viernes, agosto 24, 2007

Inspiración divina

Suzumiya Haruhi no Yuutsu

Bajo el particular nombre de "La melancolía de Suzumiya Haruhi" se estrenó la pasada temporada de primavera del 2006 un anime que no parecía estar destinado a grandes cosas. Se basaba en una serie de novelas muy populares en Japón, tras ella estaba Kyoto (que acababa de facturar una obra maestra como "Full metal panic: the second raid") y en sí parecía un proyecto divertido y atractivo, pero... rodeada de productos tan importantes como Tokko, Black Lagoon, Ouran, Strawberry Panic o incluso Higurashi, parecía un anime destinado a pasar casi desapercibido. No fue así, la cantidad de talento que había tras la serie era tanta que a día de hoy -y creo que se puede asegurar sin miedo- es seguramente el anime más exitoso e influyente de los últimos años. Suzumiya Haruhi es uno de esos extraños casos en los que todo sale bien y mejor todavía, porque Haruhi es una revolución desde su concepto hasta su narrativa, y su éxito y calidad la han convertido en una serie no ya de culto, si no en un referente de los que aparecen muy esporadicamente y se convierten en un camino a seguir para muchas series en los años venideros. Porque Haruhi no es un éxito, Haruhi es una religión.
Comenzare hablando de la parte técnica, y ahí -como en todos sus apartados- Haruhi es una delicia. Kyoto es uno de los mejores estudios de Japón, y este es seguramente su producto estrella. En Haruhi nos encontramos en primer lugar con el ambiente colegial, donde las clases estan repletas de estudiantes y la animación es siempre fluida y elegante, digna de películas. Pero, independientemente de estos méritos, y del excelente diseño de personajes (fuente inagotable de doujins, pero extrañamente elegantes en la serie en si) es en el particular mundo paralelo en el que viven los personajes cuando la serie consigue que se te abrá la boca de muda admiración. Seguramente la naturalidad con la que se mueve el pelo o la falda de Haruhi y del resto de chicas sean más dificiles de hacer, pero secuencias como la batalla de Nagato contra Asakura o los distintos aislamientos son sencillamente espectaculares (mucho más que en series como Black Lagoon o Gundam), secuencias hechas con mucho dinero y con una planificación de planos perfectas. Además, y ello se agradece, la animación hecha por ordenador no desentona en ningún momento con la hecha por procedimientos más tradicionales.
Tenemos después un apartado sónoro muy bueno. La elección de los seiyus es dificilmente mejorable: la voz fría e inhumana de Nagato, la tímita y siempre aterrorizada de Mikuru-chan, la verborrea incesante y sobrecargada de Itsuki, la dinámica y enérgetica protagonista y el geníal -simplemente genial- cinísmo de la voz en off de Kyon. El score se adapta perfectamente a la serie y en ocasiones nos regala fragmentos tan memorables como la pieza de música clásica que acompaña al climax del último episodio.
El argumento de la serie es díficil de explicar, basicamente va de una joven adolescente que es Dios y no lo sabe, y además esta como una jodida regadera. La joven -Suzumiya Haruhi- busca un mundo lleno de misterios, viajeros en el tiempo, mediums y extraterrestres, y su subconsciente se encarga de darselos (aunque no directamente, ya que su sentido común le niega la existencia de estos fenomenos, y si supiera que existieran le podría dar un colapso y ser -facilmente- el fin del mundo). Así pues, esta joven alocada va por la vida cometiendo excentricidades una detrás de otra, y es entonces cuando aparece Kyon, un joven completamente normal y sobre el que no tiene poder alguno. Kyon es un freno para Haruhi, una especie de Pepito Grillo que le impide cometer locuras y que le recrimina una y otra vez sus excentricidades. No obstante será el propio Kyon el que le dará la idea de formar un club, club que ni siquiera Haruhi sabe para que sirve exactamente pero que será la excusa perfecta para sus absurdos proyectos y para reclutar a un trío de personajes que son en verdad un alien, un medium y una viajera del tiempo. Pero independientemente de este argumento -dificilmente explicable-, la Melancolía de Suzumiya Haruhi es una extraña y preciosa historia de amor entre Haruhi y Kyon, un amor que ambos niegan con toda su alma pero que se demuestra a través de unos lazos de confianza y sinceridad impresionantes. La relación entre Haruhi y Kyon, así como este último hace evolucionar poco a poco a los otros tres miembros de la brigada -que en principio no son nada más que meros observadores colocados por sus superiores para evitar que el mundo se colapse- es el verdadero y único motor de la serie.
Pero es en la narrativa donde se encuentra la maestría de Kyoto y su gente a la hora de adaptar estas novelas. Para empezar, el orden. Los episodios no estan ordenados cronologicamente. La serie tiene un "arco principal" que se corresponde con la primera novela, esta novela narra la creación de la Brigada SOS y como Kyon acaba salvando al mundo. No obstante, mientras vemos como se desarrolla esta trama de 6 episodios, a mitad nos colocan otros 8 episodios que se corresponden a historias cortas de sucesos que acontecen después, y en ellas se hace referencia a personajes que todavía no han aparecido o sucesos que aún desconocemos. Puede parecer extraño y lioso -y de hecho lo es- pero en absoluto complica el visionado de la serie y no hace si no añadir pequeños e increibles matices que sólo son compresibles en un segundo visionado de la serie y lo cual nos da incluso el espectaculo de ver una serie con dos episodios finales (ambos, cada uno a su manera, magistrales).
Por supuesto tenemos después todos los recursos dramáticos habidos y por haber, zooms, planos cortos, travelings, contrapicados, planos fijos, utilización de todo tipo de metaforas visuales y un uso igualmente inteligente de la banda sonora. El drama y la comedia se alternan a la perfección, los personajes siempre son coherentes y ya se definen practicamente con su primera aparición. La dirección de Haruhi es clásica y al mismo tiempo revolucionaria, y en ambos aspectos magistral. Y además, es un homenaje al anime en sí. La serie se rie de si misma en su primer episodio (episodio 0, una película increiblemente cutre que se montan los protagonistas y que, extrañamente es muy definitoria de la propia serie y de la particular mente de Haruhi), pero despues vemos como se rinde homenaje a increible cantidad de géneros. Porque a pesar de ser una comedia romántica de ciencia-ficción, tenemos un episodio deportivo, otro de misterios, otro músical, otro de videojuego e incluso uno de batallas integalacticas.

