Y así ha sido. Ha sido un combate largo, pero muy bien llevado, con una estrategia constante que los dos púgiles iban adaptando poco a poco y que ocasionaba constantes giros argumentales. Bison ha mostrado un carisma que inicialmente no parecía tener, y Takamura se ha mostrado más humano y sobrenatural que nunca, teniendo dificultades y afrontándolas con su simple genio para el deporte. El suyo es un genio conseguido a base mucho esfuerzo, de muchas horas de entrenamiento, y eso al final se ha traducido como siempre en esa figura del entrenador Kamogawa, referente y mentor de Takamura, aquel por él que todo lo hace y cuyo estilo había sido derrotado por Ippo. Ippo. Al final todo en este combate se reducía a Ippo. Bison se ha mostrado como un boxeador con una ingente cantidad de recursos, digno rival de Takamura. Naturalmente el gran monstruo de la serie debería haber podido con él, pero aquí han regresado los problemas físicos de este, para mostrar a Ippo esa línea entre la vida y la muerte, la cordura y la locura, que un campeón ha de estar dispuesto a cruzar, esa línea que separa lo posible de lo imposible.
El combate ha sido memorable. No se ha hecho especialmente largo y los tiempos de los primeros asaltos estuvieron bien medidos con el “hitman style” y otros trucos que le dieron una considerable emoción a pesar de la evidente trampa (nadie pensaba que, con esos preparativos, el combate fuera a acabarse en unos pocos capítulos). Bison ha mostrado ser un buen personaje, teniendo además referencias hacia Eagle y mostrando un claro desarrollo durante la contienda. Por eso sorprende, lo poco importante que en verdad ha sido el combate. Teniendo en cuenta el objetivo de Takamura de los seis títulos, una unificación parece poca cosa, e incluso podía haber integrado esta de alguna forma con el tercer título. El combate contra Hawk sobre el capítulo 400 y unos 200 después llegó Eagle. Han pasado 500 capítulos, y tras este largo combate es previsible que descansaremos de Takamura durante al menos un centenar de capítulos. Un cálculo rápido nos llevaría a pensar que el tercer combate por el título de Takamura no llegaría antes del capítulo 1250-1300, lo cual se me antoja algo increíble. Aunque este hubiera sido un combate por el título, ya habría llegado muy tarde… que decir si hemos de esperar dos o tres años más para este. Siempre he pensado que esos seis títulos eran el más claro indicador del avance de la serie, pero ahora tal idea me parece disparatada, hablaríamos de un manga que habría de llegar a los ¿2500 capítulos? Sencillamente fisiológicamente es iluso pensar que un manga, que ya es absurdamente largo, no se encuentra siquiera a mitad de su desarrollo… incluso considerando que Morikawa comenzase a acortar esos combates que se han ido alargando con los años y que en muchos casos son innecesarios, no hay material en el manga para llenar tantas páginas. No creo que el autor sea capaz de mantener este nivel habida cuenta de los horribles años que lo precedieron. Así que, este combate que ya me parecía muy raro en su planteamiento al principio, me parece más raro ahora mismo. No parece creíble que Takamura alcance su objetivo, por el simple hecho de la frontera infranqueable que supone la vida de su autor. ¿Cuál es su destino entonces? Takamura es el dios de la serie, el superhombre indestructible que todos aspiran a imitar. No puede ser derrotado, ese es uno de los axiomas de la serie. Tenemos su salud, su ojo y su pierna ahora, el precio que esta pagando por su avaricia desmedida y que refleja esa frontera que Ippo aun no se ha atrevido a cruzar. Siendo un shonnen muy clásico en sus inicios, parece inevitable pensar que Ippo se encamina hacia un final sorprendentemente dramático con retiradas por lesión o incluso muertes.
































