martes, septiembre 01, 2015

Semana de clásicos

Hace algunas semanas tuve unos cuantos días de vacaciones y, sin saber muy bien como ocupar aquellas tardes, decidí montarme un pequeño ciclo cinéfilo de películas clásicas que aún no había visto. No seguí ningún criterio de selección para las películas y casi puede decirse fui improvisando sobre la marcha en base a mi pequeña colección de dvds y algunas más a las que tenía acceso. El origen de este ciclo no tiene mucha más historia, así que ya, sin más preámbulos, paso a las reseñas propiamente dichas.

El gran dictador

No soy un gran fan de Chaplin, no me gusta demasiado su estilo de humor puramente físico y algunos de sus tics más conocidos. No había visto esta película y era una asignatura pendiente que me daba algo de miedo.
Una vez vista tengo que decir que es una pequeña joya. La película tiene sus defectos, el ritmo es algo irregular y la duplicidad de personajes -"Hitler" y el barbero judio- no funciona bien en todos los momentos. No obstante,  la valentía de la película es indudable (desgraciadamente la visión exagerada de Chaplin se quedó corta), y no deja de resultar increíble que tuvieran la valentía de rodar y estrenar algo así en plena Segunda Guerra Mundial, cuando además al principio de esta en EEUU había mucha simpatía hacia los nazis. La parodía del mal y el mensaje humanista están presentes durante toda la película y explotan en un alegato final desgarrador y brillante.
Como he dicho, no soy fan del humor físico de Chaplin, y no me gustan sus andares, pero durante la película eso apenas me molesta en unas pocas ocasiones y pronto uno se acostumbra a él... y no puedo negar que superados esos prejuicios la película me divirtió mucho con algunos gags memorables.
Divertida a la par que terrible, es una película muy recomendable.

Alguien voló sobre el nido del cuco

"Alguien voló sobre el nido del cuco" es una de esas películas que se articulan más sobre una idea que sobre una historia. La trama de la película como tal es muy sencilla, tenemos un delincuente problemático al que arrojan a un manicomio para ver si tiene algún problema mental o sencillamente es un vago.

La idea enlaza mucho con lo que eran antes -y no sé hasta que punto lo continuarán siendo ahora- las instituciones mentales. La película está ambientada a principios de los 60 y entonces los manicomios no eran otra cosa que prisiones donde se arrojaba a los locos, no para curarlos, si no para que no molestarán a los cuerdos que pagaban su hospedaje. Así pues, tenemos a Nicholson como alguien que verdaderamente no parece loco, si no sencillamente no tan listo y sabio como se cree, y junto a él tenemos a varios locos más que abarcan un espectro bastante variado entre locos claros y sencillamente personas con problemas, algunos inofensivos, otros peligrosos, algunos independientes y otros completamente dependientes. Y la película nos hace plantearnos como hemos de tratar a estas personas, que derechos tienen y que libertad merecen.

Es una película de hace cuarenta años, de la buena década de los 70. El ritmo es algo lento y se suprimen muchos diálogos con mera interpretación de un conjunto de actores que tienen auténticas golosinas ante ellos y celebran un multitudinario festival de actuaciones memorables. La dirección es bastante clásica en sus encuadres y su fotografía, y creo que el montaje es la principal arma que utiliza para representar la locura, con algunas ideas muy buenas en un par de escenas.
No es una película especialmente recomendable para el público actual. Es una película buena, pero seria y dura, y hay que saber muy bien lo que se va a ver al enfrentarse a ella.

El idiota

Esta película es la adaptación de la célebre novela de Dostoievski del mismo título, transportándola a un Japón post-guerra mundial. En ella tenemos a un protagonista que ha quedado traumatizado tras la guerra y que sufre una extraña variante de la epilepsia y que además es incapaz de ver o sentir nada que no sea bueno. Es el ya clásico dilema de si una persona tan pura, tan sumamente buena, puede sobrevivir en un mundo como el nuestro. 

Sin embargo se trata de una película fallida. O al menos fallida es la versión que he podido ver. Son 165 minutos, pero la versión original tenía 100 minutos más. Y se nota. La película se estructura con grandes escenas que pueden ocupar fácilmente decenas de minutos, pero entre algunas de ellas se echa en falta metraje que explique algunos cambios de actitud de algunos personajes o los cambios acontecidos en los dos extraños triángulos amorosos en los que se ve envuelto el protagonista. 

Tenemos además la dificultad de adaptar a Dostoievski, un autor algo duro y con una tendencia a la introspección personal que supongo que alcanzaría en esta novela su cumbre, y eso es algo muy difícil de adaptar. Particularmente me ha gustado mucho el protagonista, pero he leído críticas de lectores del libro que argumentan que aquí queda reducido a un tonto bonachón mientras que en el libro es alguien muy inteligente. Y es cierto, aquí el protagonista es la definición de pureza, aunque creo que esto vendría dado por el problema del minutaje.
A nivel técnico poco se pude decir. Kurosawa era joven todavía, pero su dirección de actores es impecable, y fotografía e iluminación son brutales, con una influencia muy clara del cine americano de los años cuarenta. Hay un buen movimiento de la cámara, y el uso del montaje y la música para reflejar la locura está muy conseguido. 

El séptimo sello

El séptimo sello, y el cine de Bergman en general, es de ese que parece que no se puede criticar porque si lo haces es que no lo has comprendido, con los autores europeos pasa mucho, aunque supongo que esto puede extenderse a todos los directores de películas claramente hechas para festivales. Tenía curiosidad por ver que me parecía su cine, y la imagen de la partida de ajedrez con la muerte era tan potente como seductora. 

¿Qué puedo decir de la película? ¿Es una obra maestra? ¿Es recomendable? A ambas preguntas habría que responder con muchos matices. Esta película es una reflexión sobre la vida, la muerte y el propio concepto de la volátil vida humana y lo efímero de su relevancia. Y si eso no es suficiente, tenemos el amor de por medio, y para rematar a Dios, a la fé, y al propio concepto de civilización humana. Casi nada. Todo ello con muchas métaforas, con un caballero y su escudero que regresan de las cruzadas a su Suecia natal y ven esta asolada por la peste negra, así como las reacciones de los aldeanos ante esta (miedo, negación, resignación, ira) y el como los poderes de la religión y la sociedad actuan. Todo ello desde la vista de dos personas hastiadas de la guerra y la vida, así como de un grupo de actores que lo ven todo como una tragicomedia y algunos personajes que se unirán al periplo del protagonista mientras este se juega la vida con la muerte. La película tiene simbolismo para aburrir, y los personajes hablan con largos y pretenciosos monólogos que escupen a la pantalla haciendo que el espectador confronte sus ideas con las que ellos exponen. Es una película sobre la que se han escrito libros, y no es extraño pues la cantidad de lecturas que permite es increíble.

