miércoles, abril 23, 2014

El precio del poder

Breaking Bad

Si hay una serie que se ha hecho popular estos años, con la etiqueta de "de culto", por encima incluso de las producciones de la HBO, creo que esa es Breaking Bad. Su final fue todo un acontecimiento, y todas las críticas que había leído de la serie la ponían muy bien. Una vez vista mi valoración es positiva, muy positiva, pero también muy comedida. Breaking Bad es una buena serie, una muy buena serie, pero no es la mejor serie de la historia, y tiene algunos problemas bastante importantes.
"Walter White es un profesor de química de instituto cincuentón que apenas llega a fin de mes y que espera una hija que acompañe a su hijo dependiente hijo adolescente. La vida no ha sido muy buena con Walter, otrora un genio de la química que fundó una empresa de la que se fue justo antes de que pegara el pelotazo y que siempre ha puesto la otra mejilla ante todo. El día después de su 50 cumpleaños le diagnostican cáncer de pulmón. Cuando aún no le ha dicho a su familia la terrible noticia, su cuñado de la DEA le lleva a una operación antidroga porque le veía decaído, Walt verá allí a un antiguo alumno suyo y, harto de todo, tendrá una idea..."
El punto de partida de la serie no es ni mucho menos malo. Tenemos a un buenazo superinteligente al que la vida ha dado demasiadas hostias, y que ve en el cáncer la puntilla final. Y ante un destino que considera tan injusto comienza a pensar en ser malo, en ganar dinero fácil para dejárselo a su familia cuando él no esté. Y así comienza una amarga tragicomedia que narra la transformación de Walt de héroe anónimo a villano con nombre y el como arrastra a la destrucción todo aquello que le importaba.
Ambientada en Nuevo México, en una Albuquerque a la que ha puesto en el mapa, estilísticamente la serie es un western moderno repleta de calor, desiertos y mucha violencia. Toma mucho del estilo de los Coen y el drama y la tragedia se desarrollan muchas veces mediante un patetismo involuntario pero inevitable por parte de unos protagonistas que intentan hacer algo que no saben y que sobreviven como pueden generando así una comedia triste y macabra.
La serie esta compuesta de unos sesenta episodios en los que Walt pasa de ser un profesor que ingenuamente piensa que puede "cocinar meta" unas semanas y vivir lo poco que le queda de vida a ser un villano con todas las de la ley que disfruta de la sensación de poder y renuncia a casi todas sus convicciones iniciales. Veremos como este desarrollo afecta a sus familiares y a Jesse, el ex-alumno del que se sirve para entrar en el mundo y con el desarrollara una extraña relación de mentor-alumno, amigo-enemigo e incluso padre-hijo. 
El desarrollo de la serie es algo arrítmico. La primera temporada tiene una intensidad brutal, y llegado un momento de la cuarta la serie pisa el acelerador y ya no lo suelta nunca más... pero en medio la serie se nota alargada con demasiadas pausas y algunas tramas que no terminan de ser bien resueltas. No tengo nada contra las pausas dramáticas y entiendo la necesidad de hacer que los conflictos crezcan en silencio, y la serie sabe aumentar muy bien la tensión en algunas de estas escenas; pero abusa de ellas y no puedo evitar tener la sensación de que las usa para alargar su metraje y completar los cuarenta y cinco minutos de cada episodio hasta llegar al gran cliffhanger final de la semana. En la tercera temporada me parece que este problema formal es particularmente molesto.
Este problema se junta con algunos problemas de guión e historia, donde en ocasiones las cosas suceden de forma demasiado fácil para los intereses de los protagonistas; mucho del desarrollo de la quinta temporada parece insultantemente fácil a tenor de lo que hemos visto en las temporadas anteriores. Y luego naturalmente esta el problema Pickman pues es un personaje con el que sencillamente no saben que hacer en algunos momentos y que fuerza la historia y el desarrollo del propio Walt de forma absolutamente ilógica durante gran parte de la serie. Y aún siendo consciente de que es el tema de la serie, en ocasiones Walt actúa de una forma estúpida, siendo obvio que el ego y el orgullo de este personaje son muy grandes no es menos obvio que se trata de un personaje muy inteligente que en ocasiones hace auténticas tonterías.
Las interpretaciones son muy buenas, con unos actores que en muchos casos saben que están haciendo el papel de sus vidas y que tienen además un guión bastante bueno con tendencia a proporcionarles grandes frases y momentos.
La serie hace gala de algunos recursos visuales bastante simpáticos para reforzar su sentido de comedia que contrastan con una violencia bastante explícita (y con una ausencia de desnudos bastante ridícula en algunos momentos), pero la fotografía -principalmente pálida y amarilla por la ambientación- y la dirección de la serie son bastante clásicos y si bien hay metáforas visuales videocliperas y algún que otro truco de encuadre ocasional.
¿Es una serie recomendable? Sí y no. Es una muy buena serie, pero no es la mejor serie de la historia y está lejos de serlo. Tiene algunos problemas de guión y de ritmo, y es una serie sucia y dura, no apta para quienes quieran algo ligero. Dicho todo esto, es una serie muy buena, con unos personajes tremendamente carismáticos y algunos momentos sencillamente antológicos.

