Hay tres mangas que considero superiores al resto, y mi intención al comenzar este blog era comentarlos periodicamente. El destino que han sufrido ha sido muy dispar. Por una parte One Piece se ha convertido casi en una sección fija de mi blog, pero eso no se debe a otra razón que a la desmesurada calidad de la obra de Eiichiro Oda. Hajime no Ippo se encuentra en un gran estado de forma y ahora mismo estamos contemplando un combate sobervio, pero el ritmo de los combates es a cada enfrentamiento más lento y es posible que el ritmo de entradas no supere el de dos al año. Berserk es otra historia. Sin lugar a dudas, por temática y simple calidad, era mi manga favorito. Ahora no podría asegurarlo.
Berserk es un manga superlativo, la obra -seguramente de la vida- de un hombre, Kentaro Miura. Una obra influenciada por los mejores elementos de la literatura fantástica medieval en la que un simple hombre desafía a los Dioses. Una obra en la que un hombre que no tenía nada lo recibe todo para después perderlo y comenzar un camino de odio que finalmente cristalizará como una preciosa redención en la que encontrará el verdadero sentido de su vida a través de la más cruenta y terrible muerte. Pero, por encima de todo, Berserk es una salvajada. Una serie terrible en la que el mal cancha a sus anchas por el mundo, donde los débiles son oprimidos y donde la única esperanza reside en la voluntad de un hombre para sobrevivir y proteger a la mujer que ama.
Berserk nos presenta una Europa medieval sumida en constantes guerras en la que la fantasía se filtra hacia los humanos a través de hadas y monstruos como en cualquier poema anglosajón. Es en este mundo donde un grupo de hombres son guiados por la luz de Griffith hacia un futuro mejor. Sin embargo es esta misma amistad el mayor lastre para Gatsu, quien traiciona a su único amigo y provoca la caída de este. La caída de Griffith ocasionara su pacto con los demonios, cuyo sacrificio serán precisamente todos sus amigos. A partir de ahí Gatsu, milagroso superviviente de este acontecimiento, vivirá sólo para vengarse de Griffith y proteger a Kiaska, la mujer que ama. El argumento de esta obra intercala ambiciones con amistad y siempre plantea la imposibilidad de compaginar ambas, el ser imposible al mismo tiempo satisfacer los más internos deseos del protagonista sin traicionar la confianza de sus amigos, el poder que conlleva la bestia interior que cada uno de nosotros llevamos dentro pero la soledad que también acarrea.
Calificar Berserk de obra maestra sería quedarse corto. La complejidad de su historia y de la mitología creada por Miura, la trascendencia y humanidad de sus personajes, la sirve barbarie que logra retratar como trasfondo de su historia estan lejos del convencionalismo del manga y lo colocan más cerca no ya del comic europeo si no de los cantares de gesta. El argumento es otra gran baza a su favor, pues la serie muestra una historia terriblemente oscura en la cual sólo brilla el acero y la sangre y donde cada personaje se ve obligado a sacar a relucir sus más bajos instintos a fin de proteger la escasa humanidad que pueden permitirse tener. El desarrollo es apasionante y muestra unos personajes perfectamente definidos cuyas acciones son en todo momento lógicas y donde nada parece definido de antemano; sí, hay un destino que parece inevitable, pero los personajes se rebelan contra él como lo hace Gatsu frente a Slam o frente al propio Griffith. Por si ello fuera poco, la serie tiene un grafismo sencillamente excepcional. La capacidad de Miura para los encuadres, para los enfoques dramáticos y para captar sentimientos con sus dibujos sólo es comparable a su sentido del espectaculo y a la obsesión que él y sus ayudantes tienen por dibujar cada fondo y cada personaje con un detalle que raya el absurdo. Cada página de Berserk es una pequeña obra de arte.
No obstante, la serie tiene defectos. En ocasiones se centra demasiado en el sexo y la violencia y, por muy bien que esto refleje el periodo y los personajes brutales y primarios que lo protagonizan, en ciertos momentos resulta excesivo. No obstante, este es un defecto perdonable pues nos regala secuencias tan impactantes como todo el Eclipse (sin duda el momento más impactante y traumático que he tenido el "placer" de leer en un manga).