Me ha gustado bastante, pero es una película que es muy difícil recomendar. Apenas dura hora y media, pero es terriblemente densa y dura para un espectador medio. Haya que ir muy mentalizado para verla. Me parece que la película pide mucho del espectador, pero también me parece que lo recompensa. Es, no obstante, como clásicos como "2001" o "Blade runner", ahí que saber muy bien a lo que uno se enfrenta.

El hombre que sabía demasiado

Quería cerrar el ciclo con la película de Jimmy Stewart, pero cuando fui a la biblioteca de mi ciudad sólo tenían la versión original. No era la que me interesaba, pero pensé "también es de Hitchcock, y si la volvió a hacer supongo que sería porque el material era bueno". Así que, con el aliciente además de que sólo duraba 76 minutos, comencé a verla con toda la ilusión del mundo. Craso error.
Esta no es una mala película, pero sencillamente es demasiado antigua. Es del 34, y en aquellos días sencillamente el thriller estaba muy verde como género. Muchas cosas que vemos ahora lógicas e indispensables en aquellos tiempos ni siquiera podían imaginarse. No se puede analizar bien esta película hoy, más de 80 años después de estreno, porque sencillamente no tiene sentido. En esta película todo sucede demasiado rápido, apenas hay explicaciones y los personajes actúan freneticamente, las pistas son obvias y nadie sigue a nadie porque nadie espera que el héroe haga nada. Es francamente desconcertante. 
Todo esta narrado con una torpeza que hemos de considerar metafórica, porque no tiene sentido que alguien niegue la existencia de un documento mientras lo esté quemando, o le diga a alguien que no hable con un determinado sujeto estando este presente. No tiene sentido, al menos en una película de espías. Sencillamente la película es muy inocente y no cuenta con la referencia de decenas de películas previas para saber lo que funciona y lo que no.
Y es una pena, hay saber hacer cinematográfico en la película. Tiene un par de escenas brillantes, y algunas ideas que supongo que serían revolucionarias en su día y que siguen vigentes hoy en día, pero... sencillamente... la película es muy vieja. Es tan vieja que el sonido estorba, la película esta dirigida como si fuera muda, con unas acciones muy claras en pantalla y alguna explicación puntual puesta en boca de los protagonistas por un guión algo torpe. Se nota que Hitchcock no estaba cómodo aún con el sonido. Y de la acción mejor no hablo, porque el final es un surreal tiroteo... que queda en nada si se compara con una épica pelea durante la cual el protagonista y sus enemigos se dedican a arrojarse entre ellos todas las sillas de madera de un pequeño salón.

sábado, agosto 29, 2015

Los hombres que ya no miraban fijamente a las cabras

One Piece 798 - Corazón 


Partiendo del supuesto de nunca un capítulo en el que aparezca Hancock será malo (y aquí sale, aunque sea en la portada), tenemos un capítulo bastante decente esta semana, 100% fiel al espíritu del manga y con una declaración final memorable, no obstante no deja de ser un capítulo que sufre del hastió que ya provoca Dressrosa en estos momentos y de las dificultades que está teniendo Oda para cerrar esta saga.
El núcleo del capítulo va para Law con una secuencia necesaria para rememorar a Rocinante. No es una gran secuencia, y Oda es un poco cabrón al dejar caer la “voluntad de D” para luego no contar nada, pero Law necesitaba esta secuencia para que la exhibición de Luffy y toda la tragedia de Dressrosa no eclipsara por completo todo el cierre de su arco y la redención personal que buscaba, que ha sido gran parte del motor de la serie desde Punk Hazard hasta que se desplegó la Jaula de Pájaros.
La relación de Sengoku con Rocinante parece algo forzada, pero tampoco me molesta especialmente, y siempre se agradece ver un poco a este personaje. Toda esta parte, no obstante, se nota bastante rutinaria y resulta curioso que Oda haya sustituido a la gran Pwngoat, pues parte del dramatismo y la atención de la escena se va automáticamente al gorila que está junto a Sengoku y que ha sustituido a su carismática cabra (me gustaría pensar que la cabra se ha comido la fruta Gori-Gori no Mi, era una de esas extravagancias muy queridas por los fans y no sé muy bien porque Oda habría asumido el alto coste de sustituirla para no ganar nada con ello).

IN MEMORIAM

Tenemos la clásica ayuda por parte de los secundarios anónimos de la isla. Los enanos sustituyen en esta ocasión a la horda de aliados que hecho una mano a la banda en Shabody o a esos sacrificios de Bon-chan. El robo de las armas y Leo cosiendo barcos es algo simpático y casi esperable en esta serie… hasta que llega la última página y Luffy dice que el huír se ha acabado.
No se hasta que punto es verdad, y temo que se quede en un simple cliffhanger molón innecesario y tramposo. Naturalmente no va a llegar al nivel de esa “muerte” de Law que ninguno nos tragamos demasiado (afortunadamente Oda no alargó esa trampa más allá de una página final). Creo que todos pensamos que algo detendrá a Fujitora, podría ser Sengoku, podría ser Riku, podrían ser los ciudadanos y podría ser hasta él mismo y su impredecible actitud. La saga ha acabado y parece anticlimático una batalla de semejante magnitud. Me encantaría. Pero no parece propia del estilo de Oda, y si tras Moria no hubo una pelea contra Kuma no creo que ahora tengamos un enfrentamiento contra un almirante.
Sin embargo el cambio de actitud de Luffy es indicativo y es espectacular de ver para un fan de la serie. El salto temporal fue la consecuencia de muchas derrotas y de la toma de conciencia por parte de la banda de su vulnerabilidad. El objetivo era claro, no volver a huir. Y si nos ponemos a pensar verdaderamente la banda no hay huido de ningún enemigo todavía más allá de no tener ganas de enfrentarse a Sentoumaru al principio, incluso Luffy dio permiso a Sanji para liarla contra Big Mom. Luffy no huyo en ningún momento de los enfrentamientos contra Big Mom o Kaidoh, tampoco evitó a Burguess, y naturalmente fué contra Doflamingo cuando pensó que debía de hacerlo. Sin embargo eran batallas inevitables u obligatorias, o simples compromisos. Con Fujitora llega una amenaza gratuita, una pelea con la que no ganarían nada y con la que no ayudarían a nadie.
Pero se acabó el huir.
Es el concepto de rey de los piratas que Luffy tiene. El ser más libre que nadie, el que nadie te imponga nada. Huir significaría una derrota, admitir que no se es libre, y eso para lo que Luffy quiere ser fuerte. Para honrar la promesa a Ace, ser libre y que nadie les imponga nada. Aunque la motivación fuera distinta que en el caso de su hermano y su deseo de reafirmar su valía existencial, ambos odian huir, o más bien verse obligados a huir, es  algo que atenta contra su promesa de no tener que arrepentirse nada.

miércoles, agosto 26, 2015

LA ENTRADA DE HUNTER X HUNTER

Voy a hacer esta reseña rápida para todos aquellos que no hayan visto el anime de esta serie del 2011. Vedlo. Sencillamente vedlo. Es una serie muy recomendable. La serie del 99 al parecer también, pero sólo cubre la mitad del material que esta. Y el manga al parecer es la joya peor dibujada de la historia, pero este anime practicamente lo adapta en su totalidad y sólo se quedan fuera una decena de capítulos que abren un nuevo arco argumental... arco que posiblemente no veamos acabar nunca habida cuenta del ritmo de publicación de Togashi. 
Este anime es, sencillamente una joya. Basta decir que, yo, en este blog, afirmo que la comparación con One Piece es más razonable. Y ahora, cualquier que no haya visto la serie / leído el manga, debería dejar de leer. Voy a reseñar esta serie por sagas, así que va a haber muchos spoilers.

