domingo, abril 23, 2017

El CABALLERO de los mares

One Piece 863 - El caballero consumado

One Piece es un shonnen y Oda nunca ha renegado de ello. El mangaka tiene una idea muy clara de lo que quiere contar con su historia y de lo que sus lectores esperan encontrar en su página, y tiene ese concepto de masculinidad molona típica de los japones, con su idea de los yakuza intercambiando copas de sake, siempre muy duros y llorando sólo cuando ha muerto un hombre cuya vida hay que celebrar. Todo muy rollo "Hokuto no Ken", con ese Barbablanca muriendo de pie a lo Raoh  y mil una cosas más así. A los japoneses les gustan esos personajes rollo hardboiled a lo Humphrey Bogart salido del Halcón Maltés. En One Piece no hay pocos ejemplos de ello...

- Zoro ofreciendo su pecho a Mihawk porque es vergonzoso herir a un espadachín por la espalda (y por supuesto el shichibukai sonriendo ante tal demostración de hombría)
- Sanji diciendo aquello de que es el deber de los hombres el perdonar los pecados de las mujeres... y poco después afirmando que moriría antes de pegar a una mujer.
- Senior Pink y Franky intercambiando puñetazos sin defenderse.
- Lola, Zoro, Sanji y Robin exponiéndose al sol mientras Luffy pelea con Moria.
- Luffy y Zoro negándose a combatir con Bellamy, con la escena de Teach posterior.
- Luffy y Usopp enfrentándose por el Merry.
- Zoro ofreciéndose a Kuma y después negando las consecuencias.
- Barbablanca perdonando a Squardo.
- Guts enfrentándose a Doflamingo.
- Smoker mandando a la mierda al Gobierno Mundial tras los sucesos de Arabasta.
- Brook llamando "jovencita" a Big Mom.
- Etc etc...

Hay decenas de momentos inolvidables por su sencilla épica molona en este manga; y no sólo por parte de la banda, sabemos que cualquier secundario de una saga tendrá su gran momento, y a veces incluso los personajes terciarios tienen su página de gloria... y por supuesto si hablamos de flashback todos los mentores de la banda dejaron alguna escena tan potente que condicionó por completo a un personaje. Y hay veces que te esperas estas escenas, y entonces funcionan pero pierden algo de su fuerza, pero otras veces no te las esperas...  y tienes este capítulo. Porque mientras el caos más absoluto se desata, con un momento 100% Luffy como el revelar su identidad entre todos sus clones, con un plan de huida que parece depender de un Caesar al que no dejan de insultar y menospreciar, con la revelación de la naturaleza fruta de un personaje tan importante como Katakuri (por muy cogida por los pelos que esta esté), con una Big Mom colérica ante la cuál el propio Katakuri justifica sus acciones y mide mucho sus palabras para no sufrir su cólera... Jimbe roba por completo la serie.

No me gusta especialmente que la habilidad de Big Mom dependa del miedo, pero bueno, algún condicionante tenía que tener su fruta y todas estas frutas tienen que tener algún resquicio por el que los grandes personajes no sean víctimas de ellas... y este resquicio nos da esa grandísima escena en la que Jimbe la ningunea y, haciendo gala de aquella tenacidad por morir por otros que ya vimos en Marineford, declara que como miembro de la banda del futuro rey de los piratas no puede tener miedo de una "mera Yonkou". Y Jimbe, después de menospreciar a lo que se presupone que es uno de los 5 personajes más poderosos de toda la serie, tiene -hablando mal- los santísimos cojones de sentarse frente a ella y, entre todo el caos, ofrecerle una copa de sake para sellar el pacto y agradecerle los años que ha estado en su banda. Si hay un medidor en la serie para medir ese concepto tan abstracto de "ser el puto amo" Jimbe lo ha reventado como nadie nunca lo había hecho... hasta Brook un par de viñetas después, porque después de semejante demostración de carisma va el gran beneficiado de esta saga y se roba por completo el capítulo con una secuencia pequeña y diminuta brutalmente cómica.

