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lunes, mayo 20, 2019

OPDM - 046- Mangaplus y Xenoblade 2

Nueva edición del podcast, en la que en un primer bloque @chusetto nos habla de la aplicación Mangaplus y en un segundo @Setzer nos da la oportunidad de hablar del videojuego Xenoblade 2 y su expansión Torna. Entre ambas secciones nuestra enciclopedia friki nos lleva a la R con Ellen Ripley y Riyoko Ikeda

Los tiempos del programa son los siguientes

00:01 - Mangaplus
Curtain’s up, I’m off
Dricam
Heart Gear
Land Lock
Moon Land
Soloist in a Cage
Spotless Love
SPY X FAMILY
David-kun
Breve Ao no Flag y Rendering
00:53 - Encicopledia: Ripley
01:05 - Enciclopedia: Riyoko Ikeda
01:16 - Xenoblade Chronicles 2 (sin spoilers)
02:29 - Xenoblade Chronicles 2 (sin spoilers)
02:57 - XBC2: Torna (sin spoilers)
03:17 - XBC2: Torna (con spoilers)

Como siempre, muchas gracias a todos los que nos comentáis aquí o en ivoox, así como a todos los que le dais al like u os subscribis al podcast

miércoles, mayo 08, 2019

Engrandeciendo la inmensidad

Xenoblade Chronicles 2 - Torna: the golden country

Xenoblade 2 ya era un auténtico juegazo (ver reseñas), pero un servidor no es muy fan de los pases de temporada y el suyo no me llamaba la atención inicialmente (a pesar de que los extras sobre el juego original son bastante buenos y alargan aún más su vida), sin embargo este capítulo extra es un añadido tan grande que verdaderamente puede ser evaluado por separado como una expansión de un juego de PC de hace 20 años. 
Originariamente situado como una especie de flashback al final del juego original, su tamaño creció tanto que finalmente Monolith decidió convertirlo en un minijuego con entidad propia. Y así tenemos este Torna, que añade bastante a Xenoblade Chronlicles 2. Por su precio -de 30€- en físico es una compra recomendable, y más aún lo es en su versión digital con aquellos 20€ que costaba inicialmente.
El juego son unas 15-25 horas de precuela que nos trasladan al legendario titan de Torna, donde seremos parte de la aún más legendaria batalla de Égidas muchas veces referenciada en el juego original. No obstante, hay una extraña dicotomía narrativa en este juego; si bien los hechos que vemos están protagonizados por Mythra y Addam y vemos como se forja gran parte de la personalidad de la Blade (e incluso como "nace" Pyra), la narración viene de la mano de la dupla Jin-Lora, siendo la relación de estos el verdadero corazón del juego y el objetivo de este capítulo extra... sin embargo no llegamos a ver como acaba esta relación y como Jin acaba convirtiéndose en el personaje que veremos después, con lo cual verdaderamente hasta habría margen para una nueva secuela. No obstante, la curiosa mezcla de dos parejas protagonistas, una con un claro componente dramático y otra con uno histórico, funciona bien debido al carisma de los personajes. En esta ocasión se ha eliminado el sistema de Blades "gachas" y tenemos únicamente a tres pilotos con dos Blades que se alternaran en batalla. El sistema de combate es espectacular y muy ágil, y me parece que se solucionan algunos problemas de ritmo del juego original debidos a su sencillamente inmensa lista de posibilidades. Aquí tenemos unos Blades fijos, Blades que además heredamos en su totalidad del juego original y que -a pesar de estar viviendo sus "vidas pasadas"- se sienten ya muy cercanos al jugador.
La pega de este juego vendría dada quizás por su diseño. No deja de ser una expansión, así que su contenido a nivel de historia es relativamente pequeño y podría acabarse en unas 15 horas, para alargarlo el juego recurre a un sistema de "prestigio" donde se nos piden muchas misiones secundarias. La inmensa mayoría de estas misiones no son obligatorias, pero en un determinado momento rompen algo el ritmo del juego y el hacerlas sólo nos recompensara con algunas secuencias bastante cómicas -e incluso alguna dramática- y una mejora en las habilidades de nuestros personajes que nos permitirá afrontar con más garantías las batallas (no especialmente elevada) o explorar mejor el par de titanes que tenemos como escenario. Visitamos un Gormott antiguo y descubrimos el titan de Torna, y si bien este último es un titan inmenso completamente nuevo con varias zonas variadas y una gran ciudad repleta de personajes y misiones, Gormott no deja de ser una versión ligeramente cambiada del original y particularmente no puedo dejar de pensar que me habría gustado ver una versión de Mor Adain más joven que la del juego original. No obstante, para ser una expansión el contenido del juego está más que bien.
Es una expansión tremendamente recomendable -prácticamente obligatoria- para cualquiera que disfrutase con el juego original. Su veintena de horas hace que no sea corta pero que tampoco se sienta especialmente alargada. Tanto su sistema de combate como el de exploración salen beneficiados de tener un número finito de Blades y son ahora más ágiles. A nivel visual sigue teniendo el mismo apartado alegre y bonito del juego original con un marcado carácter anime que se contagia a su humor y sus secuencias de vídeo, y a nivel sonoro seguimos teniendo una grandísima banda sonora.

martes, agosto 14, 2018

Empequeñeciendo la inmensidad

Xenoblade Chronicles 2

Tercera entrega de la franquicia "Xenoblade", el éxodo futurista de humanos con mechas de "X" (ver reseña) queda atrás en una secuela directa de la primera entrega (ver reseña), que también se parece mucho más jugablemente a esta al prescindir de mechas y ofrecer una narrativa mucho más tradicional y cerrada. 