El examen de Hunter

La saga del examen, al amparo de una comedia ligera que siempre es fácil de vender en unos primeros capítulos, ya muestra algunas de las virtudes de la serie. Naturalmente su primer cometido es presentar al cuarteto protagonista, así como al gran rival de la serie -Hisoka- y al mentor -Netero-. 

El cuarteto protagonista queda claramente definido en unas pocas escenas, no son un prodigio de originalidad, pero la dinámica de grupo entre ellos funciona bastante bien. Tenemos a un prota tontorrón pero decidido, a un vengador oscuro, a alguien vacío y a un "adulto" que hace las veces de respiro cómico de la serie. Todos los personajes son bastante cliché, pero a lo largo de la obra Togashi un notable trabajo en su desarrollo.

Hisoka se presenta como el clásico enemigo loco e imprevisible, un rol ahora muy de moda por el Joker de Ledger. Decir que Hisoka bebe del Joker de la DC no sería descabellado, pero creo que su influencia principal sería el Kefka de Final Fantasy VI. Hisoka es terriblemente carismático y proporciona al mismo tiempo algunos de los momentos más épicos y sádicos de la serie... así como otros de los más cómicos. 

Luego, naturalmente, tendríamos a Netero, que enlaza con lo que sería la presentación del concepto de "Hunters"; personas fuertes que viven de la aventura, buscando desafíos libremente que no tienen por que restringirse unicamente al campo de las peleas, que son relativamente escasas en esta saga y de las que incluso se omiten algunas cruciales. Togashi se cuidad de que el propio Gon apenas luche para darle margen de mejora (aunque aquí tengo que decir que el rato de entrenamiento con la pesca es bastante poco justificable habida cuenta de la caza de chapas que se vivía en ese momento). Apenas hay peleas y en muchas ocasiones, aún con un indice de mortalidad dantesco, todo se reduce a algún tipo de juego o prueba de habilidad, pruebas que el autor se cuidará de explicar mediante largas descripciones. El narrador podría ser otro de los protagonistas de la serie, pues explicará en muchos momentos toda la acción, algo que seguramente resultaría demasiado raro de boca de un personaje y que nos ahora largas reflexiones de los propios combatientes pues los combates suelen durar unos pocos instantes. Las batallas de Hunter X Hunter son brutales y todo se decide en unos pocos segundos, ya que los golpes son mortales de necesidad y los personajes no son invulnerables a las balas o a la gravedad, la estrategia es crucial y por ello los personajes ocultan sus poderes para sorprender con ellos en batallas que tienen un componente psicológico muy importante. El examen sirve de presentación tanto de este concepto de  Hunter y de "shonen" como para la narrativa del propio Togashi. El humor y las sorpresas se alternan con escenas bastante crudas dando una extraña sensación de ligereza mortal en la que los protagonistas disfrutan de una aventura que en cualquier momento les puede costar la vida, pero es libertad y esa temeridad son los signos identificativos de un Hunter.

La torre celestial

Quizás la saga más convencional de la serie, donde seguiríamos el esquema habitual de entrenamiento y combates en el contexto habitual de un torneo de artes marciales. 

La escala de poder consigue mantenerse de una forma relativamente estable ya que los combates se resuelven de una forma original, pero también es cierto que el único combate importante es el de Hisoka con un secundario y los combates de Gon y Killua son algo tramposos. Hay un salto de fuerza demasiado grande de fuerza en el piso 200 de la Torre Celestial y el Nen llega demasiado de golpe con una épica densidad y una rigurosidad enciclopédica. 

No es una mala saga y resulta emocionante como siempre lo son los torneos, pero es claramente una saga de transición donde, una vez consolidada la serie, Togashi comienza a expandir y explicar la naturaleza de unos poderes que antes habrían resultado demasiado duros para unos capítulos que tenían como objetivo enganchar inmediatamente al lector. 

York City

La gran pregunta de esta serie es ¿York City o Hormigas-quimera? Aunque naturalmente habrá quien prefiera otras sagas, creo que las Hormigas y las Arañas son el grupo de villanos más carismáticos de esta serie y yo, particularmente, me quedo con la Brigada Fantasma. York City me parece no lo mejor que puede dar el género del shonnen, pues creo que en este sentido quizás la saga de Meruem sea mejor (y eso sin hablar de lo visto en otras series), pero si lo más lejos que se puede navegar en un shonnen sin llegar a ser un seinen.

York City no es está completa, o esa al menos es la sensación que tengo. Es la primera parte de una historia que se debería completar en Ciudad Meteoro -quizás con Gyro de por medio-, donde ya si que tendríamos los combates de rigor de los Hunters protagonistas contra los carismáticos miembros de este grupo organizado. No creo que lleguemos jamás a ver esa saga, y en cierta manera me alegro porque supongo que sería mucho más tópica con versus y cosas como un Killua vesus Chrollo Lucifer. Pero aquí no hay opción posible de batalla con la excepción de un Kurapika fuera de sí con varios power-ups relativamente bien manejados, así que no hay peleas. Hay momentos de lucimiento como esa batalla de Ugo contra cuatro mafiosillos que es una de las más espectaculares demostraciones de fuerza física que he visto, y tenemos ese momento de glorioso fanservice que es el líder de la Brigada contra Silva y Zeno. Pero... ya está. No hay muchas más batallas, si acaso escaramuzas fugaces donde todos se siguen entre ellos y donde todo es una gigantesca partida de ajedrez en la que todos se ocultan sus cartas y donde todo consiste en obtener una ventaja de medio segundo que te permita pillar por sorpresa al adversario ya que el más mínimo descuido te puede costar la vida (la saga misma comienza con una masacre en la que varios secundarios que parecían importantes son asesinados porque no llegan a considerar que su enemigo pueda ser un emisor, y cuando se dan cuenta ya están muertos).