No soy el mayor fan de esta saga de Totland, tiene sus más y sus menos. Pero algunos de estos "mases" están siendo sencillamente increibles.

jueves, abril 20, 2017

Homo est lupus ad eius filios

Mobile Suit Gundam: Iron-Blooded Orphans

La fórmula de Gundam está algo agotada, hace mucho que ninguna de sus series ha sido un gran pelotazo y la franquicia parece vivir más de las viejas glorias de la UC y la nostalgia que de unas últimas entregas que han caído en la más pura irrelevancia. Y esto no deja de ser muy peligroso para Bandai, Sunrise y todas esas empresas que tienen en la venta de plamos uno de sus grandes colchones económicos. Con la idea de revitalizar la franquicia, ficharon a Tatsuyuki Nagai y Mari Okada como director y guionista de la serie respectivamente, colaboradores habituales y expertos en drama con algunos éxitos como Ano Hana (ver reseña), o Toradora (ver reseña) en su haber. La intención claramente era hacer una serie de Gundam más adulta, acorde con lo que demanda la audiencia de estos días.

¿Lo han conseguido?

Respuesta corta: No. Respuesta larga: No... pero al menos lo han intentado. 


Las series Gundam siempre han estado muy regidas por la audiencia, donde la respuesta de esta a determinadas tramas o personajes condicionaba el resto de la serie. Iron-Blooded Orphans partía de un tema tan sugerente como tabú como es el de los niños soldados; en Gundam siempre han sido capital el enfrentamiento entre los jóvenes y los adultos, siendo las series una metáfora del paso a la adultez y del propio crecimiento de la humanidad por medio de una generación nueva y mejor que releva a una ya obsoleta y corrupta. Esta serie aborda como nunca ese tema, pero en lugar de mostrarnos a adolescentes idealistas nos muestra a niños soldados, criados y entrenados para matar, que no tienen lugar fuera del campo de batalla. Es un tema ante el que normalmente se gira la vista y que si bien había sido presentado en otras series, creo que en ninguna con tanta fuerza como en esta. El problema es que es un tema muy feo... y en Japón hubo quejas casi de inmediato cuando veíamos escenas tan lógicas como sórdidas como niños ejecutando a sangre fría a prisioneros. Temo que estas quejas condicionaron la serie, una serie que quería mostrar un mundo y un mensaje, pero que no se atrevía a ello porque al final no deja de ser un entretenimiento y había ciertas reglas que cumplir y líneas que no se podían cruzar.
La serie arranca en un Marte colonial sometido por completo a la dictadura de la Tierra, situación que se extiende a algunas colonias especiales y que provoca numerosos conflictos marginales en los que son usados mercenarios como carne de cañón. Un grupo de niños modificados geneticamente para la batalla, desconocedores de cualquier otro tipo de vida, forman parte de estos conflictos; entre ellos se encuentran Orga Itsuka y Mikazuki Augus, ambos arrastrarán a varios compañeros a una sublebación para definir ellos mismos donde vivir y morir. Nacerá así "Tekkadan" un grupo mercenario joven regido por estos jóvenes, y este grupo pronto será contratado por Kudelia Aina Bernstein, una joven emblemática del movimiento independentista de Marte.
Aunque Mikazuki, como piloto de mechas, sería el más claro protagonista, Orga lo es tanto como él y forman un extraño protagonista dual donde uno aporta el músculo y otro el cerebro. La confianza absoluta entre estos dos compañeros ejemplifica el vínculo de camaradería de todo el grupo protagonista, donde todos se ven como una gigantesca familia y todos saben que sólo se tienen los unos a los otros ante el horror de la guerra que siempre han visto. El protagonismo dual cede su protagonismo muchas veces a secundarios, secundarios que no son pilotos y que muestran así otra de las virtudes de la serie al no imponer obligatoriamente X minutos