viernes, noviembre 27, 2009

El principio del fin

One Piece 565 - El camino de Oars

Moby Dick ha caído. El carismático barco de Barbablanca yace ahora en el fondo de la bahía de la Media Luna; el viaje de Edward Newgate es un viaje sin retorno. Como siempre, resulta imposible siquiera intentar adivinar que va a pasar en los siguientes capítulos, pero si parece inevitable pensar que nos encontramos ya en la recta final de esta batalla.
Las primeras dos páginas del capítulo son sorpendentes por lo inesperado de sus protagonistas. Los novas aparecen en Shabondy contemplando la batalla de Marinford a través de los monitores. Por una parte la reaparición de estos personajes vuelve a confirmar que seran importantes en el futuro de la serie en mayor o en menor medida. Por otra parte Oda se muestra más explicito aún en lo referente al plan de manipulación de masas de Sengoku y vemos como este esta realmente funcionando con "el pueblo raso". No obstante, a pesar de lo mucho que me gusta ver a gente como Kidd, Law o Hawkings, es imposible no preguntarse qué demonios hacen allí. Que Kidd y Law, y sus respectivas tripulaciones, habían sido capaces de derrotar a un Pacifista era algo que todos más o menos presuponíamos; pero Uroge, Drake, Hawkings y Appo fueron claramente masacrados por Kizaru y la pequeña decepción de no encontrarlos en Impel Down ha sido claramente superada por la sorpresa de verlos "tan panchos" aquí. Aunque puede tardar 200 capítulos en atarlo, Oda no suele dejar cabos sueltos, luego supongo que tendremos que esperar hasta conocer que sucedió en Shabondy exactamente.
Después llegamos al caldero de piratas. Los meteoritos de Akainu siguen cayendo sobre los piratas, destrozando barcos y convirtiendo el escenario de batalla en una piscina de agua hirviendo. Es un escenario triste, el humo incluso da ese aire de antiguedad o fin de ciclo que tanto conviene a la escena. Barbablanca no es capaz de derrumbar las placas de acero con uno de sus puñetazos, lo cual no deja de ser un sintoma más de la particular decadencia de este pirata. Y junto a esa imagen en la que el pirata se da cuenta de su perdida de fuerza, tenemos ese simple pero sentido momento en el que se disculpa ante su barco. De sobra sabemos lo importante que es un barco para un pirata en esta serie, y aquí ya no hablamos de que Barbablanca y los suyos hayan perdido el medio para regresar de la batalla (y se hace dificil pensar en un Barbablanca sin el Moby Dick), si no de la perdida de un amigo. Barbablanca le pide disculpas a su barco por traerlo a una muerte segura, como ha arrastrado a la muerte a muchos otros más piratas en esta batalla. Pero estas muertes son el pago por la libertad de sus ideales piratescos. En esta serie la libertad consiste en ser capaz de elegir como y por qué morir. Y Barbablanca sabe que este es su canto de cisne y que su misión consiste en proteger los jovenes brotes hasta que tengan la fuerza suficiente como para no doblarse ni quebrarse.
La única salida a la trampa mortal de los Marines no es otra que la abertura que el peso de Oars III ha creado, y ahora además Oars ha despertado. Aún cojo y herido, es indudable que nos encontramos ante una de las variables más importantes de esta batalla. Oars además se perfila como un elemento importante en la estrategía de Barbablanca y nos muestra una vez más la fría y aborrecible maldad de Kizaru, la desgana y aparente desidía con la que este hombre lleva a cabo multitud de asesinatos al tiempo que se burla de sus víctimas me parece aún más odiable que la simple y hasta comprensible rigidez de Akainu.
Y pasamos a Luffy, que tras una de sus atolondradas estampidas habituales y el apoyo de ese par de nakamas de lujo que son Ivankof y Jimbei ha acabado nada más y nada menos que enfrente de los tres almirantes. Esta imagen no es digna de un final de capítulo, es digna de final de tomo, y aquí Oda la coloca como casi una más de la historia y nos reserva para el final una mucho más definitoria para el avanzar de la historia como es la de Barbablanca ordenando a sus hombres atacar y el uso de su "carta triunfal". Pero volvamos a Luffy. La composición de la escena es magnífica y, por enésima vez, podemos deleitarnos con el dibujo complejo y detalla que ha adquirido la serie, así como con el saber hacer de Oda a la hora de disponer de planos y reflejar con una viñeta y unas pocas palabras mucho más historia de la que seríamos capaces. Y aquí los almirantes se definen a la perfección con una frase, y así mismo los rostros de Garp y Ace son impagables por el sufrimiento y angustia que transmiten... y además Oda se reserva incluso un huequecito para mostrarnos la angustia de Oda. Esta escena es, sin duda, una de las más memorables de esta saga, pero además afortunadamente Oda la continúa. Esta escena es demasiado sugerente como para dejar a los fans libertad sobre ella. Luffy no puede hacer nada contra una terna que todos pensamos sería capaz de quizás incluso derrotar al propio Barbablanca. En este aspecto es acertado por parte de Oda ver ese nuevo "gomu gomu no gatlin stamp", un ataque ingenioso por parte de Luffy de los recursos de los que dispone pero un ataque también que suponemos bastante infructuoso.
Como siempre, todo queda en el aire hasta el siguiente capítulo. Ante esos tres monstruos que tiene delante Luffy no puede hacer otra cosa que rezar por una explosión de Haki y un golpe de suerte terrible. Y por otra parte, tras los Pacifistas, el Muro, la traición de Squardo y otras tantas tretas, parece que Barbablanca va a comenzar a responder de verdad a Sengoku.