Este Xenoblade 2 nos traslada a un mundo fantástico donde los humanos sobreviven en un mar de nubes a lomos de gigantescos colosos sobre los que han construido sus civilizaciones. Cada uno de estos titanes suele ser un país con razas y culturas propias; la convivencia entre estas naciones no es siempre fácil y en ocasiones están al borde de la guerra. En este escenario encarnaremos a Rex, un joven "buceador" que se gana la vida explorando el mar de nubes en busca de la chatarra de una civilización muy avanzada que antaño existió... pero naturalmente el sueño de Rex es ser un "driver", un manejador de "Blades", unas extrañas criaturas inmortales que habitan en cristales especiales y que una vez "sintonizan" con un humano adquieren forma y son capaces de transmitirle su energia y ayudarle. Por avatares del destino Rex acabará sintonizando por casualidad con Pyra, una Blade mítica de inmenso poder conocida como "la Égida" que se dice que puede destruir el mundo... a partir de ahí comenzará la odisea de Rex por llevar a Pyra al árbol del Mundo mientras muchos otros les persiguen.


El argumento de este juego no es nada del otro mundo. Es la clásica historia de fantasía adolescente con un joven que pasa de granjero a rey mientras se convierte en adulto, y al mismo tiempo más o menos va conociendo el amor y hace amigos. Argumento típico de muchos juegos de rol y de muchos mangas y animes. "Xenoblade X" planteaba una historia muy ligera que ganaba profundidad y mensaje mediante las secundarias y que se criticó mucho, aquí el equipo de Monolith ha decidido jugar sobre seguro, con una historia muy clara y marcada que rige ferreamente la estructura de un juego dividido en capítulos y esta plagado de cinemáticas. La historia es una soberana chorrada, pero los personajes caen bien, y el drama y la comedia funciona si uno sabe tomárselo en broma cuando corresponde, y en general la trama funciona muy bien como hilo conductor gracias al carisma de sus personajes y el espectacular marco que supone la gran banda sonora del juego. Para mi gusto el juego abusa de vídeos, y desde luego comprendo que haya gente que se queje de la voluptuosidad de las féminas o de las mil chorradas otakus que meten... pero la historia en líneas generales cumple, e incluso deja lugar para alguna que otra lectura interesante en lo referente a las Blade y el extraño ciclo que han de vivir.

Ya entrando en el juego, nos encontramos ante el clásico juego de rol japones en el que llevamos a un pequeño grupo de personajes y recorremos escenarios combatiendo enemigos hasta alcanzar la próxima ciudad en la que se desarrollará la historia. La historia, como he comentado, esta muy marcada, y este Xenoblade además es relativamente pequeño para lo habitual en la saga -la no inclusión de skells reduce drasticamente el ámbito de los mapas- con lo cual estamos hablando de un juego más cercano al "1" en su tamaño que al "X". Verdaderamente, exceptuando Gormott y Uraya, no hay escenarios monstruosamente grandes, es algo casi extraño estando en la saga en la que estamos. 

No obstante, si los mundos son más pequeños, están más llenos de vida, con unas misiones secundarias que son de lejos las más inspiradas de la saga en cuanto a desarrollo y que dotan a cada civilización de bastante profundidad (algo que se nota especialmente en las ciudades). La historia principal de los Xenoblade nunca es demasiado larga nunca, y creo que si este juego en una partida rápida no puede superarse en unas 50 horas es por los vídeos y por la necesidad ocasional de aumentar el nivel de la party, pero un Xenoblade no va de pasarse la historia si no de explorar estos descomunales mundos, y aquí las misiones secundarias funcionan mejor que en las entregas pasadas de la serie y alargan la vida del juego fácilmente por encima del centenar de horas (además en una segunda partida se desbloquean más posibilidades). La historia nunca es tampoco especialmente compleja y es en estas misiones secundarias cuando el juego más brilla (aunque en su mayor parte se limiten a enviarnos a X zona a matar a tal bicho o a recolectar tal material), especialmente con las tramas de las Blades especiales que exploran tramas más valientes y oscuras... o a veces nos cuentan tonterías tan surreales como divertidas (épica la trama de la Blade gafe en su búsqueda del pan perfecto... o la que quiere superar su timidez y convierte el juego por momentos en un juego de idols).

El combate, sumamente importante en juego de estas características, es muy disfrutable, pero tiene algunas pegas importantes. Llevamos un grupo de 3 personajes (de un total de 5 jugables) que combaten en tiempo real contra los enemigos que encontramos, cada uno de estos personajes puede llevar equipadas tres Blades distintas, cada una de estas con 4 artes que se recargan con el tiempo. Las Blade pueden se de ataque, defensa o curación, y van ganando experiencia con las batallas y algunos requisitos de exploración. Cada Blade tiene un árbol de habilidades propio que la van haciendo más poderosa, y también podemos equipar algunos objetos que nos potencian (incluidas comidas o complementos cuyo efecto varía en cada Blade y que sólo podemos averiguar por prueba y error en lo que se supone que es un ejemplo de nuestro conocimiento de esa Blade). A nivel de configuración las posibilidades son inmensas, porque -independientemente de que sólo podamos equipar 3 en batalla- podemos tener muchas más Blade en la reserva y cada una de ellas ofrece unas posibilidades distintas (y en el caso de Tora y Poppy estas posibilidades son aún más grandes). Ahora bien, la inteligencia de los aliados brilla por su ausencia y no podemos configurarla más allá de que Blades les equipemos, lo cual -en juego que se basa en encadenar combos en base a los efectos de los distintos tipos de ataques- es muy frustrante. Además, el juego se basa en un sistema de "gatchas" algo raro, en el que recogemos cristales y los sintonizamos, y las posibilidades de que nos salga una Blade buena son relativamente bajas y dependen de ciertos condicionantes, encima las Blades se fijan a su invocador con lo cual podemos conseguir una excelente Blade de ataque de Hielo pero acabar asignada a un personaje que ya tenga una Blade de este tipo cuando quizás quisieramos que acabase con otro personaje para dar más versatilidad a esto. Creo que el combate se ha simplificado en favor de hacerlo más accesible, algo que también se nota en los menús -mucho más amigables que los de sus predecesores- o en la presencia de un principio de juego extremadamente tutorizado. Me gustaría alguna opción más, pero creo que en general el cambio en el juego ha sido para mejor y que han conseguido un juego más accesible y divertido.


