Sora y Shiro son dos hermanos completamente aislados de un mundo exterior que desprecian y temen. Viven encerrados en su habitación, convertidos en una leyenda de todos los juegos online bajo el nombre de "[ ]". Es entonces cuando un correo les pregunta si no creen que han nacido en un mundo equivocado... la parece se encontrará de repente en un mundo mágico, donde todo se decide mediante juegos y apuestas, donde la magia existe y donde los humanos se encuentran en el escalafón más bajó de las 16 razas existentes. El objetivo del juego esta claro, desafiar a todos y ganarles, porque "en blanco" nunca pierde.
El argumento es cuanto menos curioso, pero es uno de esos que propicia que uno se acerque a la serie con curiosidad pero con bastante recelo. Y lo cierto es que la serie tiene un primer episodio flojo, marcado por el carácter algo extraño y enfermizo de la pareja protagonista, que apunta por momentos a un incesto pedófilo que luego verdaderamente está muy lejos de existir, pero que por fanservice y comedia está ahí. La serie además en algún momento se pasa explicando normas. Y para colmo tiene una paleta de tonos suaves y colores contrastados, en escenarios bastante abruptos y espectaculares, que choca algo de primeras. En sus primeros momentos la serie muestra sus principales defectos y pocas de sus virtudes. Un servidor siguió viéndola más por curiosidad que por otra cosa. Y llega el segundo episodio y uno piensa que Steph y su desmesurado fanservice son una muy mala señal... pero se sorprende a si mismo al disfrutar de este sufrido personaje. Y poco a poco los juegos comienzan a ganar intensidad y espectacularidad, la comedia se vuelve más alocada, las referencias y homenajes a otras series y juegos se disparan, y el personaje de "[ ]" comienza a ser más y más espectacular, mostrando un nivel de estrategia, chulería y confianza solo comparable a las fobias y debilidades que tienen sus dos componentes por separado. Y uno se da cuenta de que esta enganchado a la serie. Y entonces aparece Jibril.
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| La clásica apertura siciliana: invocar una bomba de hidrógeno |
Y con la dinámica de sus dos protagonistas ya asentada y la cohorte creciente de secundarios, la serie va cada vez a más hasta un final espectacular que hará que odiemos Japón si no hay una segunda temporada. Las partidas son siempre al límite, con apuestas desorbitadas y unas posibilidades de victoria que parecen nulas hasta que, a posteriori, y tras las explicaciones de los protagonistas se convierten en inevitables. Incluso tras la salvajada de partida de shiritori mágica en la que los protagonistas llegan a morir durante unos instantes, después vemos otras en las que se apuestan su propia existencia o la de su especie... porque un juego sin riesgo no es divertido, y porque su objetivo final no es otro que la victoria, y porque Shiro o Sora podrían perder por separado, pero nunca juntos.
El ritmo de la serie es elevado y, salvo en sus primeros compases, apenas hay momentos de transición debido al desarrollo de varias tramas en segundo plano. La paleta de colores es algo extraña, pero eso le da personalidad a la serie. La animación es bastante correcta en líneas generales, con algunos momentos verdaderamente espectaculares y otros donde se recurren a los recursos cómicos más clásicos. El humor está muy presente en la serie, y la mezcla de chulería y de patetismo de la pareja protagonista, junto con las personalidades arquetípicas de los secundarios, funciona bastante bien. Hay echii, diría que es más paródico que otra cosa pues la propia serie se ríe de él, pero negar el claro componente harem de la serie me parecería ridículo y entiendo que a bastante gente le tire para atrás (más si tenemos en cuenta lo polémico que puede ser el personaje de Shiro).
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| Un personaje doble, un ángel de la muerte y una... bueno, una Steph |
Algún exceso de fanservice y algún momento en el que quizás se pasen con las estrategias y lecturas rebuscadas de juegos y jugadores son las únicas pegas que le pondría a una serie que me ha parecido por encima de todo, un entretenimiento superlativo. La serie no tiene un gran mensaje y no lo pretende, pero es terriblemente divertida y consigue alcanzar unos niveles de épica y espectacularidad absurdamente impresionantes. Etiquetar una serie como esta como "imprescindible" no deja de resultarme algo difícil... pero sencillamente me ha enganchado como pocas y he disfrutado como un niño con ella.






