Poco o nada se puede decir contra esta saga, quizás en algún momento se pasen con Kurapika, y desde luego sobra el episodio del alfarero... pero por todo lo demás, modélica. Es como una mezcla perfecta de Dragon Ball con Death Note, donde los villanos no saben a que se enfrentan y actuan con cautela, y los héroes si saben a quien se enfrentan y por ello mismo actuan con más cautela. Es una saga donde, como he dicho, no hay apenas combates y todo se reduce a una especie de tensa calma en una ciudad siempre nocturna. Los poderes y las habilidades del Nen son explotados como nunca con usuarios que ven el futuro, manipulan la mente, leen el pensamiento, escuchan los latidos del corazón o hacen desaparecer cosas. Todos se observan intentando aprender los puntos débiles del contrario y llegado un momento es tan importante lo que se sabe como lo que se ignora. La Brigada Fantasma es un claro ejemplo de un gran grupo de villanos perfectamente diseñado para algo más que para unos contra uno molones. Todos son particulares y todos carismáticos a su manera (aunque algunos apenas disponen de minutos durante esta saga). Son todos fuertes, pero es sobre todo un grupo bien diseñado, con una parte de músculo y otra de apoyo, con habilidades que se complementan a la perfección entre ellas y que sirven siempre a "la Araña".

El cuarteto protagonista está bien manejado, con un Leorio que actua dentro de sus posibilidades y unos Gon y Killua que consiguen sobrevivir a duras penas aprovechando todos sus puntos fuertes y aprendiendo algunos trucos, pero que en ningún momento hacen nada que resulte especialmente forzado. Y Kurapika esta bien manejado como un angel vengador que antepone a todo una venganza que le atormenta al ser una persona esencialmente pacífica. Kurapika es "bueno", pero eso no impide que mate a sangre fría a pesar de que compruebe que estas muertes no le alivian lo más mínimo.

Greed Island

Greed Island tiene un claro problema: al autor le importan una mierda los lectores. Tiene otro problema como la falta de un villano carismático, porque el Bombardero sabe algo a poco, pero es un mal menor. El principal problema es que esta es una saga onanista como ella sola.

Togashi hace lo que le da la gana, y se nota que disfruta con ello, creándose todo un mundo propio dentro del universo de Hunter, haciendo su particular "Hack" y homenajeando a los videojuegos que tanto le gustan. El problema es que esto no es lo que quieren los lectores de la Jump. Los lectores de la Jump quieren unas Hormigas-Quimera, y a las malas pueden llegar a aceptar una York City, pero no quieren un juego de estrategia donde los poderes de los personajes son relativamente irrelevantes y donde todo se basa en la estrategia a la hora de usar las habilidades de un centenar de cartas cuyas habilidades no quieren memorizar. El trabajo que hay tras esta saga es brutal, es como una miniserie dentro de la serie principal donde el Nen deja paso a todo un nuevo sistema de poderes perfectamente creado y diseñado. Pero la gente no quiere esto, es demasiado... distinto.

A lo particular de esta saga se une, como hemos dicho, que el villano no es demasiado carismático, y que además Leorio y Kurapika desaparecen definitivamente de escena dando el protagonismo a la dupla Gon-Killua. 

Tenemos a Bisky, que es un personaje enorme con un carisma brutal, que realiza el rol de mentor haciendo que los personajes suban varios niveles de poder y que además aporta una comedia muy disfrutable a la serie. Tenemos a Hisoka como particular alíado en unos momentos gloriosos. Tenemos un partido de voleibol con Nen tan espectacular que incluso resulta anticlimático, y tenemos un uso de la estrategia muy bueno en general.

Greed Island no es perfecta y adolece algo de falta de carisma, pero es una saga muy meritoria que creo que tiene la desgracia no encontrarse entre York City y las Hormigas-Quimera y tener como público a unos lectores/espectadores que, en líneas generales, no quieren calentarse tanto la cabeza. 

Hormigas-quimera

La saga más conocida de la serie, así como creo que también la más polémica. Es la saga más puramente shonen de toda la serie una vez pasados los exámenes, es también la más larga (la serie tiene unos 150 episodios y esta saga ocupa bastante más de un tercio de ellos), y es también una saga que muestra algunos de los mejores momentos de la serie, pero también algunos de los peores.

Los mejores porque todo el prolegómeno de la saga es brillantemente cruel con la invasión de Hormigas, y el epílogo es igualmente bueno con el destino de algunas de ellas. Y los mejores porque todas las Hormigas tienen un carisma brutal y cuando menos te lo esperas te encuentras cosas como Ikalgo o Welfin, y eso sin mencionar esa salvajada de personajes que son los tres Guardias Reales y el propio Rey. Los mejores porque toda la relación entre el Rey y Komugi puede ser algo tópica, pero es una absoluta maravilla. Los mejores porque la saga del asalto al palacio es una autentica salvajada de tempo narrativo y planificación con decenas de sucesos que se suceden en apenas unos minutos que requieren más de diez episodios de la serie. Los mejores porque cuando piensas que la saga ya ha acabado tras el corto pero muy intenso combate entre el Rey y Netero aún te queda una decena de episodios con una cantidad sorprendente de giros de guión y una intensidad brutal a pesar de que el destino de las Hormigas está ya decidido.

En esta saga Togashi muestra lo mejor de su estilo y lo adapta a las reglas tradicionales de los shonnen, con mucha autosuperación, ensalzamiento de la amistad, y honor y lealtad hasta niveles inimaginables, pero todo ello lo hace con capítulos donde en ocasiones habla más el narrador porque lo ha de explicar todo, con personajes que parecen irrelevantes en un principio pero que cobran una importancia capital, con combates rápidos y dinámicos dominados por la estrategia, con unas habilidades que interactuan entre ellas con precisión matemática -algo literal en este caso el excesivamente surreal Potclean de Knuckle-, con faroles por parte de todos los bandos, con giros de guión extremadamente lógicos y con muertes constantes y relativamente sorprendentes. 

El principal problema de esta parte viene por parte del protagonista, un Gon del que se nota que Togashi esta algo hastiado porque encuentra mucho más interesante a Killua. Gon es un personaje demasiado plano, y en esta saga incluso pierde su carácter alegre y se convierte en algo extraño. En un momento dado todos los protagonistas se limitan a esperar mientras entrenan a Gon y Killua y repiten una y otra vez las virtudes de esto, es ridículo, y más habida cuenta de como se soluciona todo al final, que en estos momentos no llamen a varios Hunters más fuertes y que ataquen la colmena antes de que nazca el Rey. No tiene sentido, y en una serie con un guión tan medido como Hunter este tipo de errores cantan muchísimo. Algo parecido sucede cuando nos meten una minisaga en Ciudad Meteoro donde vemos a la Brigada Fantasma contra algunas Hormigas. Fanservice puro y duro en unos combates sin demasiada emoción que sólo sirven para mostrar forzosamente las habilidades de los miembros de la Brigada que aún no se conocían y poco más. 