Donde si tengo que ser muy crítico con el juego es en su factura técnica. A nivel de diseño artístico es espectacular, con unos diseños grandilocuentes y variados, una explosión de luz y color muy agradable a los ojos en cuyos personajes hay además diseños de varios artistas. También a nivel sonoro destaca, con un gran elenco de seiyuus (además el juego permite descargarse gratuitamente un paquete con las voces en japonés) y una banda sonora extensísima y potentísima, con cortes que van de lo tranquilo y melancólico a autenticas fanfarrias con un gran despliegue orquestal. Pero al juego le faltan meses de desarrollo. Llego a colgárseme una vez incluso, pero sobre todo, las caídas de calidad visual son alarmantes, con perdida de fluidez en las batallas muy frecuentemente y momentos donde los pixeles pasan a tener un tamaño descomunal y las cinemáticas quedan arruinadas como si de una mala reproducción online se tratase. A nivel jugable el juego esta muy trabajado, pero se nota que el motor no ha sido bien pulido y se sobrecarga muy rápidamente. 

Juego tremendamente largo y disfrutable, y siendo muy accesible y ligero no deja de ser un juego muy de nicho: Rol japonés con un marcadísimo carácter otaku. Distinto y al mismo tiempo parecido a sus dos predecesores, es lo que uno esperaría encontrar bajo la etiqueta "Xenoblade" en su vertiente más amable y comercial. Muy recomendable, y un auténtico imprescindible para los fans del género es, de momento, mi juego favorito de Switch.

jueves, septiembre 07, 2017

Cuando la INMENSIDAD se queda pequeña

Xenoblade Chronicles X


A pocos meses de la salida de su segunda parte oficiosa, al fin he podido sacar tiempo para jugar la continuación espiritual de uno de los más míticos juegos de Wii (ver reseña). Y este Xenoblade X es el mejor tipo de secuela imaginable, es un juego que toma muchas de las características del juego original, que se basa en su sistema de combate y en muchas otras de las virtudes de aquella obra; pero más allá de ser una secuela continuista busca su propia identidad para bien o para mal. Hay cosas de Xenoblade que continúan en este "X", pero hay otras que no; en algunos puntos este juego es mejor que aquel, y en otros es peor. Es lo mejor que puede ser una continuación: un juego diferente.

