Coincidiendo con su quinto aniversario, ha finalizado la serie de Ryūhei Tamura. Ha finalizado muy ayudada por los editores; no ha sido una cancelación abrupta pero era una serie que era evidente que estaba sentenciada desde hace bastante. Me apena relativamente, porque es una serie que en sus principios tenía un potencial inmenso, pero que se fue diluyendo poco a poco hasta que al final sencillamente carecía de cualquier atisbo de emoción.
Creo que la mejor manera de reseñar lo que ha sido esta serie al final es repasando las diversas entradas con las que he ido cubriendo esta serie a lo largo de la historia del blog.
Los primeros pasos de la serie (ver reseña).
Beelzebub comenzó como cualquier otra serie de la Jump, con la espada de Damocles sobre ella. Parecía la típica serie de hostias de la revista, pero tenía un más que agradable gusto por el humor y aparecía en ella un secundario con muy buena pinta llamado Furuichi (y además de Hilda, demasiado tópica, aparecía la adorable Kunieda). Dentro de las limitaciones de la revista, parecía una serie con potencial.
El prometedor primer año (ver reseña)
La saga contra Toujou tuvo un desenlace bastante decepcionante; uno esperaba por entonces que la más que obvia incapacidad del autor para dotar a sus combates de algo parecido a emoción o épica se solucionara con el tiempo.
Pero todo lo grande la serie comenzaba a estar ahí. El sentido del humor absurdo explotó en todo su esplendor. La serie comenzaba a mostrar trasfondo, enseñando un mundo demoníaco que luego nos quedaríamos con ganas de ver.
La edad dorada (ver reseña)
La serie alcanzó su segundo año en todo su esplendor. Realizó bien la conversión de los primeros villanos a carismáticos secundarios, introdujo como villanos al consejo de un colegio "pijo" (evitando también así caer de inmediato en la dinámica de luchas demoníacas) y disimuló el problema de las batallas sustituyendo estas por enfrentamientos meramente cómicos como un partido de voleibol y una gran partida al Call of Duty.
Los personajes tenían un carisma gigantesco. El autor conseguía mantener a Furuichi como gran segundo personaje y, al final, la trama demoniaca comenzaba a despegar con lo que parecía ser la primera gran saga del manga.
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| CONSEJO: NO VEAIS EL ANIME uno piensa que el final de la saga de En del manga es malo... hasta que ve lo que hicieron en el anime |
La saga de En. La gran saga. La oportunidad de la serie para saltar a las grandes ligas. Grandes enemigos, grandes aliados, entrenamientos, secuestros, etc. El humor seguía estando presente, pero era la ocasión de la serie para darles grandes momentos épicos a todos los personajes. Era el momento de pasar de ser un manga minoritario a ser un producto mainstream.
Y fracasó estrepitosamente; realizando toda la preparativa de una gran saga de hostias y cerrándola de una forma demasiado abrupta bajo la excusa del guión.
En ese momento Beelzebub firmó su sentencia de muerte.
A New Hope (ver reseña)
Tras la saga de En la serie deambuló durante año y medio con sagas intrascendentes. Es una parte rara del manga, como ese viaje estudiantil donde conocen a un personaje tocho que luego apenas reaparecería (un ejemplo más de las muchas tramas o personajes que serían presentados pero luego ignorados, como la madre de Kunieda y su abuelo, aquel demonio llamado Asran, ese general Behemut o esos miembros del consejo estudiantil).
En este momento hay una saga muy buena de guerreros de arroz, muy divertida; que demuestra que la serie sigue funcionando muy bien cuando se basa en el humor... e igual que esta hay otra antológica y divertídisima que se jode espectacularmente al final cuando el autor vuelve al campo de las hostias.
La larga indiferencia (ver reseña)
En su último año la serie creo que estaba ya sentenciada, dándole al autor los editores de la manga varios meses para cerrar la serie. Así pues, la serie vuelve aquí a la épica, presentando a grandes villanos demoníacos y tratando de cerrar todos los hilos argumentales como podía.
Son unas sagas bastante flojas, donde todo se desarrolla apresurada y forzadamente; donde los secundarios son ignorados, donde los combates son tan rápidos que carecen de intensidad y donde todo, al menos a mi como lector, me dejaba bastante indiferente.
Esta me parece la triste realidad de esta serie. Un producto con un potencial enorme que, en su momento crucial, no supo subir de nivel y se quedó estancada en una extraña autocomplacencia que la llevó a la mediocridad.





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