Muy buen capítulo en el que, a falta de la llegada de Robin y Franky -que me parece que serán los den el plus a la saga-, todo comienza a moverse y a precipitarse hacia el caos que madame Shirlley predecía pero que nosotros, como buenos seguidores del manga, predecíamos aún antes.
El capítulo empieza muy bien antes de empezar. Nueva historia de portadas. Aparentemente ira sobre como el mundo redescubré la reaparición de la banda, añorando las historias de portadas más tradicionales, esta me parece una gran decisión por parte de Oda. Todos queremos ver este fanservice fácil, que además es relativamente necesario para la serie... y mediante las portadas Oda se libra de tener que gastar un capítulo "de entresagas" para ello. A ver las sorpresas en escenas y rediseños que Oda nos muestra, seguro que no son grandes cosas, pero detalles tan simples como una posible Nojiko con el pelo largo me maravillarían.
Es un capítulo en el que la princesa sirena se revela como un peluche gigante al que hay ganas que abrazar, es una niña (grande... lo que se dice grande de verdad), inocentona y algo tontorrona que vive encerrada en una torre. Su relación con Luffy y la facilidad de este para proponerle abandonar la torre donde lleva viviendo 10 años después de mandarla a la mierda en la escena anterior ya esta totalmente establecida. Con una simple frase como "No se si soy malo, eso te toca a ti decidirlo" Oda nos da la enésima prueba de lo bien planteado y usado que esta el protagonista de este manga.
Presenciamos también la forja de una alianza entre Hodi Jones y Van der Decken... quizás demasiado oportuna, quizás Oda lo explique después pero si no lo hiciera tampoco pasaría gran cosa, no debemos perder la visión de que esto no deja de ser comic que se publica semanalmente y el autor de vez en cuando se ve obligado a forzar si o si el desarrollo de los acontecimientos. Van der Decken presentado finalmente como enésimo protagonista de la saga y vemos su particular diseño (no puedo evitar que me recuerda a una especie de camello rapero con tintes de Bee Gee... y eso es más perturbador aún cuando el mechón de Hodi Jones le da un aire a lo Michal Jackson... grupo raro de villanos que tenemos en principio para esta saga). Van der Decken se presenta también como el primer tritón con frutal, siendo esta una especie de fruta "apuntadora" con un funcionamiento con similitudes a la de Bon-chan. En todo caso, Van der Decken y los suyos (hemos descubierto ya la raza de San Juan Wolf) me parecen demasiado histriónicos y raros como para considerarlos unos villanos (aunque es indudable que la actitud del holandes para con la princesa sirena lo coloca en el bando "malo" y no en el "nakamizable").
Pero Shirahoshi, Van der Decken y el propio Neptuno al que Zoro detiene en este capítulo tendrán sus grandes momentos en el futuro y aún es muy pronto para hablar de ellos. El protagonista de este capítulo es el gran guerrero de los mares Usopp-sama. Es muy grande ver la confianza absoluta -no parece que este mezclada con Haki de observación- de Luffy con sus compañeros, pero más grande es ver que estos al fin la tienen en si mismos.
En uno de esos incontables pequeños grandes momentos de Enies Lobby, Nami descubría alarmada que habían dejado atrás a Soking... Zoro le dijo que se tranquilizaba, que Usopp era fuerte y podría sobrevivir, que se había hecho fuerte durante el viaje y que no habría llegado tan lejos de no ser así. Usopp no era una carga para Zoro, como tampoco lo era para Sanji o para el propio Luffy; como ningún miembro de la banda lo es. Puede que no todos sean igual de fuertes, pero todos necesitan un médico, todos necesitan una timonel e incluso alguién que se dedique a "leer" y comprender y explicar las cosas. Sanji podía derrotar a Jabura y Usopp no, pero Usopp podía llevar las llaves hasta Robin... y aquel no dejaba de ser el motivo de la incursión en la torre de la justicia.
Y Usopp es fuerte, lo sabemos. No es un monstruo, pero en su batalla contra Luffy dio una lección de estrategia y recursos. Y no puede derrotar a un logia, pero puede salvar a la banda de una avalancha de lodo o incluso derrotar a una chica con fantasmas con una rara habildad. Pero Usopp no creía en su fuerza, como tampoco creían en ella Nami o Chooper, sacándola unicamente en los momentos más apremiantes cuando nadie podía ayudarles. Eso ha cambiado. La muerte de Ace lo ha cambiado.
Habrá cosas que no cambien, y desde luego Usopp no se va a lanzar en plan fatricida cual Zoro contra un almirante. Pero si antes los miembros "flojos" de la banda sólo eran conscientes de la fuerza de los fuertes y de que servía para protegerlos, ahora también son conscientes de su fuerza misma y de que ellos también han de proteger al resto. Luffy puede llevarles a cada uno de ellos a cumplir su sueño, pero sólo si ellos son lo suficientemente fuerte como para llevar al propio Luffy al trono de los piratas. El primero en llegar a esa conclusión fue, paradojicamente, Zoro, pero todos la han tras los encuentros con los tres almirantes. Es la madurez de la banda, ya no son unos rookies que no sepan de que va la cosa o se dejen intimidar, ahora son piratas de los que habla todo el mundo.