Y estas partes de entrenamiento o el relleno fanservicero de la Brigada Fantasma son malos y aburridos, pero no se pueden comparar a "Gon-san". Aquí hay un error incomprensible por parte de Madhouse y ese es el haber omitido por completo a Kaito en la infancia de Gon, es incomprensible porque sería un episodio al principio que justificaría el impacto de su muerte en Gon... pero al narrarse casi al final -e incluso restarle importancia- resulta absurdo que Gon se desquicie. El ejemplo más claro sería One Piece, Kaito sería Shanks, y todos sabemos que Luffy perdería la cabeza si supiera que el pelirrojo hubiera muerto... pero lo sabemos porque nos lo cuentan al principio y nos damos cuenta de que Shanks es la persona que ha marcado la vida de Luffy... como Kaito es la que ha marcado el camino a seguir en un Gon al que poco le importa Gin. Esto Togashi lo muesta. No es complicado, es algo obvio y lógico de narrativa. Por eso se me hace tan extraño que en el anime lo hayan omitido (incluso en el anime del 99, donde no cubrieron el arco de las hormigas-quimera, lo narraron correctamente). Aún así, considerando la historia original del manga, que Gon acabe con Pitou se me hace raro y forzado, tal y como se nos presenta a los Guardias Reales. Si Netero apenas logra "cansar" al Rey, se hace raro que un Gon pueda tocar a Pitou. Quizás un Motobei Gigante o algún otro Hunter muy poderoso pudiera hacerlo, pero creo que todos consideramos a Ugo de la Brigada Fantasma un claro ejemplo de lo que puede hacer un Potenciador en su máxima expresión... y no creo que nadie piense que podría con Pitou (o al menos no con tan insultante facilidad). Aquí tenemos un claro guionazo shonnen para lucimiento del protagonista, y aunque Togashi lo maquille con la condición de la muerte y demás... se me hace muy extraño y forzado.

El nuevo principio

El final de la serie me encanta, si no pienso demasiado en él. Tras la épica de las hormigas-quimera, Togashi se toma un pequeño respiro con una saga que tiene un elemento muy dramático de manos de Killua, pero que es una auténtica locura en su vertiente de las elecciones de Hunters, con la presentación de muchos personajes extravagantes, la irrupción en escena de ese gran McGuffin que era Ging y un Leorio acaparando protagonismo. El problema es que si pensamos en la amenaza del Rey, ahora con todos estos Hunters poderosísimos y el aprecio que hasta Pariston muestra por Netero, resulta algo incomprensible que este tuviera tan poca ayuda antes... se desvirtúa algo la política para conseguir que "la rata" sea un aliado carismático y no un villano terriblemente problemático de manejar para el autor.

Algo parecido pasa con Killua, que ya ha desplazado por completo a Gon como protagonista y tiene grandes escenas con su familia y sus mayordomos en una especie de persecución loca, pero terriblemente mortal, con ese par de fuerzas del caos que son Hisoka e Ilumi. El poder de Nanika es también algo excesivo, si bien con el Rey y la Guardia Real Togashi bordeaba la espiral de poder, aquí claramente se sumerge en ella.

Es una saga muy divertida y repleta de carismática, pero adolece un poco de la falta de la valentía que se vió en York City, y se nota que Togashi se está guardando cartas para el futuro. Es, no obstante, sumamente disfrutable, y además constituye un excelente final para la serie.

domingo, agosto 23, 2015

Los almanaques de nuestros padres

One Piece 797 - Rebecca

El capítulo de esta semana de One Piece no es de los más destacables de su historia, y el de la semana pasada menos aún. No son buenos capítulos y, peor aún, puede decirse que son capítulos aburridos. Hay alguna que otra escena graciosa con Bartolomeo, hay alguna incongruencia cósmica con los ciudadanos de Dressrosa y hay algún detallito más, pero por encima de todo creo que son capítulos muy alargados. Lo que cuentan podía haberse contado en un capítulo y da la sensación de que Oda los ha alargado artificiosamente. Siempre he dicho que Oda es un maestro del formato y que One Piece, al contrario que muchas otras series, se disfruta más semanalmente. Estos no, son capítulos de tomos. Capítulos con un ritmo francamente malo. Capítulos que, espero, Oda no haya inflado para que el número 800 coincida con algún gran momento (porque además, dicho sea de paso, como no sea Shanks o Dragon, no me parece que nada pueda estar a la altura de la presentación de Kaidoh de hace unos pocos capítulos).

No son buenos capítulos de One Piece. Pero tampoco son malos, o al menos no son monstruosamente malos.


No creo que nadie piense que Oda es Jiro Taniguchi. Pero el mangaka más vendido de la historia tiene derecho como el que más a contar lo que le apetezca. Como lo tenía Kishimoto en esa secuela de Naruto en la que la gente se esperaba que Naruto se peleara con dioses a lomos del Kyuubi mientras sodomizaba a Hinata con Rock Lee al lado abriendo puertas y Shikamaru junto a él quejándose de lo inútil que es Ten-ten... o algo así, y no, contó una historia sencilla sobre rebeldía juvenil contra los padres y negación de estos. Una historia con una cantidad ingente de agujeros de guión y confusiones forzadas, pero una historia que seguro que le interesaba más contar que el festival de zombies y megamonstruos que fue el final del manga original.
Hay veces que estas cosas quedan mejor, hay veces que quedan peor. Y desde luego una revista para adolescentes puede que no sea el mejor formato para una historia seria, pero a mi particularmente no me disgusto que Kishimoto explorara un poco esa parte de sus personajes por poco redondo que fuera el resultado. Como no me molesta que Oda haya intentado algo similar en Dressrosa.
Oda quería contar una historia de padres e hijos. Quizás porque ya tiene cuarenta años, quizás porque tiene hijos. Al final hemos visto que la aventura de Vivi y la de Rebecca han sido distintas, y que esta última en verdad tenía más de la Robin de Ohara. Es una simple historia de familias separadas por pecados o errores, del amor de los hijos por sus padres, del sacrificio y la impotencia de estos por estar a la altura de lo que creen que merecen sus hijos. Y Oda lo ha desarrollado bien, Rebecca y Kyros aparecieron hace casi 100 capítulos, y siempre ha estado ahí, como ejemplo máximo del horror de Dressrosa. 
Que al final Rebecca haya renunciado al trono, que al final su sueño se reduzca a vivir con su padre, con sus manos manchadas de sangre, en aquella vieja casita, no me disgusta. Quiero pasar a la siguiente isla, quiero ver ese Law ausente intercambiar unas últimas palabras con Doflamingo o Sengoku. Quiero ver muchas cosas del futuro de esta serie, pero estos capítulos, si bien no son ni serán mis favoritos, no me parece que sobren.

jueves, agosto 20, 2015

IN JUSTICE WE TRUST!!!!