miércoles, noviembre 25, 2009

No somos nada. Lo somos todo

El viejo y el mar

Este extraño blog que conduzco sigue con su extraño devenir. Entre multitud de comentarios sobre manga y anime se cuela alguno sobre videojuegos, alguno sobre música, y alguno también sobre literatura. Y entre libros de fantástica o ciencia ficción, de vez en cuando me entran ganas de leer algo más tradicional. Me he llevado muchas desilusiones con la llamada "literatura seria", pero no menos cierto es que he encontrado también en ella auténticas joyas. Supongo que es como todo, igual que hay "dragonadas" maravillosas, hay obras maestras soporíferas. El caso es que llevaba varias semanas con intención de leer algo de Hemingway. Mi intención original era leer "¿Por quién doblan las campanas?", pero no estaba disponible en mi biblioteca y al final me decanté por este otro clásico de la literatura del siglo XX. Me he encontrado con una prodigiosa fábula.
Como García Marquez ya me demostrara, en 100 páginas se puede narrar una obra maestra. "El viejo y el mar" son apenas 125 páginas de letra gorda, una lectura rápida y ligera que demuestra que cuando hay una historia en la cabeza de un escritor y talento en su pluma no hace falta llenar centenares de páginas para transmitirla.
La novela es una extraña fábula que nos muestra la lucha de un hombre contra el mar. Un pescador anciano, perseguido por la mala suerte que -hambriendo y enfermo- continua echándose a la mar porque es lo único que sabe hacer. Y nuestro protagonista vivira una heróica gesta en la que se enfrentará al pez más grande que jamás haya visto.
Es dificil transmitir lo que esta historia transmite si no eres Hemingway. "El viejo y el mar" es a la vez una historia de desesperanza y esperanza. Una historia en la que un anciano que ya lo ha perdido todo en el mundo se encuentra perdido en mitad del oceano, una gesta la suya que sabemos condenada al fracaso, una personalidad que la soledad ha convertido en una cuerda pero triste locura. Esa expresión de "una gota en el océano" que muestra la insignificancia de algo adquiere un valor literal en esta novela con este anciano perdido en la inmensidad de la mar. Pero aquí el autor erige también un canto a la dignidad humana, a la perseverancia, al nunca rendirse, a la ferrea voluntad del protagonista y al perseguir esos sueños que se han ido y no volveran. En el vacio del mar, cuando nuestro protagnista más sólo está, se apoya en sus ferreas convicciones, en el seguir persiguiendo al pez porque es lo único que verdaderamente sabe hacer. Y se apoya en el pez. Hemingway ensalza un ideal de compañerismo, lealtad y nobleza entre un par de contendientes que intentan matarse el uno al otro. Esta novela, llevándonos a un escenario de la máxima desesperación posible, se convierte en un himno a la vida y la dignidad de esta.
Por último me queda hablar del estilo del autor. Sencillo, directo y terriblemente ágil. Indudablemente es una novela corta, pero el estilo de Hemingway ayuda mucho, no deteniéndose nunca demasiado en ningún punto y dotando a la obra de un ritmo sorprendente. El autor nos narra con solvencia todos los aspectos de la pesca y las experiencias del pescador, y en la falta de descripciones y rebundancia de sus palabras hay una naturalidad que se agradece de sobre manera. Además el problema de un único narrador se solventa con una grandiosa representación de las dos personalidades de las que hace gala el protagonista dialogan entre ellas constantemente.
Triste pero alegre, meláncolica pero victoriosa. Esta es una de esas novelas que debería ser leída por todo el mundo.

