jueves, septiembre 22, 2016

Yo también tuve mi época de pacifista....


Pero no el cine claro, porque una buena ensalada de tiros siempre tiene su encanto para aquellos cuyos gustos se establecieron a finales de los 80 - principios de los 90... Así pues, y fin de unificar en una única reseña algunas de las películas que he visto últimamente, ronda de reseñas de películas violentas..

John Wick

Tras haber salvado al mundo de las máquinas, Neo se ha retirado a su casita a vivir tranquilamente mientras llora en silencio la muerte de su esposa en compañía de su perro, sin embargo un día aparece Theon Greyjoy y mata a su perro, cometiendo lo que sin duda Jack Slater calificaría como grave error.
El argumento de esta películilla es tan sencillo como efectivo, y da de sobra para ver a Keanu Reeves tirarse hora y media matando con todo tipo de armas a todo tipo de mafiosos eslavos en todo tipo de escenarios. Hora y media de tiros y forcejeos, con una elegante sociedad de asesinos en un Hotel como pequeña rubrica para darle brillo a una película que destila carisma por los cuatro costados.
Es simple y llana acción de vengador, con peleas tan cortas como intensas; y si bien en general es imposible creerse lo que esta haciendo el protagonista a lo largo de la película, en ningún momento resultan imposibles de creer cada una de sus acciones o escenas individuales.
Es una película muy sencilla, hora y media de tiros a mansalva sin complejos con un protagonista molón que tiene una motivación tan simple como simpática de cara al espectador: "todos estos asesinos se han cargado a mi perro sin haber hecho yo nada, pues ahora me los cargo yo a todos". Cine de Charles Bronson, de ese que apela a nuestra maldad interior, a esa que no quiere justicia si no venganza contra los villanos, que los malos sean castigados por alguien aún peor que ellos. Todo ello rodado con los recursos de una película de hoy en día y con la libertad de una película de bajo presupuesto. Un placer culpable de principio a fin.

13 asesinos

Antes de que Kenshin derrotara a Shishio, antes de la restauración Meiji, el Japón de los Tokugawa daba sus últimos coletazos, y teníamos un shogun divinizado por ahí que hacía más o menos lo que podía, el problema es que su sobrino era un auténtico desgraciado que se pensaba descendiente genuino de Izanagi y esas cosas, y pensaba que los campesinos y toda la peña tenía que morir por el... eso en la época de sus ancestros no estaba mal visto, cuando un samurai podía comprobar el filo de su katana con el saco de arroz de un campesino o con el campesino en si. En aquella época no estaba mal visto, pero pasados los años... pues como no quedaba tan bien, y viendo que había posibilidades de que ese cabronazo ascendiera al trono imperial pues varios samurais deciden unirse para matarlo.

Takashi Miike, hombre que tiene un ritmo de producción de películas digno de Samuel L Jackson, firma el remake de una película de los años 60 que básicamente es como una versión bestia de los 7 samurais. La historia es más sencilla que nada, tenemos a un samurai muy noble que junta un pequeño grupo de asesinos para cargarse a ese principillo déspota, y está este, con su propio samurai -que además es amigo del otro samurai, pero como es muy samurai tiene que morir por su señor y eso-, y ambos grupos van a matarse, ni más, ni menos. 

La película es basicamente una secuencia de una hora de 13 samurais dando muerte a 200 samurais más en una gigantesca trampa en un pueblo. Cortes por aquí, cortes por allá, flechas volando y explosiones por un lado y por otro. Antes de eso tenemos más o menos otra hora en la que, con alguna que otra escaramuza, vemos como se forma el grupo protagonista y como todos se encaminan hacia el pueblo de la batalla. Esta primera hora no esta mal, y el guión hace filigranas para presentarnos a más de una docena de personajes, pero en verdad se nota mucho quienes son los protagonistas, los secundarios importantes y los secundarios de kimono rojo.... y uno se queda con algunas caras, pero verdaderamente uno lo que quiere ver aquí es la batalla. Y la batalla esta bien. No es realista, por supuesto, pero tiene muchos subsegmentos variados y esta lo suficientemente trabajada como para conseguir la complicidad del espectador.
La película no tiene nada, es un baño de sangre gamberro y salvaje sin apenas gore. Un divertimento macarra bastante entretenido.