La base jugable de este juego es similar a la de las aventuras de Shulk; básicamente tenemos un mundo gigantesco -absurda y desproporcionadamente grande en este caso- y hemos de recorrerlo con nuestro grupo de hasta cuatro héroes, enfrentándonos a toda una legión de enemigos y fauna autóctona a nuestro paso, enfrentamientos en tiempo real en los que vamos luchando cuasi automáticamente en función a las estadísticas de nuestro personaje y donde podemos usar unas determinadas artes que nos otorgaran ventajas o harán las veces de ataques especiales. Ha cambiado un poco el sistema de ataques combinados, tenemos infinidad de artes a nuestra disposición en base a las armas que portemos y a un nuevo sistema de clases (la cantidad de habilidades pasivas y activas a nuestra disposición, ya sea por el personaje o por el equipamiento son incluso demasiado grandes, llegando a saturar el juego por lo exagerado de las opciones que permite), y tenemos además a nuestra disposición un "pequeño" power-up en forma de un mecha de más de 10 metros de altura. Hay cambios, pero el esquema jugable en batallas es parecido al del primer juego.
El gran cambio es que este no es un juego orientado hacia la historia, o al menos no está enfocado claramente hacia ella como si es habitual en muchos otros RPG nipones. Hay un trama, y es sumamente interesante y me parece mucho mejor que la clásica trama de un adolescente que ha de salvar el mundo gracias al poder de la amistad y los clichés (de hecho el jugador controla un avatar y, con la excepción de Elma y Lin el resto de personajes a controlar son casi completamente opcionales). La trama de este Xenoblade X, para aquel que la busque por medio de sus misiones secundarias, se muestra tremendamente sólida e interesante, no siendo para nada la batalla de los humanos contra los Ganglion o la búsqueda del Arca de la Vida; la historia de este Xenoblade es la de la integración de muchas culturas, el mensaje es el de la tolerancia hacia las costumbres y formas de vida distintas a la nuestra, el intentar comprender actos que pueden parecernos extraños o absurdos. El como "Nueva Los Angeles" se llena de vida, vida de todo tipo que aprende a ayudarse entre ella no sin dificultades es la verdadera historia de este juego, y en esta historia encontramos pinceladas de una ciencia-ficción bastante potable que muestra escenas de todo tipo y no tiene reparos en ser en ocasiones incluso cruel con el jugador a pesar de que el tono general del juego es ligero.
Pero este juego, por muy carismática que sea Elma, por mucho que las tramas de secundarios estén incluidas en la versión europea, se centra en la exploración. Mira es un mundo sencillamente inmenso, y tras casí 200 horas de juego sé que todavía me han quedado algunas zonas que explorar... pero es tan grande que no recuerdo donde estaban. Y ese mundo tan increíblemente grande esta abierto desde un primer momento al jugador; cierto que algunas zonas no son accesibles por estar flotando en el aire (la creatividad visual de este juego es tan prodigiosa como fascinante), cierto que hay grandes muros y enemigos demasiado poderosos que en ocasiones nos impiden el avance... pero siempre podemos rodear los enemigos o buscar nadando alguno de los accesos a las 5 gigantescas regiones del juego. Desde el principio podemos ir a cualquier punto del juego, otra cosa es que no tengamos nivel jugable para ello y que aproximarnos a ciertas zonas o enemigos sea poco menos que un suicidio, pero la libertad está ahí y uno puede dedicarse desde el principio a explorar, a descubrir zonas y sembrar el mundo de sondas de exploración, a recolectar mil y un objetos que luego usaremos en las misiones secundarias. Como he comentado previamente, la historia principal es relativamente sencilla, y podemos acceder fácilmente a ella desde el barracon BLADE en el que vive nuestro protagonista (el cuerpo militar al que pertenecemos), pero serán los habitantes de "Nueva Los Angeles" los que nos pedirán mil y una misiones que nos harán explorar la ciudad y que a su vez desarrollaran la citada trama de convivencia.
Y esta exploración es, sencillamente, todo un placer para los ojos. WiiU puede ser una consola limitada, pero Monolith ya creo un mundo inmenso en el primer Xenoblade y en esta ocasión multiplican por mucho el tamaño de aquel mundo. Mira es inmenso, pero sobre todo esta plagado de mil y un detalles. El diseño artístico del juego es sencillamente sublime; cada rincón del juego es una nueva sorpresa, un despliegue de creatividad e imaginación continuo en escenarios y criaturas que, no obstante se muestra bastante sólido y consistente, lógico y natural a su fantástica manera. El juego exprime la consola al límite y vemos un popping constante bastante molesto (si nos encontramos en una habitación pueden pasar varios segundos hasta que se cargue un personaje que este dentro de ella, siendo este un defecto bastante extraño y molesto), y la carga de texturas también puede resultar bastante molesta si no se ha instalado el juego... pero jugando no hay carga alguna por mucho que viajemos de una esquina del mundo a otra (sí, si nos teletransportamos, pero no es un tiempo excesivamente grande). Visualmente es, sin lugar a dudas, el juego más espectacular de la consola.
La comparativa con Zelda (ver reseña) sería inevitable, ya que el propio estudio Monolith colaboró en la última de Link, sin embargo, si bien Mira es mucho más espectacular y esta mucho más llena que Hyrule, las célebres físicas de aquel juego son aún más impresionantes si se comparan con las cuasi inexistentes de este... y en los cálculos de la CPU de la consola habría también que tener en cuenta una inteligencia artificial que era increíble en aquel juego y que aquí brilla bastante por su ausencia tanto en el caso de enemigos como en el de los propios aliados (los compañeros de la party son bastante estúpidos incluso cuando les asignamos algún tipo de estrategia en concreto que seguir).
Si hablamos del juego visualmente también hemos de comentar su sonido. En cuanto a efectos poco habría que decir, y si bien habría preferido que el juego incluyese el doblaje original en japonés tampoco tengo nada contra las voces en inglés. En cuanto a la música si tendría alguna pega, si bien los temas principales de las diversas regiones son bastante potentes (aunque la "urbanidad" del tema de NLA es horrible para compensarlo) si hay que decir que se hacen poco variados al ser un juego tan libre y apenas poder ser usada la historia como hilo conductor en este sentido.
Técnicamente el último punto a mencionar sería el control, que calificaría como funcional. Las opciones en batalla no son demasiadas y el control cumple, y el manejo de los skells es sobresaliente, pero por contra la navegación por algunos menús puede ser confusa, aunque esto se debería principalmente a la inmensa cantidad de opciones que tiene el juego y a lo amplio de su diseño.
En cuando a dificultad y duración, el juego se adapta al jugador. El mundo es inmenso, y verdaderamente uno puede pasar en él las horas que quiera. La historia principal es corta y el juego podría acabarse en unas pocas decenas de horas; pero la cantidad de misiones secundarias es poco menos que inabarcable, y además en estas uno encontraría los verdaderos retos del juego. Hay también un importante componente online que permite realizar unas extrañas misiones conjuntas donde varios jugadores intentan conseguir logros conjunta aunque no simultáneamente, y donde también podemos prestar nuestro avatar o reclutar al de otros jugadores; pero no soy un gran jugador de onlines y este pseudo-mmo no me parece especialmente brillante en este sentido, amen de encontrarse algo de capa caída por muerte prematura de la consola.
Sobra decir que, para cualquiera que este familiarizado con los rpgs, este un título muy recomendable, un auténtico imprescindible de la consola que se pelea con Zelda y otras joyas como Bayonetta (ver reseña) por el calificativo de mejor juego de la consola. Es un juego particular, con defectos y con virtudes, un juego tan inmenso que es imposible hacerse una idea de su extensión sin jugarlo durante unas horas y darse cuenta tras ellas de que a pesar de habernos perdido en las llanuras de Primordia no hemos hecho si no arañar la superficie de su mundo.