lunes, abril 21, 2014

Hora de colgar los guantes

Hajime no Ippo: Rising

Tercera temporada del anime de Ippo. Después de los 75 episodios que hace una década condujeron al campeonato de Ippo y los 25 que hace unos años nos llevaron al cetro mundial de Takamura, llega esta nueva temporada doble centrada en algunos de los combates más icónicos del manga pero que creo que adolece de no tener un verdadero objetivo narrativo. Las temporadas anteriores se dirigían claramente hacia un punto de la historia, esta temporada -pese a narrar algunos de los combates más emblemáticos de la serie- carece de punto y da comienzo a la larga travesía por el desierto de la serie de Morikawa, porque un manga auténticamente maravilloso en sus primeros 500 capítulos es sucedido por otro bastante vulgar. No obstante no estamos viendo aquí el horror de Wooli (recordemos el horror, es la forma de evitar volver a caer en él), tenemos a Sawamura, tenemos a Eagle y tenemos el flashback de Kamogawa. Casi nada.
Y aún así esta temporada es algo... decepcionante.
La producción y dirección de la serie es algo extraña. Uno tiene la sensación de que la serie ha escatimado demasiado en gastos y creo que, visualmente, la serie sólo me ha impresionado en su última tanda de episodios, donde se han cascado una adaptación del flashback de Kamogawa sencillamente modelica. Pero todo lo de antes, no está a la altura del manga original (también hay que decir que el dibujo de Morikawa en aquellos capítulos era ya sencillamente brutal). Diría que, aunque no resultó tan épico como esperaba adaptaron bien Sawamura, pero Eagle fue bastante decepcionante cuando en el manga para mi es un combate que tiene poco que envidiar a la batalla de los halcones.
El problema lo he visto principalmente en el hecho de que han adaptado demasiado material. El ritmo de la serie ha sido demasiado alto. Veo aquí un fallo del manga y que ya han comenzado a aparecer combates que se nota que son demasiado de relleno para que todos los protagonistas tengan su combate de peso cada cierto tiempo, y se nota mucho cuando un combate es poco importante. En el manga se sufre de distinta manera, aquí han optado por acelerar los combates para pasar a cosas más importantes... el resultado tampoco es el mejor posible. No soy el mayor fan de Shimabukuro, pero lo rápido de su combate le quita cualquier emoción, algo parecido le pasa a Miyata, y también a Aoki y Kimura (el combate por el título del primero queda algo desvirtuado). 
En esta tercera temporada tenemos grandes momentos de la serie. Tenemos un Sawamura intimidante y que da la sensación de poder derrotar a Ippo a pesar de la terrible cantante de ópera que le ponen como banda sonora en ocasiones, tenemos un flashback de Kamogawa escalofriantemente bueno, y tenemos un Eagle algo decepcionante pero que no deja de proporcionarnos algunas frases inmensas por parte de Takamura. Pero la serie no funciona tan bien como sus predecesoras, le coloco la etiqueta de "imprescindible" más por rutina y herencia que por méritos propios. Tiene un ritmo extraño donde intenta meter demasiadas cosas en demasiado poco tiempo, y donde además muchos de esos combates que se ve obligada a meter son bastante flojos... y para colmo de males la animación denota algunos altibajos bastantes evidentes.
Es una serie recomendable que encuadra los últimos grandes combates de la época dorada de este manga, pero sinceramente espero que no animen más el manga porque apenas hay un par de combates interesantes en varios cientos de capítulos (y para mas inri ninguno de estos está protagonizado por Ippo).