En resumen, puede que Code Geass fuera mi anime favorito del año pasado, pero sin duda Haruhi fue el más importante. Toda una revolución fraguada al amparo mismo de Internet y todo un punto de referencia para los futuros animes. Lo que es Suzumiya Haruhi es demasiado grande y complicado para explicarlo con palabras, hay verlo. Porque Haruhi sólo tiene un problema, y ese es que son sólo 14 episodios.

6 comentarios:

Raistlin dijo...

Problema que se solventará pronto ^^

Poco más que añadir a tu estupenda reseña...

Para mi fue una serie redonda, una auténtica obra maestra.

eter dijo...

su segundo episodio es, simplemente, el mejor primer episodio que he visto nunca.
Todavía recuerdo la sonrisa que me dejo.

Carboanion dijo...

Argh, la tengo por ahí bajada pero no la he visto, ni siquiera sabía que existía hasta que empecé a encontrar sitios donde se la idolatraba... y empecé a ver Lucky Star, claro, que es un anuncio publicitario constante de Suzumiya, hasta el extremo que la seiyuu de Konata es la misma que dobla a la prota.

Algún día, cuando tenga tiempo...

eter dijo...

ainch... mujer de poca fe, cuando te pongas "algún día" te daras cuenta del gran error que ha sido esperar tanto y te preguntaras como te podía gusta el anime antes de conocer esa serie.

Eso sí... yo de ti ya me esperaría para verla antes de la segunda temporada, porque si no el mono iba a ser muy grande.

Anónimo dijo...

Muy buena entrada. Este verano estoy viendo series de tu etiqueta de "imprescindibles".

Esta es una serie que no creía que pudiera existir en esta industria, que supera las expectativas, que no se preocupa de los prejuicios de la gente, y que sabe entretener (a pesar que consista en el aburrimiento del protagonista y de harui) a la vez que desarrolla una buenísima idea central. Además no alardea de lo genial que es. Da lo que da, que no es poco, y ya el reflexionar lo deja al espectador.

Termina lo que empieza, es variada, con la duración ideal, y a pesar de lo enrevesado de su argumento y de su modo narrativo "atemporalizado", se hace entender mejor que todos estos animes que tratan temas filosóficos haciendo complicado lo que no lo es. Han conseguido que la vea como una serie genial aún sintiéndose sencilla, contando una historia genialmente enrevesada.

eter dijo...

Después ha sido muy copiada, pero creo que ninguna serie ha conseguido aunar tan bien locura, comedia y melancolía... todo ello con además esa narración tan particular.
Y todo ello, con además la animación de lujo que tiene, imaginatelo en el 2006... que se dice pronto, pero hace ya casi una década desde que salió.