domingo, noviembre 22, 2009

Highlander (a la japo)

Konjiki no Gash Bell!!

Norma ha publicado al fin el tomo 33 de esta serie y, tras más de tres años de seguimiento al fin he podido ver el final de la batalla entre los demonios por alzarse con el trono de su mundo. Es una serie que, en lineas generales, me ha encantado, pero es también una serie bastante irregular y muy peculiar.
La serie nos presenta a 100 demonios que han de luchar entre si para hacerse con el trono de su mundo. Al final sólo puede quedar uno, y todos han de aliarse con un humano que pueda leer su libro de conjuros. Los demonios suelen tener cada uno un tipo de hechizos distintiso, y conforme avancen en su aventura iran haciéndose más y más fuertes. La arquitectura es claramente la de un videojuego de rol.
Es un manga extraño pues, en pleno siglo XXI nos encontramos con un manga que se rige claramente por los patrones de los shonnen de los 80 y 90. No hay grandes traumas ni pasados traumaticos, las historias son simples (en ocasiones, demasiado) , y las sagas no se extienden más allá de 7 u 8 tomos. Hay 100 demonios, y el autor se ve casi en la obligación de mostrarnoslos a todos, eso se traduce en esos capítulos flojos en los que nos encontramos a un demonio "débil" y conocemos algo su historia; es algo muy típico en los mangas (incluso en esa pequeña maravilla que es Negima sucede), pero en este manga "duele" particularmente ya que el peso de estos demonios en la historia será inexistente y además las historias que aportan no son ninguna maravilla. Como todos los shonnen ligeros, se nota mucho la diferencia entre las grandes sagas y los capítulos de transición que ocurren entre estas.
A nivel de personajes nos encontramos una serie de extremos, todo es exagerado. Los buenos son muy buenos, los malos muy malos, y los locos están muy locos. Es una serie donde además impera un gran sentido del humor y este es muy global, queriendo decir con este que hay grandes gags pero por desgracia también muchos para una audiencia claramente infantil. Para mi gusto aquí la serie fracasa pues, sinceramente, las gracias de Gash o Kanchome no me hacen demasiada gracia. Sin embargo, si bien individualmente muchos de los demonios no me agradan demasiado, cuando Raiku los une es cuando la serie muestra su verdadero potencial y cuando se consigue transmitir mejor ese mensaje de tolerancia y compañerismo que son la mayoría de los shonnen. En las batallas, en las firmes convicciones que muestran muchos de los personajes y en los sacrificios que estos llevan a cabo en pos de un bien mayor es cuando la serie muestra su mejor cara. Es la simpleza con la que todo pasa, la felicidad con la que los personajes viven y que quieren proteger a toda costa la que hace que los sacrificios sean verdaderamente épicos.
En sus últimos combates quizás hayamos visto demasiados intercambios de fuerza bruta, pero es un "shonnen de habilidades" y normalmente es la inteligencia y el buen uso de recursos lo que impera por encima de la fuerza bruta. En este aspecto estoy más que satisfecho con este manga, donde las hormigas aprenden a organizarse lo suficiente como para derrotar a un elefante. Al principio comparado este juego con un videojuego, y verdaderamente las batallas siguen esa tónica: nos encontramos contra un monstruo de gran poder y hemos de atacar con Gash, defendernos y curarnos con Tia y utilizar a Kanchome y Porygon como podamos, al tiempo que rezamos para tener durante esa batalla algún refuerzo como Brago o alguna otra bestia parda.
Visualmente es una serie bastante irregular, el diseño de los demonios es sobresaliente, pero el de los humanos deja bastante que desear; así mismo, algunos movimientos y hechizos son espectacular y muy originales, pero algunos encuadres y planos de acciones mucho más sencillas resultan muy básicos y sencillos. Como todo mangaka, Makoto Raiku nos muestra ocasionalmente grandes dobles páginas, pero su dibujo generalmente esta muy lejos de ser el de un Miura o un Inoue.
Particularmente estoy encantado con el manga y, aunque el final me ha parecido algo flojo y edulcorado, me ha dejado grandes momentos en sagas como la de Faudo o Sophie. Es un manga que en ningún momento pierde de vista su final y que no se nota demasiado alargado (33 tomos no es demasiado para una obra de este género). No obstante, es una serie muy particular y no la recomendaria a nadie que antes no se hubiera leído unos cuantos tomos o hubiera visto un par de decenas de episodios del anime.