de combate de mechas por semana y poder pasar varios capítulos sin enfrentamientos. Los Gundam son importantes en la trama y tienen sus momentos de lucimiento, pero no son las armas de batalla definitiva que hemos visto en otras series y tienen un papel más limitado. La serie apuesta más por el drama e incluso la política; el conflicto de liberación, así como los personajes que lo protagonizan y los giros de guión que sobre él se suceden no son especialmente notables u originales, como tampoco lo son las historias personales de los personajes. Es una serie sin buenos ni malos, sólo con personajes con muchos grises donde todos realizan en un momento u otro acciones deplorables pero necesarias para ganar la guerra, nadie odia a sus enemigos como tampoco tiene contemplaciones en matarlos; aquí también quizás encontrásemos algún ir y venir del guión merced a encuestas, pues de hecho no hay "villano con máscara" claro, repartiéndose este rol en varios personajes entre los que incluso podríamos colocar a los protagonistas. La historia se sucede sin demasiadas sorpresas, con un marcado y continuado tono oscuro y pesimista que se opone a unos jóvenes que sólo saben vivir en guerras que no entienden pero que tampoco pueden escapar de estas. El mensaje de la serie es claro, pero peca quizás de oscuro o morboso; concede muy poco al espectador y no termina de funcionar como entretenimiento ligero ni como drama serio (de hecho algunas tramas dan bastante vergüenza ajena). 
El tratamiento de los niños soldados es interesante, y esto da lugar a escenas bastante potentes de asesinatos, con un protagonista que parece completamente ajeno al dolor humano por el simple hecho de que esta hastiado de verlo. Pero al margen del tema bélico en si, la serie presenta revoluciones y hace un buen uso de la política y la propaganda de estas, con un tratamiento acertado aunque algo inocente y conveniente de cara al guión en un mundo en el que las naciones han desaparecido prácticamente y todo esta regido por grandes empresas y la tiranía del dinero. Habría que señalar también que la serie tiene poca comedia y que en el aspecto romántico abandona un poco las convecciones del género para presentar a un protagonista insertado en un surreal trío polígamo; y la serie da mucho margen a las fujoshis... pero también se atreve a presentar una pareja abiertamente homosexual... y luego para ¿compensarlo? a un tipo que viaja con todo un harem por la galaxia.
Visualmente es una serie que opta por tonos ocres y sucios premeditadamente para reflejar el mundo en el que viven los personajes; un mundo en el que ocasionalmente hay bosques y lagos terrestres, pero donde los desiertos cobrizos marcianos suponen también un marco muy simbólico. Los diseños de los mechas se salen algo de los Zaku y Gouf clásicos, y son particularmente espectaculares en los grandes mechas, con diseños muy atractivos y agresivos. La animación en batallas suele ser espectacular, con mucho movimiento y unos movimientos tan simples como efectivos en una serie marcadamente violenta; sin embargo con los personajes en tierra podemos encontrar algunos bajones en la calidad de animación francamente notables y molestos.
El ritmo de la serie es muy mejorable, sintiéndose algunos capítulos muy correctos y otros claramente acelerados para ejercer de bisagras entre secuencias importantes o batallas inevitables. La serie no consigue encontrar un equilibrio entre el drama -exagerado en ocasiones- y las batallas, con unas transiciones entre ambos elementos bastante torpes.
Esta Gundam es una serie curiosa, que intenta desligarse de la tradición con buenas ideas e intenciones; sin embargo fracasa en su empeño, quedándose un poco en tierra de nadie, abusando de un drama demasiado deprimente y no consiguiendo ser especialmente entretenida o recomendable.