Sin embargo la serie se encuentra ahora mismo en su peor momento y esto es debido a su otro defecto: su extremada lentitud. La serie avanza despacio; Miura no quiere dejar en el tintero ningún momento importante y esto se refleja en pequeñas minisagas en las que ni Gatsu ni ninguno de sus compañeros aparecen y ceden el testigo a Griffith como narrador de la historia. La parte de Griffith sin duda es fundamental, pero resulta terriblemente anodina por lo predecible de su desarrollo y resultado. Si bien el dibujo de la obra es excepcional, han pasado casi tres años desde que vimos a Gatsu a lomos de Zood en una inolvidable escena que supuso el último gran momento de la serie. Desde entonces, ya sea por lo elaborado del dibujo y las numerosas pausas que Miura y su equipo se han tomado, o porque sencillamente parecen estar algo perdidos y no saben como hacer avanzar la historia para que el enfrentamiento de Gatsu con los dioses resulte creíble, apenas hemos visto una veintena de capítulos carentes de emoción en la que una horda de demonios se enfrenta a Griffith. Sabemos que Griffith vencerá y será coronado rey, y sabemos que entonces Gatsu volverá y se enfrentará a él. Pero es esto último lo que nos interesa. La batalla de la banda del Halcón carece de emoción y cualquier lector prefiere mil veces ver como el grupo de Gatsu llega a la isla de los elfos y como Kiaska recupera la memoría tras quince interminables años de autismo.
Es esta la realidad de un manga que llegó -para mi gusto- más alto que ningún otro, pero que ahora mismo es presa de su propio grandilocuencia. Desde el segundo renacimiento la serie se ha visto notablemente castigada por una decena de tomos en los que tanto el ritmo como el propio argumento han sufrido una merma considerable. Si bien podemos considerar que todo el incidente con los trolls tenía como fin el crear "la cuadrilla del Halcón Negro", los posteriores enfrentamientos contra los monstruos marinos resultaron irrelevantes y pesados, y así mismo lel avance de la trama en sí se ha visto demasiado relantizado últimamente (siendo el clímax de esta parte la desesperante batalla de Griffith contra el emperador Kudansha) .
No obstante, a pesar de haberse prolongado a lo largo de casi tres años, no dejan de ser apenas 20 capítulos, algo perfectamente perdonable en un manga de esta extensión y que debería ser aún más excusable en uno de la calida de esta obra. Berserk se encuentra ahora mismo en uno de sus peores momentos, pero es indudable que Gatsu, Kiaska, Griffith, Zood, Skullknight y compañía volveran a ser los que en un momento fueron y volveran a izar a esta serie hasta el lugar que le corresponde.
Berserk es un manga superlativo, la obra -seguramente de la vida- de un hombre, Kentaro Miura. Una obra influenciada por los mejores elementos de la literatura fantástica medieval en la que un simple hombre desafía a los Dioses. Una obra en la que un hombre que no tenía nada lo recibe todo para después perderlo y comenzar un camino de odio que finalmente cristalizará como una preciosa redención en la que encontrará el verdadero sentido de su vida a través de la más cruenta y terrible muerte. Pero, por encima de todo, Berserk es una salvajada. Una serie terrible en la que el mal cancha a sus anchas por el mundo, donde los débiles son oprimidos y donde la única esperanza reside en la voluntad de un hombre para sobrevivir y proteger a la mujer que ama.Berserk nos presenta una Europa medieval sumida en constantes guerras en la que la fantasía se filtra hacia los humanos a través de hadas y monstruos como en cualquier poema anglosajón. Es en este mundo donde un grupo de hombres son guiados por la luz de Griffith hacia un futuro mejor. Sin embargo es esta misma amistad el mayor lastre para Gatsu, quien traiciona a su único amigo y provoca la caída de este. La caída de Griffith ocasionara su pacto con los demonios, cuyo sacrificio serán precisamente todos sus amigos. A partir de ahí Gatsu, milagroso superviviente de este acontecimiento, vivirá sólo para vengarse de Griffith y proteger a Kiaska, la mujer que ama. El argumento de esta obra intercala ambiciones con amistad y siempre plantea la imposibilidad de compaginar ambas, el ser imposible al mismo tiempo satisfacer los más internos deseos del protagonista sin traicionar la confianza de sus amigos, el poder que conlleva la bestia interior que cada uno de nosotros llevamos dentro pero la soledad que también acarrea.