domingo, mayo 08, 2016

Demasiado grande para este mundo

Super Smash Bros for WiiU

La cuarta entrega de la saga de festivas hostias fanserviceras de Nintendo llegó por partida doble, tanto para WiiU, como para 3DS. Siendo el debut de la franquicia en 3DS un señor juego, esta reseña abarcará el juego de sobremesa, que no deja de ser la entrega principal. ¿Y que nos encontramos? Lo que podíamos esperar de un Smash. Si bien el primer juego de N64 fue un cartucho muy modesto, en Gamecube la saga ya adquirió un claro estatus de franquicia insignia con un juego superlativo, y en Wii directamente se salieron del mapa con Brawl con una cantidad de contenido obscena (ver reseña). Este "Smash fo(u)r" sigue esa dirección y, sencillamente, avasalla con sus opciones. Uno puede pasarse 20 horas de juego sin haber terminado de navegar por todos los menús gracias a la cantidad de modos y opciones que propone... y creo que, extrañamente, eso es más un defecto que una virtud del juego.

El juego es uno de los mejores de WiiU, eso esta claro. Pero es tan grande, ofrece tantas opciones, que abruma. Es como esos juegos de rol que ofrecen mil y una posibilidades, uno puede jugar como quiere... pero siempre tiene la sensación de que se está perdiendo algo. Aquí sucede lo mismo, hay más de medio centenar de luchadores, y los desafíos tipo retos, beisbol o peleas contra el reloj se han ampliado. En cada categoría de juego cada uno de ellos tiene sus records... la cantidad de tiempo que se requiere para probarlo todo sencillamente es indecente, y si eres un jugador de la vieja escuela quieres ver puntuaciones en cada apartado posible... pero sencillamente no hay tiempo para ello, el juego te aburrirá antes de que puedas explorar todas sus posibilidades... porque además estos son modos secundarios, los modos principales son las clásicas peleas entre amigos (con un estela modo a 8 jugadores que, si bien resulta algo caótico de primeras, luego es tan disfrutable como cabía esperar) y el mejorado combate en línea. Además he hablado de modos de juego, pero el juego ofrece la opción de personalizar los luchadores, así como crearlos desde cero gracias a los Mii, y ofrece también un renovado editor de escenarios. Las posibilidades que ofrece el juego son imposibles de cuantificar.
El franquicia no deja de ser la enciclopedia jugable de Nintendo, y añade más trofeos, más músicas, más ayudantes y más luchadores, pero es justo decir en este análisis que hay cosas que se han quedado por el camino. La primera y más importante para mi sería el modo aventura, épico en Wii con "el emisario subespacial", supongo que Ninty no querría gastarse más dinero en cinemáticas de un modo que no dejaba de ser secundario y lo sustituye por un par de modos arcades en los que peleamos contra grupos de enemigos... no están mal, pero a la larga se hacen repetitivos... y sencillamente era muy divertido ver como unían a todos los personajes en una misma historia en Wii. En 3DS hay algo parecido a un modo aventura, pero en WiiU tenemos una especie de juego de tablero en el que durante los turnos vamos recogiendo items y dándonos de palos con el resto de jugadores... sencillamente es un modo que no termina de funcionar.
Creo que no tiene mucho sentido mencionar el sistema de juego, ya más que consolidado de entregas anteriores. Se han añadido más ayudantes y se han cambiado algunos smash, también se han modificado los movimientos puntuales de algunos personajes para que sean menos clónicos (aunque los Captain Falcon - Ganon, Mario - Luigi y demás siguen estando ahí... y todos los "lords" de Fire Emblem son horriblemente clónicos). Jugablemente se ha modificado la velocidad del juego, se ha tratado que los personajes estén más equilibrados para acabar con bestias como el Metaknight de Wii y se han mejorado los agarres en los bordes de las plataformas.
Los escenarios son bastante peores, desde mi punto de vista. Se ha seguido la progresión de Wii y casi todos los escenarios nuevos se basan en el escenario de destino final, con suerte con un fondo móvil. Se han dejado atrás los escenarios originales de Cube, salvo en un par de ejemplos raros muy grandes y no demasiado acertados (el templo de Palutena es demasiado grande y el de la merendola de Kirby es sencillamente horrible). Sigue habiendo algunos jefes de escenario, pero en general me gustaría que hubiera más elementos móviles. 