martes, abril 18, 2017

Los angeles del infierno

Angel Densetsu

Creo que es obvio para cualquir lector que haya seguido este blog desde hace años que Claymore es un manga que, si bien se desinfló en su segunda mitad, me gustó bastante (ver reseña); así que cogí esta opera prima de su autor con bastantes ganas. Y lo cierto es que me ha encantado y me parece tan recomendable como la aventura de Clare y el resto de espadachinas de ojos plateados... si bien la trama no podía ser más distinta que la de aquella fantasía heroica.
Para su primera obra Norihiro Yagi eligió la comedia estudiantil, y siendo una obra que comenzó a publicarse en el 92 su estilo de comedia ochentera repetitiva y sin pretensiones puede resultar claramente anacrónico hoy en día... pero funciona. El manga repite una y otra vez el mismo gag durante sus 15 tomos, y no es un gag especialmente original o inspirado... pero funciona. Funciona muy bien. A su simple manera es un manga muy divertido a cuyos personajes se les coge mucho cariño.
La historia es muy simple, tenemos a Kitano, un muchacho con una cara "infernal" y -en una sociedad donde un rubio es un macarra y una chica morena una zorra- eso le convierte en un delincuente, en alguien a quien todos temen porque le consideran un demonio. Y Kitano es poco menos que un santo, un chico muy amable que sólo quiere ayudar al prójimo... pero que también tiene una capacidad terrible para malinterpretar cualquier situación, lo que unido a sus increíbles reflejos y sus particulares chillidos lleva a mil y un malentendidos. Kitano, sin saberlo y sin comprenderlo, acabará convertido en "el guardián" de la escuela, algo así como el jefe de los macarras, y poco a poco se ganará una corte de secundarios del mismo palo. La serie es, claramente, una comedia de enredo de bandas estudiantiles con un poquito de romance de por medio. Una comedia alocada y absurda por momentos, con un malentendido que se repite hasta la saciedad pero que en el que autor siempre logra introducir algún pequeño matiz que diferencia cada arco o historia corta (la mayoría de los episodios son autoconclusivos o se extienden a dos o tres capítulos, con la salvedad de alguna trama un poco más larga).
Se le podría echar en cara a la serie que banaliza algo el tema de la violencia con los matones de buen corazón, pero la serie no deja de ser hija de su tiempo, y sabemos también como es la sociedad japonesa con aquellos a los que decide marginar; y si bien la serie es principalmente comedia, tiene también algún punto de crítica social (esto se nota sobre todo con las mujeres, Yagi tiene predilección por las chicas y si Claymore tenía un reparto 95% femenino aquí ya encontramos a un par de mujeres terriblemente fuertes y carismáticas).
El dibujo es horrible, no tiene sentido negarlo. Los primeros tomos de Claymore tenían un dibujo muy mejorable, y Yagi nunca a sido especialmente bueno a la hora de captar "tridimensionalidad" ni de dibujar caras especialmente reconocibles o expresivas, así que no cuesta imaginar lo duro y simple que puede ser el arte de este manga, aunque en favor del autor también hay que decir que ya aquí se veía lo bien que capturaba el movimiento. No obstante, el dibujo es un problema menor de esta serie si se compara que sus virtudes, la comedia funciona muy bien y el manga tiene en si buen ritmo, introduciendo ocasionalmente nuevos personajes o tramas un pelín distintas que le dan algo de variedad (Kitano es un grandísimo protagonista, pero Yagi sabe dejarle descansar dando ocasionalmente más peso a otros personajes).
Angel Densetsu no ha envejecido bien del todo, es un manga hijo de tiempos más sencillos narrativamente y se nota, y además su dibujo es muy mejorable... pero es una obra terriblemente disfrutable y carismática sumamente recomendable.