viernes, noviembre 20, 2009

Cancion de Logias y Espíritus: Oye mi rugido

One Piece 564 - El hombre que hace temblar al mundo

Tras la exhibición de grandeza y magnificencia que supuso el último capítulo, ahora Oda tenía que consolidar un poco más la figura de Barbablanca con una demostración de pura y llana fuerza. Me esperaba que fuera más larga, pero Oda no ha considerado explayarse más de lo necesario en ella y este capítulo muestra suficientes muestras de su grandeza como para que no podamos dudar en él.
Hay dos ejemplos claros del perfecto dominio que Oda tiene sobre su obra y el como logra encajar todas las piezas de su universo con una coherencia y naturalidad espeluznantes. Estos gigantescos ejemplos responden a los nombres de John Gigant y Oars III.
El primero fue el primer "Gran Marine" en aparecer y es de presuponer que en los albores de lo que ahora es One Piece Oda tuviera otras ideas para su desarrollo, pero es muy de agradecer que haya sido repescado para esta saga y que además haya tenido un papel relativamente destacado. Es un personaje que suponemos que se encuentra muy arriba en el escalafón militar, solo superado por los almirantes y algún que otro monstruo como Garp. Una elección perfecta por parte de Oda para hacer que el gran pirata debute en la batalla.
El segundo gran ejemplo es Oars III. Personaje cuya aparición creía que era fugaz, mero indicador del nivel de la batalla y oportunidad perfecta para los shichibukais para entrar en escena. Pero Oda ha aprovechado ese gigantesco cuerpo que por grande que fuera la tentación no debía ser ignorado en el campo de batalla. Oars no sólo consiguió abrir el camino a los piratas, si no que ahora también es el que les dejara abierta una salida. No deja de sorprenderme como en esta razón todo tiene una razón perfecta de ser.
El como esta manejando Oda algo que parecían tan complicado de narrar como esta batalla es algo que creía imposible. Espectacularidad grafica pura y dura que se intercala con momentos emotivos increibles. La batalla avanza a un ritmo lento pero constante, sin que tengamos la sensación de que hay grandes pausas o acelerones. Y todos los personajes tienen su pequeño momento de gloria en este grandísimo caos. En este capítuo vemos que, a pesar de centrarnos por completo en la furia del rey del mar, Oda saca tiempo para mostrarnos a una Boa preocupada por Luffy, a un DonFlamingo disfrutando como un niño en una feria, a un Squardo llorando y a unos piratas indignados no con él si no con los que le han engañado.
Y luego por supuesto en este capítulo vemos como la verdadera batalla ha comenzado por fin. Tanto Sengoku como Barbablanca van definitivamente a por todas. Barbablanca es la terrible fuerza de la naturaleza que todos pensabamos y, aún anciano y herido, parece poco menos que imparable. La fuerza del personaje que transmite con su simple porte son un acierto más de Oda, y aquí me gustaría señalar también lo que me gusta el efecto de "cristal roto" con el que ilustra los terremotos (como cuando Jimbei hizo judo al agua o como cuando vimos a Kizaru convertirse en fotones, no deja de sorprenderme la habilidad de este mangaka para representar con total naturalidad hechos tan claramente fantásticos). Los terremotos en si no me han gustado tanto, claro que también creo que es algo bastante complicado de ilustrar cuando se desarrollan sobre mar y no sobre tierra. En todo caso también queda claro porque Barbablanca permanecía sobre su Mobby Dick sin luchar, además de su salud es obvio que su poder no puede hacer distinciones en un escenario tan global de batalla.
Y por último nos queda Sengoku y sus movimientos. Vemos a los 3 almirantes alineados contra Barbablanca, aunque particularmente no me ha gustado nada que parezca que casi hayan detenido el terremoto por arte de magia. No obstante, la gran cerca en torno a los piratas se ha levantando y una lluvia de fuego de proporciones bíblicas esta cayendo sobre ellos. No creo que algo así sea capaz de derrotar a Barbablanca, pero sin duda mellará mucho a sus aliados, como también lo hara seguramente a los propios Marines; y resta por ver aquí el rol de los Pacifistas y de los propios Shichibukai. En todo caso, de este ataque no creo que podamos sacar más conclusiones más allá de la obvia de que alguna compañía de videojuegos debe de fichar a Oda para sus diseños como veinte años atrás Enix hiciera con Toriyama.