Naturalmente llega el momento de hablar de los personajes del juego, que no deja de ser uno de los puntos más divertidos que comentar. En primer lugar, hablaré de los personajes que se han caído del plantel con respecto a la entrega anterior:
Wolf... un clon de un clon, sinceramente nunca he entendí la presencia de este personaje en aquel juego.
Entrenador pokémon... ahora tenemos directamente a Charizard, para mi es una pega, el turnar a los tres pokémons clásicos lo hacía para mí un personaje muy interesante.
Zelda/Sheik, - Samus/Samus doujin, como ocurría con el entrenador pokémon, eran personajes múltiples, Sakurai quería quitar a estos... en mi opinión, un error... nuevamente creo que sus dos formas les daban mucha versatilidad... y si bien la cazarrecompensas ha quedado dividida en dos grandes luchadores, no se puede decir lo mismo de la princesa de Hyrule. 
Lucas, nunca me gustó demasiado este personaje, y además era un clon... ahora está por DLC, y en el eShop se va a quedar por mi.
Snake, era un personaje interesante... pero siendo sinceros era ridículo que estuviera en un juego de Nintendo... tanto como ese Cloud que ahora tenemos por DLC... resulta extraño que ambos tengan unos juegos de movimientos tan currados.
Ice Climbers, la baja que más dolió a todos. Supuestamente se quedaron fuera por limitaciones de la 3DS. Eran uno de los personajes más originales y nostálgicos, creo que todos los aficionados esperamos que vuelvan.
A pesar de estas bajas y del citado cambio de Zelda y Samus, así como el protagonismo absoluto de Charizard, la inmensa mayoría de los personajes de la franquicia siguen presentes. Hablamos de Mario, Luigi, Peach, Bowser, Yoshi, Wario, Donkey, Diddy, Mr.Game & Watch, Link, Ganondorf, Toon Link, Pit, Marth, Ike, Kirby, Dedede, Meta knight, Fox, Falco, Pikachu, Lucario, Jigglypuff, R.O.B, Ness, Captain Falcon, Olimar y Sonic. No me gustan nada los clones, así que creo que Ike y Falco deberían haber desaparecido de esta entrega o haberse convertido en skins... como Dr.Mario debería ser un skin de Mario y no un personaje nuevo que ha regresado de Melee sin que nadie lo esperase o pidiese. Estos 3 personajes me parecen un error, y Dr.Mario no es la única incorporación errónea... la franquicia tenía ya más de 30 personajes, el afán por casi duplicar ese número me parece absurdo. Los movimientos de muchos de estos nuevos personajes son originales y aportan mucha profundidad jugable a la saga, pero creo que algunos de ellos habrían podido ser utilizados para personajes más interesantes (el ejemplo más claro sería el de Corrin, que podría haber sido un gran Ridley).

Sin más preámbulos ya, los personajes nuevos:
Mario trae a Estela y Bowser Jr. Ambos tienen unos movimientos originales y variados, son dos buenas incorporaciones... aunque creo que Estela es demasiado "poco importante" dentro del universo nintendero y que debería haberse quedado como un trofeo. Bowsy nunca me ha gustado, pero tiene más peso, y además el hecho de que tenga skins para cada uno de los koopalings es todo un acierto.
Punch Out! entra al fin en el plantel con Little Mac. Era el Newcomer cantado, tan obvio y necesario como lo serán los inklings en la siguente entrega. Carisma y unos movimientos muy originales y acordes a su condición de pequeño peso pesado.
Sakurai siempre se encariña con sus franquicias y de Kid Icarus llegan Palutena y Dark Pit. Ambos me parecen un error. Esta franquicia no tiene peso para tener tres personajes. Dark Pit es un clon sin gracia. Palutena al menos tiene unos movimientos muy originales, pero es un personaje muy extraño y creo que incluso habría quedado mejor como comentarista.
Fire Emblem, que afortunadamente se ha convertido en una franquicia insignia de Nintendo, sorprende con cuatro personajes y la posibilidad de recuperar a Roy y Corrin por DLC. Como he dicho antes, Ike debería haberse quedado fuera, más cuando han metido a Lucina como representante del Fire Emblem actual y es un clon por mucho que la adore. Robin es un personaje distinto y bien metido, aunque adolece de falta de carisma. En cuanto a Corrin, lo dicho, sus movimientos deberían haberse usado para Ridley... y así tampoco nos habrían destripado el siguiente juego de la franquicia.
Duck Hunt es una genialidad retro de la que no creo que nadie se queje, y lo mismo puede decirse de la coña que es tener a Wii fit trainer como personaje jugable.
De Pokémon, además de a Charizard tenemos a un monstruo de la última generación para promocionarla: Greninja... es original, pero creo que bastante falto de un carisma que por ejemplo le sobra a un Mewtwo disponible por DLC. Deberíamos de haber perdido a Lucario porque si no con esta franquicia pasará lo mismo que con Fire Emblem y acabará saturando el plantel.
El aldeano de Animal Crossing es una incorporación genial, que si bien no me gusta demasiado como luchador estaría justificado sólo por las coñas que ha originado en internet.
Y adorando Xenoblade tengo que decir que Shulk, con un currado sistema de batalla, no deja de sobrar.
Los Mii no tienen carisma ninguno, pero son historia de Nintendo y las posibilidades de personalización que ofrecen son inmensas, ninguna queja en este sentido.
Como invitados third party tenemos a Pac-Man y Megaman... inmejorables opciones con unos movimientos muy distintivos y que proporcionan, junto a Sonic, la posibilidad de combates absolutamente legendarios dentro del mundillo. Ryu, por DLC, se sumaría a este tipo de luchadores, Street Fighter es el arcade de lucha por excelencia y es un placer ver a su protagonista repartiendo hostias aquí en espera de que algún día veamos un épico Nintendo vs Capcom. También tenemos por DLC, con movimientos muy trabajados a Cloud, que no pinta mucho en Nintendo pero no deja de ser un icono, y a Bayonetta que es una cafrada muy divertida de ver en el contexto de esta saga.