domingo, abril 16, 2017

El valor de un episodio de relleno

Sherlock - 4ª temporada

Sherlock es una de esas series que muere por su propio éxito. Es una buena serie, pero esa misma aureola de gran serie, de serie de guión, de personajes, de producto elegante y cuidado, juega en su contra. Porque Sherlock no tiene margen para el error ni para la ligereza; su estructura de tres capítulos por temporada -por mucho que estos tengan la extensión de largometrajes- apenas le da margen para nada, todo esta supeditado al avance de la trama y de los personajes, la serie no tiene tiempo para descansar y eso se ha notado como nunca en esta cuarta temporada, donde hay un claro exceso de dramatismo. 
En las temporadas previas el segundo episodio solía ser distinto, y solía ser el peor episodio de la temporada (o al menos el más decepcionante). Eran episodios al margen de Moriarty o la trama principal, pero eran episodios de casos de detective, y eran sobretodo episodios que ofrecían un descanso dentro del avance de la serie. En esta temporada ese episodio no existe. Todo es drama, todo es conflicto y oscuridad. La serie siempre había tenido un punto de comedia que ahora desaparece casi por completo en pos de un guión algo tramposo, pretencioso, excesivamente dramático y no especialmente brillante. A la serie le falta un puntito de relajación y de ligereza, de querer ser más un simple entretenimiento que un retrato sobre la condición humana.
Sherlock es una buena serie con grandísimos actores detrás que no ha querido nunca limitarse a ser una procedimental más del montón, eso sobra decir que es algo que celebrar, pero no hace falta tampoco decir que es algo muy complicado de manejar. Planteada como un final de serie (aunque sólo sea por lo complicado de reunir a su pareja protagonista) esta cuarta temporada la serie se ha emborrachado de si misma y de sus excelentes críticas, centrándose en sus personajes y arrastrando a estos al pozo más oscuro imaginable, llevándolos al límite fisica y psicologicamente de todas las formas posibles. Y me parece, sencillamente, excesivo. El guión tiende a los excesos dramáticos, y me parece que lo hace sin ser especialmente brillante, abusando de unos giros de guión que ya comienzan a ser muy previsibles. A los guionistas les falta la libertad de una serie con más episodios para dispersar el drama más sutilmente; han tenido que meter todo el drama que todo el mundo esperaba de la serie en los tres episodios disponibles y ello no les ha dejado tiempo para nada más.
Técnicamente la serie es una gozada, es toda una superproducción de la BBC y a su excelente reparto hay que sumarle una gran cantidad de medios que se traducen en unos decorados y exteriores magníficos, unos buenos efectos especiales y una dirección y una fotografía muy elegantes (aunque esta última, supongo que pretendidamente, me parece muy fría). 
La serie sigue estando bien, pero no puedo evitar sentir algo de decepción ante esta temporada. La serie es tan potente en su concepción y ejecución que uno siempre espera mucho de cada temporada, y al final estas se hacen siempre muy escasas; y en esta temporada en concreto han hecho sufrir tanto a los personajes que se ha perdido gran parte del carisma del mito. 
Esperemos que haya una quinta temporada, más sencilla y ligera, donde veamos a la pareja de Baker Street enfrentarse a una suerte de Arsene Lupin, o donde el drama venga de un Jack el Destripador y no de la oscuridad insondable de los propios protagonistas.

jueves, abril 13, 2017

Nuptialem interruptus

One Piece 862 - El pensador consumado

Capítulo extraño el de esta semana, es un capítulo que se lee en nada, y creo que Oda en cierta manera ha pretendido tal efecto para transmitir que todo sucedía en segundos y hacer que el lector se metiera en la piel de Gatsu. Sin embargo, me parece que ha quedado algo extraño.
El giró de guión de Pudding no me ha gustado nada. Lo comprendo, es muy de Oda, y en cierta manera era demasiado bonito pensar que íbamos a tener a tener una mala sádica y manipuladora guapa... Oda es muy de convenciones del shonnen y eso conlleva una carga de machismo japonés que nos da estas cosas. Me habría gustado que Pudding siguiera siendo mala, pero aceptando el giro de guión me habría gustado que al menos estuviera bien ejecutado. Lo del miedo al tercer ojo, en un mundo tan raro como el de One Piece, suena muy cutre (aunque claro, es posible que ese poder de su clan antes mencionado, sea mucho más grande y terrible de lo que imaginábamos... así que es posible que esta escena no pueda comprenderse hasta dentro de 300 capítulos). Pero el problema es que, incluso aceptando el trauma de Ten Shin Chan... todo ha sucedido de una forma extrañamente frenética.
Esta boda estaba predestinada a ser el gran evento de la saga, creo que eso es algo que cualquier lector de One Piece daba por hecho. Se iba a llegar a ella. Y antes íbamos a tener un capítulo de inicio de la Fiesta del Té, y otro de inició de la boda en sí. Todo eso se ha cumplido. Y yo particularmente creía que tendríamos otro final del capítulo con la gran pregunta. Imaginaba un capítulo tenso, con muchos planos de la conspiración en ciernes, casi con una cuenta atrás mientras el mangaka hacía repaso visual de todos los presentes en el evento y el clan Charlotte en sí. Incluso imaginaba a Sanji diciendo "No" y dejando descolocado a todo el mundo, pero eso ya era una divagación propia. Pero no. A Oda le han entrado unas extrañas prisas con ese capítulo, y por muy ligero que sea el tono de esta saga, por muy importante que sea el protagonismo de Luffy, no deja de parecerme raro y sorprendente como ha despachado el mangaka toda esta escena como si fuera otra más. 
Verdaderamente la forma de resolver el conflicto con el cambio de Pudding no daba para un cliffhanger final, y tengo que decir que me ha encantado que prácticamente todo el capítulo se haya narrado desde la perspectiva de Gatsu con sus visiones del futuro. Pensaba que este personaje era del palo de un Holmes o ese tipo de genios tan habituales ahora en la ficción que viendo cualquier escena son tan observadores, tan listos y tan conocedores de la mente humana que pueden adivinar el futuro... pero no, el tío de verdad ve el futuro XD. Y me ha encantado el disparo a Sanji y el como este lo esquiva, y todavía me ha gustado mas el como después el propio Gatsu admite verse superado por el futuro y no saber como va a reaccionar ante ese kage-bunshin de Luffy propiciado por Brulee.
Pero, después de haber visto como el ritmo de los capítulos anteriores era tan lento para presentar personajes y para marcar tiempos; después de haber visto como en este mismo capítulo Oda tiene que rellenar capítulos con la subtrama ridícula e irrelevante de Luffy dormido. Después de todo eso, que toda la escena de la boda se haya sucedido tan rápidamente hasta el punto de que directamente hemos saltado a su desenlace sin ver todo lo anterior no deja de parecerme muy sorprendente.  