Phoenix Wrigth: Dual Destinies

Me había propuesto no comprar este juego debido a que sólo salía en formato digital y creo que este tipo de compras perjudican a la industria a la larga, pero al final acabé cayendo cuando lo rebajaron temporalmente en la eshop de la 3DS. No me gusta comprar digital, pero sigo siendo muy fan de esta saga y las críticas de internet ponían muy bien este título.
Una vez comprado y pasado (a excepción del caso descargable, pero 5€ me parece un precio excesivo por él), tengo que decir que no es el mejor juego de la saga... pero si que es una muy buena entrega de la misma. no es fácil ser un Phoenix Wrigth, dejando a un lado la excelencia superlativa del Trials and Tribulations (ver reseña), estamos hablando de una serie que incluso en su entrega más floja tiene un nivel más que notable. Esta quinta entrega además se sentía algo fuera de lugar, con una cuarta entrega que no había terminado de cuajar Capcom quería que el carismático Phoenix recuperara el protagonismo a pesar de que su historia ya había quedado cerrada en la trilogía inicial y había sido relegado a un rol secundario de mentor. 
Este Phoenix es una vuelta a los orígenes no sólo por el retorno de "Nick", si no porque jugablemente la serie deshecha mucha de las innovaciones de las entregas anteriores. Se ha eliminado casi por completo el componente táctil, salvo en un par de momentos puntuales no podemos siquiera examinar las pruebas, y desde luego han desaparecido todos los minijuegos tipo CSI que aparecieron en caso extra de la reedición del primer juego o en el cuarto. Se ha eliminado incluso la opción de mostrar fotografías a los personajes. El juego mantiene los psicocandados y los tics de juegos anteriores (y se añade una nueva especie de interrogatorio psicológico de manos de la nueva abogada del equipo), pero todo lo demás se ha eliminado. Las fases de investigación están más guiadas y resultan menos enrevesadas, son a su vez más largas y refuerzan la sensación de estar ante una novela visual. Creo que este cambio en la jugabilidad no es del todo beneficioso, el juego ha ganado en agilidad y es más complicado atascarse, pero a su vez se ha hecho más largo y en demasiadas ocasiones asistimos a diálogos y diálogos que no aportan demasiado y que están algo lastrados por las animaciones -en ocasiones excesivas- de los testigos de rigor. En los juicios pasa algo parecido, en ocasiones se notan demasiado alargados y el juego abusa de algunos de los trucos narrativos típicos de la franquicia. Creo que el juego es más lineal y más sencillo, y al mismo tiempo más largo; esto quita algo de protagonismo al jugador y al ser las deducciones más lógicas no resultan tan gratificantes, si bien es verdad que en esta ocasión no existen esos giros argumentales o esas contradicciones tan cogidas por los pelos de juegos anteriores, ahora todo es más lógico.
Tenemos cinco casos que nos darán de 20 a 30 horas de juego, acabadas las cuales se acaba el juego, pues el componente rejugable de estos juegos sigue siendo mínimo. Salvo el segundo, que es el clásico caso de tipo "samurai de acero", todos los casos están más o menos relacionados (en verdad el cuarto y el quinto es el mismo, e incluso puede considerarse al primero un prólogo de estos). Son buenos casos, con sus personajes carismáticos, sus secuencias absurdas y alocadas, y sus giros de guión. Tengo debilidad en especial por el tercero, que resulta muy intenso, tiene en Robin a uno de los mejores secundarios de la saga y se adentra en el dilema de si el fin justifica los medios. El último caso quizás peque un poco de pretenciosidad al querer aunar todos los casos anteriores y enlazar también con el juego anterior, quizás un pelín demasiado fanservicero, pero espectacular y épico como pocos.
El regreso de Phoenix está bien llevado, Apollo crece en este juego y tiene un carisma que no tenía en el anterior, y Athena cae bien de primeras y llena la pantalla. Blackquills es carismático y Fulbright es un digno sucesor de Gumshoe, y naturalmente el Juez siempre será el Juez. Aunque Tracy está bastante dejada de lado y Gavin tampoco esta demasiado bien reutilizado, el juego enlaza muy bien con la saga original y con la extraña oscuridad del cuarto juego (aunque es algo repetitivo lo de la edad oscura de la ley). Edgeworth es un fanservice tan bestia que no termina de gustarme, y aunque Pearls es adorable echo de menos a Maya y algún cameo de Mia en forma espiritual.
El último juego no parece haber vendido muy bien y las posibilidades de localización son inciertas aún en inglés y en digital, y aún recuerdo que el segundo juego de Edgeworth ni siquiera salió de Japón. Y es una pena, la franquicia es muy buena y muy disfrutable, y este juego muy recomendable si se pilla de oferta -sería un imprescindible si estuviera traducido y tuviera edición física- es una muestra de su buen estado de salud.

Y con esto doy por acabada la reseña...

















Phoenix Wrigth: Ace Attorney

El juego me ha dado la excusa para ver la película de la franquicia, una tarea pendiente que tenía desde hace bastante tiempo. Una adaptación de Phoenix Wrigth es complicada como pocas, y creo que la película consigue salir medio bien parada... pero creo que sólo han de acercarse a ella los seguidores de la franquicia, es una serie muy particular y la película es tan particular como ella.
Como homenaje al juego funciona, todos los escenarios están muy trabajados, se recrean con relativa fidelidad dos de los casos más emblemáticos de la serie y se homenajean otro par, la estética está bien conseguida con muchos aspavientos y algunas deformaciones caricaturescas, y algunos personajes salen bien parados en su viaje a la carne y el hueso.
Ahora bien, dista mucho de ser una buena película. En apenas poco más de un par de horas intentan adaptar todo el primer juego, que facilmente puede durar sobre 15 horas. Eso se traduce en que el primer caso apenas son los créditos y el tercero no existe; el segundo es imprescindible para matar a Mia y presentar a Maya, pero se despacha en nada. 3/4 partes de la película son ocupadas por el último y más importante caso, un caso muy bueno y que más o menos está bien desarrollado... pero cinematográficamente no funciona, en ningún momento te crees el vínculo entre Phoenix y Miles porque sencillamente la película no ha tenido tiempo para desarrollarlo, así como apenas ha dejado a Phoenix crecer como abogado y afronta ese caso con demasiada poca confianza.
El problema del ritmo es el peor y más grave, pero además está reforzado por una representación bastante discutible del lenguaje caricaturesco del videojuego. En el videojuego el estilo es muy desenfadado y colorista, no queda nada mal y le da personalidad al juego. En la película... es raro, el colorido desaparece en algunos protagonistas, quedando extraño que algunos personajes sean tan oscuros y que otros sean tan luminosos, así mismo algunos puntos del casting son raros porque sencillamente en ningún momento me creí a Miles o Maya. Igualmente, la clásica sobreactuación japonesa no llega a todos los personajes, siendo incomprensible por ejemplo que Maya sea bastante contenida. Así mismo, el uso de contrapicados y planos amplios con Phoenix en los momentos más cómicos es un error, pues presenta al personaje como una isla de histrionismo en un escenario relativamente real.
Es una película curiosa, interesante para los fans de la serie, pero desde luego no muy recomendable para nadie ajena a ella.

lunes, agosto 17, 2015

Temporada de blockbuster...

