El club de la lucha
Que Fincher es uno de los mejores directores del cine americano actual es un hecho. Que esta es su mejor y más emblemática película es algo que también pocos discutiran. Sobre el argumento de esta oda a la anarquía poco se puede decir, pues sería simplificar demasiado un guión cargado de agudeza y mala leche. De Tyler Durden también se puede decir poco, pues es sencillamente un personaje superlativo, el sueño de lo que todos deseamos ser, la encarnación de la más extrema libertad.Pero al margen de estos dos factores, suficientes para sostener una gran película. Fincher une una dirección poco menos que portentosa. La estética claramente video-clipera le sirve para viajar hacia delante y hacia atrás en el tiempo, así como para profundizar en la mente de los personajes con sus alucionaciones y paranoias. Y todo esto es, naturalmente, esta acompañado con un ritmo brutal propopiciado por un trabajo explendido en la sala de montaje.
La película es, además, una gigantesca trampa que juega con el espectador y que gana terriblemente en su revisionado. Una película formalmente rompedora, pero además sugerente en lo realista de su argumento y terriblemente divertida por la simple brillantez de sus diálogos.
Muerte entre las flores
¿La mejor película de los Cohen? Es dificil afirmar algo así cuando se habla de una pareja que ha dado tanto y tan bueno al cine, pero esta película sin duda aspiraría a ese lugar.
Cine negro clásico. Un trabajo de guión perfecto que se refleja no ya en una trama perfectamente hilbanada con varias intrigas y los personajes completamente amorales de este tipo de películas, si no también con unas conversación en las que ya si es plenamente notable la mano de los Cohen y su particular sentido del humor.Ganster y corrupción en una America de los años 30-40 sirven de escenario para presentar unos personajes de extraños principios y lealtades donde la información y su manipulación son el arma más poderosa.
La realización de los Cohen es terriblemente clásica y, unicamente en algunos planos sostenidos encontramos la particular impronta de su dirección. La fotografía y la dirección artística se adaptan a los cánones del cine negro, y así mismo los encuadres usados o la interpretación intensa y algo exagerada de los personajes (dependiendo del rol que a cada uno le toque interpretar) estan claramente inspirados en este género. El ritmo es algo rápido, pero la velocidad a la que se expone la información y la densidad de esta recuerdan también las grandes películas de Marlow.
Sospechosos habituales
El debut de Singer en el cine es una pequeña obra maestra que me hace lamentar que después se haya visto relegado a realizar unicamente películas de superhéroes.Esta película es una maravillosa trampa donde uno, incialmente, cree encontrarse ante una película de actores (actores en estado de gracia, dicho sea de paso), para después darse cuenta de que se encuentra ante una película de guión. Una pequeña obra maestra donde Singer consigue engañarnos a la perfección gracias a un maravillo trabajo tanto artístico como técnico.
Mediante la declaración de uno de ellos y por medio de flashback vemos con un grupo de delincuentes de poca monta lleva a cabo varios delitos mientras son manipulados por la figura en la sombra de ese personaje ya inmortal del cine que es Keyser Söze. El desarrollo es lento inicialmente, pero va ganando en intensidad como un buen thriller por medio de varios giros del guión. Pero no es hasta el momento de la gran revelación final cuando el espectador es plenamente consciente de como el director y sus guionistas se han reido de él.
En su primera película Singer muestra una dirección más que notable. El montaje y el guión son los grandes artífices de la película, pero Singer consigue extraer todo el potencial de sus actores (y con gente como Spacey o Byrne eso es mucho potencial) para obtener unas grandes interpretaciones. Las secuencias de acción estan rodadas con sobriedad y efectividad, y diálogos cotidaneos y pequeños gags se intercalan en la trama principal con solvencia.
Snatch. Cerdos y diamantes
La última película de esta marathon no alcanza el nivel de genialidad cinematográfica de las tres anteriores, pero es un entretenimiento superlativo.Guy Ritchie, si exceptuamos ese periodo de tiempo en el que estuvo fagocitado por Madonna- no ha demostrado ser un gran director. Tuvo un gran debut, pero después se limitó a volver a rodar una y otra vez esa misma película otra vez. Pero esta película es terriblemente entretenida y disfrutable.
Una comedia negra y gamberra donde todo tipo de asesinos, ladrones y mafiosos cruzan sus caminos entre si en una sucesión de persecuciones, tiroteos, peleas, malentendidos y diálogos hijos de Bennie Hill, Tarantino y los Monthy Phyton.
Decenas de personajes, con sus consecuentes hilos narrativos que se van entrelanzando entre ellos. Flashback y "flashes". Angulos de cámara extraños o en movimiento. Utilizanción de canciones como casi elementos narrativos. El director británico una todos los recursos "modernos" al alcance de su mano para imprimirle a su película un ritmo monstruoso y una potencia visual nada desestimable, y lo mejor es que lo consigue desarrollando al mismo tiempo la trama.
No es esta una película que vaya a pasar a la historia, pero es una cinta muy entretenida dotada de un ritmo portentoso y unos personajes tan exagerados como disfrutables.