martes, abril 11, 2017

El hilo trenzado del destino

Kimi no Na wa.

Lo primero, no diré nada del argumento de esta película. Yo la vi así. No había visto trailers ni nada, sólo sabía que era la película de turno de Makoto Shinkai y que se estrenaba en cines en España... así que fui a verla a fin de apoyar un poco la industria, sabiendo que visualmente sería una joya pero que argumentalmente probablemente dejara algo que desear y sería deprimente. No era un gran fan de este director, que siempre he catalogado más como un director de fotografía que como un director propiamente dicho. Este hombre siempre ha cuidado sus películas más visual que argumentalmente, siendo la historia muchas veces una mera excusa para sus composiciones visuales y sus experimentos formales, amen de que sus historias suelen ser bastante amargas.
Pero esta "Kimi no Na wa." me ha encantado de principio a fin. La película comienza como una comedieta romántica simpática, lo cual creo que es una ayuda para el espectador, y permite que se le coja más cariño a los personajes para cuando comienza el drama. Quizás en su segmento medio se hace un poco larga, hay un par de momentos donde el drama exige que se ralentice el tempo de la película y a este parón además se le une la incertidumbre sobre el futuro de los personajes (incertidumbre propiciada en parte por la trayectoria del director... aunque es una incertidumbre falsa que demuestra lo buena que es la narrativa, pues en verdad desde el principio la propia película muestra como va a acabar todo), sin embargo en su segmento final y en su final casi omitido la película muestra que ese tiempo de drama estaba bien invertido con una más que satisfactoria resolución acorde con la película. La película es un drama, y sigue notándose mucho la mano del autor, pero Shinkai no abusa ya tanto del dramatismo exagerado y metafórico, hay magia y ha simbolismo en esta película, pero el tono en general es bastante más ligero y sencillo que en otras obras de este japonés. 
Visualmente... ¿qué decir de ella? Shinkai hace tiempo que aprendió que menos es más y la contención resalta más la maravilla visual de la película. Porque hay grandes momentos propiciados por el cometa y todo el simbolismo y los planos abiertos que este puede generar, e incluso en un par de ocasiones introduce montajes musicales muy disfrutables, pero es en las pequeñas transiciones de lluvias y hojas cayendo, en los encuadres del pueblo y de la gran ciudad, en los movimientos naturales de los personajes, donde esta película cautiva con una animación cuidada y sencillamente fascinante. Quizás los diseños de los personajes pequen un poco de genéricos, pero son bonitos y agradables, y es en los escenarios donde se centra el esfuerzo de los artistas de esta película. 
Sinceramente, no me parece que la película merezca el éxito que ha tenido. Desde luego no me parece la mejor cinta de animación de la historia y por contenido y dramatismo esta muy lejos de las joyas de Ghibli o de alguna película reciente como "los niños lobo" (ver reseña) o "Patema" (ver reseña), pero es una muy buena película, entretenida, intensa y visualmente prodigiosa. Absolutamente recomendable.