sábado, abril 19, 2014

La más emocionante partida de cartas

MOMENTO MÍTICO 45 – Final del torneo clase A de la sociedad Yoshino

Normalmente no suelo cubrir en esta sección series o acontecimientos que he reseñado en reseñas previas. Hay muy pocas excepciones a esa norma, y esta entrada de hoy será una más de ellas. Comentaré un momento de Chihayafuru que aún no ha sido adaptado al anime y que no he abarcado en las reseñas cuasi mensuales de cada capítulo con las que he comenzado a tratar la serie. Este momento abarca de los capítulos 102 al 105 del manga y sería, previsiblemente, el climax de una tercera temporada de la serie si esta sólo tuviera una docena de episodios.
De aquí en adelante, aunque usaré una fuente blanca, spoilers a mansalva.


Esta final no es solo el primer campeonato ganado por Chihaya, algo que ya de por si valdría mucho, es sobre y ante todo el gran momento de Taichi. Chihaya llega a la final después de ganar a Inokuma, una rival potentísima ensalzada por todos y a la que logra ganar “por estar en mejor forma”; gran victoria. Taichi no era nadie. Sabíamos que era bueno, pero su rol en la serie estaba mucho más enfocado al romance que a la competición… en este enfrentamiento se cambia esa inercia. Taichi ya se ha dado cuenta de que en cierta manera para conquistar a Chihaya tiene que ganarse su respeto en el karuta; la protagonista centra su vida en el juego y Taichi sabe que no tendrá opciones con ella a menos que ella lo vea a su mismo nivel sobre las cartas. Taichi, que siempre se había escudado en su mala suerte, comienza a ver a Chihaya como una rival tras ganar su sufrido rango A y conseguir sus primeras victorias.
Aquí se enfrenta de tú a tú con Chihaya por primera vez. Y por encima de sus sentimientos románticos, se alza su orgullo como jugador y quiere, y se convence a si mismo de que es capaz, ganar.
Chihaya tiene su pasión y su devoción, y el don de su oído sobrenatural. Taichi no tiene nada de ello, no ha nacido ningún don como su adversaria, todo lo que es lo ha construido con su propio esfuerzo. Y Taichi consigue estar a la altura de Chihaya. No tiene su oído, no tiene sus reflejos, pero tiene un conocimiento del juego más profundo, tiene una memoria prodigiosa y como eterno observador tiene un conocimiento del juego de Chihaya superior al de la propia Chihaya.
Y Suetsugu nos regala un gran enfrentamiento. Chihaya gana, por supuesto, pero Taichi la lleva contra las cuerdas y durante las páginas de estos capítulos no parece descabellado pensar por momentos que él puede alzarse con la victoria. Chihaya necesita recordar todo lo que ha aprendido de sus diversos maestros y contrincantes y comienza a aprender del propio Taichi.
Y el colofón de este enfrentamiento son los espectadores; sumergidos en un ambiente similar al de la final Arata-Shinobu y comenzando a ser conscientes de que ese par de novatos van a ser muy grandes. Y por encima de todos los espectadores, Arata, descubriendo el potencial de Taichi, redescubriendo el de Chihaya y viendo como esa habitación perfecta en la que él disputa todos sus enfrentamientos tenía un tercer ocupante que apenas recordaba y que ahora le está expulsando con un simbolismo muy claro en varios sentidos.


El siguiente momento mítico nos recordará que los glóbulos rojos siempre andan en grupos de tres, con un anciano sabio, un forzudo bonachón y una niña inocente.