Mercenarios 3

Sly y los suyos descubren que un antiguo socio -William Wallace- ha enloquecido más que el Jinete Nocturno y el Gran Humungus y es ahora otro malo metido en el simpático mundo del tráfico de armas y otras actividades de corte poco noble. Stalone pues quiere cargárselo, porque es el bueno y tiene su pequeña moral y esas cosas, pero no quiere poner en peligro a sus amigos, porque ve que están viejos y no tiene un espejo... así que acude a ese gran héroe de acción que siempre fue Fraiser para pedirle carne nueva, y este le da a un grupillo de jóvenes héroes de acción lo suficientemente prescindibles como para que a nadie le importe que desaparezcan de cara a la cuarta película, y también le da a Antonio Banderas que pasa de ser el Gato con Botas al Asno de Shreck, pero que con su locuacidad sin límites es lo más cerca que esta la película de tener un buen gag.
La idea de esta franquicia como tal es muy divertida, Sly reuniendo a viejas glorias de los 80 y rememorando el cine de aquella época como más o menos pueden. El problema es que, a los más que evidentes problemas de salud, se les suman problemas de corte cinematográfico, porque una cosa es la gansada simpática que podía ser la primera película (ver reseña), y otra cosa es el triste espectáculo geriátrico de la secuela (ver reseña). Y esta tercera entrega no es tan mala como aquella colección de "one liners" inconexas, pero mala sigue siendo un rato.
La película va a lo que va y es lo que da, y creo que más o menos satisfará a todo su público potencial (no creo que nadie que la vea se esté esperando una adaptación de "Guerra y Paz" o una gran reflexión sobre la vida, la muerte, la guerra o la ceverza)... si no fuera proque tiene un gran defecto, algo que me sacó de la película y que me parece ridículo... y es que no hay sangre. Estamos hablando de una película donde las balas y las explosiones ocupan la mayor parte del metraje... pero nadie sangra, a la gente le disparan y caen al suelo muertos y ya está. Vale, llevan chalecos y la cámara se mueve rápido... pero sencillamente es ridículo que no veamos sangre y casqueria, esa ausencia -supongo que en pos de un R-13 o algo así- banaliza y ridiculiza la violencia y hace la película insultante. No estoy diciendo que quiera una película gore, pero tampoco quiero una película donde los protagonistas no griten tacos más allá de los cuatro "mierda" que alguna regla censora permita y donde veamos como la gente de efectos especiales se gana el sueldo haciendo sangre y heridas.

Bonus track - El crack

Supongo que esta película parecerá algo fuera de contexto aquí, y basicamente la he colocado por ser lo contrario a las anteriores. Es una grandísima película hecha por Garci en sus mejores momentos... pero con una acción pésimamente rodada. Garci es un tipo que, indudablemente sabe mucho de cine, y esta no es una película especialmente violenta, pero no deja de ser extraño que a finales de los 70, con las burradas a nivel de acción que se habían visto ya, este director no recurriera a un director de segunda unidad o algo así para rodar la accíón. Es una trama de detectives y la acción no es lo más importante, pero teniendo a un protagonista tan duro como el Landa de esta película, el que la acción sea tan cutre desmerece algo el resultado final.


La película es muy buena, es un homenaja brutal al cine negro y no en vano está dedicada a Hammet. Tenemos a un Alfredo Landa encarnarndo un detective duro y con principios en la España de la transición... un marco perfecto para todo tipo de corruptos frente a los cuales levantar un héroe modesto que no tiene otra cosa que sus principios. Puro cine negro con una historia sólida con algún que otro buen y sorprendente giro de guión. 