Bajo un título no demasiado inspirado, en esta reseña agruparé las que creo que serán las únicas películas que veré este verano en el cine... bastantes para lo habítual en estos últimos años he de decir, pero no en vano estamos en el famoso 2015 que tanto tiempo llevaba esperando la industria y al que al parecer -para mi sorpresa- está sobreviviendo bastante bien... aunque la clase media de películas continua desapareciendo y los estrenos se polarizan cada vez más entre megaéxitos y desastres económicos. 

Inside out

Después de varias secuelas y películas que no terminaron de funcionar, parece que Pixar vuelve a ser la Pixar que todos queremos y nos trae una película original que se sale de lo que entendemos como cine para niños. Esta película, cuyo título español me niego a usar -una idea de la misma mente maestra que coloco al actor de doblaje de Homer Simpson-, es también probablemente la película más adulta de toda la historia de la factoría.

La película nos traslada al interior del cerebro de una niña de 11 años. La familia se muda, y eso hace que las emociones de la niña estén alteradas. En su cerebro la alegría siempre lo ha dominado todo con intención de hacerla feliz, sin embargo la mudanza hace que las emociones no sepan que hacer, y la normalmente reservada tristeza comienza a actuar más de lo que debería. Las circunstancias harán que tristeza y alegría se pierdan y que la vida de la niña este gobernada por el asco, la ira y el miedo. No será hasta que la alegría y la tristeza se comprendan la una a la otra que la niña volverá a estar completa y alcance una madurez en la que las cinco emociones se den la mano.

Pixar nos muestra a las diversas emociones como personajes antropomorficos con sus propias ideas, supeditados en todo momento al bien de la niña pero capaces de pensar por si solos (aunque sus pensamientos son, claro, sus estados de ánimo). Lo gracioso es que al mismo tiempo nos muestra la vida de la niña, viendo lo que sucede alrededor y viendo como esto afecta a su cerebro y como su cerebro decide obrar, con lo que esto afecta al exterior. Hay una dualidad muy interesante que la película explota quizás algo menos de lo que uno querría y que encumbra los mejores momentos de comedia del largometraje cuando nos traslada a los centros de pensamiento de otras personas.
Sin embargo la película no termina de funcionar. Es extraña, adulta y simbólica como pocas películas de Disney, y no me avergüenza decir que al final me sacó unas lagrimitas (y yo sólo lloro con Terminator 2 y la despedida del T-800). Sin embargo, no funciona. Toda la parte en el interior del pensamiento, presentando ideas tan curiosas como la representación del pensamiento lineal o el abstracto, se nota alargada y peca de repetitiva. Momentos como el de los sueños son brutales y muestran lo mejor de Pixar, pero esta parte de la película se siente falta de fuerza y en su recta final directamente parece agotar todas sus ideas y se cierra muy chapuceramente.
No es una película fallida, pero no es una película redonda. Y es una película extraña y simbólica como pocas. No obstante, esta película es también una muestra de que la mejor Pixar sigue estando ahí, y esa es una excelente noticia.

Ant-man

Se me hace difícil reseñar esta película porque Edward Wright es uno de mis directores favoritos de la actualidad, y me sentó muy mal que lo echaran de la producción cuando casi había comenzado a sonar la claqueta. Su participación, y la Avispa, era lo que más me llamaba la atención de esta película, y entre su ausencia y el hecho de que el protagonista es Scott Lang y no Hank Pym me vi privado de ambas.

¿Y como es Ant-man? Pues es una película de Marvel, ni más ni menos. Es simpática y tiene alguna buena secuencia de acción con la idea de la minituarización. Y naturalmente se interconecta con todo el universo cinematográfico Marvel, porque a estas alturas ya no pueden obviar la existencia de los Vengadores. Y es una película de presentación, con lo cual tenemos al clásico bueno que es bueno y que por una razón o por otra adquiere poderes -en este caso un traje- y tiene que aprender a controlar los poderes, con la ayuda de un mentor y con la presencia in-crescendo de un villano. La parte de adiestramiento me ha gustado mucho, bien estructurada a pesar de manejar algo tan extraño a priori como el entrenamiento de las hormigas. La parte final, sin embargo decepciona, el uso de los poderes y demás esta bien... pero luce sobre todo la parte del atraco, donde se nota que la película se siente más cómoda. Después tenemos un duelo de rigor con el pésimo villano -una suerte de versión joven del villano de Iron Man 1- que me parece bastante normalita y que creo que casi está en la película para cumplir.
La película tiene mucho humor, con algunas líneas de diálogo muy buenas y algunas ideas visuales bastante potentes. Tiene un buen ritmo y es dinámica. Y tiene un tema bonito de redención familiar siempre presente. Tiene, eso si, algunas actuaciones son lamentables (el marido de la exmujer es horrible).
En líneas generales es una película entretenida y disfrutable, muy Marvel con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. Eso si, es una película que da la sensación de que en algunos momentos podría avanzar en algunas direcciones interesantes y que entonces echa el freno y apuesta por el convencionalismo. No me gusta, como digo, ampararme en la ausencia de Wrigth, pero es una película a la que creo que le falta su particular narrativa para cuadrar un guión en el que si se nota su pluma.

Mission Impossible: Rogue nation

Quinta entrega de esta ya longeva saga en la que Cruise además parece estar pisando el acelerador consciente de que su físico no resistirá mucho tiempo más las acrobacias que el agente Ethan Hunt que siempre ha imaginado pide. Esta es una franquicia que -salvando su desastrosa segunda parte- siempre me ha gustado bastante, y creo que en esta Cruise vuelve a ofrecer lo que pretende: un entretenimiento bastante potable.
La serie siempre ha intentado beber algo de Bond y ahí tenemos algunos gadgets imposibles, y el que en cada entrega cambie la chica (aunque ya no hay romance apenas). Sin embargo es una saga con identidad propia que tiene en algún que otro giro de guión y -sobre todo- en las infiltraciones su seña de identidad. Aquí tenemos todo eso. La película comienza con una primera escena muy publicitada en un avión absolutamente demencial, y luego tenemos peleas bastante físicas, persecuciones en moto imposibles, infiltraciones a complejos con deficiencias de seguridad absurdamente rebuscadas o a edificios públicos cuando los visita alguien importante. Tenemos además un equipo estable por primera vez, con Renner como apoyo burocrático de Hunt, Pegg como eterno recurso cómico y Rhames como algo más que un cameo.
Me parece que a la película le falta algo de chispa. Punto por punto es correcta, tiene un buen ritmo y las secuencias de acción están bien conectadas las unas con las otras, y son largas y espectaculares, pero no tanto como para agobiar. Los actores están bien. El guión no es ninguna maravilla, si bien algunos giros argumentales o trampas narrativas están tan vistos que no sorprenden a nadie, y también es cierto que el tópico de una organización supersecreta de contraespionaje está muy visto y al antagonista principal le falta algo de carisma. Y aunque tenemos buenas escenas de acción estas son principalmente para Hunt, en un defecto habitual de la franquicia que suele forzarlo todo para que el héroe este siempre solo (en la cuarta entrega habían solventado este problema, pero aquí lo recuperan).
Me parece una correcta película de Mission Impossible, pero inferior a la primera y a la cuarta. Correcta, pero no sorprendente. Un poco como Tom Cruise, es una película que no te engaña y te da lo que esperas de ella, un trabajo sumamente profesional. Pero un trabajo al que en esta ocasión me parece que le falta un poco de inspiración.