jueves, abril 17, 2014

Paluteida

Kid Icarus: Uprising

No todos los héroes están hechos para el descanso, y sucedió que aquel hijo de Mario, el engullidor de setas, y de Samus, la del pecho creciente, aquel joven entrenado por Link, el terror de las gallinas, comenzó a aburrirse de su letargo tras su primera gran gesta (ver cantos) y, cuando fue invitado a un torneo de lucha, disfrutó al volver a sentirse protagonista de la acción. Y sucedió que conoció allí también a Fox, el de los do a barrell roll, gracias al cual -aunque perdió sus habilidades de salto- mejoró sus técnicas de vuelo y su puntería.
Entonces, como en tantas otras grandes historias, aquellos deseos de lucha no eran casualidad ni fruto del azar si no designio de los más que nunca caprichosos dioses, pues la utópica Grecia ochentera evolucionaba hacia una forma de gobierno poligonal al mismo tiempo la malvada Medusa, la de los ropajes censurados, renacía tridimensionalmente de las oscuridad junto con sus fieles generales para obstinadamente volver a intentar conquistar el mundo con un plan que homenajeaba su plan original.
No obstante Palutena, la de los mordaces comentarios y el desdén a la cuarta pared, fue capaz de reaccionar a tiempo en esta ocasión y apoyó al héroe desde el principio con unos cinco minutos de vuelo con vista posterior al principio de cada uno de los 25 cuasi  homéricos actos de esta obra que le permitían acercarse a las guaridas de los villanos y una serie de habilidades divinas –de uso limitado- gracias a las cuales Pit, el de no muy controlados pasos, podía sortear las lineales estancias que conducían hasta un gran enemigo.
Y el valeroso Pit atravesó los cielos y las tierras, viajó hasta el fondo del mar y alcanzó las estrellas, penetró en el inframundo y se adentró incluso en dimensiones desconocidas mientras dioses y enemigos reinventaban el mundo que él conocía y lo llenaban de carismáticos actores intercambiando comentarios cómicos sin parar en la lengua de Shakespeare, el de los muchos trabajos dudosamente atribuidos, y los giros de guión más sureales se sucedían al amparo de la narrativa  desinhibida de Masahiro Sakurai, el de los Kirbys, los Smash y los contenidos interminables. 
Fueron viajes intensos y frenéticos, viajes agónicos y desafiantes, viajes que podían volver a ser realizados y que podían ser cien veces más fáciles o difíciles en función de las ofrendas a los dioses pues las recompensas de estos siempre estaban en función a las hazañas de sus servidores. En algunas ocasiones las aventuras eran demasiado largas para volver a emprenderlas fácilmente, pero el desafío siempre estaba allí como una gran colección de regalos de los dioses y un muro de hazañas a completar. También existía un estadio deportivo donde los héroes podían poner a prueba sus habilidades con las de otros congéneres para continuar su periplo a las órdenes de los dioses. Eran viajes todos estos, importante es decirlo, nada pensados para ser controlados con un espíritu siniestro. Y en estos periplos el héroe disponía de una gran variedad de armas que podía fusionar entre ellas y que encontraba en sus viajes o compraba en tiendas. Y todas las armas eran distintas y tenían distintos atributos, y el héroe tuvo que aprender a usar unas u otras pues sus enemigos eran legión, y a viejos enemigos como los magos berenjena se les habían unido compañeros como los magos tempura, y todos ellos compensaban su carencia de inteligencia con una férrea convicción y una gran variedad de ataques. Y los laberintos habían desaparecido, y la ayuda de los dioses estaba presente en muchos momentos, pero todo ello no hacía más fáciles los heróicos cantares de nuestros héroes, pues aunque el esquema de sus periplos era bastante repetitivo en ocasiones se sumaron al héroe otros grandes compañeros de aventuras como Magnus, el del gran espadón, o Pit II, el clón molón. 
Pero aún en los momentos en los que las flechas de los enemigos cubrían su estereoscópica visión, el héroe no pudo dejar de maravillarse ante el increíble arte que veía allí donde posaba sus ojos y las maravillosas secuencias que en ocasiones presenciaba y contra las que había de lidiar. Y tanto como sus ojos, la aventura fue un regalo para sus oídos, pues los bardos compusieron temas maravillosos que encontraron el camino hasta el interior de sus pensamientos.
Y no fue un camino fácil, pero finalmente, tras largas horas de travesía, el héroe volvió a imponerse sobre el mal. Y volvió a sentirse satisfecho, pues sabía que había hecho el bien y que los duros pesares de su aventura habían tenido su recompensa y el mundo estaba, de nuevo, a salvo.