Y Garci sabe de cine y lo demuestra con un buen ritmo, una trama que va creciendo poco a poco en intensidad y complicación y un tempo narrativo que da margen para presentar a los personajes y la sociedad de la época; es una película costumbrista y vemos muy bien el mundo en el que vive el protagonista, con la transición y muchos acontecimientos de fondo y un microuniverso de frontón y boxeo. Y el saber de cine de Garci lo demuestra con mil y una referencias a películas tanto de la época como del cine clásico, el homenaje a Hammet y su época no se queda en los créditos y alcanza incluso el guión.
Esta película es un más que digno ejercicio de cine negro patrio que me ha sorprendido muy gratamente y que no puedo hacer otra cosa que recomendar.

martes, septiembre 20, 2016

Twitter no es una representación real del mundo

Sansha Sanyou

En las redes sociales los gatos son los reyes, pero en el anime no son tan importantes. Son importantes, claro, una serie que buenos gatos gana mucho, todos adorabamos la heroica epopeya de Sasaki con los gatos en Azumanga, pero si una serie no tiene nada más que mostrar más allá de los gatos... mal vamos.
Esta serie tiene ese problema, alcanza sus mejores momentos con los gatos, pero cuando los abandona cae en la más absoluta de las mediocridades. Exagero, por supuesto, pero no mucho. "Sansha Sanyou" es una suerte de "Yuru yuri", que fusiona los roles de aquellos personajes de una forma distinta para obtener una comedia de un trío de amigas de instituto más o menos parecido. Tenemos un poco de yuri ligth, tenemos un diseño de personajes y una animación muy coloridos y bonitos a la vista... y poco más. La serie tiene un problema muy grande, y es que es aburrida y no hace mucha gracia. Tiene algunos buenos gags, y recurre a tópicos que más o menos funcionan aunque no sean demasiado originales... pero dice muy poco de ella que cuando peor funcione es cuando se centra en su protagonista principal: una millonaria que ahora vive en la pobreza y que se supone que tiene hacernos gracia por el contraste de su altivez e ignorancia con el mundo en el que vive, pero ni ella ni el par de antiguos sirvientes que son secundarios recurrentes hacen mucha gracia, no al menos más que el resto de personajes. Así pues tenemos una serie que quizás no ganase el Nobel de innovación, pero que más o menos funcionaría si no fuera porque el que se supone que es el elemento diferenciador es también el elemento más flojo.
Es una serie que en sus mejores momentos es normalita, pero en la que además el número de estos mejores momentos es bastante bajo. Por su paleta de colores, diseños y animación, es una serie muy agradable de ver. Es una serie que tiene todos los elementos de una comedieta ligera y simpática, pero que decide no utilizarlos en favor de otros mucho más aburridos.
No es una serie que aspire a más que a entretener unos pocos minutos, pero creo que ni esto lo consigue. Aún con pocas expectativas, ha sido una serie francamente decepcionante que no recomendaría en absoluto. 

domingo, septiembre 18, 2016

Responsabilidades

One Piece 839 - "Nunca olvidaré lo que te debo"

Primero, como tuitee hace unos días, fe de erratas, la teoría nazi del Germa66 iba bien encaminada y es imposible ya negarla con las evidencias existentes. 

Ahora, no gustándome esta trama Vinsmoke por reincidir en el pasado de un personaje ya dibujado y por recurrir a una ciencia que creo que deberíamos haber visto en Punk Hazard o en un futuro a manos de Vegapunk, si que tiene algo que me gusta: la idea de la responsabilidad.