En resumen, todo un homenaje a los videojuegos con mil y una referencias a títulos de Nintendo y alguna que otra saga más. Muchísimos personajes, muchísimos modos de juegos, retos insuperables e interminables horas de diversión con la jugabilidad a prueba de bombas de esta franquicia. La etiqueta de recomendable, como siempre, se queda corta ante un título de esta serie, una auténtica compra obligada para los poseedores de una WiiU (o en su defecto de una 3DS).

domingo, agosto 25, 2013

Bienvenidos a la inmensidad

XENOBLADE CHRONICLES


Mucho se ha hablado de este juego. En estos años en los que los JRPG parecían abocados a la desaparición o a una evidente depreciación al quedar relegados a portátiles, móviles o navegadores, Xenoblade es uno de esos pocos juegos que dignifica un género antaño icónico de los videojuegos. No creo que Xenoblade sea el mejor juego del género de la historia (hay algunos que son sencillamente perfectos aún 20 años después de su lanzamiento como Final Fantasy IV (ver reseña), y luego hay otros que sencillamente se ganan el corazón de sus jugadores por la mera razón de haberse jugado en el momento adecuado (Tales of Symphonia por ejemplo (ver reseña))). Sin embargo Xenoblade es un gran juego, una inmensidad de juego. Tiene defectos, sí; pero tiene unas virtudes que los suplen de sobremanera y construyen un juego maravilloso.