martes, noviembre 17, 2009

Sigo quedándome con la mayor Kusanagi

Neuromante

Definitivamente el cyberpunk no es mi género favorito. Soy informático, no tengo problemas con los tecnicismos, y además vivimos en unos tiempos en los que Matrix y el anime nos han abierto mucho a estos mundos psicodélicos y surrealistas, pero este tipo de historias siguen sin convencerme.
"Neuromante" esta considerada como la novela que inicio verdaderamente este tipo de historias donde muchas realidades virtuales se entrelazan para retratar la sociedad o los ideales que el autor quiere exponer. Es un tipo de literatura compleja y muy exigente para con el lector y, al menos a mi, de momento no me parece que el esfuerzo merezca la pena. La narración se me hace confusa y densa, con demasiados giros argumentales y demasiadas trampas. Es un libro que reconozco que esta muy bien escrito, pero con el que nunca he llegado a sintonizar verdaderamente. Llegado un momento la historia de Case se me hace muy pesada, y sencillamente al final no me importaba que le pasara a él, a Molly, al Finlandes, al resto de los personajes o a la historia en si. Me gusta la literatura clara y concisa, y esta novela -este género en sí- me saca demasiado de mi "habitat natural".
Reconozco el gran trabajo del autor, brillante en muchos momentos, pero este tipo de historias me parecen más fáciles de seguir en cine, donde no se exige un esfuerzo tan prolongado al espectador.
No es un libro que vaya a recomendar a nadie pues, por muy clásico que sea, creo que lo más que me ha aportado son unas ganas terribles de revisionar esa grandísima película que es Ghost in the Shell.

miércoles, noviembre 11, 2009

¡Amnelis-sama!