Naturalmente, esa idea es muy discutible, más aún en un manga cuya principal bandera es la de la libertad, pero hay algo innegable y es que Luffy y cía están poniendo en peligro a sus seres queridos. ¿Hasta que puntos son responsables de estos? Naturalmente, los protagonistas no oprimen a nadie, todo lo contrario, se levantan contra esas opresiones y ayudan a sus amigos. Sin embargo, cuanto más grande es un héroe, más grandes son sus enemigos, y más importantes son sus debilidades. Esta es una pregunta muy comic americano de superheroes. ¿Hasta que punto podemos proteger algo y cuando pasamos de protegerlo a ponerlo en peligro?
Normalmente en los shonnens esta pregunta se omite, ya sea porque el protagonista es un huérfano absoluto sin familia como Son Gokuh, porque aquello que quiere defender esta integrado en un todo algo abstracto como Konoha o porque las sagas son tan rápidas que los enemigos desaparecen -o se convierten en aliados masillas- tras su finalización como en Fairy Tail... y sobre todo esta pregunta se omite porque los villanos se encuentran en una situación de supuesta superioridad y piensan que podrán derrotar a los héroes por simple fuerza. Al fin y al cabo cualquiera que haya visto unos pocos episodios de Walker Ranger de Texas se daría cuenta de que la mitad de las veces el episodio consistía en rescatar a la novia de Walker, que normalmente era hecha prisionera por ser novia de Walker (creo que también era fiscal, pero si los secuestros fueran por esa causa no habría nadie estudiando derecho en el estado de la estrella solitaria).... igualmente todas las primeras películas de una saga de superhéroes se basan la exploración de poderes y en salvar a la chica de turno (y a veces la Louis Lane de turno siguen en peligro en la segunda y la tercera película ¿de verdad ahí los superheroes las están protegiendo?)

Nunca vi por elección un sólo minuto... pero cuando tenías que ver un poco por obligación,
admitamos que tenía su gracia ver como seguían uno a uno todos los tópicos casposos posibles
En circunstancias normales...
¿cuales serían las posibilidades de que un ciéntifico loco secuestrase a una actriz de tercera?
Esto ya es otro liga...
pero aquí también entra en juego la lucha por el poder en el reino Champiñón...
y una serie de filias muy raritas que no quiero imaginar

Sin embargo, la idea de que el enemigo sea menos poderoso siempre es más sugerente. Luffy ha hecho ya muchos enemigos, y si un Cocodrilo, un Lucci o un Doflamingo quisieran atacarlo sería lógico pensar que buscarían sus puntos débiles o al menos una forma de condicionarlos durante la batalla; que decir ya si un Arlong, un Kuro o un Wapol quisieran llevar a cabo una venganza mezquina (y sabemos al menos en el caso del último que esta está en camino). Y aquí el mejor medio es la familia o los amigos. Y aquí nos encontramos en una directiva muy interesante de hasta que punto uno es libre de hacer lo que quiera cuando sabe que sus acciones indirectamente están poniendo en peligro a sus seres queridos. Obviamente Sanji no tiene la culpa de que el Baratie esté bajo amenaza, pero lo cierto es que está bajo amenaza por culpa de él, y eso le puede condicionar. Y su padre ha mencionado el Baratie y no a Ivankof, porque supongo que no tendrá fuerza para enfrentarse a él (y además posiblemente lo último que quiera sea atraer sobre si la atención del Ejercito Revolucionario); pero esto puede extrapolarse más porque como he sugerido antes... ¿por que no podría volver a atacar Arlong el pueblo de Nami? ¿por qué no podría Kuro regresar -aunque creo que es una de las pocas muertes confirmadas de la serie- para matar a una cuasi moribunda como Kaya?

Hay condicionantes en este planteamiento. La ignorancia de la procedencia de Luffy puede proteger a Makino hasta cierto punto, pero ante un enemigo con recursos como Big Mom o Doflamingo posiblemente esa baza desapareciera y la protección tendría que ser tan explícita como ese cartel que Garp colocó a la entrada de Foosha. 
Podemos considerar a Makino y a Dadan protegidas. Podemos considerar que Brook y Robin no tienen nadie en su pasado para su desgracia. Podemos considerar que Franky está algo salvaguardado por el secreto de su identidad y por el hecho mismo de que Water 7 es una ciudad importante para el Gobierno Mundial por sus astilleros. Podemos considerar que lo que sea que protegió a Usopp siendo niño a pesar de ser el hijo de Yasopp sigue vigente. Pero Zeff hemos visto que está en peligro, como podría estarlo el padre de Kuina si no descubrimos que es un lugarteniente de Dragon.... y definitivamente Nojiko y Kureha estarían en peligro. Y la amenaza no podría limitarse unicamente a los familiares, si no incluso a los aliados y amigos de la banda como Vivi.

