Hay series que son difíciles de reseñar. Y luego esta Watamote.
Watamote se disfraza de comedia, y en algunos momentos se deja llevar por los gags y fuerza un poco las coincidencias y casualidades para llevar a la pobre Tomoko a situaciones surreales, pero... esta serie está muy lejos de ser una comedia, todo lo contrario. En su mayor parte, Watamote es una serie extraña e incómoda de ver. Incómoda porque, exageraciones cómicas al margen, es una serie dramaticamente realista.
En estos años se han puesto de moda las comedietas ligeras sobre otakus o personas antisociales como Boku Tomodachi (ver reseña). La realidad no es así, la vida no es de color de rosa y normalmente nada se arregla apuntándote a un club... y mucho menos allí uno consigue un harem con todos los tópicos fetichistas posibles como si nada. Afortunadamente, de vez en cuando tenemos también enfoques más realistas e interesantes al tema como Yahari (ver reseña). Son animes más interesantes y gratificantes, recordando un poco la tristeza y nostalgia que subyacía bajo las primeras series de Genshiken (ver reseña).
Ahora tenemos Watamote. Y basicamente convierte en el país de los osos amorosos todo lo anterior. Exagera, cierto, pero su base es terriblemente sólida y realista. En la mente de la protagonista vemos preguntas que todos, en mayor o menor medida, nos hacemos.
Watamote narra el primer año de instituto de Kuroki Tomoko, cuyo sueño es ser popular. Si exceptuamos unas ojeras más que marcadas, Tomoko podría pasar por la clásica joven de cualquier serie de instituto; diría incluso que tiene incluso un estilo cercano al moe. El problema de Tomoko es su interior, absolutamente roto o enfermo para los estándares habituales de una sociedad moderna. Tomoko es una antisocial brutal, con los peores rasgos que esta enfermedad puede tener para uno mismo. La protagonista querría vivir una vida perfecta de adolescente como las que ve en sus idealizados mundos de ficción, en su lugar encuentra un mundo del que todo le parece sucio, asqueroso y opresivo. En su cabeza, todo la amenaza, todo juega en su contra; malinterpreta las acciones buenas que otros realizan sobre ella y las únicas veces que sale de esta realidad distorsionada y paranoica es para realizar el triste descubrimiento de que los que creía sus enemigos no la odian pues en verdad ni siquiera saben que existe (lo que es bastante más triste). La chica quiere integrarse en ese mundo, pero carece de la valentía para dar el primer paso con todos los que la rodean y que han aprendido practicamente a no verla, a su vez es extremadamente torpe en todos los aspectos de las relaciones sociales con lo cual las pocas veces que logra reunir el valor para intentar algo esto suele tener casi el efecto contrario al que deseaba; dos factores que constituyen un terrible y desesperante circulo vicioso. Tomoko es perezosa, cobarde, algo estúpida, vulgar, orgullosa, inocente, paranoica, hedonista y lujuriosa. Ve defectos en todos aquellos que la rodean, los ve vulgares y despreciables, mientras intenta siempre mentirse a ella misma elevándose por encima de ellos para justificar su aislamiento.
Y la vida es así. No tiene sentido tratar de hablar del ritmo de la serie o de los recursos visuales (algunos muy bien utilizados, dicho sea de paso). Watamote trasciende esas cosas. Es una serie extraña, muy distinta a la mayoría de los animes habituales. Bajo su comedia se esconde un dibujo muy crudo de una realidad social que el mundo normalmente evita ver (siendo los primeros en negarlo los propios afectados). No es una serie bonita o fácil de ver, puede ser terriblemente incómoda y amarga por momentos... pero es una serie distinta a la que creo que todo el mundo debería darle una oportunidad. Gustará más o menos, divertirá o traumatizará... pero no dejará indiferente a nadie.








