martes, abril 15, 2014

La soledad de los solitarios

La conjura de los necios

Primero, he de decir que mis ciclos de lectura suelen ser algo anímicos, y hay veces que por la razón que sea leo desganado. Los mejores libros consiguen que mis ávidos impulsos lectores se renueven, los normales actúan un poco como una sima en la que acumulo mi hastio y tras cuya lectura vuelvo a tener ganas de leer un buen libro. Este libro me ha pillado en uno de esos momentos, y lectura ha sido una mezcla de los dos estados anímicos antes descritos, tiene grandes momentos, pero en general creo que como lector no he apreciado bien el libro. Por estructura y por densidad es un libro que pide cierto esfuerzo por parte del lector que no en todas las páginas le he conferido. No obstante hay cosas innegables, y una de ellas es que este libro es muy bueno, es muy bueno, muy divertido, y se presta a una cantidad absurdamente grande de interpretaciones.
Ignatius Jacques Reilly es, merecidamente, uno de los personajes más icónicos de la literatura estadounidense, un anacrónico idealista ingenuo convencido de su propia superioridad moral e intelectual sobre un mundo degenerado que carece de los correctos valores del medievo y la religión. No hay nada que no provoque la repulsa de este personaje, a la vez repudiado por todos los que le conocen o se cruzan con él y las desgracias que suele acarrear.
Ambientada en Nueva Orleans (no hay mejor ciudad para el puritanismo desmedido del prota) de los años 60 (con el macarthismo en la retina y la revolución negra en el horizonte), la novela relata las peripecias del protagonista, un treintañero que vive con su madre y que se niega a trabajar mientras escupe críticas contra todo en una serie de cuadernos que él ve como la gran obra de la moral del siglo. Un accidente le obligará a trabajar y a enfrentarse a un mundo repleto de estafadores, proxonetas, homosexuales y, los peores de todos, la gente normal.
La novela es una comedia agridulce que se vale de su orondo y ridículo protagonista y sus estrambóticos pensamientos para reflejar la sociedad de aquellos días. Ignatius es un personaje desagradable y exagerado a todos los niveles, pero tras toda la comedia exagerada se esconden las amargas realidades de aquellos tiempos y la pluma de Toole las retrata con una gran inteligencia (de hecho en puntuales ocasiones nos narra algunos acontecimientos del pasado de Ignatius y uno siente cierta empatía con él al imaginar la extraña y dura vida que ha forjado su insoportable personalidad... claro que luego habla y la empatía desaparece por completo).
La novela son unas 450 páginas bastante densas, con un ritmo que alterna sucesos a gran velocidad con largas disertaciones caricaturescas. Es una comedia agridulce que no calificaría como accesible, pero si como recomendable.

domingo, abril 13, 2014

Not this shit again...


El dibujo es la hostia, como siempre, pero que las primeras páginas se hayan ido en planos y planos de Falconia no es un buen indicador, y que después hayamos recuperado a una Luca que nadie echaba de menos para meter desnudos en baños termales no es lo mejor que podía haber hecho Miura para recuperar la fe de sus lectores.
Ahora bien, en el próximo capítulo Rickett vs Griffith. Miura se ha tirado dos años sabáticos y es de presuponer que el hombre habrá salido del enorme bache creativo en el que ha estado durante cerca de una década. Luca podría ser útil al ser una testigo del segundo nacimiento de Griffith, y tenemos por ahí también al viejecito kushan... aún hay algo de esperanza para Berserk... 
Aunque tendrá que esperar un mes y medio, porque naturalmente dos años nos bastan para consquistar todas las rutas de Cinderella.