¿Hasta que punto puede esta amenaza condicionar a la banda? Sabemos que Luffy es de actuar pronto y que pensaría cada problema en su momento, y en esta misma situación en la que Sanji se encuentra yo todavía me pregunto porque sencillamente no se limita a destrozar todo el Germa66 él mismo cuando posiblemente sea más fuerte que todos ellos. 
Esto es un shonnen y al final se solucionará todo con hostias, frases grandilocuentes y sonrisas posteriores. Oda no va a llegar hasta el final con esta idea, pero que la haya planteado de una forma tan explicita... me gusta. 

jueves, septiembre 15, 2016

No es televisión. Es HBO

Los Soprano

Anthony Soprano es un los capitanes de la mafia de New Jersey. Hijo de ganster, ha vivido todos sus años marcado por la marginalidad de los italianos y su férrea estructura social convencido de que la única forma de vivir dignamente era "el negocio".

La serie nos cuenta la historia de su familia. Tony es el protagonista absoluto de la serie, pero esta nos presenta a sus familiares y amigos, mostrándonos la vida de cada uno de ellos en este peligroso y siempre opresivo ambiente. 


Realicemos pronto la pregunta. ¿Es "Los Soprano" la mejor serie de la historia? Mi respuesta corta seria "no". Mi respuesta larga sería "no, pero hay pocas series que puedan optar a ese título con más derecho que esta". Considero que hay series mejores, "The Wire" (ver reseña), una de sus series hermanas con las que la HBO cambió la forma de hacer televisión, por ejemplo, me parece superior, pero sólo ligeramente superior. "Los Soprano" es una auténtica maravilla de serie, una historia dura y descarnada, pero que al mismo tiempo consigue arrancarte sonrisas con su terrible humor negro; una historia terriblemente dramática, pero que en ningún momento se nota artificiosa o excesiva; una historia con cuyos personajes logras empatizar, pero que en ningún momento te oculta que son monstruos o trata de victimizarlos. Si tuviera que definir esta serie en una única palabra, diría que es "robusta". La robustez de su guión, lo terriblemente sólido de este lo domina todo. La trama se desarrolla de una forma lógica e inevitable, tanto que incluso cuando el azar aparece en forma de alguna extraña coincidencia no parece para nada forzado. Todos los personajes hacen lo que se supone que deben de hacer, aunque les destroce por dentro todos actúan de acuerdo a lo que el resto esperan de ellos porque saben que no tienen otra alternativa.

Si tuviera que elegir otra palabra para definir esta serie, esa sería "cotidianidad". "Los Soprano" no cuenta grandes cosas normalmente. Las amenazas están siempre presentes, y ocasionalmente explotan y la serie las trata, pero es entonces cuando se nota más forzada o convencional. La serie vive mejor en la tensa calma, o incluso en la tranquilidad; se encuentra más cómoda cuando ha de contar la vida diaria de sus protagonistas, cuando las amenazas vienen de ellos mismos y de los constantes errores que cometen, de ese día a día que poco a poco va minando el espíritu de todos ellos y destrozando a sus familias. Es entonces, cuando vemos robos mezquinos, intentos de engaño, traiciones pequeñas y adicciones al juego, sexo o las drogas. La serie se encuentra entonces en su ambiente, mostrando el tipo de vida de sus protagonistas, el machismo recalcitrante, la hipocresía religiosa, el culto a la violencia o el concepto de "clan" al que todos se subscriben para evitar la soledad o la inseguridad y el como estas obligaciones entran en conflicto con sus propias personalidades.