Calificar Berserk de obra maestra sería quedarse corto. La complejidad de su historia y de la mitología creada por Miura, la trascendencia y humanidad de sus personajes, la sirve barbarie que logra retratar como trasfondo de su historia estan lejos del convencionalismo del manga y lo colocan más cerca no ya del comic europeo si no de los cantares de gesta. El argumento es otra gran baza a su favor, pues la serie muestra una historia terriblemente oscura en la cual sólo brilla el acero y la sangre y donde cada personaje se ve obligado a sacar a relucir sus más bajos instintos a fin de proteger la escasa humanidad que pueden permitirse tener. El desarrollo es apasionante y muestra unos personajes perfectamente definidos cuyas acciones son en todo momento lógicas y donde nada parece definido de antemano; sí, hay un destino que parece inevitable, pero los personajes se rebelan contra él como lo hace Gatsu frente a Slam o frente al propio Griffith. Por si ello fuera poco, la serie tiene un grafismo sencillamente excepcional. La capacidad de Miura para los encuadres, para los enfoques dramáticos y para captar sentimientos con sus dibujos sólo es comparable a su sentido del espectaculo y a la obsesión que él y sus ayudantes tienen por dibujar cada fondo y cada personaje con un detalle que raya el absurdo. Cada página de Berserk es una pequeña obra de arte.
No obstante, la serie tiene defectos. En ocasiones se centra demasiado en el sexo y la violencia y, por muy bien que esto refleje el periodo y los personajes brutales y primarios que lo protagonizan, en ciertos momentos resulta excesivo. No obstante, este es un defecto perdonable pues nos regala secuencias tan impactantes como todo el Eclipse (sin duda el momento más impactante y traumático que he tenido el "placer" de leer en un manga).Sin embargo la serie se encuentra ahora mismo en su peor momento y esto es debido a su otro defecto: su extremada lentitud. La serie avanza despacio; Miura no quiere dejar en el tintero ningún momento importante y esto se refleja en pequeñas minisagas en las que ni Gatsu ni ninguno de sus compañeros aparecen y ceden el testigo a Griffith como narrador de la historia. La parte de Griffith sin duda es fundamental, pero resulta terriblemente anodina por lo predecible de su desarrollo y resultado. Si bien el dibujo de la obra es excepcional, han pasado casi tres años desde que vimos a Gatsu a lomos de Zood en una inolvidable escena que supuso el último gran momento de la serie. Desde entonces, ya sea por lo elaborado del dibujo y las numerosas pausas que Miura y su equipo se han tomado, o porque sencillamente parecen estar algo perdidos y no saben como hacer avanzar la historia para que el enfrentamiento de Gatsu con los dioses resulte creíble, apenas hemos visto una veintena de capítulos carentes de emoción en la que una horda de demonios se enfrenta a Griffith. Sabemos que Griffith vencerá y será coronado rey, y sabemos que entonces Gatsu volverá y se enfrentará a él. Pero es esto último lo que nos interesa. La batalla de la banda del Halcón carece de emoción y cualquier lector prefiere mil veces ver como el grupo de Gatsu llega a la isla de los elfos y como Kiaska recupera la memoría tras quince interminables años de autismo.
Es esta la realidad de un manga que llegó -para mi gusto- más alto que ningún otro, pero que ahora mismo es presa de su propio grandilocuencia. Desde el segundo renacimiento la serie se ha visto notablemente castigada por una decena de tomos en los que tanto el ritmo como el propio argumento han sufrido una merma considerable. Si bien podemos considerar que todo el incidente con los trolls tenía como fin el crear "la cuadrilla del Halcón Negro", los posteriores enfrentamientos contra los monstruos marinos resultaron irrelevantes y pesados, y así mismo lel avance de la trama en sí se ha visto demasiado relantizado últimamente (siendo el clímax de esta parte la desesperante batalla de Griffith contra el emperador Kudansha) .No obstante, a pesar de haberse prolongado a lo largo de casi tres años, no dejan de ser apenas 20 capítulos, algo perfectamente perdonable en un manga de esta extensión y que debería ser aún más excusable en uno de la calida de esta obra. Berserk se encuentra ahora mismo en uno de sus peores momentos, pero es indudable que Gatsu, Kiaska, Griffith, Zood, Skullknight y compañía volveran a ser los que en un momento fueron y volveran a izar a esta serie hasta el lugar que le corresponde.