Shokugeki no Souma is a cooking manga

Sorry, no he podido resistirme


Heredando las llamas

One piece 744 - El segundo al mando del ejército revolucionario

Capítulo redondo como pocos el que se ha marcado Oda. Revelaciones, humor, acción, algo de drama y un buen cliffhanger final.
Naturalmente el capítulo lo roba Sabo y su gran reaparición final. Parecía monstruosamente fuerte y quizás aún nos quedábamos cortos en nuestras medidas ahora que sabemos que es el segundo de Dragon... y ahora además tiene una de las logias más destructivas (que suponemos que no usará de una forma tan kamikaze como su hermano). El enfrentamiento de Luffy contra los Marines parece inevitable, pero ahora tenemos otro personaje que parece aún más apropiado para vengar a Ace en la batalla final. Revolucionario, hermano de Luffy y Ace y portador de la Mera-Mera en una nueva lucha del fuego contra la lava. Pero además de Sabo en plan motherfucker absoluto, me llama la atención que a Hack se le haya presentado unicamente como soldado; si Koala era la profesora sustituta esto abre las puertas a un profesor titular y colegiado muy bestia (Bartolomeo es muy carismático y tiene una de las frutas más poderosas y peculiares que recuerdo, pero obviamente no dejaba de ser algo decepcionante si un revolucionario "fuerte" perdía tan facilmente contra él). Interesante será ver las reacciones de Burguess y Diamante al ver ante quien se encuentran, pues si ya antes parecía superior a estos ahora esta sensación es una certeza absoluta.
Y, habiéndome decepcionado que Oda no haya aprovechado la fuerza dramática del coliseo volviéndose a favor de Rebecca, ahora en el subterráneo tenemos un panorama muy interesante con un montonazo de personajes tochos con ganas de darse entre ellos. Por un lado tenemos juntos a Diamante, Trebol y Burguess (aunque si este se afilia al lado de Doflamingo supongo que no será por otra razón que por la de darse de hostias con Sabo), y por otro tenemos a tres revolucionarios (cuyo objetivo parece que serían más las armas suministradas por el shichibukai que la organización de este en sí) y a un buen grupo de gladiadores entre los cuales hay monstruos como Don Chinjao, Cavendish, Bartolomeo y Rebecca cuyo objetivo claro si que es Doflamingo y que están ahora liderados por Usopp cada vez más cercano a convertirse en una versión potenciada de Buggy.
No soy un gran fan de la devaluación de Usopp durante toda esta saga, y me gustaría que volviera a mostrarse confiado contra los masillas como lo hizo al principio del salto temporal... pero hay que decir que Oda se ha salido con la escena de endiosamiento con Usopp elevado ante todos como un símbolo religioso y recibiendo un rayo de luz. Buggy y sus seguidores parecen nada ante esto. Oda ha conseguido incluso que Abdulah y Jeet tengan carisma ahora que están bajo las órdenes del narigudo.
Y por último, después de una nueva demostración de Kyros derrotando como si nada a todo un Buffalo, después de una nueva muestra de la particular lógica de Luffy para con la alianza con Law y los poderes de Violeta, tenemos a la cabeza de Doflamingo amenazando a todos con algo conocido como la "Jaula de pájaros". La teoría del clon de Picas queda descartada, la del logia de hilos también parece poder ser deshechada... así que la incógnita es ver por donde nos sale Oda con esta último recurso del shichibukai que Law parece conocer y que quizás nos conduzca por fin al flashback de Dofla-Law-Cora.

viernes, abril 11, 2014

¿Por qué dejamos de ver una buena serie?

Noragami

Porque en verdad no es una buena serie, es una serie... normalita. Noragami es un ejemplo de ello. Es una serie que sorprende gratamente desde que uno ve su buen opening rockero, una animación espectacular y fluida, un diseño de personajes agradable, un mundo de fantasmas y dioses con posibilidades, y una mezcla bastante bien equilibrada de comedia y acción. 

Y entonces, una serie simpática alcanza su cénit con una surreal caída de un edificio y luego comienza a perderse en ella misma con un drama demasiado previsible y lento protagonizado por un niñato. Uno entiende que ese drama más o menos tiene que existir, a fin de cuentas estamos hablando de un niño que se da cuenta de que ha muerto (incluso si no fuera un niño uno entendería que cualquiera que se viera muerto y convertido de repente en un fantasma tendría ciertos problemas de personalidad), pero sencillamente está mal llevado. Desarrollo y resolución son previsibles, y cuando pasa eso no puede gastarse un tercio de la serie en este punto. 

Ese es el problema de Noragami, que es un buen shonnen en su primer tercio -un buen shonnen normalito, ojo, tampoco es que la serie en sus primeros episodios amenace con revolucionar los cánones de narrativa del anime- y luego poco a poco va haciéndose más y más aburrida, hasta que al final recupera un poco el nivel... pero entonces es ya también demasiado tarde.
Podría haber sido una serie recomendable para pasar el rato, pero al final uno se queda con la decepcionante sensación de que la serie podía haber dado bastante más de lo que da.