Es difícil hablar de la serie sin destriparla, e incluso haciéndolo es complicado porque como he comentado la serie trata el día a día, e intenta hacerlo de una forma relativamente realista. No hay grandes acontecimientos, puede haber una trama continua con los federales investigando a la familia, como también las guerras de poder planean siempre sobre la serie, pero varios episodios pueden estar dominados por algo tan simple como un chiste contado por un subordinado que no hace gracia a alguien, o un pequeño robo por parte de un novato ambicioso que ocasiona problemas que sus jefes han de solucionar. En la serie no hay demasiados asesinatos, y cuando los hay suelen estar muy justificados y tienen consecuencias; los protagonistas son criminales profesionales, no hacen estupideces, saben muy bien que los errores se pagan caros y no pueden hacer estupideces. Ahora bien, aunque haya pocas, hay muertes, y si bien la serie no se recrea en ellas tampoco huye de ellas; esto es la HBO y sabemos lo que eso significa, si la cadena puede meter sangre la meterá, y si puede meter sexo lo meterá, y aquí tenemos a unos auténticos adictos sexuales que tienen incluso un local de striptease.


Técnicamente la serie es muy deudora del cine de mafiosos de los setenta, con un enfoque clásico y un retrato cruel y descarnado de los elementos más sordidos de la naturaleza humana. La serie se apoya en una banda sonora excepcional repleta de clásicos (así como numerosas referencias en el guión a grandes clásicos del cine, especialmente al de mafiosos). El uso de los silencios y el dominio del tempo narrativo es prodigioso, la serie es toda una demostración de estilo y sobriedad narrativa, e incluso se permite algunas licencias en forma de ensoñaciones o algunos capítulos puntuales que constituyen pequeños experimentos narrativos.

Naturalmente, los grandes protagonistas de la serie son los actores, monstruosos todos ellos. Del tristemente finado James Gandolfini poco se puede decir, compone un personaje increíble, un monstruo convencido de su propia bondad que se escuda en su mundo para poder vivir una vida que sacie todos sus bajos instintos. Es un grandísimo personaje, lleno de matices luminosos que impiden en muchas ocasiones ver la oscuridad que subyace tras ellos, y el actor realiza un trabajo sublime consiguiendo que nos ganemos su simpatía y que logremos incluso empatizar con sus acciones. Pero la gran estrella de la serie en mi opinión es Edie Falco, la serie encuentra en las mujeres y su rol en una sociedad tan machista y tan hipócrita uno de sus mayores filones, y en Carmela dibuja un personaje tan maravilloso que es imposible describirla con palabras. 

Todos los actores están bien, desde esos secundarios que componen la camarilla habitual de Tony con más o menos peso, como Christopher (y Andrea), a actores de renombre que se unieron a la serie casi a modo de guinda como Steve Buscemi o Joe Pantoliano. No obstante, si hay miembros del reparto que brillan en la serie esos son los familiares de Tony, desde una madre y una hermana brutales, a unos hijos a los que la serie consigue sacarles un partido increíble haciendo que la serie gire en torno a ellos. El conflicto generacional y la distinta forma de ver el mundo de padres e hijos es uno de los motores de la serie, entrando aquí también el personaje de Junios Soprano, cuyo ciclo parecía acabado tras la primera temporada y que sin embargo sigue presente durante toda la serie, sacándole los guionistas un jugo impresionante y propiciando algunas de las mejores escenas de la serie.