Guin Saga

Guin Saga es una serie de novelas cortas ambientadas en un mundo de fantasía que ostentan el record de historia más larga jamás publicada con unos 130 tomos publicados. Es una serie que, por desgracia, tiene un destino incierto pues su autora, Kaoru Kurimoto, murió de cáncer hace unos meses. Es una pena, es una historia que sin duda se le fue de las manos, pero era también una historia con un gran potencial.
Este ambicioso anime adapta los primeros tomos de la serie. Y mi sensación sobre ella es agridulce, pues esta historia que inspiró a Kentaro Miura muestra brillantes luces pero también oscuras sombras. Como anime, no me queda otra que calificarlo como irregular.
Irregular porque el desarrollo de los personajes y la trama es interesante y esta bien narrado, pero también porque las batallas son casi ridículas. Es un problema heredado de la literatura, porque una batalla que puede quedar bien en formato de prosa puede parecer ridícula cuando la plasmamos en animación o sencillamente no ser tan impresionante como las palabras pueden llevar a pensar. "Guin saga" fracasa cuando nos pretende mostrar batalla de miles y miles de guerreros y vemos apenas en pantalla a una docena de guerreros tristemente animados, y falla cuando nos presenta enfrentamientos contra grnades enemigos y no vemos en estos nada que realmente los haga "grandes". Supongo que estas escenas de acción funcionaran en las novelas, pero desde luego en el anime no han conseguido plasmar la fuerza o intensidad que la obra original debe de transmitir.
Pero si a nivel de acción falla, a nivel de trama no puedo hacer otra cosa que admitir la grata sorpresa que ha sido esta serie. Es grande, muy grande. Kurimoto creo un mundo bastante grande, pero este además se dilata conforme avanza la serie y el espectador tiene la triste sensación de que aún hay mucho que contar (como es obvio si pensamos que esta serie adapta apenas una docena de las más de cien novelas existentes) y de que no ha asistido nada más que a un prólogo en el que se le han presentado los personajes. Hay algo parecido a un desarrollo cerrado, pero quedan demasiados arcos argumentales abiertos, demasiados personajes que apenas hemos llegado a comenzar. Cuando la serie acaba nos quedamos con la sensación de que lo bueno esta verdaderamente por comenzar. No sé si habrá o no una segunda temporada, pero espero que sí; tenemos un mundo sugerente, con muchas incógnitas y posibilidades, y con personajes interesantes y carismáticos. Porque Guin domina la escena con su fría y tranquila fuerza, pero Amnelis crece monstruosamente a lo largo de la serie, Istovan es un personaje muy apetecible, Remus y Linda brindan muchas oportunidades, y al final hasta Suni aprende a hablar.
Tecnicamente es una serie que muestra un buen nivel de diseño, pero que fracasa aparatosamente en la animación cuando esta requiere espectacularidad y verdadero trabajo. A nivel sonoro resulta algo decepcionante si consideramos que el gran Nobuo Uematsu anda por en medio, pero la OST tiene algunos cortes buenos y el trabajo de los dobladores es excelente.
En resumen, si exceptuamos las tristes batallas, nos encontramos con un anime interesante; un mundo gigantesco y sugerente que tiene su propia identidad dentro del trillado género de la fantasía heróica, un mundo repleto de conspiraciones y confabulaciones entre los hombres en el que no obstante existe la sombra de la magia más pura y dura y esta se proyecta sobre su protagonista. Muy recomendable, pero también es necesario advertir que es uno de esos animes que te deja con la míel en los labios. Siendo virtualmente imposible ver traducidas las novelas al castellano, esperemos que algún día se produzca la segunda temporada de este más que digno anime.

martes, noviembre 10, 2009

Enchanté de faire votre connaissance, monsieur Poirot

Asesinato en el Orient Express

Aires franceses para el título de esta entrada. Primer libro de esa dama del misterio y el suspense que fue Agatha Christie, y también mi toma de contacto con ese mítico personaje de la literatura del siglo XX que fue el detective belga Hercule Poirot.
Tenía curiosidad por leer algo del género detectives o policial y, junto con Arthur Conan Doyle, esta autora estaba en la cima de mis preferencias. He elegido para comenzar una historia adaptada al cine y al videojuego, un clásico de sus aventuras cuyo brillante desenlace afortunadamente desconocía.
La novela son apenas 200 páginas en las que la autora británica nos propone el clásico juego que siempre son estas novelas. Un escenario cerrado -en este caso el siempre sugerente tren-, un crimen y X sospechosos. Poirot ira entrevistando a los distintso sospechosos y analizando las pruebas de las que dispone. Hay que decir que Poirot es bastante tramposo y, sin estar familiarizado con su metodología, me ha derrotado por completo. Christie resulta bastante inteligente y sútil a la hora de mostrarnos o ocultarnos las pistas y siempre muestra una gran mentira que enmascara una pequeña verdad. El juego que esta novela nos presenta se nos estructura facilmente en una primera ronda de interrogatorios en los que la información es mínima y muy sútil, después la autora nos propone preguntas que hacernos y refina las ideas hasta alcanzar la solución al problema. A mi modo de ver algunas de las deducciones son demasiado "mágicas", pero aún así el relato es sólido y coherente.
Entretenido, de lectura rápida y adictiva; "Asesinato en el Orient Express" es un libro ameno que además hace que practiquemos el siempre sano ejercicio de neuronas.