En el capítulo anterior me preocupaba ver a los tres miembros más débiles de la banda, pero Oda lo ha resuelto con una única viñeta brillante. Con un Brook que, serio, resulta aterrador y espectacular. Un Nami en actitud chula y dura que les dice a los tritones -recordemos su debilidad psicológica para con esta raza- que tiene la misma cara de que su princesa pero que no es una versión pequeña y con pinta de actriz porno que esta. Con un Usopp que tiene a los pies varios enemigos y luce tableta de chocolate. No se si Usopp volverá a usar la máscara de Sogeking, pues verdaderamente no la necesita. El narigudo cuenta muchas mentiras, pero una verdad muy grande es que es el hijo de un lugarteniente de Emperadores... y comienza a parecer no sólo eso sino el lugarteniente mismo de un rey.
El capítulo empieza muy bien antes de empezar. Nueva historia de portadas. Aparentemente ira sobre como el mundo redescubré la reaparición de la banda, añorando las historias de portadas más tradicionales, esta me parece una gran decisión por parte de Oda. Todos queremos ver este fanservice fácil, que además es relativamente necesario para la serie... y mediante las portadas Oda se libra de tener que gastar un capítulo "de entresagas" para ello. A ver las sorpresas en escenas y rediseños que Oda nos muestra, seguro que no son grandes cosas, pero detalles tan simples como una posible Nojiko con el pelo largo me maravillarían.
Es un capítulo en el que la princesa sirena se revela como un peluche gigante al que hay ganas que abrazar, es una niña (grande... lo que se dice grande de verdad), inocentona y algo tontorrona que vive encerrada en una torre. Su relación con Luffy y la facilidad de este para proponerle abandonar la torre donde lleva viviendo 10 años después de mandarla a la mierda en la escena anterior ya esta totalmente establecida. Con una simple frase como "No se si soy malo, eso te toca a ti decidirlo" Oda nos da la enésima prueba de lo bien planteado y usado que esta el protagonista de este manga.
Pero Shirahoshi, Van der Decken y el propio Neptuno al que Zoro detiene en este capítulo tendrán sus grandes momentos en el futuro y aún es muy pronto para hablar de ellos. El protagonista de este capítulo es el gran guerrero de los mares Usopp-sama. Es muy grande ver la confianza absoluta -no parece que este mezclada con Haki de observación- de Luffy con sus compañeros, pero más grande es ver que estos al fin la tienen en si mismos.
Y Usopp es fuerte, lo sabemos. No es un monstruo, pero en su batalla contra Luffy dio una lección de estrategia y recursos. Y no puede derrotar a un logia, pero puede salvar a la banda de una avalancha de lodo o incluso derrotar a una chica con fantasmas con una rara habildad. Pero Usopp no creía en su fuerza, como tampoco creían en ella Nami o Chooper, sacándola unicamente en los momentos más apremiantes cuando nadie podía ayudarles. Eso ha cambiado. La muerte de Ace lo ha cambiado.
Habrá cosas que no cambien, y desde luego Usopp no se va a lanzar en plan fatricida cual Zoro contra un almirante. Pero si antes los miembros "flojos" de la banda sólo eran conscientes de la fuerza de los fuertes y de que servía para protegerlos, ahora también son conscientes de su fuerza misma y de que ellos también han de proteger al resto. Luffy puede llevarles a cada uno de ellos a cumplir su sueño, pero sólo si ellos son lo suficientemente fuerte como para llevar al propio Luffy al trono de los piratas. El primero en llegar a esa conclusión fue, paradojicamente, Zoro, pero todos la han tras los encuentros con los tres almirantes. Es la madurez de la banda, ya no son unos rookies que no sepan de que va la cosa o se dejen intimidar, ahora son piratas de los que habla todo el mundo.
En el capítulo anterior me preocupaba ver a los tres miembros más débiles de la banda, pero Oda lo ha resuelto con una única viñeta brillante. Con un Brook que, serio, resulta aterrador y espectacular. Un Nami en actitud chula y dura que les dice a los tritones -recordemos su debilidad psicológica para con esta raza- que tiene la misma cara de que su princesa pero que no es una versión pequeña y con pinta de actriz porno que esta. Con un Usopp que tiene a los pies varios enemigos y luce tableta de chocolate. No se si Usopp volverá a usar la máscara de Sogeking, pues verdaderamente no la necesita. El narigudo cuenta muchas mentiras, pero una verdad muy grande es que es el hijo de un lugarteniente de Emperadores... y comienza a parecer no sólo eso sino el lugarteniente mismo de un rey.

