Un punto significativo en este sentido, y creo que definitorio de la propia serie, es el poco papel que tiene la psicóloga. Al principio de la serie la terapia del mafioso parecía que iba a ser el motor de la historia, y durante mucho tiempo impulsa y analiza algunos de los momentos más importantes. Sin embargo, conforme avanza la historia, pasa a ser un factor secundario, quizás sea intencionado para recalcar el mensaje de círculo vicioso del que los personajes no pueden escapar, pero creo que es más bien el mejor ejemplo de como la serie fluyó naturalmente en una dirección que no era exactamente la que sus creadores habían planeado en un principio. El polémico final de la serie, muy ambiguo y muy discutible, es una muestra de ello; los responsables de la serie optaron por un final muy tramposo, cuando en cierta forma quizás la opción más natural habría sido el cerrar la serie en la consulta, con una escena que sucede en el penúltimo capítulo (la psicóloga no aparece en el último capítulo, lo cual no deja de parecer algo contranatura).


La serie, naturalmente, no es perfecta y tiene sus defectos. Las transiciones entre las diversas temporadas son muy abruptas, ocasionando que en los primeros episodios en ocasiones uno se pierda un poco. Es también una serie que, por su alto número de secundarios y el uso recurrente de algunas de sus tramas, exige cierto esfuerzo de atención y memoria por parte del espectador. Y con toda la solidez de su guión increiblemente trabajado, eso no impide que en algunos momentos se fuercen algo las acciones de un personaje. 

No obstante, todos esos todos estos son defectos muy menores que en ningún momento empañan una serie cuya fama y prestigio me parece que están más que merecidos. Como he escrito al principio de la reseña, no sé si objetivamente esta será la mejor serie de la historia, y subjetivamente a mi no me lo parece, pero desde luego hay pocas series que justifiquen más que esta la formulación de esa pregunta. Absolutamente recomendable.

martes, septiembre 13, 2016

OPDM - Anime del verano del 2006

Tercer programilla del podcast. Volvemos esta vez a la que supongo que será la temática principal, anime. Después de hablar de los animes de esta temporada se nos ocurrió que sería divertido hacer una versión retro, hablando de las series que aparecieron hace una década... algunas de ellas las recordamos gratamente y otras no hemos podido olvidarlas para nuestra desgracia.
Así pues, viajamos al verano del 2006, donde había cosillas como Higurashi, Nana o School Rumble...


Además, para no soltar dos horas seguidas de conversación introducimos un par de nuevas secciones cortas a modo de interludio; un bestiario y un atlas friki que nos ocuparan unos pocos minutos hablando del Alien y de Anor Londo.

Nuevamente, disculpas por algún tema mejorable de edición o de sonido. Gracias de antemano a todos aquellos que lo escuchen y, como siempre, se agradecen comentarios (ya sea aquí o en ivoox), likes y esas cosas. 

sábado, septiembre 10, 2016

La gran esperanza de la Jump

Boku no Hero Academia

En los últimos años la Jump no ha conseguido grandes y genuinos pelotazos que le permitan mantener ese estatus de gran revista de los shonnen que ostenta desde los tiempos de Dragon Ball. "Toriko" no terminó de arrancar nunca como un superventas, no al menos fuera de Japón, como tampoco lo hizo "Assassination classroom", aunque esta última -como "Shokugeki no Soma"- se puede encuadrar más en el género de la comedia. Pero con Naruto y Bleach acabando, la Jump necesitaba nuevos shonnen de acción con los que acompañar a One Piece. Ha habido pelotazos estos últimos años como Nanatsu no taizai, Magi, Fairy Tail o incluso Shingeki no Kyojin, pero ninguna de estas series se publicaba en esta revista. Y así llegó esta academia de héroes. 

Ya con dos años de serialización, esta serie se ha confirmado como uno de los grandes éxitos de la revista y uno de sus pilares más inmediatos. Más allá de usar el recurso de los superhéroes -tan de moda gracias a Hollywood- parecía un shonnen de esos de libro que siempre es entretenido ver de vez en cuando. Tenía curiosidad por conocer la franquicia. No esperaba otra cosa que una serie con un puñado de personajes carismáticos que libraran combates espectaculares, y donde a poder ser hubiera bastante comedia. Y eso me lo ha dado la serie. En sus tres o cuatro últimos episodios.