La reseña ha tardado un poco porque tenía ganas de ver "The man from the U.N.C.L.E" y pensaba incluirla, pero las críticas son tan irregulares que creo que voy a pasar... como he pasado de "Jurasic World", que a pesar de su éxito sencillamente me parece una película de Asylum con 250 millones de presupuesto, como también he pasado de "Terminator: Genesys" que me parece un surreal intento de exprimir la saga antes de que los derechos vuelvan a James Cameron dentro de unos años y los guarde junto al guión de Battle Angel Alita.

viernes, agosto 14, 2015

El más desaprovechado reboot

MOMENTO (anti)MÍTICO (5)54 - Sailor Moon ¿Crystal?

Estos días he terminado de ver Sailor Moon Crystal por nostalgia, pero esta reseña será una mezcla tanto de esta como de la serie original que todos recordamos. Vaya por delante que no he leído el manga, y que mi recuerdo de la serie es muy lejano ya que habrán pasado más de 20 años desde que la vi. ¿Y me parece esta serie moderna mejor que la anterior?
Diré que sí, porque hay trama y avanza... aunque a una velocidad tan frenética que no hay forma humana de empatizar con los personajes, el drama y los traumas sencillamente suceden demasiado rápido. Digamos que hay un capítulo para presentar a cada Sailor, y luego casi a continuación ya pasamos a la trama principal y casi nos podemos olvidar de las secundarias, que pasarán a ser figurantes hasta que en algún momento la historia quiera que creamos que tienen un gran peso. No te crees que sea un grupo de amigas luchando contra el mal, la serie es Usagi sufriendo todo el rato con el peso del mundo sobre sus espaldas y unos rollitos muy raros de celos. Ahora bien, siendo esta serie tal despropósito argumental (creo que más por lo limitado de los episodios de la adaptación y el elevado ritmo) ¿cómo es posible que la ponga por encima de la serie original que todos recordamos con cariño? Porque la serie original era una mierda. No la recuerdo bien, y al parecer si que estaban todos estos grandes momentos y había muertes y todo eso... pero mi recuerdo de la serie es el de un sentai típico a más no poder, todos los capítulos eran iguales con algún demonio atacando la ciudad de las protagonistas, la sailors llegaban, daban un discurso de la importancia de las tiendas de mascotas o lo que fuera, se cargaban dos masillas, luego eran apalizadas para que el señor del antifaz salvara a la prota y al final le tiraban la diadema al malo y el malo jefe juraba que volvería para vengarse... naturalmente los episodios se repartían y en uno veíamos las peleas entre Marte y Luna -que aquí no existen-, en otro veíamos a Mercurio sentirse sola, en otro a Jupiter acomplejada por ser muy varonil y otro a Venus intentar tener carisma. Luego llegaba Chibiusa y siempre estaba peleándose con la prota. Y del señor del antifaz mejor no hablemos. No se si por la censura (famoso lo de las guerreras lesbianas que pasaban a ser primas, aunque particularmente no las recuerdo), el doblaje o la planificación de episodios de las televisiones... pero aquella serie me parecía una mierda. Una mierda carismática eso sí, una mierda que casi te veías obligado a ver porque si no te tenías que tragar Punky Brewster y estamos hablando de elegir entre la sarten y el fuego para unos niños que hasta poco antes pensábamos que las figuras de pinguinos de un huevo Kinder eran una sorpresa ilusionante. Un mierda en definitiva, como Oliver y Benji y tropocientos animes cutres y clónicos que nos llegaban por entonces.
Ahora bien, técnicamente gana la serie antigua. No soy un especial defensor de la animación tradicional y la serie que recuerdo no era nada del otro mundo y repetía planos una y otra vez. Pero, sencillamente, la carencia de medios de Crystal es sorprendente. Dejando a un lado las polémicas animaciones de transformaciones por ordenador -que se notan demasiado plásticas-, el problema es que al final no tienen un duro y la animación es francamente horrible, planos de esos donde sólo ves la boca moverse... y con suerte el resto del cuerpo estará bien dibujado a su alrededor. Batallas de rayos cósmicos cutres. Elementos estáticos a tutiplén. En algún momento se cascan alguna animación buena, pero estos momentos son francamente escasos y conforme avanzan los episodios más y más pobre es la serie. La cutrez visual echa por tierra un diseño artístico muy notable, dentro de lo que son los diseños de este tipo de series. Parece que todo el dinero se ha ido a las actrices de doblaje, donde vemos a un gran número de estrellas de estos días... pero donde a la cabeza han mantenido incomprensiblemente a la Usagi original. Kotono Mitsuishi es toda una señora de este oficio y tiene algunos roles emblemáticos, y en esta misma serie da una exhibición en un par de episodios en los que se deja las cuerdas vocales y transmite un sentimiento descarnado increíble... pero tiene ya casi 50 años, y además su voz es "grave", sencillamente se nota mucho que el registro de una adolescente chillona está lejos de su alcance y que tiene que forzar de continuo su voz (como Queen Serenity, sin embargo, está perfecta).
Normalmente no soy muy quisquilloso con los apartados técnicos, pero aunque sea una serie emitida gratuitamente por internet me sorprende que no haya más dinero, esta es una franquicia con un nombre potentísimo y me deja perplejo que no hayan aprovechado la ocasión para revitalizarla. La industria americana abraza los reinicios como la mejor forma de conseguir dinero y es chocante que el anime no este produciendo puestas al día -con animación moderna- de clásicos de la animación del siglo pasado.
Así que... ¿recomiendo esta serie? ¡Dioses, no! Es mala a rabiar. La antigua, la nueva, la de dentro de quince años y las adaptaciones teatrales, y no digo el manga porque no lo he leído... pero me quedo con ganas porque creo que las parodias pornográficas de la serie posiblemente tengan argumentos más sólidos. La historia es mala y los personajes son tópicos como ellos solos, y de feminista tiene poco más que la biografía de la princesa Peach. Ahora bien, es un imprescindible como ella sola. No sería la primera de su género, y esta claro que no ha sido la última, pero es la serie de Magical Girls por autonomasia, y lo que esta serie supuso para el manga en Japón y en el resto del mundo es algo que sólo puede ser comparado a Dragon Ball y Ghibli.


El próximo momento mítico nos recordará la diferencia entre una túnica roja y una negra.