¿De qué va Xenoblade? En verdad sabemos que eso importa poco o nada. Tenemos una aldea atacada y el clásico grupo de héroes que salen de ella para intentar acabar con la guerra y todo eso; conforme avancemos que nos unirán más personajes a nuestro grupo y se irá desgranando la historia con algunos giros de guión y algún que otro tópico del género. Si algún día se hace un videojuego de "Guerra y Paz" quizás le pida argumento, pero de momento me basta con una excusa para dirigir el juego en una u otra dirección, y Xenoblade cumple de sobra sin dar demasiada vergüenza ajena. El argumento es una excusa para jugar, eso es lo que importa. Y funciona, porque la mayoría del tiempo de olvidas del argumento y te limitas a jugar, a recorrer los inmensos y fantasiosos escenarios en los que se desarrolla el juego. Del argumento unicamente destacaría que ubica el mundo en los cuerpos de dos titanes dormidos, en cada uno de los cuales habita un conjunto de razas que ha declarado la guerra a sus contrarios. Los mundos que recorremos son, pues, el cuerpo de estos dos gigantes.
Pierna de Bionis. Un escenario inolvidable
Y los mundos son los grandes protagonistas de Xenoblade. Uno puede pasarse facilmente 5 horas en los alrededores de Colonia 9 -la primera ciudad y punto de origen del juego- recorriendo sus inmensos alrededores, conociendo a las decenas de personas que la pueblan y haciendo minimisiones para intentar ayudar a estos. Luego irá a la primera mazmorra propiamente dicha, y luego saldrá a la pierna de Bionis... y su concepto de tamaño o dimensiones cambiará. Hay juegos con escenarios más grandes, es obvio, pero los escenarios de Xenoblade son absurdamente gigantescos, y absurdamente detallados, repletos de mil y un detalles que hacen la exploración una auténtica gozada. Diseños enrevesados en ocasiones, originales, poéticos y preciosistas, misteriosos... más o menos tenemos los escenarios clásicos (nieve, bosque, mar, pantanos, praderas, minas, fortalezas, fábricas) pero todos ellos gozan de un diseño sublime (unicamente quizás achacaría que los escenarios mecánicos de Mekonis no son tan variados como los de Bionis). Los escenarios están repletos de zonas secretas, algunas de las cuales se desbloquean por misiones a las que sólo podremos acceder muy avanzada la historia... así mismo también vemos a los enemigos fuertes desde el principio, por lo que en muchas ocasiones no podremos llegar a una zona por mucho que el pequeño explorador que hay en nosotros quiera hacerlo.
Un superpon legendario
y una princesa cabeza-plumas,
carisma multiétnico.
Hay unas cinco ciudades en el juego, cierto es que no son muchas, pero habida cuenta del estilo del juego hay que decir que casi se agradece. Las ciudades son bastante grandes (salvo Colonia 6 en un principio, pero ira creciendo conforme ayudemos a reconstruirla) y están repletas de NPC. En estos personajes está la gracia del juego. Además de comprar, intercambiar objetos (hay un fuerte componente de coleccionismo en el juego) y obtener información, mucha de esta gente tiene nombre, y no tendrá ningún reparo en enviarnos a cumplir varios cientos de misiones para que les ayudemos. Algunas de estas misiones se limitar a acabar con X monstruos o recolectar Y objetos, hay otras de encontrar a tal personaje y hacer de mensajero, y hay algunas de investigar... pero todas ellas tienen su pequeño contexto y -además de darnos la excusa perfecta para tener que explorar el gigantesco mundo- hacen aparecer un gigantesco diagrama de afinidades y relaciones repleto de minihistorias que el jugador querrá completar (tarea en la que se nos irán muchas, muchas horas). Conforme aumentemos la afinidad con los pueblos y sus habitantes conseguiremos más misiones (de más importancia y trascendencia, las clásicas misiones que al margen de la historia principal expanden la historia y el mundo con subtramas bastante interesantes) y mejoraremos los trueques de objetos que sus habitantes nos ofrecen. Esta afinidad también existe entre los miembros de nuestra party, permitiendo que los ataques combinados sean más o menos poderosos, que los combos de ataques en cadena sean más efectivos o que las habilidades de unos pasen a otros.
Curioso que siempre las historias
en segundo plano queden mejor
en este tipo de juegos
Nuestro grupo se compone de siete personajes, de los cuales podemos usar a tres en batalla (un número que siempre me ha parecido demasiado bajo). No es rol por turnos, es acción en tiempo real. Podemos controlar a un personaje, que ira atacando en tiempo real a no ser que seleccionemos una de sus artes (podemos llevar hasta 8 artes, que seleccionamos entre un grupo disponible y que potenciamos individualmente con puntos que nos dan tras cada batalla), las artes tienen distintos efectos secundarios además del daño infligido (además de las clásicas artes de curación o de potenciación) y hemos de saber combinarlas y alternarlas para infligir el mayor daño posible a nuestros enemigos. No podemos controlar a los otros dos miembros de nuestro grupo salvo en los momentos de ataques en cadena, aunque la IA es bastante apañada y suelen hacer más o menos lo más lógico y apropiado. El sistema de combate es bastante simple y me habría gustado que pudiéramos parametrizar más las acciones de nuestros compañeros para aumentar el componente estratégico, pero también hay que decir que es increíblemente ágil y rápido; libraremos mil y un combates sin que se hagan pesados. 
Como hemos comentado, tenemos habilidades que podemos potenciar. Tenemos también características intrínsecas a cada personaje que irán aumentando y que podremos compartir con el resto de miembros del grupo. Naturalmente podemos mejorar nuestro armamento y equipo mediante todo lo que compremos o encontremos en nuestros viajes. Además podemos equipar armas y armaduras con gemas que subirán nuestras estadísticas o nos concederán algunas habilidades extras de cara a los combates (estas gemas podemos recibirlas de manos de enemigos o comprarlas o intercambiarlas en las ciudades, pero también podemos obtenerlas refinándolas nosotros mismos mediante objetos que vayamos encontrando, entrando así en el juego también el clásico componente de alquimia tan habitual ya en el género). La experiencia se reparte uniformemente y nuestras habilidades básicas aumentan sin que tengamos control sobre ellas, pero entre potenciación de ataque, vinculación de habilidades de otros personajes y gemas tenemos unos personajes altamente personalizables.
Los combates son en el mismo escenario del juego, dependiendo de los obstáculos que encontremos en él. Podemos esquivarlos pues vemos a nuestros enemigos, pero también puede suceder que estos nos vean a nosotros y nos ataquen o se sumen a otros enemigos que ya nos estén atacando. El juego, eso si, se toma bastante en serio los niveles de experiencia y normalmente apenas rozaremos a un enemigo que tenga 5 o 6 niveles más que nosotros, caso que también jugara a nuestro favor cuando tengamos un nivel muy avanzado. En los combates hay estados, debilidades y alguna que otra muerte súbita; el componente estratégico esta presente y caso de usarse bien nos puede ser de mucha utilidad... pero si estamos varios niveles por encima de nuestros enemigos o sabemos utilizar bien nuestras artes normalmente no tendremos mucha dificultad en ganar los combates.
Un berserker, una francotiradora sanadora, una hechicera, un par de personajes más o menos especialistas en ataque, nuestro héroe y el clásico personaje de ataques raros.
Técnicamente el juego es una salvajada. Los diseños de los personajes no son nada del otro mundo, cierto es, pero la extensión del juego sencillamente lo eclipsa todo. Los escenarios gigantescos están conectados entre ellos sin apenas tiempos de carga, y uno puede pasar varias decenas de minutos para recorrer cada escenario de una punta a otra (afortunadamente se establecen marcadores para teletransportarnos conforme avanza el juego para agilizar los viajes). Durante las batallas enemigos gigantescos -en ocasiones varios de ellos- entraran en juego y, salvo en algún momento puntual, no sufriremos ralentizaciones. Todo se mueve con una fluidez asombrosa, y verdaderamente sorprende a raíz de la escala en la que se desenvuelve el juego. Visualmente es juego es una maravilla, pues a la escala se le suma un diseño artístico de los de quitarse el sombrero.
La banda sonora peca de repetir algún que otro tema, pero en un juego de tantas horas y donde uno puede perder tanto el tiempo es inevitable (además en el apartado sonoro un otaku agradece que permita escuchar las voces originales).
El control es bastante simple, pues apenas hay acciones más allá de saltar, desplegar menús y seleccionar acciones. La cámara quizás sería mejorable, pero es justo decir que más o menos cumple y que está condicionada por la tremenda variedad orográfica de Bionis y Mekonis. Aquí, como única pega, mencionar que me gustaría que hubieran dispuesto de alguna que otra opción más de cara a la estrategia.
Mechas y dioses. Definitivamente, un juego japonés
Al citado defecto de la simplicidad estratégica unicamente le añadiría dos defectos relativamente menores, en ocasiones, el coleccionismo es demasiado enfermizo (tal objeto solo se encuentra en X zona en Y momento  y además con un tanto por ciento Z de posibilidades de aparecer), eso hace que completar algunas de las misiones más complejas en este sentido pueda resultar demasiado pesado (sin recurrir a una guía algunas de estas recolecciones pueden resultar absolutamente demenciales), así mismo los pueblos son demasiados grandes y están también sometidos a horarios con lo que a veces encontrar a un secundario muy secundario para completar una misión puede ser desesperante.
Es un juego de rol japonés, y es tan grande, tan jodidamente inmenso que su volumen intimida en un primer momento. No es un juego complejo, pero si extenso y amplio a todos los niveles posibles. No creo que sea un juego recomendable para todos los jugadores. No obstante, aquellos que conozcan y disfruten del género encontraran sencillamente un maravilloso juego con unas 60-80 horas de juego que pueden elevarse facilmente por encima de 100 tan pronto como uno se deje embaucar por su maravilloso mundo y sus interminables misiones secundarias. Sin lugar a dudas, uno de los mejores juegos de Wii.