La serie dura sólo 12 episodios, y en su arco final, con todos los personajes presentados, si que muestra los combates espectaculares y épicos que se le piden al género, y lo hace además con mucha comedia y unos personajes que tienen mucha química entre ellos. En su último tercio la serie muestra las virtudes del género.
Pero todo lo de antes no hay forma de defenderlo. Sin duda se están poniendo las bases para el futuro, se estan construyendo personajes como el prota y su rival, así como se nos presenta al mentor y a todo el mundillo. Pero toda esta parte es, simple y llanamente, un coñazo. Tenemos un protagonista que no resulta especialmente simpático de primeras, y frente a él a un auténtico abusón acomplejado que estaría mucho más cerca de ser un megavillano que un superheroe, y la serie gasta muchísimos minutos muy aburridos en esta pareja y su extraña relación. Sólo la fama del producto, impidió que abandonará la serie.
Son sólo 12 capítulos que adaptan más o menos el doble de capítulos del manga. Es una serie que se sabía con potencial para un superéxito y han optado por una adaptación muy calmada para cimentar la serie. En su recta final la serie lo compensa, y a buen seguro veré esa segunda temporada ya anunciada, porque la franquicia promete bastante... pero no es una serie que pueda recomendar, porque independientemente de lo espectacular que sea la animación de Bones, como producto independiente me parece muy flojo e irregular. 

viernes, septiembre 09, 2016

La culminación de una serie

Chihayafuru 170

Chihayafuru se encuentra en un momento dulce; sus últimos capítulos son, sencillamente, redondos. Naturalmente falta por narrar lo más importante, el enfrentamiento de Chihaya con Shinobu y la resolución de la trama romántica. Pero en estos capítulos la autora está cerrando a la perfección todas las tramas que ha ido abriendo a lo largo de estos años con cada personaje secundario, cada personaje ha tenido su punto de partida y su evolución, y todo eso esta culminando en estas finales del torneo de instituto. El capítulo incluso se permite el lujo de dar unas viñetas a la profesora con flashback de toda la serie para confirmarnos que este es el desenlace de ese club que Chihaya formó y por el que lo ha dado todo, ese club que ejemplifica su amor más puro por el karuta y que en cierta manera simboliza su futuro también. En los capítulos anteriores vimos como Nikuman y Tamaru tenían su momento, en este capítulo la batuta pasa a la eterna pareja de Kana y Tsutomu, y sobre todo a una Hanano contagiada del espíritu de sus compañeros. Todo esto es irrelevante para la trama principal, e incluso redundante para muchas secundarias, pero la ejecución lo convierte todo en una simple gozada.


Y luego naturalmente está la trama principal, avanzando lentamente con un simbolismo precioso. Con esa "pasión estable" que se asocia siempre a la carta de Chihaya y que además es también una característica del juego de Arata, y algo que esta perdiendo, viendo como la habitación en la que siempre ha jugado se queda pequeña. Ese vacío, esa sensación de tristeza porque no tendrá más remedio que abandonar su refugio interior y afrontar el exterior, esa metáfora tan grande del paso a la edad adulta es un ejemplo muy claro del crecimiento que todos los personajes han experimentado a lo largo de la serie. Un viaje que todos los personajes emprendieron en mayor o menor medida y que ya esta finalizando para los secundarios y afrontando su última etapa para los protagonistas. Chihaya está lista para afrontar ese final, Taichi y Arata se están preparando para él, y Shinobu continúa aferrándose a sus miedos para negarlo.
En verdad poco se puede decir de este capítulo. Suetsugu está en estado de gracia y la comedia y el drama le funcionan, así como las viñetas simbólicas le quedan espectaculares y las tramas secundarias en ningún momento se siente que refrenen las principales si no que incluso llegan a eclipsarlas. Lo único que se puede hacer con Chihayafuru es sentarse en un sillón y disfrutar tranquilamente de lo increíblemente bien que su autora lo está haciendo todo.