domingo, abril 09, 2017

Fumando, intrepidamente, donde ningún panadero ha llegado

Y bajo este título absurdamente rebuscado se encuentra la reseña de:

ACCA: 13-ku Kansatsu-ka

Acca 13 es anime tan inusual, como normalito, como recomendable. Es una definición extraña, pero este tipo de series que se salen de la corriente dominante de historias de peleas o de romances de instituto son siempre necesarios. 
Acca 13 nos transporta al reino ficticio de Dowa; reino que ocupa una isla con forma de pájaro y que está a su vez dividido en 13 distritos, distritos completamente distintos entre ellos que hasta hace un par de siglos estaban en guerra continua. En este reino unificado las intrigas no faltan, y Acca es una organización que lo controla todo con el objetivo de velar por la paz y la prosperidad de sus ciudadanos. Jean Otus, fumador compulsivo y devorador de la mitad de la producción de pan del reino -la otra mitad es devorada por su hermana-, es el protagonista de la historia, y es un auditor de Acca que ha de recorrer los 13 distritos comprobando el correcto funcionamiento de las sucursales de la organización en cada una de estas regiones.
Pronto descubriremos que hay en marcha un complot, el rumor de un golpe de estado que resuena por todos los distritos aunque nadie sepa muy bien quien lo organiza o cual es su objetivo. Jean recibirá el encargo de investigar esta amenaza y desenmascarar tanto a sus instigadores como a sus cómplices.
Sin embargo, el argumento y los giros argumentales de Acca son una mera excusa. Ni siquiera los personajes, en los que apenas se profundiza, son importantes (el mismo Jean no juega otro rol que el de ser una cámara para el espectador). Lo importante en Acca, la idea principal de la Natsume Ono -la autora del manga original- era claramente mostrar los 13 distritos. La serie no es otra cosa que un tour por la isla y sus trece distritos, todos ellos radicalmente distintos entre ellos -y con claras evocaciones de naciones y épocas de nuestro mundo-. Aún con un metraje tan escaso como el que proporcionan 12 episodios, la serie se centra en presentar los paisajes, la economía y las sociedades de estas regiones, siendo estas sus auténticas protagonistas y siendo el optimista mensaje de la serie el de la cooperación entre los diversos pueblos y el como todos pueden crecer si se ayudan entre ellos.
Con una narrativa tan poco convencional, Acca apuesta por ser un extraño thriller político donde al protagonista no parece importarle gran cosa y donde el ritmo siempre parece algo forzado por la necesidad de llevar al protagonista a nuevos destinos a pesar del peligro que esto pueda suponer y lo incongruente que pueda parecer que las últimas naciones lo sepan todo de la trama y las primeras no. El ritmo y el desarrollo son mejoras, con un claro momento en el que se desvela un gran giro de guión y la trama cambia sustancialmente. A todo esto, como he comentado, hay que añadirle unos personajes completamente supeditados a la historia y con poca presencia. Si bien el mensaje de Acca es bonito e interesante, y está bien expuesto, la historia es claramente secundaria en la serie y eso se nota. El mundo planteado es muy sugerente, pero a la serie le falta algo de fuerza.
Visualmente la serie tiene unos diseños que se salen de lo normal, con unos trazos alargados dignos de un shojo, pero con una clara influencia occidental y un colorido bastante interesante, cualidades que naturalmente se trasladan también a los escenarios. Visualmente Acca tiene una gran fuerza y es una serie refrescante de ver; algo que también sucede con la música, con unos toques de Jazz que salen también mucho del clásico j-pop imperante en el anime actual.
Acca 13 no es una serie redonda, tampoco diré que es fallida porque su objetivo claramente lo cumple... sólo que quizás su objetivo no es el que esperaría un espectador medio.